Mostrando entradas con la etiqueta José Jaspe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Jaspe. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de septiembre de 2024

Cuatro mujeres (1947)




Director: Antonio del Amo
España, 1947, 104 minutos

Cuatro mujeres (1947) de Antonio del Amo


La acción de Cuatro mujeres (1947) transcurre en "El Ancla", un concurrido café de la ciudad de Tánger en el que cuatro individuos están jugando una partida de cartas. Sin embargo, la irrupción en el local de una misteriosa mujer a la que cada uno de los integrantes de la timba cree reconocer, aunque bajo distintas identidades, interrumpirá momentáneamente el juego. Dicho planteamiento, huelga decirlo, no es más que un pretexto para estructurar un filme de episodios en el que la actriz italiana Maria Denis (1916-2004) interpreta los cuatro personajes femeninos a los que alude el título de la película.

Blanca, Elena, Lola y Marta serán, pues, las sucesivas protagonistas de otras tantas historias unidas por el denominador común de un amor imposible. En la primera de ellas, situada en Argel en 1898, una monja de ojos inusualmente bellos se encarga de los cuidados de un legionario (Tomás Blanco) convaleciente de las graves heridas ocasionadas por un ataque de los tuaregs; de Elena, en cambio, son las manos lo más destacable de su físico, considerando que se trata de la musa de un pianista (Luis Prendes) que la conoció en el Madrid de 1900; la voz sensual de Lola seducirá a un marinero (Carlos Muñoz) que, procedente de América, llega a Málaga "con la bolsa llena y el corazón vacío"; Marta, por último, posó como modelo para un pintor de adusto carácter y algo bohemio al que da vida Fosco Giachetti.



Pese a que la cinta fue dirigida por Antonio del Amo, quien se hallaba detrás de semejante portento no era otro sino Manuel Mur Oti, brillante cineasta él mismo en años posteriores, pero que aquí se encargó únicamente del guion y de la dirección artística. La excelente fotografía en blanco y negro, por cierto, corrió a cargo del gran Manuel Berenguer, si bien contó con la ayuda de un por entonces prometedor Juan Mariné cuya carrera estaba llamada a ser una de las más longevas del cine español.

Según cuenta Santiago Aguilar en su libro Sagitario Films. Oro nazi para el cine español (Shangrila, 2021), la producción de Cuatro mujeres se vio seriamente afectada por los cortes de la censura, aparte de continuos cambios en un reparto que inicialmente deberían haber encabezado Nani Fernández, Alfredo Mayo, Julio Peña y Antonio Vilar. Contratiempos que demoraron el inicio del rodaje, a veces a causa de eventualidades tan prosaicas como las mil pesetas de la época que hubo que abonar al Ayuntamiento de Barcelona a cambio de filmar en el parque de la Ciudadela unos exteriores que semejasen el enclave argelino en el que se sitúa el primer episodio.



jueves, 19 de diciembre de 2019

Noventa minutos (1950)




Director: Antonio del Amo
España, 1950, 85 minutos

Noventa minutos (1950) de Antonio del Amo


El cinéfilo curioso que se tome la molestia de revisar detenidamente los títulos de crédito de Noventa minutos (1950) topará de inmediato, como responsables del guion, con nombres ilustres de la categoría de Manuel Mur Oti o Rovira Beleta. Buena señal, sin duda alguna, teniendo en cuenta la trascendencia que ambos alcanzarían posteriormente en sus respectivas trayectorias como directores de prestigio.

Tanto su ambientación londinense como la particular puesta en escena, que limita la acción al ámbito reducido de un sótano, motivan que la película discurra por unos cauces nada habituales en la cinematografía española de aquellos años: los de un intenso drama claustrofóbico planteado como contrarreloj en la que está en juego la vida de sus protagonistas.



Tal y como hará tiempo después en El batallón de las sombras (1957), Mur Oti centra el foco de atención en un edificio cuyos habitantes, hombres y mujeres de muy diferente índole, acaban enterrados bajo varios metros de escombros a consecuencia de uno de los devastadores bombardeos que asolaron la capital británica durante la Segunda Guerra Mundial.

Ciertamente, se hace un poco extraño que todos esos individuos de apellido inglés se comporten dando muestras de un temperamento que nada tiene que ver con la flema anglosajona que cabría esperar de ellos. Y es que, considerando el pasado republicano de Antonio del Amo y otros miembros del equipo que participaron en el rodaje, el hecho de que Enrique Guitart interprete a un vulgar ladrón (o "registrador de la propiedad", como él mismo se define en un alarde de cinismo) que, gracias a su comportamiento heroico bajo tierra, logrará redimirse ante la opinión de sus compañeros de cautiverio debe interpretarse, en clave política, como el intento de absolver a tantísimos represaliados por el régimen franquista.


domingo, 30 de septiembre de 2018

La loba y la paloma (1974)




Director: Gonzalo Suárez
España/Francia, 1974, 83 minutos

La loba y la paloma (1974) de Gonzalo Suárez


Entre los muchos engendros concebidos por Gonzalo Suárez a lo largo de su irregular carrera se encuentra este filme de reducido reparto y espléndidos exteriores asturianos. Y que, como volvería a suceder dos años más tarde en Beatriz (1976), estaba protagonizado por una exuberante Carmen Sevilla.

El argumento de La loba y la paloma, un tanto previsible y pillado por los pelos, lo escribieron conjuntamente el propio Suárez y Juan Cueto, con quien ya había colaborado en el guion de Morbo (1972). Gira en torno a una codiciada estatuilla prehistórica, hecha de oro y piedras preciosas, cuyo paradero sólo es conocido por una joven muda (Muriel Catalá): la hija del hombre que halló la pieza en una gruta frente al mar y que murió asesinado a manos de su socio. María, testigo accidental del brutal suceso, perdió a consecuencia de ello el habla y el juicio, por lo que se hará difícil dar con el tesoro.



Aparte de las ya mencionadas Carmen Sevilla y la francesa Muriel Catalá, el resto del elenco de actores lo formaron el británico Donald Pleasence (1919–1995) en el papel de Martín Zayas; el norteamericano (aunque afincado en Gran Bretaña) Michael Dunn (1934–1973), quien interpreta al diminuto Bodo; Aldo Sambrell (1931–2010), dando vida al bestial Atrilio, y José Jaspe (1906–1974), encargado de meterse en la piel de Acebo, el padre de María. Un dato curioso: ni Dunn ni Jaspe llegaron a ver estrenada la película, puesto que ambos fallecieron antes de septiembre del 74.

Los espacios claustrofóbicos, así como un cierto ambiente de pesadilla, presiden buena parte de la película, rodada entre Villaviciosa, Llanes y otras pequeñas localidades del litoral cantábrico. Vista con cuarenta años de distancia, La loba y la paloma aparece envuelta de un candor completamente ajeno a la voluntad de quienes la crearon, probablemente porque ni Carmen Sevilla parece la mejor opción para un papel de semejantes características ni el incipiente erotismo de la cinta contribuye a mantener vivo el espíritu de thriller psicológico con el que fue concebida.


sábado, 12 de noviembre de 2016

María Fernanda, "La Jerezana" (1947)




Director: Enrique Herreros
España, 1947, 77 minutos

María Fernanda, "La Jerezana" (1947)


Por muchos motivos parece esta película concebida por Edgar Neville, cuando en realidad su máximo responsable fue Enrique Herreros: la ambientación en el Madrid castizo decimonónico, los toques folclóricos, el tema policíaco y un ligero regusto expresionista tanto en la iluminación como en la puesta en escena así lo sugieren. Pero no. Un debutante en la dirección fue capaz de captar la esencia del estilo del maestro, para pergeñar un filme que, por su rareza, se aparta de lo que era la tónica general en el cine español de los cuarenta: en eso, también se parece a Neville. En todo caso, que un novato fuese capaz de asumir estos principios de forma tan fidedigna demuestra que ni Neville era único ni tampoco un genio, puesto que otros eran capaces de copiar su fórmula y mejorarla.

Sea como fuere, lo cierto es que Herreros (quien contó con un jovencísimo José Luis López Vázquez como ayudante de dirección) le dio a María Fernanda, "La Jerezana" una estructura de flashbacks en la que algunos personajes van recordando los hechos hasta reconstruir todo el rompecabezas. El comisario (José Prada) es quien actúa de narrador para contarnos cómo resolvió el caso del misterioso crimen de una mujer, interpretada por la también debutante Nati Mistral. Asimismo, dentro de su largo relato, que abarca toda la película de principio a fin, otros personajes, como el ganadero Prado Rey (José Jaspe), reconstruirán igualmente su pasado al atestiguar para el jefe de policía.

El ganadero Ricardo Prado Rey (José Jaspe)

Aunque lo de menos es quién mató a "La Jerezana" (eso se ve en seguida): lo realmente importante en una película de tales características es cómo su director supo planificarla, alternando sabiamente el relato detectivesco con actuaciones folclóricas de música y baile, algunas de ellas con una pincelada onírica que recuerda remotamente a otro título mítico que se estrenaría un año más tarde: Embrujo de Carlos Serrano de Osma. Curiosamente, tanto este último como Herreros tenían en común el haber nacido en 1916, así como una marcada vena artística que les llevaría a lo largo de su carrera a desarrollar otras facetas dentro del terreno artístico.

Con todo, María Fernanda, "La Jerezana" estuvo a punto de desaparecer con motivo del incendio de los Laboratorios Riera, donde ardieron sus negativos y los de otras muchas películas. De todo lo cual y de su milagrosa recuperación, da buena cuenta el hijo del director en la explicación que antecede al filme.