Director: Pedro Almodóvar
España, 2009, 127 minutos
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| Los abrazos rotos (2009) de Almodóvar |
Fiel a su empeño por establecer conexiones entre todas sus películas, Almodóvar ha decidido que su próximo largometraje se titule Madres paralelas, que es como se llamaba en la ficción uno de los filmes dirigidos por el cineasta Mateo Blanco (Lluís Homar), personaje de Los abrazos rotos (2009). Y no es, ni mucho menos, el único vínculo con el resto de su filmografía, ya que Chicas y maletas (la cinta en la que dicho director estaba trabajando cuando perdió la vista en un grave accidente de tráfico) se parece muchísimo a Mujeres al borde de un ataque de nervios (1989).
De nuevo un Almodóvar oscuro, cuasi laberíntico en una historia a base de flashbacks que transcurre a caballo entre 1992 y 2008. Negro como las arenas volcánicas de Lanzarote, a cuyas playas acuden los protagonistas para darse de bruces con un aciago destino. Hay, eso sí, breves destellos del habitual desparpajo al que nos tiene acostumbrados el manchego, como la nota histriónica que pone Carmen Machi, prolongada, aquel mismo año, en el corto La concejala antropófaga (2009).
Y en esa misma línea de congraciarse con su propio universo, son varias las actrices fetiche del realizador que aparecen fugazmente, a modo de homenaje: Chus Lampreave, Rossy de Palma, Ángela Molina, Kiti Mánver, Lola Dueñas... Todas ellas imbuidas de esa aureola tragicómica tan peculiar que caracteriza a las chicas Almodóvar.
En cambio, lo de Blanca Portillo (Judit) y Penélope Cruz (Lena) ya es otro cantar. Los suyos son papeles dramáticos, en toda regla, de mujeres que habrán de pagar un precio muy alto por amar y por amor, víctimas propiciatorias de hombres sin escrúpulos, como el opulento Ernesto Martel (José Luis Gómez), u obsesionados con terminar su obra "aunque sea a ciegas", que es lo que le ocurrirá a Mateo Blanco cuando se canse de ser Harry Caine.














