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martes, 24 de diciembre de 2019

Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho... ahora? (2019)




Título original: Qu'est-ce qu'on a encore fait au bon Dieu ?
Director: Philippe de Chauveron
Francia, 2019, 99 minutos

Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho... ahora?
(2019) de Philippe de Chauveron

Estaba cantado que tras el éxito comercial obtenido, hace justo un lustro, por Qu'est-ce qu'on a fait au bon Dieu ? (2014) más tarde o más temprano tenían que rodar una segunda parte. Y ya que el horno no parece que esté para muchos bollos en el país vecino, qué mejor receta para encarar el mal tiempo que la siempre provechosa fórmula de tomarse las cosas con sentido del humor, comenzando por las propias esencias patrias. En este caso, las de una sociedad, la francesa, que, en pocos años, ha visto cómo el terrorismo islamista o el ascenso imparable de los partidos de extrema derecha hacían mella en el ánimo del ciudadano de a pie.

Si en aquella primera entrega la vis cómica derivaba del hecho de que el matrimonio Clavier (caricatura, en cierta manera, de la Francia conservadora y pudiente) tenía que tragarse sus prejuicios de clase al ver cómo, una tras otra, sus hijas decidían casarse con miembros de otras comunidades y/o confesiones religiosas, ahora será el temor de que dichas parejas abandonen el país, para diseminarse a lo largo y ancho del planeta, lo que haga que la acción avance.



Puede que este tipo de humor, a medio camino entre lo políticamente correcto o incorrecto, no sea del agrado de quienes, más que como puro entretenimiento, conciben el cine como un arte. Sobre todo cuando, como es el caso, se trata de una película diseñada con el firme propósito de crear un producto taquillero para todos los públicos. Que, pese a ser a priori un fenómeno local directamente vinculado a la realidad francesa, se ha terminado revelando como una franquicia perfectamente exportable.

Porque, a fin de cuentas, tanta moralina amable, aunque disfrazada de tolerancia progre, lo mismo puede venderse aquí que allá. Y así como es posible hacer pedagogía en la Francia de Macron sobre el respeto a la diversidad racial, ¿por qué no convencer al terco señor Koffi, prototipo del típico patriarca africano, para que acepte la orientación sexual de su hija Viviane?


martes, 11 de julio de 2017

La wedding planner (2017)




Título original: Jour J
Directora: Reem Kherici
Francia, 2017, 94 minutos

La wedding planner (2017) de Reem Kherici


A punto de entrar a la Sala 1 del Verdi nos recibe un cartel en el que aparecen retratados Matthew McConaughey y Jennifer López. De repente nos asalta la duda: ¿no nos habremos equivocado de peli, verdad? ¡Noooo! Es que los responsables del Verdi son unos cachondos y, como el argumento de La wedding planner se parece vagamente al de Planes de boda (2001), han colgado ese póster.

La Sala 1 del Verdi... En su colosal pantalla recuerdo haber visto no pocos estrenos: Caché de Haneke, Pintar o hacer el amor de los hermanos Larrieu... ¿Cuántos años hará de todo eso? Sin duda demasiados. Es igual, no importa: lo que cuenta es que en esta tarde de verano hemos vuelto a disfrutar, una vez más, de sus monumentales dimensiones con motivo de Jour J (2017), una de esas comedias francesas que, pese a lo intrascendente de su planteamiento, contienen una buena dosis de humor corrosivo.



El día D al que alude el título (sí, para los franceses es el día J) es el de la boda entre Alexia (Julia Piaton) y Mathias (Nicolas Duvauchelle). La única pega es que el futuro novio ha cometido un desliz con Juliette (Reem Kherici), es decir, la copropietaria de la agencia encargada de organizarlo todo y que, para mayor inri, de pequeña había ido al colegio con Alexia. Como en las Screwball comedies del cine clásico americano, semejante lío sólo puede dar lugar a un desenlace explosivo precedido de las más disparatadas situaciones.

Hija de un tunecino y de una italiana, la francesa Reem Kherici dirige y protagoniza su segunda película poniendo el dedo en la llaga de una generación de mujeres que se debate entre el miedo al compromiso y el miedo a la soledad. Aunque también aborda el problema de la ascensión social de una niña de Neully a la que sus estiradas compañeras de clase miraban por encima del hombro. O la difícil convivencia con una madre gamberra y alcohólica (Chantal Lauby) que debe ser mantenida por la hija.


viernes, 29 de abril de 2016

Los recuerdos (2014)




Título original: Les souvenirs
Director: Jean-Paul Rouve
Francia, 2014, 92 minutos

Los recuerdos (2014) de Jean-Paul Rouve


Últimamente, los sentimientos andan un tanto a flor de piel en la familia Esnard. Por diferentes motivos: la abuela Madelaine (Annie Cordy) ha llegado ya a una edad en la que su frágil estado de salud aconseja que se la ingrese en una residencia geriátrica. De modo que, a regañadientes, la anciana se verá obligada a abandonar su apartamento. El padre (Michel Blanc) acaba de jubilarse sin pena ni gloria tras toda una vida dedicada a trabajar en Correos y ve cómo la apatía se instala en su existencia. La madre (Chantal Lauby) comprueba con resignación cómo, falto de alicientes, su matrimonio corre el riesgo de hacer aguas debido a la monotonía. Finalmente, Romain (Mathieu Spinosi) es el hijo veinteañero en busca de su media naranja que lucha por abrirse camino: tras haber estudiado literatura, comparte piso con el excéntrico Karim (William Lebghil) y entra a trabajar como vigilante nocturno en un hotel, contratado por Philippe (al cual interpreta el propio director del filme, Jean-Paul Rouve).

En su afán por superar sus respectivas crisis personales, los miembros del clan irán en busca de sí mismos adonde haga falta con tal de conseguirlo. Particularmente emotiva es, al respecto, la relación que se establece entre abuela y nieto y que les llevará hasta la costa de Normandía para revivir los recuerdos de niñez de Madelaine y, en el caso de Romain, acabar dando con lo que tanto anhelaba.

En palabras del director: "Un día un periodista me dijo que me interesaba por la gente que no estaba en su lugar. Y, de hecho, me gusta la gente que no se encuentra en su sitio: eso forma parte de la vida y concierne a una gran mayoría de la gente. Permanecemos ahí por pereza, por seguridad, por amor... Y a veces nos damos cuenta. No es el caso de Romain, pero él ya siente miedo de no estar donde debería. Esto también afecta al personaje  de Michel Blanc: el paso a la jubilación actúa como una revelación. Del mismo modo, la abuela deja pasar la vida y repentinamente toma otro camino. Me gusta la idea de que la gente haga lo que puede. Con frecuencia intentamos hacer el bien y, a veces, nos equivocamos".

Basada en la novela de David Foenkinos, autor y también director de La delicadeza (2011), la presente adaptación de Les souvenirs peca quizá de querer abarcar todo el contenido del texto literario, lo cual conduce a apuntar tramas secundarias poco desarrolladas y de las que quizá se podría haber directamente prescindido. Tal sería el caso de, por ejemplo, la del hijo que Philippe tiene en Australia, aunque hay otras que acaban resultando entrañables, como la del viejo pintor de animales de granja o la del impertérrito empleado de gasolinera capaz de aportar respuestas sencillas a todo tipo de intrincadas congojas.

Tercera incursión tras la cámara del otrora miembro del grupo cómico Les Robins des Bois, parece ser que a Rouve le ha llegado la madurez apostando por un tipo de cine más familiar y centrado en la emotividad.

Jean-Paul Rouve (centro) dirigiendo a sus actores