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miércoles, 17 de septiembre de 2025

David Gilmour Live at the Circus Maximus, Rome (2025)




Título en castellano: David Gilmour en vivo en el Circo Máximo de Roma
Director: Gavin Elder
Reino Unido, 2025, 150 minutos

DG en vivo en Roma (2025) de Gavin Elder


Pues sí, amigos: de nuevo uno de los Floyd ofrece su música en vivo a través de las pantallas de algunas selectas salas de cine. Y si en julio era Waters quien nos deleitaba desde Praga, ahora le toca el turno a David Gilmour desde las inmortales ruinas del circo romano. Dos únicos pases, como ya hiciera su ex compañero y hoy rival, en lo que se intuye como la manera que tiene Sony, actual propietaria del catálogo de la banda británica, de promocionar los trabajos en solitario de sus antiguos integrantes.

Poco nuevo que destacar, en realidad, respecto al concierto de Gilmour en Pompeya de hace ocho años, si no es la presencia de su hija Romany en el escenario y unas cuantas canciones de su último álbum, Luck and Strange (2024), en el repertorio. Por lo demás, la dirección vuelve a estar a cargo de Gavin Elder y los clásicos de la época dorada de Pink Floyd, desde "Time" hasta "Whish You Were Here", pasando por "Comfortably Numb" y su memorable solo de guitarra como colofón, van cayendo uno tras otro como no podía ser de otra manera.



Sin embargo, hay que rendirse a la evidencia y aceptar que aunque el casi octogenario Gilmour se mantiene en bastante buena forma, el tiempo no perdona y conviene dosificar fuerzas. De ahí que en varias ocasiones a lo largo del concierto el veterano guitarrista ceda el protagonismo a Ben Worsley, un tipo que toca como Gilmour, canta como Gilmour, pero no es Gilmour…

Se recuperan temas de la etapa post Waters de Pink Floyd, como "Sorrow", y hasta cuatro canciones de The Division Bell (1994). Y en esa misma línea, la nostalgia hace acto de presencia con "Fat Old Sun", del álbum Atom Heart Mother (1970), llegando a su punto álgido, en uno de los momentos más emotivos de la noche, gracias a una portentosa y minimalista versión (sin batería) de "The Great Gig in the Sky", complementada, a continuación, con "A Boat Lies Waiting", en lo que supone un sentido homenaje a Rick Wright, fallecido en 2008.

Y bien: si el hombre comienza con unas palabras al principio en las que no tiene pelos en la lengua para afirmar, medio en broma medio en serio, "Me llamo David Gilmour y soy una jodida leyenda", termina en cambio la velada mucho más comedido, agradeciendo públicamente el apoyo incondicional de su esposa y letrista Polly Samson.



lunes, 22 de abril de 2019

Pink Floyd: Live at Pompeii (1972)




Director: Adrian Maben
Bélgica/Alemania/Francia, 1972, 92 minutos

EL ANTI-WOODSTOCK

Pink Floyd: Live at Pompeii (1972)
de Adrian Maben


La impetuosa efigie de Roger Waters aporreando un gong bajo el sol abrasador de Pompeya ha quedado para la historia como uno de los iconos de la música rock. Corría el mes de octubre de 1971 y Pink Floyd era todavía un grupo underground. Aunque no por mucho tiempo, puesto que el éxito apabullante de su álbum The Dark Side of the Moon les convertiría, apenas dos años después, en un auténtico fenómeno de masas.

Waters interpretando "A Saucerful of Secrets"

Es precisamente por eso que la filmación del "concierto" que ofrecieron en el anfiteatro de la antigua ciudad romana, a los pies del Vesubio, tiene, además de un innegable valor musical, el aliciente del documento que deja constancia de un período tan genuino como irrepetible. Y, si no, compárese con el recital ofrecido por David Gilmour en esa misma arena, ya en solitario y con muchos kilómetros a sus espaldas, en 2017: que el guitarrista intentase revivir las glorias de su juventud llenando con miles de personas el lugar donde él y sus antiguos compañeros habían actuado a puerta cerrada es la prueba fehaciente de que algo se perdió por el camino.

¿Chewbacca? ¡No: David Gilmour!

La idea de rodar en las ruinas pompeyanas la tuvo el director Adrian Maben a raíz de una visita turística en la que perdió el pasaporte: al regresar allí para buscarlo, a eso de las ocho, comprobó que el silencio del crepúsculo sería el entorno ideal para que la banda británica diese rienda suelta a su creatividad (que entonces era mucha). De modo que, tras entrevistarse un par de veces con Steve O'Rourke (1940–2003), a la sazón mánager del grupo, se pusieron manos a la obra, con un plan de rodaje de seis días. Que quedarían reducidos a tres, ante las dificultades técnicas para obtener suministro eléctrico suficiente que alimentase el mastodóntico equipo de sonido.

La banda al completo... en París

Quizá ello explica por qué de los siete temas que interpreta Pink Floyd en Live at Pompeii (seis, en realidad, puesto que la extensa "Echoes" fue dividida en dos partes) sólo la mitad se grabaron allí: la ya mencionada "Echoes", "A Saucerful of Secrets" y "One of These Days". Los otros tres —"Careful With That Axe Eugene", "Set the Controls For the Heart of the Sun" y "Mademoiselle Nobs" (versión instrumental de "Seamus")— fueron interpretados en un estudio de París, valiéndose, a ratos, de transparencias que se proyectan como fondo mientras Mason, Waters, Gilmour y Wright tocan sus instrumentos y que hoy se ven pasadísimas de moda.

Richard Wright (1943–2008)

Como suele ocurrir en estos casos, existen dos versiones distintas del material filmado: por una parte, el montaje original, de apenas una hora de duración; por otra, el montaje que el propio Maben llevara a cabo en 2003, enriqueciendo el metraje ya existente con entrevistas a los miembros de la banda (o devorando ostras o "peleándose" por un pastel de manzana en la cantina de los estudios Abbey Road...) e imágenes de las sesiones de grabación de los álbumes Meddle (1971) y The Dark Side of the Moon (1973). No obstante, todo hay que decirlo, el director también se saca de la manga unas innecesarias instantáneas de planetas y naves espaciales que puede que sirvan de relleno, pero que, en cualquier caso, podía haberse ahorrado...

Nick Mason

sábado, 21 de julio de 2018

Zabriskie Point (1970)




Director: Michelangelo Antonioni
EE.UU., 1970, 113 minutos

¿DINAMITAR LA SOCIEDAD DE CONSUMO?

Zabriskie Point (1970) de Michelangelo Antonioni


Tan mítica como fallida, Zabriskie Point (1970) es hoy una cinta de culto más célebre por su banda sonora, parcialmente a cargo de Pink Floyd, que no por sus méritos cinematográficos. Francamente: ni Antonioni sabía del todo qué hacer en un ámbito que no era el suyo ni en Hollywood supieron qué hacer con Antonioni... Ésa es al menos la sensación que provoca el visionado de una película con la que se quiso captar la esencia de la contracultura y que, probablemente por ello, no ha envejecido precisamente bien.

En la secuencia inicial, por ejemplo, un grupo de jóvenes universitarios están celebrando una asamblea. Algunos de ellos, como Kathleen Cleaver (líder histórica de los Panteras Negras), reivindican ardientemente los derechos de los afroamericanos, si bien la reunión deriva hacia un enfrentamiento dialéctico para dilucidar quién es el más "revolucionario" de los allí presentes: ése es el tono panfletario y, por ende, superficial del que el filme ya no sabrá desprenderse durante el resto de su metraje.



En Europa, el director italiano había demostrado ampliamente su capacidad para concebir obras maestras mediante el auxilio de intérpretes como Monica Vitti o Marcelo Mastroianni cuyo atractivo físico no estaba reñido con un enorme talento. En Zabriskie Point, en cambio, los protagonistas sólo son guapos... Cierto que tampoco se trataba de actores profesionales, pero, aun así, ni Mark Frechette (que fallecería en prisión poco tiempo después con apenas 27 años) ni Daria Halprin están a la altura.

¿Y qué otra cosa cabía esperar de una película producida por la Metro-Goldwyn-Mayer? Antonioni pretendía que, en el plano final, un aeroplano escribiese sobre el cielo la frase "Fuck You, America!" Algo contra lo que los directivos de la compañía se opusieron frontalmente, pero que ilustra a la perfección el pulso que se vivió tras las cámaras entre lo comercial y lo radical y que daría como resultado un producto híbrido que no acaba de ser ni lo uno ni lo otro.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

David Gilmour Live at Pompeii (2017)




Director: Gavin Elder
Reino Unido, 2017, 100 minutos

David Gilmour Live at Pompeii (2017) de Gavin Elder

Pues sí: el bueno de Gilmour no podía ser menos y ya tiene su película de igual modo que Roger Waters presentara, hace exactamente un par de años, la versión cinematográfica de la mastodóntica gira sobre The Wall: hasta ese punto llega la rivalidad entre dos egos que llevan media vida disputándose el legado de Pink Floyd, banda de bandas cuyo catálogo sigue siendo, a día de hoy, la base de sus respectivos repertorios. 

También el formato ha sido calcado a la hora de comercializar el filme: un único pase mundial en gran pantalla días antes del lanzamiento del álbum y DVD. Cine Balmes, 20 horas: ¿qué tipo de gente llena hasta rebosar la sala 9? Como era de prever, incondicionales del conjunto británico (las camisetas de The Dark Side of the Moon así lo indican). Tanto, que no les duelen prendas al pagar religiosamente los 15 euros con 50 que vale la entrada. La edad media de la concurrencia ronda la cincuentena, eso era igualmente de esperar.

Y como todo buen conocedor del grupo sabe, la elección de Pompeya como marco para el evento no es en absoluto casual: en 1972, el cineasta Adrian Maben filmó al cuarteto en el mismo anfiteatro que ahora, cuatro décadas y un lustro después, revisita David Gilmour. Sólo que, en aquel entonces, tal vez como respuesta irónica a la locura suscitada por el festival de Woodstock, la actuación tuvo lugar sin público y a plena luz del día. Lo de ahora es otro cantar: una banda de nueve músicos (esta vez sin Phil Manzanera) acompaña al que fuese guitarra y voz solista de Pink Floyd, amén del consabido despliegue de medios (especialmente de luz y de sonido) que caracteriza sus recitales. Nada que ver con la relativa austeridad de aquel lejano 72, el año previo a que el grupo abandonase la escena underground para convertirse en un fenómeno de masas.

Dave Gilmour: then & now

La versión exhibida esta noche en cines tiene una duración de cien minutos, habiendo quedado fuera alguno de los temas emblemáticos ("Money", por ejemplo) que sí aparecerán en el disco que sale a la venta el 29 de este mes. Reproducimos, a continuación el listado de canciones que hemos podido disfrutar en deleitoso Dolby Atmos, indicando entre paréntesis el álbum de procedencia y respectivo año de publicación:

1. "5 A.M." (Rattle That Lock, 2015)
2. "Rattle That Lock" (Rattle That Lock, 2015)
3. "What Do You Want from Me" (The Division Bell, 1994)
4. "The Great Gig In the Sky" (The Dark Side of the Moon, 1973)
5. "A Boat Lies Waiting" (Rattle That Lock, 2015)
6. "Wish You Were Here" (Wish You Were Here, 1975)
7. "In Any Tongue" (Rattle That Lock, 2015)
8. "High Hopes" (The Division Bell, 1994)
9. "One of These Days" (Meddle, 1971)
10. "Shine On You Crazy Diamond" (Wish You Were Here, 1975)
11. "Sorrow" (A Momentary Lapse of Reason, 1987)
12. "Run Like Hell" (The Wall, 1979)
13. "Time / Breathe (Reprise)" (The Dark Side of the Moon, 1973)
14. "Comfortably Numb" (The Wall, 1979)

Apenas cuatro pertenecen a la carrera en solitario de Gilmour: los otros diez son temas de Pink Floyd, lo cual da una idea bastante precisa de cuál es la dependencia del músico británico respecto a su banda de origen. Pero eso es, al fin y al cabo, lo que demanda el público: ya se sabe que la nostalgia suele tener más gancho comercial que la originalidad artística. Aun así, os dejamos con un par de vídeos para que podáis comparar entre la creatividad desbordante de unos jóvenes Pink Floyd y el vigor del que todavía hace gala David Gilmour a sus setenta y un años. El lugar y el tema elegidos son el mismo. Lo único que no ha parado de fluir desde entonces son el tiempo y los astros: "The time is gone, the song is over, thought I'd something more to say..."



viernes, 1 de mayo de 2015

The Wall (1982)




Título original: Pink Floyd The wall
Director: Alan Parker
Reino Unido, 1982, 95 minutos

Pink Floyd The Wall (1982) de Alan Parker

La banda británica de rock progresivo Pink Floyd publicó el doble álbum conceptual The Wall en 1979. Tres años más tarde, Alan Parker dirigía esta adaptación escrita por Roger Waters (bajista, letrista y uno de los cantantes del grupo, que poco después acabaría abandonando la formación tras un sonado litigio por hacerse con los derechos del nombre de la misma).

La puesta en escena concebida por Parker (deudora de la estética del videoclip entonces imperante) mantiene, en buena medida, el papel principal de los personajes diseñados por el dibujante Gerald Scarfe que ya ilustraban la carátula del disco y la posterior gira mundial que emprendería el grupo. Se alternan, por tanto, animaciones con actores de carne y hueso, siendo el protagonista de estos últimos el también cantante Bob Geldof, encargado de interpretar a Pink. En cuanto al travelín inicial a lo largo de un pasillo con que arranca la película, recuerda vagamente la estética de El resplandor (1980) de Stanley Kucrick. También las ya mencionadas animaciones de Gerald Scarfe poseen no poco de terroríficas.

La historia que se cuenta a través de las canciones compuestas por Waters es una amalgama de vivencias personales. En primer lugar, la ausencia del padre al que nunca llegó a conocer pues falleció en la batalla de Anzio durante la Segunda Guerra Mundial. También el hecho de hasta qué punto las estrellas de la música pueden llegar a crear una barrera (un muro) que los aísla de la realidad. A este respecto, muchas de las imágenes que vemos en pantalla están inspiradas en la trayectoria vital de Syd Barrett (1946-2006), miembro fundador de Pink Floyd que acabaría desquiciado por el consumo de LSD. Así, por ejemplo, cuando vemos a Geldof afeitarse las cejas o el cigarrillo consumido íntegramente entre sus dedos. Más inquietante, por otra parte, es el paralelismo que se establece entre un estadio abarrotado de fans durante un concierto de rock y un mitin nazi. Por último, Roger Waters hace igualmente alusión a los traumas que le dejó un sistema educativo especialmente represor e, incluso, a la ruptura de su primer matrimonio. Hay, además, no pocas referencias a otros discos de la banda: por ejemplo, el poema que recita en clase en voz alta el maestro para ridiculizar al pequeño Pinky es, en realidad, la letra de 'Money', canción perteneciente a The Dark Side of the Moon (1973).

La mayoría de canciones de The wall (no se incluyeron todas: hay notables ausencias, como por ejemplo 'Hey, you') se volvieron a grabar expresamente para la película con arreglos ligeramente distintos a los del álbum original. En un par de ocasiones, la voz de Bob Geldof sustituye a la de Waters (quien cantaba originariamente en las dos partes del tema 'In the flesh?'). Hasta se incluyen un par de canciones que no pertenecen al disco en el que se inspira la película: 'What Shall We Do Now?' y 'When the Tigers Broke Free'. Esta última terminaría siendo incluida en The Final Cut (1983), el último disco que Roger Waters grabó con Pink Floyd.

Hubo una época en la que la música de Pink Floyd fue luminosa y el grupo funcionaba como un colectivo en el que cada miembro contribuía con sus aportaciones. Así lo atestigua un puñado de discos brillantes como Ummagumma (1969), More (1969) Atom Heart Mother (1970), Meddle (1971), Wish you Were Here (1975)... Pero fue pasando el tiempo y la personalidad arrolladora de Waters acabaría fagocitándolo todo hasta relegar a sus compañeros a simples músicos de estudio. Uno de ellos, el teclista Richard Wright, sería incluso despedido tras grabar The Wall (su participación en el álbum es, de hecho, escasa). La película traduce en imágenes ese proceso y los fantasmas que engendró en la imaginación de Roger Waters. Como él mismo admite en la letra de 'Comfortably Numb':

When I Was A Child
I Caught A Fleeting Glimpse
Out Of The Corner Of My Eye.
I Turned To Look But It Was Gone
I Cannot Put My Finger On It Now
The Child Is Grown,
The Dream Is Gone.
I Have Become
Comfortably Numb.

* * *
Cuando era niño
Capté un fugaz destello
Mirando de reojo.
Me volví para verlo, pero se había ido
Y ahora no puedo dar con él:
El niño ha crecido,
El sueño se ha esfumado.
Y yo me he quedado
Plácidamente paralizado.

Pink Floyd The Wall (1982)
"We don't need no education..."
"We don't need no thought control..."
"Uuuh, babe! Don't leave me now!"
"Outside the Wall! Outside the Wall!!"
De izquierda a derecha: Waters, Mason, Gilmour, Wright