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martes, 13 de septiembre de 2022

Caché (2005)




Título en español: Escondido
Director: Michael Haneke
Francia/Austria/Alemania/Italia, 2005, 117 minutos

Caché (2005) de Michael Haneke


Buena parte de las premisas en las que se basa Caché (2005) estaban ya presentes en Benny's Video (1992): ¿de qué nos sirven la cultura y el bienestar económico si nuestros hijos crecen odiándonos? A este respecto, el comedor de Anne y Georges Laurent (interpretados, respectivamente, por Juliette Binoche y Daniel Auteuil) simboliza, con sus estantes repletos de libros, la ostentación intelectual por parte de una burguesía ajena a las amenazas que se ciernen sobre ella.

Y es que, de un tiempo a esta parte, el matrimonio Laurent está recibiendo unos extraños paquetes cuyo inquietante contenido consiste en grabaciones caseras en las que se les ve a ellos mismos entrando y saliendo de su propio domicilio. Las cintas, por cierto, suelen ir acompañadas de algún dibujo o tarjeta perturbadoramente desagradables.



A medida que vayamos adentrándonos en los pormenores de la historia se hará cada vez más evidente que el honorable padre de familia, hoy célebre crítico literario y estrella de la televisión, esconde, sin embargo, un oscuro pasado como miembro de una clase social privilegiada, fruto del colonialismo francés, que en su día trató injustamente a un niño de origen magrebí al que tenían a su cargo. De modo que cabría pensar en la posibilidad de que Georges estuviese siendo víctima de algún tipo de ajuste de cuentas.

Pero Haneke, siempre parco en explicaciones, opta por un final aparentemente "abierto" en el que no se revela a las claras quién es el remitente de las filmaciones. A no ser que el espectador atento se tome la molestia de fijarse en la escena final en la escalinata del instituto. Y entonces todo encaja…



lunes, 29 de julio de 2019

Quien me quiera que me siga (2019)


















Título original: Qui m'aime me suive !
Director: José Alcala
Francia, 2019, 90 minutos

Quien me quiera que me siga (2019) de José Alcala

Cualquiera que esté medianamente familiarizado con el universo del cineasta marsellés Robert Guédiguian percibirá enseguida su ascendiente como productor en esta comedia agridulce que ha dirigido José Alcala. Sobre todo por ese aire desengañado de viejos revolucionarios de mayo del 68 venidos a menos que destila el trío protagonista y que ya flotaba en el ambiente en La casa junto al mar (La villa, 2017) del propio Guédiguian.

En esta ocasión, son dos hombres (Daniel Auteuil y Bernard Le Coq) quienes llevan toda la vida disputándose el amor de la misma mujer. Y aunque Simone (Catherine Frot) esté casada con el cascarrabias de Gilbert (Auteuil), no se cortará ni un pelo a la hora de fugarse con Étienne (Le Coq) o de volver con su marido, según le convenga.



Luego hay una segunda trama, más de tipo familiar, que es la que enfrenta al ya mencionado Gilbert con su hija Nathalie (Vanessa Paric), con la que lleva varios años sin hablarse y que, debido a un motivo de peso que se acabará desvelando hacia el final, le encasqueta a su hijo Térence durante una temporada. Se establece entonces, entre niño y abuelo, una relación marcada por la tirantez inicial y en la que ambos, a fuerza de irse conociendo, irán gradualmente venciendo sus reticencias.

No puede decirse que el guion de Qui m'aime me suive ! sea precisamente redondo en lo tocante a la cohesión entre las diferentes líneas argumentales que lo componen. Tenemos, por una parte, el tema del misántropo pendenciero (en este caso Gilbert), siempre dispuesto a buscar camorra y que, ahogado por apuros económicos, se deja consumir lentamente en el retraimiento de su aldea. Hay también algo del derecho de la mujer a liberarse sexual y sentimentalmente, eligiendo con quién quiere estar en cada momento en función de sus necesidades personales o afectivas. Y, por último, tiene bastante de aquellos ideales de juventud que se fueron perdiendo por el camino, pero que, el día menos pensado, tal vez revivan gracias a la savia nueva infundida por un nieto o por una joven pareja de vecinos con ganas de echar raíces en el pueblo.


lunes, 6 de agosto de 2018

Daddy Cool (2017)




Director: Maxime Govare
Francia, 2017, 97 minutos

Daddy Cool (2017) de Maxime Govare


La inspiración para el segundo largometraje que Maxime Govare (París, 1980) dirige en solitario le vino a partir de una broma de su productor, quien, viéndolo preocupado por no encontrar guardería al poco de haber sido padre, le sugirió que se montase él mismo una en casa por su cuenta. Dicho y hecho.

Al protagonista de Daddy Cool no parece afectarle el paso de los años: con cuarenta ya cumplidos, Adrien (Vincent Elbaz) sigue comportándose como un adolescente irresponsable que sale de fiesta cada noche con sus amigos. Pero cuando le embargan la tienda de discos que es su único sustento (por decir algo, ya que nunca entra nadie a comprar en ella) su pareja pierde la paciencia y le pide el divorcio.

Maude (Laurence Arné) es una exitosa dibujante de cómics que no tarda en sustituir a Adrien por un novio bastante más formal, aunque el tal Renaud (Grégory Fitoussi) se acaba revelando como un soseras de mucho cuidado...



Lo que antaño se conocía como la crisis de los cuarenta parece estar viviendo un proceso de redefinición en la sociedad actual vinculado a la inmadurez de individuos alérgicos al compromiso y a adquirir responsabilidades, si bien en el caso de Adrien, con todo lo desastrado que es y a pesar de lo poco ortodoxo de sus métodos, se acaba demostrando que el desorden en el que vive no le impide conectar con los niños que le dejan a su cargo.

Fresca, dinámica, desenfadada, Daddy Cool es una comedia tan inverosímil como gamberra, lo cual no impide que contenga momentos sinceramente emotivos, como la escena en la que el padre de Adrien (Michel Leeb) interpreta nada más y nada menos que "La chanson des vieux amants" de Brel durante la fiesta de aniversario de boda.


sábado, 12 de agosto de 2017

¡Hasta pronto! (2015)




Título original: Au revoir... et à bientôt !
Director: Miguel Courtois
Francia, 2015, 100 minutos

¡Hasta pronto! (2015) de Miguel Courtois


Las azarosas sobremesas del mes de agosto nos llevan hasta este intrascendente telefilme cuyo realizador, sin embargo, es el hispanofrancés Miguel Courtois, conocido entre nosotros por haber dirigido en 2004 la muy estimable El Lobo (con, entre otros, Eduardo Noriega o José Coronado y ganadora de dos Premios Goya), así como el polémico documental Yo, Juan Carlos I, rey de España, que RTVE no llegó a emitir pese a haber participado en la producción.

Y también encontramos, como protagonista, a un viejo rostro conocido: Bernard Le Coq, gracias a quien, los que tenemos de cuarenta para arriba, nos mojamos la barriga a base de mojitos veraniegos preparados con la tónica Schweppes que él mismo anunciaba en los ochenta.



En esencia, Au revoir... et à bientôt ! no deja de ser la eterna fábula del ratón de campo y el de ciudad, sólo que aquí son un agricultor sexagenario y una diseñadora parisina los que deberán hacer un esfuerzo por adaptarse a los antagónicos mundos de cada cual tras haberse conocido fortuitamente en un neutral balneario de Biarritz.

Trama de lo más inocente, por descontado, pero que encierra una cierta reflexión sobre cómo los habitantes de la pequeña villa de Rouillac (Nueva Aquitania) y, en particular, la familia Duvallois, tienden a juzgar de antemano a Lila (Florence Pernel) por el simple hecho de ser una sofisticada urbanita a la que le dan miedo los animales de la granja. Al final, como en toda comedia que se precie desde Shakespeare y Lope de Vega, boda y aparejamientos varios entre el resto de personajes, mientras los recién casados se marchan en un tractor.


martes, 5 de julio de 2016

Capitán Conan (1996)




Título original: Capitaine Conan
Director: Bertrand Tavernier
Francia, 1996, 129 minutos

Capitán Conan (1996) de Bertrand Tavernier


En la línea de La vie et rien d'autre, Tavernier volvió a elegir la Primera Guerra Mundial como contexto en el que situar la acción de Capitaine Conan. Sólo que esta vez se sirvió parcialmente del modelo antibelicista que le ofrecían filmes clásicos como Las cruces de madera (Raymond Bernard, 1932). Y ello se constata ya desde el plano inicial, una imagen fija del pebetero en el que arde la llama en honor del Soldado desconocido o de todos los caídos por la patria: es exactamente la misma forma de dar inicio a la película que encontramos tanto en la una como en la otra.




Pero no acaban ahí las coincidencias: la espectacularidad de las escenas de batalla, con el sonido de las explosiones inundándolo todo y la cámara corriendo campo a través a la par que los soldados, denotan similar origen.

La diferencia, en cambio, quizá estriba en el hecho de que Tavernier se acaba decantando por la ironía en detrimento de la tragedia. Son varios los ejemplos al respecto, como aquel general que lee un discurso bajo la lluvia mientras una destartalada orquesta desafina al interpretar "La Marsellesa". Es el absurdo de la guerra visto en clave de comedia para denunciar lo que hay en ella de ridículo. Como Norbert (Samuel Le Bihan) haciendo de fiscal cuando él apenas es un licenciado en Filosofía y letras. En definitiva, como esos generales caprichosos a los que, cuando sus hombres se están jugando la vida en pleno combate, lo único que parece preocuparles es si pueden comer este o aquel pescado. Aunque el más zoquete de entre los mandos es el Comandante Bouvier (François Berléand), siempre poniendo de manifiesto su ineptitud cada vez que abre la boca.

Y todo para que la figura del Capitán Conan (el excesivo Philippe Torreton) destaque todavía más, como prototipo del militar aguerrido e inteligente. Y si alguien se pregunta qué pinta un batallón de franceses luchando en Bulgaria o Rumanía que piense que se trata de la adaptación de una novela de Roger Vercel (1894–1957).