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martes, 21 de abril de 2020

Los ríos de color púrpura (2000)




Título original: Les rivières pourpres
Director: Mathieu Kassovitz
Francia, 2000, 106 minutos

Los ríos de color púrpura (2000)
de Mathieu Kassovitz

Personne ne peut comprendre un flic. Encore moins le juger. Nous évoluons dans un monde brutal, incohérent, fermé. Vous êtes en dehors, et vous ne pouvez plus le comprendre. Vous êtes en dedans, et vous perdez toute objectivité.

Jean-Christophe Grangé
Les rivières pourpres

Convertir una novela de cuatrocientas páginas en una película de poco más de cien minutos pasa forzosamente por una simplificación del material adaptado. Y eso es precisamente lo más llamativo de un filme policíaco que partía del best seller homónimo de Jean-Christophe Grangé, responsable asimismo, junto al realizador Mathieu Kassovitz, del guion.

Transcurren los hechos, una serie de crímenes macabros cuyo móvil apunta a oscuras motivaciones eugenésicas, en el seno de una pequeña comunidad universitaria de la región de los Alpes a la que son destinados dos agentes de policía parisinos, encargados ambos de sendas investigaciones y bastante antitéticos entre sí: Pierre Niémans (Jean Reno) y Max Kerkerian (Vincent Cassel). Un único detalle les une: sus métodos no son nada ortodoxos.



El primero de ellos es el típico veterano que está de vuelta de todo. En la novela se detalla cómo apalea a un hooligan inglés, hincha del Arsenal (que acaba de perder la final de la Recopa frente al Zaragoza), motivo por el que sus superiores lo destierran a un aburrido departamento de provincias, si bien todo ese turbio pasado queda deliberadamente excluido de la película. Kerkerian, a su vez, es un antiguo delincuente reconvertido en agente de la ley, aunque en el libro se llama Karim Abdouf, es de origen magrebí y luce unas espectaculares rastas.

Queda claro, por tanto, que lo que la fuente literaria pudiese tener de crítica o provocación se diluye aquí en aras de conseguir un producto mucho más neutro. Desaparecen, además, personajes o bien se funden dos en uno (caso de Fabienne Herault y la hermana Andrée, interpretada por Dominique Sanda). Con todo y con eso, el eco más que evidente de thrillers como El silencio de los corderos (1991) o Seven (1995) le resta credibilidad a una historia ya de por sí bastante pillada por los pelos.


viernes, 27 de septiembre de 2019

Bienvenidos al barrio (2019)




Título original: Jusqu'ici tout va bien
Director: Mohamed Hamidi
Francia/Bélgica, 2019, 90 minutos

Bienvenidos al barrio (2019) de Mohamed Hamidi


Probablemente habría que ser parisino o conocer muy de cerca la realidad francesa para captar al cien por cien todos los matices de una cinta que, como Jusqu'ici tout va bien, basa su comicidad en las diferencias de clase y religión. Aunque, bien pensado, también por aquí se dan circunstancias vagamente similares, de modo que no sería descabellado imaginar una versión local que, en lugar de en La Courneuve, transcurriese en La Mina o en cualquier otro barrio que arrastre el estigma de conflictivo.

Sin embargo, y volviendo a los entresijos de la sociedad gala, de un tiempo a esta parte, son cada vez más las voces críticas con un modelo de convivencia que, a la postre, se ha revelado del todo insuficiente a la hora de integrar a los hijos de la inmigración en un proyecto nacional común: franceses de segunda y aun tercera generación que, al sentirse relegados a los límites de su faubourg, acaban desarrollando una creciente desafección hacia los valores teóricamente democráticos del laicismo republicano.



A este respecto, el filme de Mohamed Hamidi pretende construir puentes entre dos mundos que tradicionalmente se han dado la espalda: por una parte, los ejecutivos acomodados de las zonas más chic de la capital (este sería el perfil del personaje de Gilles Lellouche) y, por otra, los jóvenes de origen musulmán de las barriadas marginales, encarnados por el ingenuo Samy (Malik Bentalha). De hecho, hacer que una moderna agencia publicitaria se vea forzada a instalarse en La Courneuve es un planteamiento que recuerda, y mucho, al utilizado por Dany Boon en la ya célebre Bienvenue chez les Ch'tis (2008), por lo que los distribuidores españoles no se han cortado ni un pelo a la hora de traducir Jusqu'ici tout va bien ('Hasta aquí todo va bien') como Bienvenidos al barrio.

Cabe, por último, preguntarse si este tipo de filmes ayuda realmente a deshacer tópicos o si, por contra, con su particular sentido del humor (basado en gags que los explotan) contribuye aún más a propagarlos. Puede que las mafias que operan en los suburbios no sean tan enrolladas como la de Bibiche (Karim Belkhadra) ni todos los publicistas tan comprensivos como Fred Bartel (Lellouche), pero, en todo caso, no se puede negar el carácter bienintencionado de un guion que, a ritmo de Barry White, pretende vencer reticencias en aras de una mayor tolerancia.