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domingo, 29 de diciembre de 2024

Rocco y sus hermanos (1960)




Título original: Rocco e i suoi fratelli
Director: Luchino Visconti
Italia/Francia, 1960, 180 minutos

Rocco y sus hermanos (1960) de Luchino Visconti


Intensísimo drama familiar en torno al fenómeno de la inmigración en la Italia de comienzos de los sesenta, un país en pleno desarrollo económico que atraía hacia el norte industrializado a numerosa mano de obra procedente de las regiones meridionales. De hecho, la familia protagonista, los Parondi, procede de Lucania, comarca eminentemente agraria que se ven forzados a abandonar en busca de una vida mejor en la próspera Milán. Y allí se plantan los cinco hermanos junto con su madre (Katina Paxinou), una vieja campesina, viuda, que aún lleva colgado en el pecho el retrato de su difunto marido. Lo que no imaginan los pobres es la enorme cantidad de sinsabores que les depara el destino...

Con Rocco e i suoi fratelli (1960) Visconti dejaba momentáneamente de lado su cine más literario e histórico, una vía que ya había iniciado con Senso (1954) y que, en cierto modo, continuaba Noches blancas (1957), adaptación de un relato de Dostoyevski, para volverse a centrar en un argumento anclado en las premisas de la estética neorrealista. Sin embargo, ello no impide que un innegable tono folletinesco, casi naturalista, flote en el ambiente de principio a fin de la trama, con las implicaciones deterministas que ello supone para unos personajes condicionados por la sordidez del entorno en el que habitan.



Como no podía ser de otra manera, el problema de la vivienda está muy presente en una película en la que los protagonistas, a pesar de vivir hacinados, son capaces de emocionarse cuando ven nevar por primera vez en su vida, detalle hasta cierto punto poético, pero que denota también la miseria de quien se alegra porque espera obtener unas liras limpiando la nieve de las calles. Aunque, puestos a soñar, la verdadera ilusión de los jóvenes reside en llegar a triunfar algún día en el duro mundo del boxeo. Sobre todo Simone (Renato Salvatori) y, más tarde, Rocco (Alain Delon), dos hermanos que, aparte de dejarse literalmente la piel sobre el cuadrilátero, protagonizarán un enfrentamiento cainita por el amor de una mujer, la sensual y provocativa Nadia (Annie Girardot).

Al final del relato, un conmovedor periplo de tres horas en blanco y negro, cierta sensación de desarraigo se apodera de varios miembros del clan Parondi, conscientes del enorme precio que han tenido que pagar a cambio de abandonar su tierra natal, a la que idealizan constantemente en sus recuerdos como si de un paraíso perdido se tratase. ¿Qué han obtenido después de tantos sacrificios? ¿Un puesto como obrero cualificado en la Alfa Romeo, un piso de protección oficial...? Sin duda muy poco, en comparación con la inocencia humillada de quienes, al menos, albergan la esperanza de que Luca, el benjamín de la familia, pueda regresar algún día al sur en busca de la felicidad que a ellos les han arrebatado.



martes, 16 de junio de 2015

Confidential Report (1955)




Título alternativo: Mister Arkadin
Director: Orson Welles
Francia/España/Suiza, 1955, 95 minutos




A certain great and powerful King once asked a poet: “What can I give you of all that I have?” 
He wisely replied: “Anything, Sir… except your secret”.

El caso de Confidential Report (título del montaje o montajes que circularon internacionalmente de Mister Arkadin) es paradigmático de la carrera de Orson Welles. Rodada a salto de mata y con escasos medios entre España (Barcelona, la Costa Brava, Segovia, Valladolid, Madrid...), Munich, París o Cannes, la película es un inmenso y genial rompecabezas de ritmo frenético, voluntariamente desconcertante.

Como inaudito es su personaje protagonista, Gregory Arkadin, un magnate de dudosa reputación que, desconociendo su propio pasado, encarga al detective Guy Van Stratten que investigue cuál fue su trayectoria antes de 1927 para, una vez esclarecida, borrarlo todo... incluido Van Stratten. Para ello,  el investigador se verá obligado a recorrer medio mundo: España, Dinamarca, Alemania, Marruecos, Méjico, Francia...

Los paralelismos con Ciudadano Kane son llamativos: un hombre hecho a sí mismo que, a pesar de haber forjado una fortuna, siente la necesidad de hurgar en vivencias remotas en busca de la inocencia que fue perdiendo a lo largo del camino. No obstante, conforme avance la trama se nos irá haciendo cada vez más evidente que dichas pesquisas no son más que puro Macguffin, dado que a Welles parece traerle sin cuidado la verosimilitud de la historia que cuenta. Para él lo verdaderamente relevante es cómo la explica: el puro desenfreno de pasar, venga o no a cuento, de una escena a otra, de un espacio al siguiente, embrollando cada vez más la intriga y, de paso, confundiendo al espectador. En ese sentido, la película tiene un cierto toque esperpéntico, acentuado por la caricaturesca caracterización de Orson Welles, con su indisimulada prótesis nasal, así como por la vertiginosa música cíngara de los primeros minutos (recurso, dicho sea de paso, que también explota Wes Anderson en la reciente y oscarizada El gran hotel Budapest).



Habría asimismo una conexión con El tercer hombre, toda vez que la historia tuvo su origen en un serial radiofónico titulado Las vidas de Harry Lime, pese a que, al parecer, Welles se inspirara también en un personaje real: el traficante de armas Basil Zaharoff.

Confidential Report es, por consiguiente, una de esas películas que requieren ser vistas más de una vez, no tanto para entenderlas (porque, si bien se mira, no tienen un sentido preciso) sino para disfrutar de todo el despliegue de sus planos contrapicados, angulaciones enfáticas y flash-backs. Igualmente entretenido es analizar las diferencias entre las diversas versiones (Welles no controló el montaje de ninguna de ellas). El caso más llamativo es el de las actrices Suzanne Flon y Katina Paxinou, por ejemplo, que fueron sustituidas en la versión española por Amparo Rivelles e Irene López Heredia, respectivamente. También hay planos cambiados de lugar (o directamente suprimidos, como los que indican que el avión del protagonista se estrella, algo que apenas se intuye en la versión internacional y de lo que no cabe duda en la española).

Finalmente, son dignos de ser destacados momentos estelares (como la anécdota que explica Arkadin sobre la rana y el escorpión o aquella otra del cementerio en cuyas lápidas constaba cuánto habían durado las amistades de los difuntos o incluso el carnaval goyesco o la procesión de semana santa en Segovia frente al alcázar, el acueducto y lo que le echen...) o secundarios de la altura de Akim Tamiroff (Jakob Zouk: alfa y omega del argumento), Mischa Auer y su circo de pulgas, Michael Redgrave o Paola Mori (tercera esposa de Welles e hija de Arkadin en la película).