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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Solos en la madrugada (1978)




Director: José Luis Garci
España, 1978, 108 minutos

Solos en la madrugada (1978) de Garci


Si ayer hablábamos de la reciente Rumbos, en la que Julia Otero tiene un protagonismo especial como locutora de un espacio radiofónico nocturno, la casualidad ha querido que hoy comentemos un filme en el que también se rinde homenaje al mismo medio de comunicación (hay, de hecho, una escena en la que aparecerán fugazmente leyendas de la radio como Bobby Deglané y José Luis Pecker).

Acartonada y un tanto lenta como todas las películas de Garci, Solos en la madrugada hacía balance de la educación sentimental de una generación, la de los nacidos en los cuarenta, en el momento crucial de la transición democrática. En ese sentido, se trataba de una peli con trasfondo político; de tetas (pero sin pasarse: había que ser progre y a la vez hacer alguna concesión al destape imperante); de póster del PCE y postureo izquierdista; de letras (muchas letras) por pagar; de cigarrillo perpetuo; de un Pepe Sacristán escuchimizado y luciendo pantalón de campana en representación del españolito medio, pero que se crece ante el micro con el emotivo discurso final, un poco a lo Chaplin en El gran dictador. En resumidas cuentas: la culminación de la tercera vía, pese a que en esta ocasión el productor ya no fuese José Luis Dibildos sino González Sinde.

De todo lo cual se infiere que a día de hoy la película se ha convertido, tal vez sin pretenderlo, en un documento histórico de primer orden para conocer un momento decisivo de la sociedad española. Sus protagonistas (José Sacristán y Fiorella Faltoyano) ya habían intervenido en Asignatura pendiente, el filme anterior de Garci y su debut como director de largometrajes. Ahora se unía a la terna Emma Cohen, en el papel de la desinhibida Mayte. Sí: porque de eso precisamente trata Solos en la madrugada: de pasar página; de superar complejos; "porque no podemos pasarnos otros cuarenta años hablando de los cuarenta años..."

miércoles, 31 de agosto de 2016

¡Viva la clase media! (1980)




Director: José María González Sinde
España, 1980, 100 minutos

¡Viva la clase media! (1980)


Dentro del cine político de la Transición, ¡Viva la clase media! pretendía dejar constancia de la modesta labor de quienes, en la década de los sesenta, lucharon contra el franquismo desde la clandestinidad, a menudo sin llevar a cabo otras acciones que fuesen más allá de lanzar octavillas. Expuestos a ser detenidos en cualquier momento, aunque no siempre valorados en su justa medida por los cuadros dirigentes del PC, los jóvenes del sector mixto se ven atrapados, además, en las contradicciones propias de la clase social a la que pertenecen, ya que casarse, formar una familia, pagar las letras del televisor y del Seiscientos son considerados "pecados" pequeñoburgueses fruto de la alienación capitalista y difícilmente compatibles con la disciplina de partido.

En ese orden de cosas, tanto Spencer (Emilio Gutiérrez Caba) como Vladimiro (José Luis Garci) no dejan de ser un par de chicos de buena familia, el uno melómano y el otro cinéfilo, que se meten en política en busca de aventuras, pero a los que aburre soberanamente la lectura de Marx y Lenin. Es, al respecto, muy sintomática la escena en la que el jefe de su célula (haciendo ver que rellenan una quiniela cada vez que se acerca el camarero) alecciona a los jóvenes en un café, leyéndoles fragmentos escritos por el padre de la Revolución rusa que ellos a duras penas son capaces de seguir. Y, sin embargo, se involucrarán en la lucha hasta las últimas consecuencias, pagando un precio enorme por ello.

De todas formas, el triste destino que corren los personajes contrasta vivamente con la música festiva de Federico Chueca que se utiliza como banda sonora tanto en los títulos de crédito iniciales como en los finales. Sólo "El cant dels ocells" nos da la justa medida de su sufrimiento.

En cuanto al reparto de ¡Viva la clase media!, éste nos deja alguna que otra sorpresa, como ver actuar a Garci (no muy convincentemente, la verdad) o que los hermanos Gutiérrez Caba, Emilio e Irene, interpreten el papel de madre e hijo.