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miércoles, 16 de julio de 2025

Tres amigas (2024)




Título original: Trois amies
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2024, 117 minutos

Tres amigas (2024) de Emmanuel Mouret


Fiel a su estilo, inconfundiblemente deudor de Rohmer y el mejor Woody Allen, el cineasta francés Emmanuel Mouret se lanza en Trois amies (2024) a uno de esos típicos enredos en los que al final se pierde la cuenta de quién engaña a quién y de quién está enamorado cada personaje. Aunque esto último casi forma parte de las convenciones propias del género y es posible que ni ellos mismos lo tengan del todo claro.

Por otra parte, el hecho de que los protagonistas sean amigos cuyas trayectorias se entrelazan le otorga a la trama un matiz aún más rocambolesco, si cabe, por lo que tiene de "doble traición" el convertir a amantes y cornudos, al mismo tiempo, en confidentes de sus aventuras amorosas.



Sin embargo, la cinta encierra una sorpresa a nivel narrativo al hacer que el narrador de los acontecimientos sea un difunto (Vincent Macaigne), lo cual aporta una nota luctuosa al conjunto, alejándolo de la frivolidad propia de lo que sería un simple vodevil en sentido estricto. Así pues, el espíritu de Victor no sólo nos pone en antecedentes mediante su voz en off, sino que él mismo asistirá perplejo a algunos de los acontecimientos protagonizados por su viuda.

Maestro indiscutible de las comedias románticas inteligentes y los dramas sutiles que exploran la complejidad de las relaciones humanas, Mouret regresa a las pantallas con la misma elegancia y agudeza que caracteriza sus trabajos anteriores. Y lo hace, en esta ocasión, para dejar en el aire preguntas como si una relación puede subsistir sin amor o, incluso, a propósito del verdadero significado de la pareja y el adulterio en la vida adulta.



viernes, 21 de julio de 2023

Aucun regret (2016)




Título en español: Sin arrepentimientos
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2016, 23 minutos

Aucun regret (2016) de Emmanuel Mouret


Los veintitrés minutos que dura Aucun regret (2016) comienzan con una presentación del espacio en el que van a desarrollarse los hechos. Tarea relativamente sencilla, puesto que se trata de la ciudad de Marsella, lugar de nacimiento del director Emmanuel Mouret. Concretamente, la acción se sitúa en la Escuela de Bellas Artes, siendo su protagonista una alumna de dicha facultad. Lo curioso del caso es que la voz en off, en un acto de distanciamiento metacinematográfico, informa al espectador de que no es ella la persona que vemos en pantalla, sino una actriz que ha sido contratada a tal efecto.

Huelga decir que, como en la práctica totalidad de la filmografía de Mouret, el nudo de la trama vuelve a centrarse en los entresijos de una relación sentimental, la que mantienen Aurélie (Katia Miran) y Olivier (Mathieu Metral), ambos universitarios. En principio, nada tendría de especial lo que ocurre entre estos dos jóvenes si no fuera porque al muchacho le precede una fama de donjuán incorregible. Circunstancia esta última a propósito de la cual Aurélie es puntualmente informada por su buena amiga Célia (Fanny Sidney).



Entre filosófica y literaria, la aproximación a semejante flirteo abunda en aforismos que se cuelan en unos diálogos donde pueden escucharse perlas del tipo "La certeza es enemiga de la verdad" o "No son las direcciones lo que importa, sino vivir plenamente cada desvío que tomemos".

Aunque lo cierto es que, a pesar de su enfoque intelectual, son las reflexiones más profundamente humanas (y, por ende, más contradictorias) las que acabarán primando en este dilema moral a propósito de los sentimientos amorosos. Así pues, en la escena clave del cortometraje, Célia se siente responsable por haber contribuido a evitar una hipotética historia de amor, mientras que Aurélie, una vez confirmada la volubilidad del chico, finge no albergar dolor alguno tras sentirse utilizada por Olivier.



jueves, 20 de julio de 2023

Laissons Lucie faire ! (2000)




Título en español: ¡Dejemos que Lucie se encargue!
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2000, 91 minutos

Laissons Lucie faire ! (2000) de Emmanuel Mouret


Por enésima vez, el director e intérprete Emmanuel Mouret se montaba otro de sus divertimentos sentimentales, esta vez en torno a una bella muchacha (Marie Gillain) que vende bikinis en las playas de Marsella y el tontaina de su novio (el propio Mouret), un aspirante a gendarme y después a agente secreto que, al mismo tiempo que intenta culminar con éxito la misión que le han encomendado, tendrá sus más y sus menos con otras tentadoras señoritas que se cruzan en su camino.

Ya desde los títulos de crédito, una colorista animación que contiene y asimismo anuncia los elementos principales de la trama, se aprecia el carácter naíf de una cinta que aspira a ser parodia de varias cosas a la vez. Por ejemplo de los filmes de espías a lo James Bond, eso sin duda, pero también del cine del maestro Rohmer, con el que tantas veces se ha comparado a Mouret. Hay de hecho un momento, durante los primeros minutos de la película, en que el protagonista intenta besar la rodilla de Lucie en clara alusión a Le genou de Claire (1970).



Y así, haciendo gala de un estilo fresco y estival, decididamente desenfadado, los personajes de Laissons Lucie faire ! (2000) se enamoran y se desenamoran mientras intentan que su largo noviazgo de nueve años no se eche a perder por culpa de terceros. Lo cual afecta a ambos por igual, ya que ella suele soñar recurrentemente con un atractivo joven que la hace reír mientras duerme.

En consonancia con el juego de palabras que encierra el título (en francés, "Lucie faire" suena como Lucifer), el guion deja entrever una cierta idea del amor romántico en detrimento de las muchas tentaciones que acechan continuamente a la pareja. A este respecto, y aunque esa palabra pueda parecer un tanto excesiva, la "tesis" de fondo abogaría por la plena confianza entre los enamorados, quienes tienen que acabar siendo amigos además de amantes si quieren que su relación sea plenamente satisfactoria.

atracción + Amistad = Amor


viernes, 14 de julio de 2023

Vénus et Fleur (2004)




Título en español: Venus y Flor
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2004, 76 minutos

Vénus et Fleur (2004) de Emmanuel Mouret


Un poco como ocurría en Thelma & Louise (1991) o, mejor aún, en la española Hola, ¿estás sola? (1995), el planteamiento de Vénus et Fleur (2004) consiste en juntar a dos chicas jóvenes con personalidades diametralmente antagónicas pero que, por aquello de los polos opuestos que se atraen, acaban formando un tándem muy bien avenido. La obsesión de ambas pasa por encontrar al hombre de sus sueños y a ello se dedicarán durante el verano que pasan juntas en Marsella, en una casa a orillas del mar.

Vénus (Veroushka Knoge) dejó atrás su San Petersburgo natal en busca de un amor que se esfumó al llegar a Francia. Pero, aun así, no pierde la esperanza de volverse a enamorar. De ahí que se muestre abiertamente receptiva con la mayoría de muchachos que se cruzan en su camino. En cambio, la mucho más prudente Fleur (Isabelle Pirès) acoge en su casa a la trotamundos rusa cuando ésta acude a verla porque han intercambiado sus bolsos por error en la terraza de un bar.

« Le plus beau pays au monde est celui où vit mon bien-aimé »


La irrupción en escena de un apuesto viajero llamado Bonheur (Julien Imbert) va a marcar un punto de inflexión en la apacible existencia de las dos amigas, ya que el tipo se deja engatusar primero por la sensualidad de Vénus para, gradualmente, sentirse cada vez más atraído por la serenidad de Fleur. Todo lo contrario que el sátiro que tienen por vecino, un individuo que responde al nada inocente nombre de Dieu (Frédéric Niedermayer) y que siempre parece dispuesto a intimar con ellas.

Pese a lo sencillo de su puesta en escena, Emmanuel Mouret propone una trama cuyos personajes responden a apelativos parlantes que denotan el rasgo más sobresaliente de sus respectivos caracteres. Así pues, Vénus, como la antigua divinidad romana, encarnaría la pasión amorosa desenfrenada, mientras que Fleur ('flor' en francés) personifica la belleza espiritual. Y, a su vez, ocurre tres cuartos de lo mismo con los varones, puesto que Bonheur significa 'felicidad' y Dieu (al que, por cierto, da vida Frédéric Niedermayer, productor habitual de los filmes de Mouret) vendría a ser el dios caprichoso de aquellos contornos.



jueves, 13 de julio de 2023

Cambio de dirección (2006)




Título original: Changement d'adresse
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2006, 85 minutos

Cambio de dirección (2006) de Emmanuel Mouret


Se llama trompa o corno francés a un instrumento de viento y metal tan peculiar como poco frecuente. Quizá por ello, el protagonista de Changement d'adresse (2006), al que también le cuadraría el calificativo de singular, es un consumado ejecutante del mismo, además de ofrecer clases particulares a los interesados en aprender a tocarlo. Lo cual le llevará, cuando ya cuente con una alumna, a enamorarse perdidamente de la joven (Fanny Valette).

Al mismo tiempo, Anne (Frédérique Bel), compañera de piso del interfecto (interpretado por el propio Emmanuel Mouret), no le va a la zaga en cuanto a carácter excéntrico se refiere. Algo que se acaba traduciendo en la particular relación que entre ambos se establece, que no se sabe muy bien si es de amigos o de amantes o de las dos cosas a la vez.



Por otra parte, la inocencia que transmiten Anne o David contrasta enormemente con la firmeza de, por ejemplo, Julien (Dany Brillant), que responde a un perfil de individuo seguro de sí mismo y, en consecuencia, ganador. En ese sentido, la película (una "fantasía amorosa" según puede leerse en su cartel publicitario) nos habla de hasta qué punto las afinidades personales condicionan nuestras vidas por más que algunos se empeñen en negarlo.

He ahí, precisamente, lo que le ocurre a la pareja protagonista: que tanto el uno como la otra han idealizado a sus respectivos seres amados, para los que ni están hechos ni son correspondidos, porque les cuesta identificar que lo que sienten entre ellos va en realidad más allá de una simple amistad.



martes, 11 de julio de 2023

Un baiser s'il vous plaît (2007)




Título en español: Bésame, por favor
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2007, 97 minutos

Un baiser s'il vous plaît (2007) de Emmanuel Mouret


Después de haber revisado unos cuantos filmes de Emmanuel Mouret comienza a quedar meridianamente claro que el intérprete y cineasta francés es autor de una "única" película. Así lo atestigua una serie de lugares comunes cuya presencia se puede verificar a lo largo de toda su filmografía. Como es el caso, por ejemplo, de la oralidad puesta al servicio de la acción: en Un baiser s'il vous plaît (2007) es Émilie (Julie Gayet) quien relata la larga historia a propósito de los peligros que entraña besarse alegremente con cualquiera. Ese contar a otro(s) remite (ya lo hemos señalado en ocasiones anteriores) a una tradición literaria esencialmente didáctica donde el enredo amoroso encubre, a su vez, una intención moralizante.

Porque, y ahí reside la clave, la estabilidad sentimental de las dos parejas protagonistas depende del efecto en cadena que un simple desliz podría provocar. Hasta el extremo de que la vida íntima de Claudio (Stefano Accorsi) y Judith (Virginie Ledoyen) se resiente sólo porque Nicolas (interpretado por el propio Mouret) decide hacer realidad una de sus fantasías más excitantes. De modo que el profesor de matemáticas y la técnica de laboratorio entablan un coqueteo de consecuencias imprevisibles que amenaza con arruinar sus respectivos matrimonios.



Quedará por ver si la tercera pareja en ciernes, la que pudieran llegar a formar Émilie y Gabriel (Michaël Cohen), se deja arrastrar por la atracción que él siente hacia ella o si, por contra, tiene más peso la prudencia que se desprende del cuento con moraleja que explica la joven. Aunque el azar, que es el que realmente ha hecho coincidir en la ciudad de Nantes a estos dos desconocidos, tiene la última palabra.

Por de pronto, baste señalar una vez más el carácter ilustrado de unos amantes que tienen el retrato de Schubert colgado en la pared del salón familiar o que leen los versos de Leopardi antes de irse a dormir: todo muy "natural" cuando se trata del universo concebido por un director para el que una comedia amorosa puede llegar a ser tan profunda como una obra de tesis.



lunes, 10 de julio de 2023

Fais-moi plaisir ! (2009)




Título en español: ¡Hazme feliz!
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2009, 90 minutos

Fais-moi plaisir ! (2009) de Emmanuel Mouret


El personaje que interpreta Emmanuel Mouret en Fais-moi plaisir ! (2009) tiene algo del Monsieur Hulot de Tati e incluso del televisivo Mr. Bean. Sin embargo, parece ser que el actor y director francés halló su fuente de inspiración en otro célebre intérprete: el Peter Sellers de El guateque (1968). Hay, de hecho, una escena, la recepción en el Palacio del Elíseo, en la que al pobre Jean-Jacques (Mouret) le pasa de todo (hasta quedársele una cortina enganchada en la bragueta...), con lo que la influencia del filme de Blake Edwards queda más que probada.

Humor tirando a blanco, pues, con ese toque entre amable y elegante que es marca de la casa, siempre tomando como referencia un coqueteo típicamente vodevilesco que hunde sus raíces en la tradición literaria de los siglos XVIII y XIX. Y es que Mouret, además de apasionado de la música clásica (como se puede apreciar en la banda sonora de todas sus películas), recurre asimismo a subterfugios que son habituales en la mayor parte de autores clásicos. Es el caso, por ejemplo, de esos billetes o notas que el protagonista utiliza para declararse a la primera desconocida que se cruce en su camino.



Para acabar de enredar las cosas, resultará que la elegida (Judith Godrèche) es, en realidad, la hija del Presidente de la República, con lo que el ya de por sí torpe Jean-Jacques se va a ver envuelto en no pocos follones como consecuencia de las estrictas medidas de seguridad que se observan en la residencia oficial. A lo cual hay que añadir el protocolo y demás preceptos que rigen la vida en las altas esferas (la secuencia del jarrón con el embajador japonés adolece, en ese sentido, de una comicidad chaplinesca un tanto previsible).

Aunque, a la hora de la verdad, se acaba demostrando que una simple doncella (Déborah François) puede ser infinitamente más humana que la hija del alto dignatario a cuyo servicio trabaja, de modo que a Jean-Jacques, una vez aprendida la lección, no le queda más remedio que volver a los brazos de su querida Ariane (Frédérique Bel) para hacerse perdonar después de haber comprobado que desear a otras mujeres no solucionará sus problemas de pareja.



sábado, 8 de julio de 2023

El arte de amar (2011)




Título original: L'art d'aimer
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2011, 85 minutos

El arte de amar (2011) de Emmanuel Mouret


Cuando se estrenó en España L'art d'aimer (2011) se pretendió vender el producto como "La nueva comedia romántica del protagonista de Intocable". Y todo porque el actor François Cluzet, que acababa de cosechar un enorme éxito comercial interpretando a un tetrapléjico, intervenía en uno de los episodios del filme. Lo cierto es que poco o nada tenía que ver una historia con la otra, aunque también es verdad que de no haber sido por esa circunstancia, por completo oportunista, la película que nos ocupa difícilmente se habría llegado a estrenar aquí.

Dos son las influencias más notables que se pueden rastrear en la puesta en escena ideada por Emmanuel Mouret. Por una parte, los aforismos sobreimpresionados en pantalla que sirven de presentación para cada segmento remiten vagamente al cine de Rohmer, sobre todo si se tiene en cuenta el trasfondo moral que en cierta manera poseen los hechos descritos. En cambio, el otro modelo que presumiblemente le sirve de inspiración sería tal vez Woody Allen, considerando la comicidad de la mayor parte de situaciones expuestas.



A grandes rasgos, son las siguientes: un joven compositor (Stanislas Merhar) sueña con encontrar al amor de su vida; una mujer que lleva todo un año sin tener relaciones sexuales (Julie Depardieu) recibe la generosa oferta de una amiga suya (Pascale Arbillot) que le propone que se acueste con su marido para, poco después, terminar suplantando a otra amiga (Judith Godrèche) y así yacer a oscuras con el tímido y también librero Boris (Laurent Stocker). Achille (François Cluzet) se enamora perdidamente de su nueva vecina (Frédérique Bel), quien llama a su puerta en camisón para pedirle un poco de café. En otra subtrama, la estabilidad de un matrimonio de mediana edad se ve amenazada cuando la esposa (Ariane Ascaride) se siente atraída por cada guaperas que se cruza en la calle. Por último, una joven pareja (Gaspard Ulliel y Élodie Navarre) sienten celos de sus respectivas infidelidades.

El melancólico tercer movimiento (Poco allegretto) de la Sinfonía número 3 de Brahms actúa de leitmotiv a lo largo de una cinta cuyos personajes acaban coincidiendo los unos con los otros, a veces sin ser conscientes del drama personal al que cada uno de ellos se enfrenta. Y para cohesionarlo todo y darle forma de relato aleccionador, la voz en off de Philippe Torreton encarna al narrador de esta particular antología amorosa.



viernes, 7 de julio de 2023

Une autre vie (2013)




Título en español: Otra vida
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2013, 95 minutos

Une autre vie (2013) de Emmanuel Mouret


¿Qué pueden tener en común una virtuosa pianista de renombre internacional y un sencillo electricista que pasaba por allí? Sin embargo, el amor es ciego (o eso dicen) y la chispa entre ambos (perdón por el chiste fácil) salta enseguida. Que el argumento de la película resulte o no verosímil ya es harina de otro costal... En todo caso, y a pesar de que Une autre vie (2013) no sea precisamente su mejor trabajo, el talento de Emmanuel Mouret sale a relucir en determinados instantes de una cinta por lo demás irregular. 

Sirva de ejemplo esa escena en la que Dolorès (Virginie Ledoyen) y Jean (Joey Starr) se hallan viendo la televisión y la melodía que suena de fondo, presumiblemente de algún antiguo drama romántico, acaba por convertirse en la música incidental de la propia secuencia después de que él desvíe la mirada de la pantalla, dando a entender que va a dejar a su novia porque se ha enamorado de otra mujer.



Aun así, parece evidente que las dotes actorales de la italiana Jasmine Trinca están por debajo de las expectativas que suscita su papel de amante sofisticada. Se trae un cierto aire, eso es cierto, con la Ingrid Bergman de Casablanca o los melodramas de Rossellini, pero ello no basta para dotar a su interpretación de la credibilidad necesaria.

De todo lo cual se desprende que Mouret, avezado director de estilizadas "comedias" de enredo amoroso como Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait (2020) o la más reciente Chronique d'une liaison passagère (2022), no se mueve, no obstante, con la misma soltura cuando la trama oscila hacia un dramatismo más de corte serio o solemne.



miércoles, 5 de julio de 2023

Caprice (2015)




Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2015, 96 minutos

Caprice (2015) de Emmanuel Mouret


Clément (Emmanuel Mouret) responde al perfil del típico patoso entrañable: maestro de escuela, separado amistosamente de su ex mujer, padre de un chaval tan adicto a la lectura como su papá... El caso es que al bueno de Clément le apasiona también el teatro, en especial si es la bella Alicia Bardery (Virginie Efira) quien actúa en la obra. Al cabo de un tiempo, por esos azares de la vida, el tímido profesor y la sofisticada actriz acabarán siendo pareja. El problema es que el destino es caprichoso, puesto que otra joven, mucho más sencilla y espontánea, suele sentarse junto a Clément en cada representación: su nombre, como no podía ser de otra manera, es Caprice…

Basta echar un simple vistazo a la filmografía de Emmanuel Mouret para darse cuenta enseguida del interés que el actor y director francés siente por los dilemas morales. Sobre todo cuando éstos giran en torno a alguna relación sentimental que le permita estructurar una comedia romántica de enredo. En lo que se refiere a Caprice (2015), las claves de dicha fórmula se plantean en forma de disyuntiva: la que experimenta el protagonista al oscilar entre dos tipos de mujer radicalmente opuestos.



Huelga decir que la puesta en escena resulta impecable, con su elegante banda sonora jazzística a cargo del italiano Giovanni Mirabassi, porque ése es un rasgo que invariablemente encontramos en todas las películas que hasta la fecha ha dirigido Mouret. Así pues, sus personajes viven, aman y sueñan en un París de postal en el que todo parece posible.

Aunque, volviendo a lo que sería propiamente el trasfondo de esta historia, al final queda un poco la sensación de que la pobre Caprice (interpretada por Anaïs Demoustier) ha sido una especie de ángel incomprendido cuyo paso por la vida de Clément motiva que éste se dé cuenta (tarde, por desgracia) de lo que un día tuvo delante y tal vez no supo apreciar.



martes, 4 de julio de 2023

Lady J (2018)




Título original: Mademoiselle de Joncquières
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2018, 111 minutos

Lady J (2028) de Emmanuel Mouret


Había llegado al momento en que ya es irreparable la pérdida de un amante. Era tal su carácter, que ese acontecimiento la condenaba al aburrimiento y a la soledad. Un hombre apuñala a otro por un gesto, por un mentís, y entonces, ¿es que no se va a permitir a una mujer honesta, perdida, deshonrada, traicionada, arrojar al traidor en brazos de una cortesana?

Denis Diderot
Santiago el fatalista (1796)
Traducción de Luis Pancorbo

La ambientación dieciochesca de Mademoiselle de Joncquières (2018) confirma el gusto de su director, el francés Emmanuel Mouret (Marsella, 1970), por el refinamiento cortés de unos personajes cuyo rasgo definitorio es una verbalidad tan cautivadora como elocuente. Y es que la seducción y, en general, los asuntos de temática amatoria constituyen una constante en la obra de un cineasta especializado en argumentos en los que se teoriza ampliamente en torno a las relaciones de pareja.

Aquí, la base del relato corresponde a la libre adaptación de un episodio extraído de la novela satírica Jacques le fataliste et son maître, publicada originalmente en 1796 y en la que el ilustrado Diderot andaba a vueltas con los conceptos de determinismo y libre albedrío. Aunque, a decir verdad, la película prescinde de la carga filosófica de su fuente escrita para centrarse exclusivamente en la ingeniosa venganza que Madame de La Pommeraye (Cécile de France) concibe para burlarse del libertino Marqués des Arcis (Edouard Baer).



Sin embargo, la discreta señorita de Joncquières (Alice Isaaz) acabará por revelarse como una prudente esposa pese a la mala reputación que la precede, tanto a ella como a su madre (Natalia Dontcheva), de modo que al final lo que se impone es la inteligencia por encima de las habladurías y demás infundios propagados por la malicia del vulgo obtuso.

Como es habitual en todos sus filmes, Mouret cuida minuciosamente la puesta en escena, sacando un partido excepcional de las localizaciones en exteriores, así como de la fastuosidad de las dependencias del Château de Sourches, en cuyo interior, a menudo iluminado con velas, a lo Barry Lyndon, habita la protagonista. También la fotografía colorista de Laurent Desmet (colaborador asiduo del director) y, sobre todo, el diseño de vestuario de Pierre-Jean Larroque (recompensado con un premio César por su excelente trabajo) otorgan el necesario verismo para recrear con todo lujo de detalles la Francia del Antiguo Régimen.



lunes, 3 de julio de 2023

Las cosas que decimos, las cosas que hacemos (2020)




Título original: Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2020, 123 minutos

Las cosas que decimos, las cosas que hacemos (2020)


El preciosismo que transmiten las imágenes de Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait (2020), en especial cuando la acción se sitúa en plena naturaleza, queda además subrayado mediante una banda sonora repleta, entre otras, de piezas tan célebres como el "Claro de luna" de la Suite Bergamasque de Debussy, la Gymnopédie Nº1 de Satie o el Adagio para cuerdas de Samuel Barber. Tópicos que, unidos a la morosidad de sus dos horas largas de metraje, conforman una película donde los devaneos amorosos de sus protagonistas parecen estar conectados por una especie de armonía universal.

En ese sentido, el guion del propio Emmanuel Mouret se recrea en los mismos lugares comunes, de un romanticismo sofisticado, por los que transita buena parte de su filmografía, adoptando, en esta ocasión, una estructura que bien pudiera recordar a la de determinadas novelas decimonónicas. Así pues, Daphné (Camélia Jordana) y Maxime (Niels Schneider) se explicarán el uno al otro los pormenores de sus respectivas relaciones sentimentales, hasta que finalmente, a fuerza de confidencias, termine saltando la chispa entre ambos.



El problema es que, tal y como reza el título del filme, a menudo media una distancia enorme entre lo que se dice y lo que se hace. De hecho, los personajes de las diversas tramas se unen y se separan con una facilidad pasmosa, dando a entender el carácter volátil de la pasión. Lo cual no impide, por otra parte, que tanto ellos como ellas se entreguen recíprocamente mientras arde el deseo en sus corazones.

De hecho, el viejo filósofo de ese documental en cuyo montaje trabaja Daphné aporta algunas claves al respecto: "El ser humano es feliz no poseyendo, sino dando..." Sabias palabras que contrastan con el sufrimiento de quienes se aferran a una aventura más allá del momento presente. Porque si alguna lección encierra esta historia, con todos sus enredos y demás complicaciones, es que hay que vivir el instante.



domingo, 2 de julio de 2023

Crónica de un amor efímero (2022)




Título original: Chronique d'une liaison passagère
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2022, 101 minutos

Crónica de un amor efímero (2022)


Un encanto típicamente parisino se respira de principio a fin de esta Chronique d'une liaison passagère (2022) con la que el francés Emmanuel Mouret ahonda en algunos aspectos que ya abordaba en su anterior película, Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait (2020). Aunque, en realidad, eso de que sus personajes reflexionen en voz alta sobre la naturaleza de las relaciones amorosas viene de muy lejos, por lo que podría considerarse una constante a lo largo de su carrera, prácticamente un rasgo de estilo. Así, por ejemplo, L'art d'aimer (2011) reunía diversas historias románticas, siempre con la capital francesa como telón de fondo.

Pero centrándonos en lo verdaderamente remarcable del filme que nos ocupa, puede que lo más llamativo derive de una cierta inocencia que desprende la pareja protagonista, esa naiveté, rayana en torpeza, que hace que Simon (Vincent Macaigne) no pare de mencionar a su mujer y a sus hijos durante las primeras citas con Charlotte (Sandrine Kiberlain) o el carácter desinhibido de esta última a la hora de afrontar una aventura con un hombre casado.



El uso como leitmotiv de "La Javanaise" de Gainsbourg, en versión de la no menos mítica Juliette Gréco, junto con piezas clásicas de Mozart, le da a la puesta en escena un aire muy nouvelle vague, entendiendo por dicha etiqueta una forma de hacer cine que basa su razón de ser en lo que se dice (y cómo se dice) más que en lo que ocurre. A este respecto, resulta de una enorme belleza el recurso empleado hacia el final de la película, cuando la cámara recorre los espacios vacíos en los que antes solían encontrarse los enamorados.

De si implicar a terceras personas en una relación da buenos resultados, o no, habrá opiniones diversas. De momento baste decir que Simon descubre tarde que es un hombre lento. Y que Charlotte, a su vez, encuentra el verdadero amor donde menos lo esperaba. Lo interesante es que el guion, coescrito entre Pierre Giraud y el propio Mouret, rehúye cualquier tipo de morbosidad cuando plantea opciones amatorias que van más allá de lo tradicional.