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jueves, 13 de julio de 2023

Cambio de dirección (2006)




Título original: Changement d'adresse
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2006, 85 minutos

Cambio de dirección (2006) de Emmanuel Mouret


Se llama trompa o corno francés a un instrumento de viento y metal tan peculiar como poco frecuente. Quizá por ello, el protagonista de Changement d'adresse (2006), al que también le cuadraría el calificativo de singular, es un consumado ejecutante del mismo, además de ofrecer clases particulares a los interesados en aprender a tocarlo. Lo cual le llevará, cuando ya cuente con una alumna, a enamorarse perdidamente de la joven (Fanny Valette).

Al mismo tiempo, Anne (Frédérique Bel), compañera de piso del interfecto (interpretado por el propio Emmanuel Mouret), no le va a la zaga en cuanto a carácter excéntrico se refiere. Algo que se acaba traduciendo en la particular relación que entre ambos se establece, que no se sabe muy bien si es de amigos o de amantes o de las dos cosas a la vez.



Por otra parte, la inocencia que transmiten Anne o David contrasta enormemente con la firmeza de, por ejemplo, Julien (Dany Brillant), que responde a un perfil de individuo seguro de sí mismo y, en consecuencia, ganador. En ese sentido, la película (una "fantasía amorosa" según puede leerse en su cartel publicitario) nos habla de hasta qué punto las afinidades personales condicionan nuestras vidas por más que algunos se empeñen en negarlo.

He ahí, precisamente, lo que le ocurre a la pareja protagonista: que tanto el uno como la otra han idealizado a sus respectivos seres amados, para los que ni están hechos ni son correspondidos, porque les cuesta identificar que lo que sienten entre ellos va en realidad más allá de una simple amistad.



martes, 11 de julio de 2023

Un baiser s'il vous plaît (2007)




Título en español: Bésame, por favor
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2007, 97 minutos

Un baiser s'il vous plaît (2007) de Emmanuel Mouret


Después de haber revisado unos cuantos filmes de Emmanuel Mouret comienza a quedar meridianamente claro que el intérprete y cineasta francés es autor de una "única" película. Así lo atestigua una serie de lugares comunes cuya presencia se puede verificar a lo largo de toda su filmografía. Como es el caso, por ejemplo, de la oralidad puesta al servicio de la acción: en Un baiser s'il vous plaît (2007) es Émilie (Julie Gayet) quien relata la larga historia a propósito de los peligros que entraña besarse alegremente con cualquiera. Ese contar a otro(s) remite (ya lo hemos señalado en ocasiones anteriores) a una tradición literaria esencialmente didáctica donde el enredo amoroso encubre, a su vez, una intención moralizante.

Porque, y ahí reside la clave, la estabilidad sentimental de las dos parejas protagonistas depende del efecto en cadena que un simple desliz podría provocar. Hasta el extremo de que la vida íntima de Claudio (Stefano Accorsi) y Judith (Virginie Ledoyen) se resiente sólo porque Nicolas (interpretado por el propio Mouret) decide hacer realidad una de sus fantasías más excitantes. De modo que el profesor de matemáticas y la técnica de laboratorio entablan un coqueteo de consecuencias imprevisibles que amenaza con arruinar sus respectivos matrimonios.



Quedará por ver si la tercera pareja en ciernes, la que pudieran llegar a formar Émilie y Gabriel (Michaël Cohen), se deja arrastrar por la atracción que él siente hacia ella o si, por contra, tiene más peso la prudencia que se desprende del cuento con moraleja que explica la joven. Aunque el azar, que es el que realmente ha hecho coincidir en la ciudad de Nantes a estos dos desconocidos, tiene la última palabra.

Por de pronto, baste señalar una vez más el carácter ilustrado de unos amantes que tienen el retrato de Schubert colgado en la pared del salón familiar o que leen los versos de Leopardi antes de irse a dormir: todo muy "natural" cuando se trata del universo concebido por un director para el que una comedia amorosa puede llegar a ser tan profunda como una obra de tesis.



lunes, 10 de julio de 2023

Fais-moi plaisir ! (2009)




Título en español: ¡Hazme feliz!
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2009, 90 minutos

Fais-moi plaisir ! (2009) de Emmanuel Mouret


El personaje que interpreta Emmanuel Mouret en Fais-moi plaisir ! (2009) tiene algo del Monsieur Hulot de Tati e incluso del televisivo Mr. Bean. Sin embargo, parece ser que el actor y director francés halló su fuente de inspiración en otro célebre intérprete: el Peter Sellers de El guateque (1968). Hay, de hecho, una escena, la recepción en el Palacio del Elíseo, en la que al pobre Jean-Jacques (Mouret) le pasa de todo (hasta quedársele una cortina enganchada en la bragueta...), con lo que la influencia del filme de Blake Edwards queda más que probada.

Humor tirando a blanco, pues, con ese toque entre amable y elegante que es marca de la casa, siempre tomando como referencia un coqueteo típicamente vodevilesco que hunde sus raíces en la tradición literaria de los siglos XVIII y XIX. Y es que Mouret, además de apasionado de la música clásica (como se puede apreciar en la banda sonora de todas sus películas), recurre asimismo a subterfugios que son habituales en la mayor parte de autores clásicos. Es el caso, por ejemplo, de esos billetes o notas que el protagonista utiliza para declararse a la primera desconocida que se cruce en su camino.



Para acabar de enredar las cosas, resultará que la elegida (Judith Godrèche) es, en realidad, la hija del Presidente de la República, con lo que el ya de por sí torpe Jean-Jacques se va a ver envuelto en no pocos follones como consecuencia de las estrictas medidas de seguridad que se observan en la residencia oficial. A lo cual hay que añadir el protocolo y demás preceptos que rigen la vida en las altas esferas (la secuencia del jarrón con el embajador japonés adolece, en ese sentido, de una comicidad chaplinesca un tanto previsible).

Aunque, a la hora de la verdad, se acaba demostrando que una simple doncella (Déborah François) puede ser infinitamente más humana que la hija del alto dignatario a cuyo servicio trabaja, de modo que a Jean-Jacques, una vez aprendida la lección, no le queda más remedio que volver a los brazos de su querida Ariane (Frédérique Bel) para hacerse perdonar después de haber comprobado que desear a otras mujeres no solucionará sus problemas de pareja.



sábado, 8 de julio de 2023

El arte de amar (2011)




Título original: L'art d'aimer
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2011, 85 minutos

El arte de amar (2011) de Emmanuel Mouret


Cuando se estrenó en España L'art d'aimer (2011) se pretendió vender el producto como "La nueva comedia romántica del protagonista de Intocable". Y todo porque el actor François Cluzet, que acababa de cosechar un enorme éxito comercial interpretando a un tetrapléjico, intervenía en uno de los episodios del filme. Lo cierto es que poco o nada tenía que ver una historia con la otra, aunque también es verdad que de no haber sido por esa circunstancia, por completo oportunista, la película que nos ocupa difícilmente se habría llegado a estrenar aquí.

Dos son las influencias más notables que se pueden rastrear en la puesta en escena ideada por Emmanuel Mouret. Por una parte, los aforismos sobreimpresionados en pantalla que sirven de presentación para cada segmento remiten vagamente al cine de Rohmer, sobre todo si se tiene en cuenta el trasfondo moral que en cierta manera poseen los hechos descritos. En cambio, el otro modelo que presumiblemente le sirve de inspiración sería tal vez Woody Allen, considerando la comicidad de la mayor parte de situaciones expuestas.



A grandes rasgos, son las siguientes: un joven compositor (Stanislas Merhar) sueña con encontrar al amor de su vida; una mujer que lleva todo un año sin tener relaciones sexuales (Julie Depardieu) recibe la generosa oferta de una amiga suya (Pascale Arbillot) que le propone que se acueste con su marido para, poco después, terminar suplantando a otra amiga (Judith Godrèche) y así yacer a oscuras con el tímido y también librero Boris (Laurent Stocker). Achille (François Cluzet) se enamora perdidamente de su nueva vecina (Frédérique Bel), quien llama a su puerta en camisón para pedirle un poco de café. En otra subtrama, la estabilidad de un matrimonio de mediana edad se ve amenazada cuando la esposa (Ariane Ascaride) se siente atraída por cada guaperas que se cruza en la calle. Por último, una joven pareja (Gaspard Ulliel y Élodie Navarre) sienten celos de sus respectivas infidelidades.

El melancólico tercer movimiento (Poco allegretto) de la Sinfonía número 3 de Brahms actúa de leitmotiv a lo largo de una cinta cuyos personajes acaban coincidiendo los unos con los otros, a veces sin ser conscientes del drama personal al que cada uno de ellos se enfrenta. Y para cohesionarlo todo y darle forma de relato aleccionador, la voz en off de Philippe Torreton encarna al narrador de esta particular antología amorosa.



martes, 24 de diciembre de 2019

Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho... ahora? (2019)




Título original: Qu'est-ce qu'on a encore fait au bon Dieu ?
Director: Philippe de Chauveron
Francia, 2019, 99 minutos

Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho... ahora?
(2019) de Philippe de Chauveron

Estaba cantado que tras el éxito comercial obtenido, hace justo un lustro, por Qu'est-ce qu'on a fait au bon Dieu ? (2014) más tarde o más temprano tenían que rodar una segunda parte. Y ya que el horno no parece que esté para muchos bollos en el país vecino, qué mejor receta para encarar el mal tiempo que la siempre provechosa fórmula de tomarse las cosas con sentido del humor, comenzando por las propias esencias patrias. En este caso, las de una sociedad, la francesa, que, en pocos años, ha visto cómo el terrorismo islamista o el ascenso imparable de los partidos de extrema derecha hacían mella en el ánimo del ciudadano de a pie.

Si en aquella primera entrega la vis cómica derivaba del hecho de que el matrimonio Clavier (caricatura, en cierta manera, de la Francia conservadora y pudiente) tenía que tragarse sus prejuicios de clase al ver cómo, una tras otra, sus hijas decidían casarse con miembros de otras comunidades y/o confesiones religiosas, ahora será el temor de que dichas parejas abandonen el país, para diseminarse a lo largo y ancho del planeta, lo que haga que la acción avance.



Puede que este tipo de humor, a medio camino entre lo políticamente correcto o incorrecto, no sea del agrado de quienes, más que como puro entretenimiento, conciben el cine como un arte. Sobre todo cuando, como es el caso, se trata de una película diseñada con el firme propósito de crear un producto taquillero para todos los públicos. Que, pese a ser a priori un fenómeno local directamente vinculado a la realidad francesa, se ha terminado revelando como una franquicia perfectamente exportable.

Porque, a fin de cuentas, tanta moralina amable, aunque disfrazada de tolerancia progre, lo mismo puede venderse aquí que allá. Y así como es posible hacer pedagogía en la Francia de Macron sobre el respeto a la diversidad racial, ¿por qué no convencer al terco señor Koffi, prototipo del típico patriarca africano, para que acepte la orientación sexual de su hija Viviane?


lunes, 12 de agosto de 2019

Un verano en Ibiza (2019)




Título original: Ibiza
Director: Arnaud Lemort
Francia/Bélgica, 2019, 87 minutos

Un verano en Ibiza (2019) de Arnaud Lemort


Hace unos días escuché por la radio, en el repaso que dedican cada viernes a propósito de los estrenos de la semana, cómo ponían a parir Un verano en Ibiza. Y sí: ni es un filme de Bergman ni aspira a competir con los de Godard, eso enseguida salta a la vista. Como tampoco se entiende la manía que tienen algunos de cargarse, sistemáticamente, el cine popular. Digámoslo bien alto y bien claro: por la misma razón que no se le pueden pedir peras a un olmo, no deberían exigírsele sesudas reflexiones a una comedia que ha sido concebida con la única y muy noble finalidad de hacernos pasar el rato.

Porque eso es lo que garantiza la cinta del francés Arnaud Lemort a todo aquel que esté dispuesto a echarse unas risas a costa de las dichosas vacaciones estivales, el turismo de masas y los conflictos generacionales. Por no hablar de esas familias reconstituidas, como la que forman Philippe (Christian Clavier) y Carole (Mathilde Seigner), en las que ambos miembros aportan hijos o hijas de una relación anterior.



De hecho, tanto el uno como la otra no parecen haber superado aún que sus antiguas parejas los abandonasen, si bien ello no impide que se esfuercen en iniciar juntos una nueva vida, a pesar de que los hijos adolescentes de Carole no conecten demasiado con el podólogo Philippe y lo que ellos consideran sus gustos de "carroza". No obstante, si han acabado todos en Ibiza no ha sido por él, partidario de pasar unos días de asueto en la casa de campo de sus padres, sino para recompensar las buenas notas de Julien (Leopold Buchsbaum).

Bien: esto es lo que da de sí una comedia veraniega de sol y playa. Aunque, entre tópico y tópico (drogas, macrodiscotecas, esnobismo, amores juveniles...), se permite alguna que otra referencia cinéfila (¡quién lo iba a decir!). Es el caso de ese poco frecuente fenómeno óptico que se produce en el preciso instante de la puesta de sol, "el rayo verde" lo llaman, que Philippe insiste en mostrar a los suyos y que el bueno de Éric Rohmer inmortalizó en el filme homónimo de 1986.


martes, 7 de marzo de 2017

El señor Henri comparte piso (2015)




Título original: L'étudiante et Monsieur Henri
Director: Ivan Calbérac
Francia, 2015, 98 minutos

« N'attrape pas froid ! »

El Sr. Henri comparte piso (2015)


Hace una semana, comentando Manual de un tacaño, nos preguntábamos cuál sería el siguiente de los arquetipos creados por Molière en inspirar alguna comedia francesa de éxito. Y la respuesta no ha tardado en llegar, puesto que hasta los menos avispados sabrán percibir el ascendente ejercido por Le Misanthrope sobre L'étudiante et Monsieur Henri (estrenada comercialmente entre nosotros con el título de El Sr. Henri comparte piso).

Curiosamente, ambos filmes comparten algo más que su indudable fuente de inspiración clásica: se trata de la presencia de la joven actriz Noémie Schmidt, claro valor en alza del cine francés. Si en la peli de Fred Cavayé era la hija del avaro, un año antes (en lo que supuso su largometraje de debut) había encarnado a Constance Piponnier, la joven de Orléans, hija de un mercader de hortalizas, que decide trasladarse a París y que irá a topar con el huraño viudo Henri Voizot (Claude Brasseur). En un principio reacio a admitir a nadie en sus dominios, el anciano se acabará, sin embargo, dulcificando un tanto a raíz de alquilarle una habitación a la estudiante y convivir con ella.

Pero el señor Henri, como misántropo de libro que es, nunca abandonará del todo la acrimonia que lo caracteriza, en especial en lo concerniente a su hijo y a su metódica nuera Valérie (Frédérique Bel), a la que detesta. De hecho, hasta intenta convencer a Constance de que seduzca a Paul (Guillaume de Tonquédec) para así destruir el matrimonio. Y como ésta va necesitada de dinero... Además, ya antes la hemos visto liada con su profesor de autoescuela, con lo que el espectador no se sorprende de la posible relación con un hombre mayor que ella.



Aparte del motivo del eterno cascarrabias, es en Constance en la que encontramos otros temas de interés. Como, por ejemplo, que su nombre de pila no es casual, pues a pesar de haber suspendido cinco veces el carné de conducir o la asignatura que le falta para terminar la carrera, ella no se rinde (no pierde la "constancia"). Y tampoco en su sueño, alentado por el octogenario Henri, de convertirse en compositora. En esto último, se gana la confianza del abuelo tras interpretar en el piano que fue de su difunta esposa el Adagio en re menor de Alessandro Marcello en la conmovedora transcripción de Bach. Y como ésta falleció al caer por una ventana como consecuencia de su afición por la bebida, no es extraño que Monsieur Henri intente evitar ahora que Constance ahogue sus penas en el alcohol. Porque, por más acritud que desprendan a veces sus palabras, lo que le ocurre en realidad a este hombre es que su manera de decir "te quiero" o "me importas" es "no hagas esto", "no hagas lo otro" o simplemente "¡abrígate, que te vas a resfriar!"

Pieza teatral antes que película, ambas a cargo del bretón Ivan Calbérac, por su planteamiento basado en el retrato amable de los conflictos entre padres e hijos o en la problemática derivada de la convivencia forzosa de personajes pertenecientes a distintas generaciones, El Sr. Henri no sólo comparte piso sino también algunos puntos en común con la reciente Retour chez ma mère de Éric Lavaine, que ya tuvimos ocasión de analizar hace algunas semanas.