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martes, 23 de enero de 2024

La zona de interés (2023)




Título original: The Zone of Interest
Director: Jonathan Glazer
EE.UU./Reino Unido/Polonia, 2023, 105 minutos

La zona de interés (2023) de Jonathan Glazer


Se ha dicho de The Zone of Interest (2023) que es una película que juega con el fuera de campo. Y aunque ello sea esencialmente cierto, lo que de verdad incomoda de su singular puesta en escena no es tanto la cruda realidad de los crematorios de Auschwitz que se intuyen más allá de los muros de la casa familiar donde transcurre la acción, que también, sino sobre todo la frialdad de unos individuos que han normalizado el exterminio nazi hasta convertirlo en algo cotidiano.

De hecho, casi podría decirse que no lo ven, o no quieren verlo, si no fuera porque algunos miembros del clan suministran alimentos a los internos a escondidas (básicamente fruta). Un acto de rebeldía que el director, el británico Jonathan Glazer (Londres, 1965), filma en negativo, tal vez con la finalidad de remarcar el carácter subversivo de lo que, en cierto modo, representa el reverso de la historia oficial. De hecho, los intérpretes, captados mediante un equipo oculto de cámaras fijas, transmiten una mayor sensación de realismo al desconocer la planificación de cada secuencia.



Dentro de ese universo en apariencia civilizado de jardín floreciente y excursiones al río con los niños reina, sin embargo, un ambiente represivo cuyas cabezas visibles son el oficial Höss (Christian Friedel) y su esposa Hedwig (Sandra Hüller). En ese orden de cosas, él encarna la pura ambición del jerarca ávido de escalar puestos en el escalafón, mientras que ella, la reina de su casa, replica sobre el servicio los ademanes autoritarios del marido.

Viéndolos actuar resulta inevitable no acordarse fugazmente de lo ya expuesto con similar distanciamiento por el Haneke de La cinta blanca (Das weiße Band - Eine deutsche Kindergeschichte, 2009), otro título que indagaba en la esencia perversa del mal que se adueñó de toda una sociedad, si bien ahora, con esas imágenes documentales, en el último tramo, del espacio museístico en que se ha convertido el antiguo campo de concentración, se hace mayor hincapié en los hechos consumados de la barbarie que no en sus orígenes.



viernes, 16 de septiembre de 2022

La cinta blanca (2009)




Título original: Das weiße Band - Eine deutsche Kindergeschichte
Director: Michael Haneke
Alemania/Austria/Francia/Italia/Canadá, 2009, 144 minutos

La cinta blanca (2009) de Michael Haneke


La brusquedad de algunos diálogos sólo es comparable a la aspereza del paisaje o el sobrio blanco y negro de las imágenes. Por varias razones, Das weiße Band (2009) puede considerarse la obra maestra de un cineasta que, aunque en años venideros aún nos brindaría dos entregas más, culminaba su trayectoria con un filme en torno al germen del mal en la sociedad alemana. No obstante, lo cierto es que el subtítulo elegido por Haneke, Eine deutsche Kindergeschichte ("Un cuento infantil alemán"), ya apunta en la dirección de una de las constantes más turbadoras a lo largo de su filmografía: el ajuste de cuentas de los niños para con sus mayores.

El microcosmos en el que transcurren los hechos, una pequeña comunidad campestre en los meses previos al estallido de la Primera Guerra Mundial, se caracteriza por la férrea disciplina de un puritanismo cuya cabeza visible es el severo pastor protestante (Burghart Klaußner). A decir verdad, la mayor parte de figuras masculinas, con la excepción del maestro de escuela (Christian Friedel), responde a un perfil autoritario basado en la supremacía del hombre sobre la mujer y los hijos.



Así pues, la represión y los abusos están a la orden del día, dando lugar a un ambiente malsano que será el caldo de cultivo de futuras tendencias extremistas. Porque cabe suponer que estas mismas criaturas que presumiblemente han tenido algo que ver con los atroces sucesos acaecidos en la imaginaria aldea de Eichwald mañana auspiciarán el ascenso del nazismo, perpetuando el odio que un día les fue infligido por sus progenitores.

Narrada en off al cabo de los años por el propio maestro (a quien presta su voz el actor Ernst Jacobi), la película constituye una soberbia alegoría a propósito de cómo, auspiciada por una particular lectura de la moral protestante, se llegó a gestar la barbarie de un régimen militarista que asolaría el corazón de Europa, hasta prácticamente reducirlo a cenizas, en el seno de una nación teóricamente próspera y culta.