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viernes, 15 de mayo de 2020

Dune (1984)




Director: David Lynch
EE.UU./Méjico, 1984, 137 minutos

Dune (1984) de David Lynch


Probablemente, Dune estaría mucho mejor considerada si su director, un David Lynch que prefirió renunciar a El retorno del Jedi (1983) para embarcarse en este proyecto mastodóntico, hubiese quedado satisfecho de lo que él considera una experiencia traumática y el único fracaso de su carrera. El caso es que salió tan escaldado que apenas suele hablar de ello y, a pesar del tiempo transcurrido, ni siquiera se ha prestado a participar en ninguna edición especial para DVD.

Fallido o no, lo cierto es que Dune ha terminado convirtiéndose en un título de culto con todas las de la ley, envuelto en esa aureola de misterio en la que no se acaba de saber muy bien qué parte es verídica y qué elementos son fruto de la exageración o de la leyenda. En todo caso, Lynch no fue ni el primero ni el último en estrellarse contra semejante escollo. A este respecto, resulta sumamente interesante el documental Jodorowsky's Dune (2013) a propósito de lo que el inclasificable chileno habría llegado a engendrar de haberse materializado su adaptación de la novela de Frank Herbert (1920–1986).



En todo caso, un relato de lombrices gigantes que se deslizan bajo las arenas de un planeta desértico no tiene nada que envidiar al universo Star Wars si no es su rentabilidad en taquilla. Pequeño gran detalle (¡con el vil metal hemos topado!) que, en resumidas cuentas, vendría a explicar por qué una empresa se convierte en saga, mientras que la otra naufraga en las procelosas (y caprichosas) aguas de ese juez implacable llamado público.

Veremos a ver qué tal le va al inminente remake de Dune cuya posproducción está ultimando el canadiense Denis Villeneuve. De momento, la actual situación de pandemia, con el sector del ocio paralizado y abocado a un futuro incierto, no parece el mejor de los augurios para una historia que se podría llegar a pensar si no estará gafada por alguna extraña maldición procedente de los confines de Arrakis.


viernes, 1 de febrero de 2019

Wonderstruck: El museo de las maravillas (2017)




Título original: Wonderstruck
Director: Todd Haynes
EE.UU., 2017, 116 minutos

Wonderstruck (2017) de Todd Haynes


La inconfundible guitarra de Robert Fripp se deja oír en los momentos más emotivamente mágicos de Wonderstruck, genial obra maestra de Todd Haynes que adapta la novela del no menos extraordinario Brian Selznick (el mismo que viajara a los inicios del cinematógrafo en La invención de Hugo Cabret). Tiene lógica que el director norteamericano recupere un corte de Evening Star, viejo álbum que el líder de King Crimson grabase en compañía de Brian Eno a finales de 1975, habida cuenta de que una de las dos historias narradas en la película transcurre en 1977. De hecho, la banda sonora de Wonderstruck aparece trufada de hits de los setenta de la altura de "Space Oddity" de Bowie o la versión funky que el brasileño Eumir Deodato realizó de "Also sprach Zarathustra" en 1973.

La otra trama se sitúa mucho antes, en el 1927 en blanco y negro inmediatamente anterior a la irrupción del cine sonoro, y enlaza de pleno con el resurgimiento del mudo desatado a partir de The Artist (2011) y seguido, después, por la española Blancanieves (2012). Sólo que aquí se acierta a contar la historia desde el punto de vista de dos niños sordos cuyos vínculos, más allá del espacio y del tiempo, no se aclararán hasta el final del relato.

Julianne Moore (izquierda) junto a Millicent Simmonds


Un muchacho huérfano que busca a su padre, una chica obsesionada con una actriz de Hollywood, la fascinación que ambos sienten por los museos, cómo se las apañarán para sobrevivir solos en la gran ciudad... Elementos todos ellos que se dan cita en Wonderstruck ('asombrado', 'sorprendido' en inglés) para ser contados de un modo insólitamente original.

Y, al mismo tiempo, maquetas, dioramas, muñecos, libros antiguos, viejos recortes de prensa... se combinan sabiamente con enormes dosis de inventiva para dar lugar a una de esas películas de un cierto tipo de cine americano (cuyos tótems, aparte del ya mencionado Haynes, serían el guionista Charlie Kaufman o el director Wes Anderson, entre otros) en las que la imaginación ocupa un lugar destacado.