Mostrando entradas con la etiqueta George Clooney. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta George Clooney. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de enero de 2024

Los descendientes (2011)




Título original: The Descendants
Director: Alexander Payne
EE.UU., 2011, 115 minutos

Los descendientes (2011) de Alexander Payne


Lo que podría haber sido un crudo y convencional drama lacrimógeno (la historia de una esposa y madre de familia en coma irreversible) adquiere, sin embargo, en manos de Alexander Payne, un enfoque muchísimo más humano que efectista. Y es que, a todos los efectos, The Descendants (2011) posee ese toque único que el director de la gélida Nebraska (el Estado, además de la película de idéntico título) supo aclimatar aquí al tórrido ambiente de las islas hawaianas.

Por otra parte, la presencia estelar de George Clooney, en un papel alejado de su imagen habitual de galán maduro, contribuye a hacer más atractiva la figura de un padre inexperto al que, de repente, le cae en suerte el cuidado de dos hijas, de 10 y 17 años, respectivamente, nada fáciles de llevar. Pero a medida que avanza la acción ocurre el "milagro" y uno y otras, más el niñato Sid (Nick Krause) como nota discordante, acabarán formando un curioso equipo en busca de algo o de alguien que pudiera arrojar un poco de luz sobre las muchas incógnitas que agobian al cabeza de familia.



Al mismo tiempo, la película encierra una profunda reflexión de fondo, ya presente en la novela homónima de Kaui Hart Hemmings en la que se basa el guion, en torno a los vínculos entre los descendientes de una antigua estirpe local y la tierra de sus ancestros. De ahí la importancia que adquiere el protagonista como depositario de un cuantioso patrimonio con el que su prolija parentela de primos quisiera llevar a cabo una provechosa inversión inmobiliaria.

La importancia de preservar el medio ambiente se erige, pues, como un claro paralelismo en consonancia con la idea de mantener unida a la familia pese a las adversidades que pudieran debilitarla. Planteamiento que concuerda plenamente con el plano final de los personajes arropados frente al televisor bajo la misma manta que había pertenecido a la madre.



jueves, 30 de noviembre de 2017

La delgada línea roja (1998)




Título original: The Thin Red Line
Director: Terrence Malick
EE.UU., 1998, 170 minutos

La delgada línea roja (1998) de Terrence Malick


La Muestra de cine espiritual llega a su fin un año más. La sesión de clausura en la sala Laya de la Filmoteca de Catalunya contaba esta tarde con la presencia del Padre Peyo Sánchez y de José María Caparrós Lera, quien ha presentado The Thin Red Line (1998). En opinión del historiador, la cinta de Malick vendría a ser el reverso de otro filme bélico estrenado el mismo año: la propagandística Saving Private Ryan. Con la salvedad, nada desdeñable, de que la película de Steven Spielberg fue premiada con cinco premios Oscar, mientras que ésta no obtendría ni uno solo de entre las siete nominaciones que previamente había recibido.

En esencia, dicha adaptación de la novela homónima de James Jones contenía los mismos elementos que han hecho insufrible la filmografía posterior de su director y de los que ya hemos ido dando cumplida cuenta en anteriores entradas de este blog, por lo que no vale la pena enumerarlos por enésima vez. Aunque sí que es cierto, por otra parte, que aquí el grado de contención era todavía algo mayor.

Jim Caviezel (Soldado Witt)


Rodada en las islas Salomón, La delgada línea roja narraba la batalla de Guadalcanal mediante un reparto que combinaba sabiamente los nombres de estrellas consagradas (Nick Nolte, John Travolta) con los de jóvenes actores que iban a dar mucho que hablar en años venideros: Jim Caviezel, Sean Penn, George Clooney, Adrien Brody... Pese a que a este último le tocara padecer la habitual manía del cineasta de cortar (cuando no eliminar) la presencia de algún actor en el montaje definitivo. Como también puede observarse el influjo de Kubrick en alguna que otra escena. Pero no tanto el cuasi místico de 2001, sino el pacifista de Senderos de gloria (1957) en la secuencia en la que Elias Koteas se niega a obedecer las órdenes suicidas de su superior (Nick Nolte). 

Comoquiera que sea, Malick ponía fin a un silencio de veinte años con una película coral que iba a obtener el codiciado Oso de Oro en Berlín. Prestigio que, después, él mismo se ha encargado de ir dilapidando en títulos posteriores a fuerza de recrearse, una y otra vez, en un esteticismo tan reiterativo como innecesario.

Nick Nolte (Teniente coronel Gordon Tall)

domingo, 2 de abril de 2017

¡Ave, César! (2016)




Título original: Hail, Caesar!
Directores: Ethan y Joel Coen
EE.UU./Reino Unido/Japón, 2016, 106 minutos

¡Ave, César! (2016) de E. y J. Coen


Pendiente a todas horas de su reloj de pulsera, una jornada en la vida del arreglalotodo Eddie Mannix (Josh Brolin) supone un paseo por el Hollywood clásico de los estudios y las estrellas. Porque son muchos los personajes de Hail, Caesar! claramente inspirados en actores y celebridades tomados de la realidad. Desde la sirena Esther Williams (la DeeAnna Moran interpretada por Scarlett Johansson) hasta Vincente Minnelli (el amanerado director Laurence Laurentz de Ralph Fiennes), pasando por la cronista Hedda Hopper (las hermanas Thacker encarnadas por Tilda Swinton) y Gene Kelly (el marine Burt Gurney al que da vida Channing Tatum).

Si las referencias cinéfilas son habituales en el cine de los Coen, en esta ocasión son aún más abundantes. Como esa casa a orillas de un acantilado en la que se reúnen los comunistas del gremio de guionistas junto al filósofo Herbert Marcuse para secuestrar al actor de péplums Baird Whitlock (Clooney) y que tanto recuerda a la mansión de Con la muerte en los talones en la que retenían a Cary Grant.



Pero a pesar de su humor inteligente y de las múltiples alusiones a Ben-Hur y otros títulos míticos de la historia del cine, lo último de los Coen tiene algo de licor desbravado, como si la historia no llegase a cuajar y le costase arrancar. Tal vez ello sea debido, en parte, a su carácter coral, con esa estructura un poco laberíntica en la que asistimos al prodigio del cine dentro del cine, pero que al intentar abarcar demasiado puede muy fácilmente perder un tanto de su fuerza inicial.

Con todo, de entre su larga y abundante galería de personajes cabría mencionar, aparte de los arriba indicados, al rudo Hobie Doyle (Alden Ehrenreich), actor de westerns que se verá en un aprieto cuando lo soliciten para participar en una sofisticada comedia de salón.


domingo, 23 de agosto de 2015

Gravity (2013)




Director: Alfonso Cuarón
EE.UU./Reino Unido, 2013, 91 minutos

Gravity (2013) de Alfonso Cuarón


Tras no pocos contratiempos en la producción que demoraron sensiblemente el proyecto y un exhaustivo casting hasta dar con la pareja de actores definitiva, Gravity se presentaba al fin en 2013 con un presupuesto estimado de cien millones de dólares que se vería coronado con la obtención de siete premios Óscar, incluido el de mejor director para Alfonso Cuarón. Pero antes de que Sandra Bullock fuese la elegida para interpretar a Ryan Stone se barajaron los nombres de Angelina Jolie, Natalie Portman, Rachel Weisz, Naomi Watts, Marion Cotillard o Scarlett Johansson.

Algo similar aconteció con el papel de Matt Kowalski, que finalmente iría a parar a George Clooney pero al que previamente habían optado Robert Downey Jr., Daniel Craig, Tom Cruise, Tom Hanks, Harrison Ford, John Travolta, Bruce Willis, Russell Crowe, Kevin Costner o Denzel Washington.



Los parecidos con 2001: Una odisea del espacio son razonables: la escena en la que, mientras flotan en el exterior de la nave, un astronauta intenta rescatar a otro y, en especial, el tener en cuenta que en el espacio no puede propagarse el sonido dada la ausencia de aire. Pero ahí acaba todo: 2001 es más una reflexión metafísica sobre quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, mientras que Gravity es esencialmente una película de acción y efectos especiales, en la que el rigor científico queda en segundo plano.

De todas maneras, los referentes fílmicos de Gravity no se limitan únicamente a la obra maestra de Kubrick sino que también hay referencias a otros clásicos de la ciencia ficción como Barbarella (1968), Atrapados en el espacio (1969), La guerra de las galaxias (1977) o Alien: el octavo pasajero (1979). Asimismo se rinde un pequeño homenaje a El planeta de los simios (1968), pues la escena del aterrizaje fue filmada en el lago Powell (Arizona), el mismo en el que caía la nave comandada por Charlton Heston.

Durante el rodaje