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martes, 27 de junio de 2023

Bajo la arena (2000)




Título original: Sous le sable
Director: François Ozon
Francia, 2000, 93 minutos

Bajo la arena (2000) de François Ozon


Dirigida por François Ozon en los albores del siglo XXI, Sous le sable (2000) explora la lucha interna de una mujer de mediana edad (Charlotte Rampling) después de que su esposo Jean (Bruno Cremer) desaparezca inesperadamente a plena luz del día a orillas de una playa. A partir de ese momento, la película se centra en la experiencia emocional de Marie mientras ésta intenta asumir su pérdida. 

De hecho, conforme avance la trama se irá profundizando en su negación y en cómo llega a crear una realidad paralela con tal de mantener viva la esperanza de que el marido regresará alguna vez. En ese aspecto, la interpretación de Rampling resulta excepcional al hacer verosímil el dolor y la soledad de la protagonista.



Asimismo, se logra crear una envolvente atmósfera melancólica, valiéndose de paisajes costeros y escenas íntimas para transmitir las dificultades a las que se enfrentan los personajes. De ahí que la cinta destaque por su representación realista de las diferentes etapas del duelo y la forma que tiene cada individuo de superarlo. Por ejemplo, el pragmatismo de Gérard (Pierre Vernier) y Amanda (Alexandra Stewart) contrasta vivamente con la terquedad con la que Marie, pese a tener delante el cuerpo sin vida de Jean, seguirá negando los hechos en su afán por encontrar paz en medio de la tragedia.

En resumen, Ozon subraya la fragilidad de las relaciones humanas a través de una inteligente puesta en escena, introspectiva y conmovedora, que se desarrolla en un ritmo pausado, permitiendo que el espectador pueda empatizar con la angustia vital de Marie. Lo cual no impide que la trama deje en el aire determinadas incógnitas sobre el futuro inmediato que aguarda a esta mujer, sobre todo en lo concerniente a su nueva relación con Vincent (Jacques Nolot), repleta de silencios elocuentes que agregan profundidad narrativa y permiten, a la vez, un final hasta cierto punto abierto.



domingo, 5 de marzo de 2017

Falsch (1987)




Directores: Jean-Pierre y Luc Dardenne
Bélgica, 1987, 82 minutos

Falsch (1987)


Unos compases de la Noche transfigurada de Schönberg servían para dar inicio al primer largometraje de ficción de los hermanos Dardenne. Falsch, adaptación de la obra teatral homónima de René Kalisky, se rodó de noche en el aeropuerto de Ostende. De ahí la frialdad de un filme que, dicho sea de paso, aún dista muchísimo de la fórmula depurada que han hecho célebre sus creadores: vista con la perspectiva de los años, no sólo se ve muy de los ochenta sino que tal vez abusa de la música incidental a base de sintetizador y cajas de ritmo. Por no hablar del entonces toque postmoderno (y hoy bastante ridículo) del, pongamos por caso, orondo señor ataviado con pajarita que baila en mitad de la soledad de un aeródromo vacío.

Pero, gradualmente, la acción se irá decantando hacia el drama más amargo: el de los fantasmas que, a lo Pedro Páramo, pueblan la escena. Joe (Bruno Cremer) es el único superviviente de una familia judía que sucumbió al horror del holocausto nazi. Los Falsch, exiliados en Inglaterra o Palestina, acabarían pereciendo bajo las bombas de Berlín cuando no en los campos de concentración. De modo que Joe, que ha viajado solo en un avión de hélices, deberá enfrentarse a un último ajuste de cuentas con todos ellos cuarenta años después.

Fragmentos del Oratorio de Auschwitz de Krzysztof Penderecki, Kaiser Walser (de nuevo de Arnold Schönberg) y la canción "Swanee" de Al Jolson, en referencia a uno de los personajes, que lleva la cara pintada de negro como el Cantor de Jazz, completan la banda sonora de una película más teatral que cinematográfica, más onírica que realista. De hecho, los propios hermanos Dardenne reconocían en el dossier de prensa de la época: "Dans cette adaptation, nous essayons d'être fidèles à cet adage selon lequel le privilège d'une œuvre adaptée est de pouvoir naître deux fois".