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sábado, 8 de junio de 2019

Primeras soledades (2018)




Título original: Premières solitudes
Directora: Claire Simon
Francia, 2018, 100 minutos

Primeras soledades (2018) de Claire Simon


Con este filme "hablado", en el que los adolescentes de un instituto de enseñanza secundaria de Ivry-sur-Seine se sinceran frente a la cámara, la cineasta Claire Simon completa su trilogía dedicada al mundo de la educación. El título, un sintomático Premières solitudes, pone de manifiesto, ya de entrada, la incertidumbre a la que deberán hacer frente unos jóvenes para los que la vida, "con su ideal cortejo de ilusiones" (que cantaban Pata Negra), no ha hecho más que comenzar.

Unas suspirarán todo el día, preguntándose qué es lo que se siente de verdad cuando se está enamorado; otros, más emotivos, no podrán reprimir las lágrimas al verbalizar la incomunicación que experimentan con sus padres. Para algunos, en cambio, el problema es más identitario, debido al contraste entre la tradición de sus países de origen y la cultura mainstream en la que se hayan inmersos.



Sin embargo, todos tienen en común, aparte de cursar el último curso de bachillerato en el Lycée Romain Rolland, que están matriculados en la opción de Historia del Cine, aunque ello no necesariamente significa que sigan con atención las explicaciones de su profesora a propósito de Luces de la ciudad (1931) de Chaplin...

En cualquier caso, la complicidad que se acaba estableciendo entre ellos facilitará las confidencias (esa necesidad de abrirse a los demás tan terapéuticamente provechosa) en un momento clave de sus respectivas trayectorias vitales. De poco habría servido, pues, que profesores, padres y madres interviniesen en dicho proceso: como individuos que son, Anaïs, Catia, Clément, Elia, Lisa, Hugo, Judith, Manon, Mélodie y Tessa se enfrentan, por vez primera, a la disyuntiva de ser ellos mismos.


viernes, 7 de junio de 2019

Le concours (2016)




Título en español: El examen de ingreso
Directora: Claire Simon
Francia, 2016, 121 minutos

Le concours (2016) de Claire Simon


Si no fuese porque uno tiene muy claro que ha venido a ver un documental en el marco de la Mostra Internacional de Films de Dones, hay determinados momentos de Le concours en los que se podría llegar a pensar que estamos frente a una película de terror. O, lo que sería más exacto: una fábula distópica en la más pura tradición kafkiana.

Y es que la estampa de todos esos jóvenes aspirantes que se agolpan en el salón de actos de La Fémis, ávidos de pasar el estricto examen de ingreso que les permita formar parte de una de las escuelas de cine más prestigiosas del mundo, parece salida de El Proceso tal y como lo imaginara Orson Welles en una adaptación incluso mejor que la novela.



La cineasta Claire Simon, que fue durante un tiempo profesora en dicho establecimiento, opta por plantar la cámara, sin comentarios ni subrayados que recalquen lo que las imágenes ya dicen por sí solas: brillante ejercicio de objetividad crítica que pone, sin embargo, de manifiesto una cierta aversión hacia un sistema de raigambre napoleónica mediante el cual las élites seleccionan a sus futuros herederos.

« Tous égaux, mais seuls les meilleurs... » El lema que puede leerse en el cartel del filme es lo suficientemente explícito como para formarse una idea aproximada del espíritu que alienta tras el entramado público de escuelas nacionales superiores de enseñanza. A fin de cuentas, si el tribunal que recibe a los candidatos, con el objetivo de deliberar quién puede acceder y quién debe quedarse fuera, lo integraran figuras incontestables de la altura de un Godard o un Tavernier, aún tendría sentido mantener semejante procedimiento (por más que recuerde a los discutibles formatos televisivos tipo Got Talent). Pero seamos sinceros: ¿quiénes son esos hombres y mujeres que entablan acaloradísimas discusiones a propósito del entusiasmo diletante de este muchacho o que se burlan abiertamente del proyecto de guion de aquella otra chica de provincias que habla con acento? ¡Ah, vanidad de vanidades! El cine, por suerte, es otra cosa bien distinta.


miércoles, 5 de junio de 2019

Récréations (1998)




Título en español: Recreos
Directora: Claire Simon
Francia, 1998, 54 minutos

Recreos (1998) de Claire Simon


« Quand j'étais enfant, je dessinais comme Raphaël mais il m'a fallu toute une vie pour apprendre à dessiner comme un enfant... » La cita, generalmente atribuida a Picasso, se suele traer a colación cada vez que se pretende poner de manifiesto cuál es la esencia del arte moderno. Así pues, y vista desde la óptica de un pintor vanguardista, la infancia se nos aparece como la depositaria de algo verdaderamente profundo: una pureza que el adulto, prisionero de las normas que limitan su voluntad, no supo preservar.

Buena parte de esa idealización en torno al mundo de los niños es la que movió a la cineasta Claire Simon (Londres, 1955) a filmar sus juegos infantiles durante la hora del recreo en la misma escuela parisina a la que asistía su propia hija. El resultado, un documental producido en colaboración con La Sept (el que luego sería el canal ARTE), llevó por título Récréations, término que en francés posee el doble sentido de "volver a crear" durante un rato que, a su vez, ha de servir de esparcimiento.



Simon concibe el patio de un colegio como un microcosmos o improvisado espacio teatral en el que continuamente se viven dramas de enorme y fugaz intensidad. Así, por ejemplo, las vallas que allí se quedaron tras alguna jornada electoral lo mismo son vistas, en la mente de una criatura de seis años, como una cama que como improvisada prisión. O un simple banco, en la última secuencia, el peligroso y emocionante precipicio desde cuyo borde una niña asustada aprende a saltar con la ayuda de sus compañeros.

Todo lo cual no impide, sin embargo, que la maldad o la violencia, inherentes a la condición humana, queden fuera de campo: Simon las filma con la misma objetividad que el resto de acciones que allí tienen lugar. Aunque, y ello es bastante simbólico, los adultos aparecerán puntualmente para imponer un orden de doble filo: las señoras de la limpieza, ataviadas con sus escobas, se dedican a barrer el patio en el que, al día siguiente, volverá a representarse una nueva función de la comedia de la vida, pero (y eso es lo inquietante) eliminando todo rastro de la creatividad infantil. Porque, y de nuevo es Picasso quien nos da la clave, « dans chaque enfant il y a un artiste. Le problème est de savoir comment rester un artiste en grandissant. »