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viernes, 31 de octubre de 2025

Recién nacidas (2025)




Título original: Jeunes mères
Directores: Jean-Pierre y Luc Dardenne
Bélgica/Francia, 2025, 105 minutos

Recién nacidas (2025) de los Dardenne


Fieles a su estilo austero, los hermanos Dardenne presentan la enésima entrega de una forma de hacer cine en la que lo social y lo etnográfico se dan la mano. Como su propio título indica, Jeunes mères (2025) aborda en esta ocasión la realidad de unas jóvenes cuya maternidad debe ser afrontada, en la mayoría de casos, en solitario. Son chicas de extracción social humilde a las que el dilema de si quedarse o no con unos hijos que a menudo son fruto de relaciones esporádicas las coloca al borde del colapso.

De todas formas, la presencia continua de los servicios sociales atenúa en cierto modo la cruda realidad familiar de unas jóvenes que en su momento tampoco fueron criaturas deseadas. De hecho, si replican unos patrones determinados es porque crecieron bajo el influjo de lo que vieron a su alrededor. Pero, aun así, hay también lugar para la esperanza y pese a que algunas de ellas se lleven a matar con sus respectivas madres, lo cierto es que ahora son ellas las que, como en el título español de la película, están "recién nacidas" a la vida.



Asimismo, y a diferencia de lo que ocurría en muchos de sus filmes anteriores, centrados en un solo personaje, los Dardenne optan en esta ocasión por un formato coral y de múltiples perspectivas, lo cual permite explorar la experiencia de la maternidad adolescente en su diversidad. A tal efecto, los cineastas llevaron a cabo un minucioso trabajo de campo, visitando diferentes centros del área de Lieja, en consonancia con el espíritu crítico que, según ellos, ha de guiar la experiencia cinematográfica.

Sin embargo, y pese a que las cinco protagonistas (Perla, Jessica, Julie, Ariane y Naïma), se debaten entre si criar a sus bebés o bien darlos en adopción, lo cierto es que este trabajo se percibe en términos generales como uno de los más optimistas de los Dardenne hasta la fecha, poniendo el foco en la fuerza y solidaridad femeninas, así como en ciertos destellos de luz y esperanza (sirva de ejemplo el final, con algunos de los personajes cantando alegremente en torno a un piano) en medio de la adversidad.



jueves, 12 de diciembre de 2019

El joven Ahmed (2019)




Título original: Le jeune Ahmed
Directores: Jean-Pierre y Luc Dardenne
Bélgica/Francia, 2019, 90 minutos

El joven Ahmed (2019)
de Jean-Pierre y Luc Dardenne


Fieles a la habitual inmediatez de cámara en mano pegada a la espalda de sus personajes, los Dardenne contraatacan de nuevo con el enésimo caso moral de una filmografía tan extensa como admirable. Y lo hacen, en esta ocasión, abordando el siempre espinoso asunto del integrismo islámico en su faceta más desgarradora: la radicalización de un adolescente musulmán, como consecuencia del adoctrinamiento a que es sometido por parte del líder espiritual de su mezquita, en el seno de la en teoría tolerante y próspera sociedad europea. Inquietud que, en el ámbito francófono y a raíz de la amenaza terrorista, adquiere tintes aún más dramáticos si cabe.

El protagonista, un joven atolondrado que se toma muy en serio la doctrina coránica (por lo menos la versión que le ha inculcado su imán), da muestras de una incapacidad preocupante a la hora de empatizar con otros seres humanos, sobre todo si pertenecen al sexo opuesto. En ese orden de cosas, y considerando a la mujer un ser impuro al que ni siquiera se le puede dar la mano, Ahmed irá sucesivamente eludiendo el más mínimo vínculo afectivo con su profesora, con su madre y hasta con una granjera de su misma edad que a punto está de hacerle caer en la tentación.



Aunque ya se sabe que esa pretendida objetividad de los hermanos belgas encierra, en realidad, una flagrante toma de partido en favor de posiciones mucho más avanzadas que la intransigencia del niño mártir. A este respecto, Le jeune Ahmed no se libra de la consabida moralina ("esto es lo que le ocurre a los chicos malos") cuando el protagonista termine maltrecho tras haber huido de los agentes de la fiscalía de menores que lo custodiaban.

Porque desde el minuto uno se masca la tragedia, preparando al espectador para algo grave que se intuye pasará de un momento a otro. Sin embargo, está por ver si el arrepentimiento de un asesino en potencia merece toda la credibilidad que cabría esperar por parte de un individuo que ha sido sometido a unos planes de reinserción social que, tal vez, pecan de ingenuos al considerar que basta con el contacto con los animales de una granja para rehabilitarlo de su fanatismo religioso.