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martes, 13 de febrero de 2018

À la recherche d'Emilio Saltarelli (2015)




Título en español: En busca de Emilio Saltarelli
Directores: Guillaume Malandrin y Stéphane Malandrin
Bélgica, 2015, 22 minutos



Un buen día, los informativos de medio planeta abren sus cabeceras con una noticia insólita: se acaba de tener conocimiento de la existencia de un heredero del pintor Vincent Van Gogh... Lo chocante del caso es que el interfecto es un insignificante ciudadano belga de origen italiano, quien, a partir de ese momento, se va a convertir en objeto de la codicia de todo un entramado formado por galeristas de arte, académicos, coleccionistas chinos sin escrúpulos y hasta su ex mujer.

Cortometraje de los hermanos Malandrin en el que, en clave de comedia, explotan su habitual causticidad en connivencia con el cómico Rosario Amedeo para burlarse de algunos de los clichés que generalmente rodean al mundo del arte.

Je suis mort mais j'ai des amis (2015)




Título en español: Estoy muerto, pero tengo amigos
Directores: Guillaume Malandrin y Stéphane Malandrin
Francia/Bélgica, 2015, 92 minutos



Pues sí, señores: los Dardenne ya no son los únicos hermanos que hacen cine en Bélgica. Guillaume y Stéphane Malandrin, pese a ser franceses, viven instalados en aquel país, donde realizaron, hace tres años, la notable comedia gamberra y rockera Je suis mort mais j'ai des amis (2015).

Con canas y kilos de más, los Grand Ours continúan en la brecha dándolo todo en cada actuación. Hasta que su vocalista Jipé (Jacky Lambert) fallece de la manera más tonta, cayéndose en la zanja de unas obras. Sus antiguos compañeros deciden entonces rendirle un último homenaje ofreciendo una gira de conciertos por Los Ángeles, adonde proyectan peregrinar para esparcir sus cenizas. Pero cuando se trata de tipos tan desmañados como éstos, los planes raramente salen como estaba previsto...



Humor negro y escatológico a raudales, las disparatadas andanzas de semejantes adanes les llevarán hasta la recóndita región de los innu, en Canadá, lo cual da una idea de lo accidentado de su viaje. Tanto, como los vaivenes que sufren las cenizas del difunto Jipé, quien, a pesar de estar muerto, aún depara sorpresas a sus hermanos y miembros de la banda, sobre todo cuando descubren, estupefactos, que el cantante tenía un amante...

No puede negarse que los Malandrin saben dotar a sus historias de ritmo y originalidad, por lo que cabe esperar que en los próximos años nos deleiten con nuevas entregas de lo que tiene toda la pinta de convertirse en un universo muy particular en la línea del humor inclasificable de un, pongamos por ejemplo, Jean-Pierre Jeunet.

"¡Tandori!"