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martes, 30 de abril de 2024

La quimera (2023)




Título original: La chimera
Directora: Alice Rohrwacher
Italia/Francia/Suiza/Turquía, 2023, 132 minutos

La chimera (2023) de Alice Rohrwacher


Habiéndola titulado La chimera (2023), queda meridianamente claro que la última película de la italiana Alice Rohrwacher vuelve a discurrir por la senda personalísima y un tanto críptica de su predecesora, la muy estimable Lazzaro felice (2018), que ya tuvimos ocasión de comentar aquí en su momento. Aun así, dicha originalidad no es óbice para que el espectador atento reconozca destellos puntuales que la situarían bajo una influencia vagamente felliniana.

A este respecto, la trama de los saqueadores de tumbas etruscas, pese al aire camorrista de los mismos, pudiera entroncar en cierta manera con la visión un tanto onírica del pasado clásico que ya estaba presente en títulos tan emblemáticos como Roma (1972) o Satyricon (1969).



No obstante, parecería plausible señalar aún otro referente más literario, éste a propósito de un personaje protagonista cuyo nombre, Arthur, y rasgos físicos lo convierten en una especie de trasunto del joven Rimbaud, poeta maldito y aventurero por excelencia. Sólo que en lugar de adentrarse en las profundidades inexploradas del África recóndita y salvaje, Arthur (Josh O'Connor) actúa de zahorí en busca de codiciados restos arqueológicos.

Por otra parte, el hecho de que uno de los personajes femeninos principales responda sintomáticamente al nombre de Italia (Carol Duarte) no hace sino alimentar la lectura simbólica de una cinta que insinúa los oscuros tejemanejes en torno al espolio del patrimonio histórico, pero también la decadencia de una sociedad en plena caída libre. A este respecto, la presencia de la mítica Isabella Rossellini en el reparto interpretando el papel de vieja matriarca contribuye a reforzar la sensación de que todo cuanto sucede ante nuestros ojos obedece a una compleja alegoría del mundo contemporáneo.



martes, 24 de enero de 2017

Enemy (2013)




Director: Denis Villeneuve
Canadá/España/Francia, 2013, 91 minutos

Enemy (2013) de Denis Villeneuve


Un tipo (Jake Gyllenhaal), profesor de Historia universitario, lleva una vida de lo más monótona y repetitiva: las mismas clases, las mismas lecciones dictadas sin apenas convicción, las mismas veladas junto a una novia (Mélanie Laurent) con la que tiene sexo pero nula afectividad... Hasta que un buen día, un compañero de trabajo le recomienda una peli: Where There's a Will, There's a Way ('El que la sigue la consigue'). Y ahí empieza todo... 

¡Y pensar que se trata de una coproducción medio española! ¡Quién lo diría! Escrita por Javier Gullón a partir de la novela El doble de José Saramago, Enemy (2013) apunta muchos cabos pero no resuelve ninguno. Con lo cual se amplían hasta el infinito las posibilidades, dando pie a una particular hermenéutica que trae de cabeza a propios y extraños: ¿qué simbolizan las arañas? ¿Son Adam y Anthony dos personas distintas o la misma persona? ¿Tienen algún significado los arándanos?



Esta tarde, en la Sala Laya de la Filmoteca de Catalunya, se han sugerido algunas claves interpretativas. Tanto en la presentación previa como en el posterior coloquio con el público, el psicoanalista José Carlos Palma apuntaba que los arácnidos podrían estar vinculados con la figura materna. De hecho, la tarántula gigante que vemos arrastrarse durante unos instantes entre los rascacielos de Toronto está inspirada en la célebre escultura Maman ('Mamá') de Louise Bourgeois, la misma que puede admirarse en el exterior del Guggenheim de Bilbao. De ser así, ello estaría conectado con la posesiva madre del actor (Isabella Rossellini) o con su esposa embarazada (Sarah Gadon). Aunque también se asemeja mucho a los marcianos de La guerra de los mundos de Spielberg, lo cual abriría una nueva veta completamente distinta en clave de ciencia ficción: ¿acaso Arrival, el último filme dirigido por Villeneuve, no trata de una invasión alienígena? ¿No será la nueva versión de Blade Runner el siguiente de sus proyectos...? ¿Estaríamos en Enemy ante un posible escenario de replicantes o usurpadores de cuerpos? Por ahí todo parece encajar, aunque nada es definitivo.

En todo caso, da la impresión de que Adam se siente realizado al suplantar la figura de Anthony, en cuya vida encuentra alicientes de los que hasta la fecha carecía su propia existencia. Algo que nos lleva a plantearnos cuál de los dos es el que asiste a ese extraño y sofisticado ritual con el que arranca la acción, una especie de celebración orgiástica reservada para un selecto grupo de iniciados y en la que intervienen bellas mujeres desnudas y una tarántula (otra más) que surge del interior de una bandeja de plata. Sea como fuere, dicho ceremonial remite directamente a Eyes Wide Shut de Kubrick e incluso, mucho antes, al Yoshiwara de Metrópolis. Referencias cinéfilas que cabría añadir a otras sugeridas por el público asistente en la sala: Spider (2002), del también canadiense David Cronemberg, o The Scapegoat (Donde el círculo termina, 1959) de Robert Hamer, curiosa cinta, protagonizada por Alec Guinness y Bette Davis, que también abordaba el tema del doble.


sábado, 19 de septiembre de 2015

Nina (1976)





Título original: A Matter of Time
Director: Vincente Minnelli
Italia/EE.UU., 1976, 97 minutos

Tras casi treinta y cinco años de carrera, Vincente Minnelli ponía el punto final a su trayectoria como director de cine con una historia en la que lo viejo y lo nuevo se pasaban el testigo. En Nina (A Matter of Time, en el original inglés) se dan la mano viejas glorias de la talla de Ingrid Bergman, Charles Boyer o el propio Minnelli, dirigiéndolos, con jóvenes promesas hijas de los anteriores: Liza e Isabella. Los primeros se despiden al mismo tiempo que los segundos debutan.

Curioso paralelismo con el argumento de la película, en la que la sirvienta Nina se convertirá en una célebre estrella tras seguir los consejos de la decadente Condesa Sanziani, una crepuscular Ingrid Bergman que se resiste a aceptar el paso del tiempo y que vive recluida en una cochambrosa habitación de hotel en Roma rodeada de recuerdos. En el fondo, Nina y la condesa encajan debido a que ambas son muy dadas a las ensoñaciones: la muchacha porque le gusta imaginarse triunfando entre la alta sociedad; la anciana por ser víctima de sus propios delirios.

Fernando Rey interpreta un breve papel (el de Charles Van Maar), en un film que debía ser en un principio un musical y al que quizá le sobren unas cuantas panorámicas de la capital italiana (ya se sabe la facilidad que tienen los americanos para sentirse deslumbrados por las grandes capitales europeas).

Nina (1976) de Vincente Minnelli