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miércoles, 8 de abril de 2015

Crimen en el teatro (1968)




Título original: Zlocin v santánu
Director: Jirí Menzel
Checoslovaquia, 1968, 83 minutos

Crimen en el teatro (1968) de Jirí Menzel


Cualquier turista que haya viajado a Praga habrá sin duda asistido a alguna de las múltiples funciones de teatro negro que se han convertido en uno de los principales reclamos de aquella ciudad. Y aunque en este caso el adjetivo negro se refiera a la oscuridad que impera en el escenario y al atuendo tras el que se esconden los actores que mueven las marionetas, no está de más poner de relieve que hay un humor negro, quizá de tradición judía, que se ha convertido en inherente a la cultura checa.

Esta agudeza con un punto surrealista e irreverente, hasta donde permitía la férrea censura de las autoridades comunistas, está presente en no pocas de las películas de Jirí Menzel. En el caso de Crimen en el teatro se dan cita elementos de lo más heteróclito: una cantante de cabaret, un ministro de Justicia, un malabarista, un estudiante de Derecho y un collar de perlas. Y unos personajes que se ponen a cantar a la mínima oportunidad, porque, si Kafka hablaba del absurdo de la condición humana, Menzel lo hace en esta película de la hipocresía de quienes detentan el poder y la inmunidad de la que a menudo goza la policía.

Con esta comedia negra, en realidad adaptación de un relato de Josef Skvorecky, Menzel también pretendía rendir homenaje al cine de su compatriota Martin Fric, fallecido precisamente en 1968, el año de estreno de Crimen en el teatro.




Crimen en el teatro es una clara alegoría antitotalitarista

viernes, 20 de marzo de 2015

Alondras en el alambre (1969)




Título original: Skrivánci na niti
Director: Jirí Menzel
Checoslovaquia, 1969 (estrenada en 1990), 94 minutos

Alondras en el alambre (1969) de Jirí Menzel


La escritora Teresa Pàmies solía comentar que los checos son gente muy instruida, de un nivel cultural destacable. Y si lo decía era, sin duda, con total conocimiento de causa, ya que durante varios años residió exiliada en Praga. De las inquietudes intelectuales y políticas que se vivían en dicho país durante el periodo comunista da buena cuenta Alondras en el alambre, la película que Jirí Menzel rodó en 1969 como ejemplo representativo de la Primavera aperturista, pero que sería inmediatamente secuestrada por las autoridades: de hecho, su director permanecería cinco años inhabilitado y la película prohibida durante más de veinte.

Pero, ¿a qué fue debido tanto revuelo? Quizá si pasamos a comentar su argumento se vea más claro: hacia 1950, durante los severos procesos de "rectificación" llevados a cabo por los comunistas, un conjunto de personajes represaliados muy particular es enviado a una fundición en la ciudad de Kladno para que reciclen los restos del antiguo orden y fabricar con ellos nuevos tractores y herramientas. Alondras en el alambre hace referencia, por consiguiente, al tratamiento que recibían los antiguos elementos burgueses sospechosos: un profesor, un saxofonista y un lechero, en este caso, que han sido destinados a dicho depósito de chatarra para obtener su rehabilitación.

Resulta, a tal efecto, especialmente llamativo el punto de vista cáustico que posee esta brigada de trabajadores. Sobre todo en contraste con el grupo de prisioneras siempre sonrientes que también están allí condenadas a trabajos forzados. Y en medio de estos dos grupos que inevitablemente se sentirán atraídos se perfila la figura de un torpe guardián incapaz de impedir la bella historia de amor que acaba surgiendo entre la prisionera Jitka y Pavel el cocinero.

Como queda claro, demasiada ironía para un régimen autoritario que no podía tolerar que se cuestionasen sus métodos. Luego vendrían los tanques soviéticos y, más tarde todavía, el restablecimiento de las libertades democráticas tras la caída del muro de Berlín. Cuando finalmente se pudo estrenar en el festival de cine de esa misma ciudad en 1990, Alondras en el alambre obtendría el Oso de Oro.

La novia acabará bañada en vino
"La chatarra de hoy serán tractores mañana"
Andel, el guardián, absorto
El joven cocinero Pavel y la prisionera Jitka

viernes, 13 de marzo de 2015

Yo serví al rey de Inglaterra (2006)




Título original: Obsluhoval jsem anglického krále
Director: Jirí Menzel
República Checa - Eslovaquia, 2006, 113 minutos

Yo serví al rey de Inglaterra (2006)


Recientemente, una producción sueca llevaba al cine el éxito de ventas El abuelo que saltó por la ventana y se largó. Al margen del interés que pueda haber suscitado la novela de Jonas Jonasson y del acierto del director Felix Herngren con la adaptación, no debería olvidarse la existencia de un precedente con un planteamiento muy similar y mucho más interesante. Se trata de Yo serví al rey de Inglaterra, el libro del checo Bohumil Hrabal que sirvió de inspiración a su compatriota Jirí Menzel.

El protagonista de esta historia es Jan Dite, al que las autoridades comunistas liberan en 1963 tras haber cumplido quince años de condena por intentar beneficiarse de la información confidencial a la que tuvo acceso. Se marcha entonces a una especie de exilio en un pueblo abandonado, cerca de la frontera con Alemania. Mediante flashbacks, iremos conociendo su historia: Jan es un joven bajito, inteligente y muy agudo, un tanto ingenuo, que comienza su carrera como vendedor ambulante de salchichas en una estación de tren. Con la ayuda inestimable de su primer patrón, se convertirá en camarero en hoteles y restaurantes de lujo. Lo veremos descubrir cómo alardean los ricos (y hasta qué punto se humillan a recoger las monedas que Jan lanza al suelo en repetidas ocasiones) y también cómo complacer a las mujeres.

Conforme vaya pasando el tiempo, Jan se esforzará por llegar a ser millonario él también y gestionar su propio hotel. Antes de la guerra, conoce en Praga a una muchacha alemana llamada Lisa, a la que salva de ser atacada por un grupo de antinazis. Jan se enamorará ciegamente de Lisa y se casará más tarde con ella. Cuando esta regrese del frente, lo hará con una suculenta fortuna en sellos sustraídos a los judíos. Tras la muerte de Lisa, Jan se atreverá incluso a vender dichos sellos por una suma considerable.

Simultáneamente, se intercalan escenas del Jan adulto (retomando su vida después de su paso por prisión) junto a un antiguo maître con el que trabajó en sus inicios y una atractiva joven, sin que sepamos a ciencia cierta qué será de ellos en lo sucesivo. Lo único que queda claro es que, a la par que se desarrollaban las andanzas de Jan Dite, hemos asistido a un fresco histórico trepidante de los principales acontecimientos que acaecieron en la antigua Checoslovaquia durante el siglo XX.

Yo serví al rey de Inglaterra (2006)