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martes, 16 de septiembre de 2025

Eddington (2025)




Director: Ari Aster
EE.UU./Reino Unido/Finlandia, 2025, 148 minutos

Eddington (2025) de Ari Aster


Tal y como ya sucedía en Beau is Afraid (2023), el tándem Ari Aster-Joaquin Phoenix vuelve a proporcionarnos una experiencia cinematográfica de lo más intenso gracias a la muy estimable Eddington (2025), recreación en clave tremendista de la sociedad americana durante la pandemia por Covid-19 de hace cinco años. En ese sentido, el trasfondo que se intuye en la pequeña localidad de Nuevo Méjico en la que transcurren los hechos dibuja un panorama marcado por la crispación continua a través de las redes, ya sea en el marco de conflictos raciales o políticos.

Joe Cross, el sheriff al que da vida Joaquin Phoenix, responde a un perfil que sería el prototipo de individuo dispuesto a todo con tal de permanecer en el cargo e incluso llegar a más, cueste lo que cueste. De ahí el pulso encarnizado que mantiene con el alcalde Ted Garcia (Pedro Pascal) para arrebatarle el control de la ciudad. Que sus métodos no sean precisamente los más ortodoxos aporta momentáneamente un cierto toque cómico que la realidad, tras el advenimiento de la era Trump, nos recuerda que no es ninguna broma.



Por eso la etiqueta de wéstern moderno con la que casi unánimemente está siendo recibida semejante propuesta en el mundo entero se queda corta para definir una cinta cuyo sentido último apunta en la dirección del miedo, la paranoia y la amenaza que surge en momentos de extremismo político y polarización. Asimismo, el personaje de Emma Stone, al igual que su madre, una mujer enfermizamente obsesionada con teorías conspirativas de todo tipo, representan cómo la posverdad y la manipulación informativa pueden arraigar en el seno de una sociedad aparentemente democrática.

De todo lo cual se deduce una crítica clara a la radicalización de ideologías, tanto de derecha como de izquierda, y a la forma en que el miedo al “otro” convierte a vecinos en enemigos. Una ciudadanía más pendiente de grabar y difundir con sus teléfonos móviles lo que ocurre a su alrededor que de participar activamente en la vida pública para evitar el colapso de las instituciones. Algo que, a su vez, conecta con una visión demoledora de la masculinidad tradicional, autoritaria, que cree poder controlar el entorno mediante su fuerza o carisma, pero que termina desmoronándose ante la complejidad de un mundo al borde del abismo.



martes, 23 de mayo de 2023

Beau tiene miedo (2023)




Título original: Beau Is Afraid
Director: Ari Aster
EE.UU./Reino Unido/Finlandia/Canadá, 2023, 179 minutos

Beau tiene miedo (2023) de Ari Aster


Una pesadilla de tres horas, repleta de elementos distópicos y psicoanalíticos rayanos en un surrealismo remotamente emparentado con el cine de David Lynch. Sin embargo, quien firma la inclasificable Beau is Afraid (2023) no es otro sino Ari Aster (Nueva York, 1986), el mismo joven talento que, tras una asombrosa ópera prima como Hereditary (2018), ya inquietara a propios y extraños con su anterior trabajo, Midsommar (2019).

Se ha dicho de éste su último largometraje que vendría a ser el equivalente judío de la oscarizada Todo a la vez en todas partes (Everything Everywhere All at Once, 2022), aun cuando esto de las comparaciones suele ser algo tan gratuito como odioso. En cualquier caso, su director la ve más bien como una especie de Señor de los anillos en clave freudiana. Porque resulta bastante obvio que a su protagonista, un espléndido Joaquin Phoenix que borda el papel de esquizoide atormentado, le aqueja un gravísimo complejo de Edipo que deja entrever la figura de una madre castradora, así como una infancia traumática con prolongaciones hasta la edad adulta.



En muchos aspectos, Beau es un niño viejo agobiado por un terrible sentimiento de culpa: una criatura encerrada en el cuerpo de un hombre cuyas heridas, lejos de cicatrizar, siguen abiertas en un ámbito impreciso que tiene más de onírico que de real. Y es que estamos ante una película que es, a la vez, muchas películas, la huida de alguien que va en busca de sí mismo a través de escenarios tan variopintos como el bosque, donde una compañía de huérfanos representa un insólito montaje teatral, o un artificioso camino de ladrillos que parece salido de El Mago de Oz (1939).

Si algún significado tiene lo que muestran las imágenes (y éstas, desde luego, se prestan a múltiples lecturas), queda claro que debe girar en torno a la idea de la vulnerabilidad del individuo en un mundo cada vez más hostil. De ahí la inseguridad que se respira en las calles, con escenas continuas de ultraviolencia, aunque se trate del delirio de alguien bajo los efectos secundarios de una medicación muy potente. Recursos que tal vez encierren una crítica velada al American way of life y a la cultura de masas (atención a la secuencia final), valiéndose de oscuros símbolos que, en el caso concreto del agua, parece aludir a una especie de regreso al seno intrauterino.



domingo, 16 de febrero de 2020

Los hermanos Sisters (2018)




Título original: Les frères Sisters
Director: Jacques Audiard
Francia/España/Rumanía/Bélgica/EE.UU., 2018, 122 minutos

Los hermanos Sisters (2018) de Jacques Audiard


¿Qué relación puede haber entre los Dardenne, Atresmedia y el lejano Oeste? Pues la hay. Y es este wéstern un tanto atípico, de producción europea, rodado, como en los viejos tiempos del spaghetti, en Almería y los Monegros, aunque protagonizado por los norteamericanos Joaquin Phoenix y John C. Reilly. Lo dirige, para más inri, el francés Jacques Audiard. Y los susodichos hermanos belgas forman parte de la profusa nómina de productores asociados que han hecho posible semejante engendro.

Por cierto que de eso trata precisamente la película: de una pareja de cobradores de deudas, hijos de la misma madre, pero que, sin embargo, responden al paradójico apellido de Sisters. Su jefe, el Comodoro de no sé dónde, está interpretado por el mítico (y hoy ya difunto) Rutger Hauer, si bien el buen hombre no pronuncia ni una sola palabra durante los escasos segundos en que interviene.



Pero eso de reclamar deudas ajenas, pese a la habilidad que ambos muestran en el manejo del revólver, parece que no acaba de llenarles. De modo que terminarán asociándose con los mismos a los que persiguen, seducidos, tal vez, por la posibilidad de amasar una inmensa fortuna como buscadores de oro. Sólo que el método elegido, una fórmula maravillosa que ilumina las pepitas en plena noche, no sólo corroe las almas de pura avaricia, sino incluso la carne de más de un incauto.

Sería exagerado decir que Les frères Sisters es una obra maestra en su género (para ello le falta concreción y le sobra alguna que otra gratuidad), pero no menos cierto es que el filme se deja ver con agrado. Bien es verdad que destila el habitual tono crepuscular de tantísimos wésterns modernos —no hay más que observar a Eli (Reilly) aprendiendo a cepillarse los dientes para cerciorarse de ello—, pese a que los cazarrecompensas, como los viejos roqueros, nunca mueren, por más que éstos vuelvan finalmente al redil con su mamá.


jueves, 31 de octubre de 2019

Joker (2019)




Director: Todd Phillips
EE.UU./Canadá, 2019, 122 minutos

Joker (2019) de Todd Phillips


«The worst part of having a mental illness is people expect you to behave as if you don't...» La entrada número dos mil de Cinefília Sant Miquel tenía que corresponder a un filme especial, la película del momento, una de las más comentadas del año. Y a fe que Joker reúne, sin ningún lugar a dudas, tales condiciones. No sólo por la enorme expectación que ha levantado y su correspondiente éxito en taquilla, sino, sobre todo, por la interpretación antológica de un Joaquin Phoenix en estado de gracia que adelgazó más de veinte quilos para meterse en la piel, y en el traje multicolor, de su personaje (por cierto: ¿ha reparado alguien en que, cuando baja las escaleras bailando, le da un aire a Michael Jackson?)

Sin embargo, lo que podía haber sido una simple cinta de superhéroes (otra más, en plan precuela, de la saga Batman) se acaba convirtiendo en una genial introspección que ahonda en los orígenes del que, más tarde, será antagonista del "Hombre Murciélago". Lo cual comporta una curiosa empatía en el espectador, dispuesto a identificarse con el futuro villano tras conocer los motivos que lo empujan a ello.



El chico que quiso ser humorista y que acabó como payaso apaleado; el que vive otras vidas en su imaginación para huir de la dolorosa realidad hasta que acaba desarrollando un trastorno mental cuyo síntoma más visible es la risa sardónica e incontrolable. En definitiva, aquél que desde pequeño creyó que su existencia era una tragedia para luego darse cuenta, paulatinamente, de lo cómica que ésta puede llegar a ser.

Una cinta repleta de referencias setenteras, tanto musicales como fílmicas, en la que la presencia de Robert De Niro en el papel de showman televisivo podría interpretarse como un guiño hacia claros referentes, entre ellos Taxi Driver (1976), que han servido de fuente de inspiración para el director Todd Phillips.


martes, 12 de julio de 2016

Irrational Man (2015)




Director: Woody Allen
EE.UU., 2015, 95 minutos

Irrational Man (2015) de Woody Allen


No hay nada peor que un americano superficial intentando parecer profundo. Si partimos de dicha premisa habría que cargarse la mayor parte de películas de Woody Allen. Y, sin embargo, no se puede negar el encanto que tienen todas ellas, hasta las que le salen menos redondas. De todas formas, y puestos a criticar, ¿acaso ha existido alguna vez esa burguesía ilustrada que en sus últimas entregas insiste en retratar una y otra vez? En Francia puede que sí, ¿pero en el mundo anglosajón? Bien, no importa: aceptemos que el cine de Woody Allen no es realista y asunto resuelto. Ahora ya no tiene nada de extraño que sus personajes lean a Dostoievski o que se comporten como si hubiesen salido de un drama de Chéjov.

Tampoco que se interesen por la filosofía: sobre todo si el prototipo de profesor es un Joaquin Phoenix que se mola a sí mismo más que nunca, alcohólico, garañón en horas bajas (lo cual no es óbice para que una profesora y una alumna caigan rendidas a sus pies) y asesino aficionado. Por cierto que este hombre irracional en la película responde al nombre de Abe, pero eso es lo de menos. Lo principal es que ni él ni el argumento poseen la más mínima verosimilitud. Ni maldita la falta que hace: ¡a ver si uno no puede permitirse el lujo de ser Woody Allen!

A decir verdad, siempre será mejor una peli americana en la que se cite a Kant o a Kierkegaard, aunque los citen mal (no se puede tener todo), que no una de esas de tiros, explosiones y clímax cada treinta segundos. Así que a ver quién se atreve a decir que Irrational man no vale la pena, con ese campus universitario que parece una urbanización de chalés adosados y unos estudiantes que no estudian (valga la rebuznancia, pero es que los vemos más en escenas de bar, cócteles o equitación que no hincando los codos).

Bueno. Y ahora llega el momento del spoiler, así que tápense los oídos: si narrativamente Irrational man se estructura en secuencias comentadas por la voz en off de los protagonistas y sabemos que Abe se acaba cayendo por el hueco del ascensor (en este caso, parafraseando la frase que nunca dijo Chéjov, no es un clavo sino una linterna el elemento que facilita el desenlace), ¿cómo debemos interpretar el hecho de que el profesor sea uno de los narradores? Varias son las opciones que podemos barajar al respecto, a saber:

a) Que la película la narra (parcialmente) un difunto, al estilo de El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard) de Billy Wilder. O...

b) Que, en realidad, Abe no muere a pesar del tremendo cebollazo o que sí que la diña pero que, en fin, no importa la incongruencia porque se trata de darle a la conclusión un toque tragicómico. Total: si tampoco nadie se traga que alguien como Abe pueda ser profesor de filosofía ni que mate a un juez...

Pues nada: esto es lo que hay. Esperando que Woody Allen vuelva a ser algún día el humorista que solía y que se canse ya de una vez de interpretar al intelectual que en realidad nunca fue, nos despedimos de vosotros hasta la próxima, no sin antes desearos buenas noches (si leéis esto por la noche) o buenos días (si lo hacéis cuando os dé la gana).

Roy ( Jamie Blackley) y Jill (Emma Stone) reciben
las instrucciones del maestro durante el rodaje

sábado, 23 de enero de 2016

Puro vicio (2014)




Título original: Inherent Vice
Director: Paul Thomas Anderson
EE.UU., 2014, 148 minutos

Puro vicio (2014) de P. Thomas Anderson


¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! Ni siquiera es Pau Riba ni tampoco John Lennon. ¡Es Joaquin Phoenix, el supermán de los actores de hoy en día, ataviado con indumentaria jipi! Desde Extrañas coincidencias (I Heart Huckabees, David O. Russell, 2004) no se había visto nada igual, pero en Puro vicio (2014) Paul Thomas Anderson parece empeñado en superar los parámetros establecidos de lo que se supone que es una película de culto. Y a buen seguro que lo conseguirá, teniendo en cuenta lo extravagante que resulta su argumento.

El diseño de vestuario de Mark Bridges estuvo
nominado en la última edición de los Óscar


El director se ha basado en la novela de Thomas Pynchon para escribir la historia de un nada convencional investigador privado (el desaliñado Larry "Doc" Sportello) y las pesquisas que debe realizar para descubrir el paradero de una antigua novia. Parodiando el estilo de clásicos del cine negro como Retorno al pasado (Out of the past, Jacques Tourneur, 1947) o El sueño eterno (The Big Sleep, Howard Hawks, 1946), una enmarañada trama servirá de pretexto para confundir al espectador y caer voluntariamente, en no pocas ocasiones, en la caricatura más absoluta de los clichés habituales del género detectivesco.

En ese orden de cosas, lo que comienza como una investigación sobre los devaneos de un excéntrico magnate de la construcción en la California de 1970 terminará como un delirio entre psicodélico y surrealista donde no falta ninguno de los tópicos de la contracultura. A ello contribuye una banda sonora repleta de canciones de la época del flower power y del rock progresivo entre las que destacan "Harvest" de Neil Young o un par de temas de los alemanes Can.

Tremendo pastiche sonoro y visual. Y es que Paul Thomas Anderson es un autor, o eso pretende, y de ahí que se permita citar, aunque sea fugazmente, imágenes icónicas de la historia del cine. Como esa especie de última cena a lo Viridiana, pero con pizzas, en la que los personajes se aglomeran a lo largo de una extensa mesa.



El tiempo dirá si realmente este director es uno de los grandes (atrevimiento no le falta). De momento, y aunque aún no se ha hecho con la preciada estatuilla, ya son seis las nominaciones a los Óscar que acumula a lo largo de su carrera, en la que descollan títulos tan significativos como Magnolia (1999) o Pozos de ambición (2007).

domingo, 15 de febrero de 2015

El sueño de Ellis (2013)




Título original: The Immigrant
Director: James Gray
EE.UU., 2013, 120 minutos



El sueño de Ellis (2013) de James Gray

Charles Chaplin protagonizó en 1917 un cortometraje titulado The Immigrant en el que se mostraba cómo, en los albores del siglo XX, muchos inmigrantes eran sometidos a examen en la isla de Ellis y luego extraditados. Otros lograban superar la aduana y sobrevivir a duras penas en las calles de Nueva York. Por ello, dicha isla suponía, siempre bajo la atenta mirada de la Estatua de la Libertad, una especie de antecámara hacia el éxito o hacia la desgracia, si bien era, al mismo tiempo, una vana ilusión: tierra de nadie que se convertiría en muchos casos en una especie de prisión preventiva donde cumplir cuarentena.

Casi un siglo después, El sueño de Ellis vuelve a hablar de todo aquello. Para Ewa Cybulska, la joven polaca interpretada por la francesa Marion Cotillard, la isla de Ellis constituye un estado anímico del que se acaba empapando toda la película, ya que ella nunca llega a salir emocionalmente de aquel lugar. Prostituida por Bruno Weiss (el ambivalente personaje al que da vida Joaquin Phoenix) y resignada a abandonar a su hermana enferma, Ewa deambulará por Nueva York como hipnotizada.



Al respecto, la dirección de fotografía en sepia contribuye a crear dicha impresión de irrealidad, de la que James Gray se vale también para presentar los pilares de una comunidad en sus inicios, mezcla de pueblos y de seres sin escrúpulos (el tío de Ewa es, sin duda, un buen ejemplo de ello), a la par que esboza una poco frecuente, lacerante e incluso algo folletinesca historia amorosa entre tres personajes: Bruno, Ewa y Emil/el mago Orlando (un inspirado Jeremy Renner que sorprenderá a la inmigrante polaca con su "don" para la levitación).

Puede que El sueño de Ellis no aporte grandes novedades respecto a lo ya mostrado en otros grandes títulos ambientados en el mismo período histórico como Érase una vez en América, aunque siempre es un goce admirar el saber hacer de estrellas ya consagradas como Joaquin Phoenix y Marion Cotillard.