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domingo, 14 de abril de 2019

Canción de cuna (1961)




Director: José María Elorrieta
España, 1961, 90 minutos

Canción de cuna (1961) de J.Mª Elorrieta


Para ser la típica historia de monjas que acogen y educan a una niña que alguien dejó abandonada a las puertas de su convento, lo cierto es que Canción de cuna ha gozado de extraordinaria popularidad desde que se estrenara en 1911. Firmada por Gregorio Martínez Sierra (1881–1947), aunque, según parece bastante probado, escrita, en realidad, por la primera esposa de éste, María Lejárraga, la obra ha sido objeto de hasta cinco adaptaciones cinematográficas, más una para la televisión, siendo ésta que nos ocupa la primera realizada en España, tras las versiones estadounidense (Mitchell Leisen, 1933), argentina (dirigida por el propio Martínez Sierra en 1941) y mejicana (Fernando de Fuentes, 1953). José Luis Garci llevaría a cabo una nueva adaptación, de momento la última, en 1994.

Por otra parte, no deja de tener su punto morboso el hecho de que la angelical Teresa fuese interpretada por una debutante Soledad Miranda de tan sólo diecisiete primaveras, quien, en apenas unos años, se iba a convertir en musa del cineasta Jesús Franco y, de la mano de éste, en icono erótico al servicio de producciones de terror lésbico de Serie B, como Las Vampiras (1971), que hoy son considerados auténticos títulos de culto.

Teresa (Soledad Miranda)


El siempre moderado José María Elorrieta llevó a cabo una versión acorde con la mojigatería beatífica tan propia del régimen franquista en materia religiosa, si bien su intento de convertir la película en un musical queda del todo deslucido por lo insulso de las canciones que entonan las protagonistas. La cosa mejora, sin embargo, con creces gracias a la fotografía en color de Pablo Ripoll y a unos excelentes exteriores rodados en Huelva, en las inmediaciones del Monasterio de Santa María de la Rábida.

Cine gazmoño y santurrón, paradigmático de una época en la que los dictadores desfilaban bajo palio, y que, siguiendo en clave femenina la estela marcada por Marcelino pan y vino (1955), venía a sumarse al éxito anteriormente cosechado por otras ilustres franquicias monjiles como La hermana San Sulpicio, según la novela homónima de Armando Palacio Valdés, y que fuera llevada a la pantalla en 1927, 1934 y 1952, respectivamente.

Sor Juana de la Cruz (Lina Rosales)

lunes, 26 de diciembre de 2016

2 cuentos para 2 (1947)




Director: Luis Lucia
España, 1947, 81 minutos

2 cuentos para 2 (1947) de Luis Lucia


A simple vista, se diría que 2 cuentos para 2 es una de tantas comedias de los años cuarenta. Y aunque en puridad ello sea bastante cierto, no está de más llamar la atención sobre un par de detalles. En primer lugar, esta película supuso el primer papel protagonista para Tony Leblanc, aquí un modesto y apocado operario de joyería que responde al nombre de Jorge, así como el debut cinematográfico de Manuel Alexandre, quien interpreta a uno de los policías que atienden al anterior cuando éste se encuentra detenido en comisaría. Y, por otra parte, su realizador (Luis Lucia) contó con la ayuda de Rovira Beleta como auxiliar de dirección.

Manuel Alexandre (el primero empezando por la derecha).
En el centro, Tony Leblanc

Hay algo de chaplinesco en 2 cuentos para 2, no sólo por la partitura que a la sazón compusiera el maestro José Ruiz de Azagra sino también por el hecho de que la pareja protagonista sueña con abandonar las estrecheces económicas que atraviesan en sus respectivos empleos para pasar a habitar una enorme y lujosa mansión. Curioso paralelismo con lo que anhelan Charlot y Paulette Goddard en Tiempos modernos. La diferencia, sin embargo, estribaría en que ni Jorge ni Berta son vagabundos y, además, se acaban saliendo con la suya.

Igualmente llamativo es el hecho de que Carlota Bilbao interpretase a dos personajes simultáneamente, Berta e Isabel, algo que ya había ensayado Benito Perojo con Imperio Argentina en Goyescas (1942). Ello generará no pocos equívocos al ser confundida una joven con la otra. Pero a la manicura en cuestión le sobra el empuje que le falta a su novio, si bien Jorge no dudará en propinar un puñetazo a un individuo en el baile con tal de que ella lo tenga en más consideración, aunque eso implique que ambos acaben detenidos en un calabozo.

Carlota Bilbao y Tony Leblanc

Por su aire de sofisticación, 2 cuentos para 2 entronca con otras producciones Cifesa de la época que pretendían emular el estilo del cine al uso en Hollywood. Nos estamos refiriendo a películas como por ejemplo Ella, él y sus millones, dirigida tres años antes por Juan de Orduña y en la que también intervenía Pepe Isbert en un papel secundario. En esta ocasión el genial actor es Gordón, un acaudalado banquero que terminará ayudando a los jóvenes a realizar su sueño.

Lejos de todo realismo, Gordón, Jorge y Franklin Perry (Eduardo Fajardo) actuarán como improvisados reyes magos con la finalidad de dar una sorpresa mayúscula a Berta comprando todo tipo de productos de lujo con los quince millones de dólares que su novio ha heredado de un amigo fallecido en América. Cine de evasión en toda regla, la novela de José Mallorquí Figuerola en la que se basó el guion (El despertar de Cenicienta) ya planteaba un mundo rosa en el que todo era posible.

Fajardo, Lajos, Bilbao e Isbert