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viernes, 21 de enero de 2022

Oviedo Express (2007)




Director: Gonzalo Suárez
España, 2007, 109 minutos

Oviedo Express (2007) de Gonzalo Suárez


Fiel al estilo extravagante de buena parte de su producción cinematográfica y literaria, Gonzalo Suárez regresaba con Oviedo Express (2007), como el asesino que vuelve al escenario del crimen, a la ciudad que lo había visto nacer y, de paso, a algunos de los temas que ya abordara en anteriores títulos de una filmografía en la que conviven experimentación y tradición artística. 

De ahí que retome, tangencialmente, algunos motivos de La Regenta de Clarín, novela de la que el director asturiano realizó una versión fílmica en 1974. Curiosamente, Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez, cuyos respectivos personajes en la película van a encarnar a Ana Ozores y Fermín de Pas sobre las tablas del Teatro Campoamor, ya habían interpretado a esa misma pareja en la serie televisiva dirigida por Fernando Méndez-Leite a mediados de los noventa.



Y, al igual que en el texto decimonónico, la mayor parte de la trama gira en torno a la infidelidad conyugal: la que une al seductor Benjamín Olmo (Carmelo Gómez) con "la alcaldesa" (Bárbara Goenaga) o la del presidente de la corporación municipal (Alberto Jiménez) con la cronista de la villa (Najwa Nimri).

Aunque Suárez, cineasta dotado de un especial gusto por lo novelesco (y viceversa), no se conforma con limitar su inspiración a los cauces marcados por Leopoldo Alas, sino que extiende sus referencias a la Emma flaubertiana o al universo centroeuropeo de Stefan Zweig (autor del relato "Angst", en el que se inspira vagamente el guion de la película).



domingo, 14 de febrero de 2021

La Regenta (1974)




Director: Gonzalo Suárez
España, 1974, 93 minutos

La Regenta (1974) de Gonzalo Suárez


La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.

Leopoldo Alas «Clarín»
La Regenta

"Vetusta, la muy noble y leal ciudad", trasunto de Oviedo y espacio en el que transcurre uno de los portentos novelísticos de todos los tiempos, quedó inmortalizada para la gran pantalla en esta adaptación, fruto del empeño del productor Emiliano Piedra, quien, tras varias tentativas frustradas, lograba al fin levantar un proyecto largamente anhelado. Motivo éste que explicaría por qué su esposa, la actriz Emma Penella, se metió en la piel de la veinteañera Ana Ozores cuando, por aquel entonces, ya sobrepasaba los cuarenta. Detalle que, sin embargo, no fue óbice de cara a ofrecer una de las interpretaciones más memorables de toda su carrera.

Una carambola del destino quiso que la dirección de la película recayese sobre Gonzalo Suárez en lugar de Pedro Olea, que era el candidato inicialmente previsto para ponerse detrás de las cámaras. El caso es que, gracias a ello, Suárez demostró que, además de excentricidades vanguardistas, también era capaz de filmar una puesta en escena canónica a partir de un clásico de la literatura castellana.



Tal vez por lo escandaloso de la naturaleza adúltera (y aun pecaminosa) de las relaciones entre el trío protagonista, los papeles masculinos fueron a parar a dos intérpretes británicos, ajenos, por tanto, al estigma que aún arrastraba, en las postrimerías del franquismo, la obra cumbre de "Clarín". A este respecto, Keith Baxter, célebre por haber sido el príncipe Hal de Campanadas a medianoche (1965), da vida a un Fermín de Pas de facciones pétreas, obsesionado por alejar a su pupila de las garras del donjuanesco Álvaro Mesía (Nigel Davenport).

Convertir una novela de casi mil páginas en un largometraje de apenas noventa minutos requiere grandes dosis de concisión, algo que Juan Antonio Porto superó con nota al plantear un guion que respetaba, en esencia, la estructura básica de la historia. La fotografía de Luis Cuadrado y la dirección artística de Miguel Narros hicieron el resto. Que, unidas a la banda sonora del italiano Angelo Francesco Lavagnino, dan lugar a un fresco genuinamente decimonónico, antesala de los que Gonzalo Suárez volvería a explorar, años después, en la serie televisiva Los pazos se Ulloa (1985) y la muy meritoria Remando al viento (1988).