Mostrando entradas con la etiqueta Gower Champion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gower Champion. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de agosto de 2019

Un beso para Birdie (1963)




Título original: Bye Bye Birdie
Director: George Sidney
EE.UU., 1963, 112 minutos

Un beso para Birdie (1963) de George Sidney


Fue tanto el revuelo generado por la incorporación a filas de Elvis, el Rey del Rock, que hasta se llegó a estrenar un musical en Broadway parodiando la histeria colectiva de sus miles de fans. Más de seiscientas representaciones y un premio Tony tuvieron la culpa, a su vez, de que, tres años después, la obra se convirtiera en una película desternillante. Que serviría, además, para lanzar al estrellato a una joven actriz de origen sueco llamada Ann-Margret.

En muchos aspectos, Bye Bye Birdie (1963) prefigura lo que posteriormente serán las típicas comedias americanas de adolescentes, cuya cima (o, por lo menos, una de ellas) cristalizará en la saga iniciada, ya en la década de los ochenta, con Porky's (1981). Sin que el gamberreo llegue, ni de lejos, a las mismas cotas. Porque lo que aquí se ridiculiza, de momento, es un tipo de familia provinciana (los McAfee de Sweet Apple, Ohio), muy de clase media y obsesionados con medrar socialmente aunque sea a costa de su hija quinceañera.



Hay también guiños al contexto sociopolítica de aquel entonces, en plena Guerra Fría. Básicamente, cuando una delegación del Ballet de Moscú se planta en la ciudad de Columbus para interpretar el "Adagio de la rosa" de La bella durmiente de Chaikovski. La actuación, retransmitida en directo para el show televisivo de Ed Sullivan, acabará como el rosario de la aurora.

Se dice que el propio Elvis Presley estaba, en un principio, dispuesto a participar en la película haciendo de Conrad Birdie, pero que su representante, el coronel Tom Parker, se negó en redondo por tratarse de una caricatura de sí mismo. Realidad o leyenda, la anécdota pone de manifiesto hasta qué punto el artista se había convertido en un verdadero icono.

Rosie (Janet Leigh) y Albert (Dick Van Dyke) escuchando al ídolo

martes, 6 de agosto de 2019

Tres chicas con suerte (1953)




Título original: Give a Girl a Break
Director: Stanley Donen
EE.UU., 1953, 82 minutos

Tres chicas con suerte (1953) de Stanley Donen


Alguien que es poco (o nada) aficionado a los musicales me comentaba, hace de esto apenas unos días, que la mayor parte son "jijijí y jajajá", con lo que pretendía dar a entender hasta qué punto le parecen ridículas las historias que se suelen plantear en este tipo de películas. No sirvió de mucho que un servidor intentase, humildemente, convencer al sujeto en cuestión del enorme mérito que poseen los grandes clásicos del género: todo fue en vano, que los gustos mayoritarios de la gente hace ya bastante tiempo que van por otros derroteros...

Sin embargo, quienes se hallen libres de los prejuicios que vinieron a instalarse en la opinión pública, con la consiguiente pérdida de inocencia que ello implica, tras el advenimiento de la contracultura no deberían pasar por alto el enorme grado de dificultad que conlleva el rodaje de un filme como Give a Girl a Break. Por más cursis que, a simple vista, puedan parecer las peripecias de tres candidatas que aspiran a hacerse con el mismo papel en una obra de Broadway.



Pongamos por caso cualquiera de los números musicales que la integran, por ejemplo "Balloon dance", en cuya ejecución Debbie Reynolds y Bob Fosse no sólo deshacen sus pasos, merced a la técnica, inmersos en una lluvia de confeti ascendente, sino que, una vez "recuperada" la facultad de caminar hacia adelante, tendrán que sincronizar sus pasos con la música y los estallidos de los globos. Y todo ello sin dejar de sonreír ni un segundo en una escena onírica que condensa a la perfección los anhelos de la pareja. Me pregunto cuántas horas de ensayo debió requerir la realización de semejante portento... En fin, como adjuntamos el vídeo, mejor juzguen ustedes mismos.

Stanley Donen (1924–2019), que falleció el pasado mes de febrero con casi noventa y cinco años, daba muestras, una vez más, de su genialidad con esta película. Y eso que, en teoría, se trata de uno de los títulos menores de su filmografía, tal vez porque, en esta ocasión, el reparto no contaba con la presencia de grandes estrellas de la talla de Gene Kelly, Fred Astaire o Cyd Charisse. Aunque, visto el resultado, poco importa, teniendo en cuenta el talento de los ya mencionados Reynolds y Fosse o del matrimonio Champion (Gower y Marge), entre otros.