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miércoles, 22 de abril de 2026

La buena hija (2025)




Directora: Júlia de Paz Solvas
España/Bélgica, 2025, 101 minutos

La buena hija (2025) de Júlia de Paz


La cineasta Júlia de Paz Solvas vuelve a recurrir en su segundo largometraje, como ya hiciera previamente en Harta (2021), el cortometraje en el que éste se inspira, a un determinado uso del color, cargado de simbolismo, que inunda la pantalla de azules cada vez que la protagonista, una adolescente víctima de violencia vicaria, debe hacer frente a situaciones altamente estresantes. En ese sentido, su filmografía, aunque breve, denota asimismo una firme predilección por temáticas sociales desde la óptica de denuncia contra usos y costumbres de un machismo a menudo estructural.

Tal vez por tratarse de una coproducción entre España y Bélgica, resulta relativamente fácil comparar La buena hija (2025) con el cine de los Dardenne, si bien nos queda más cerca el referente de Belén Funes, otra directora catalana que ha abordado cuestiones similares en sus películas. En todo caso, la maestría con la que de Paz y su guionista Núria Dunjó plantean la dura realidad que soportan sus personajes denota un arduo proceso de documentación fruto de haber visitado decenas de centros penitenciarios para entrevistarse con internos condenados por delitos de violencia de género.



No obstante, el mérito de su puesta en escena radica en el particular modo que tienen las autoras de aproximarse a unos hechos cuya gravedad se deduce a partir de pequeños indicios, apenas gestos o incluso miradas que lo dicen todo sin necesidad de entrar en detalles. Así pues, si a priori el padre (Julián Villagrán) parece un tipo enrollado, la evolución posterior de los acontecimientos irá demostrando el lado oscuro de un individuo violento que tiene atemorizadas tanto a la madre (Janet Novás) como a la abuela (Petra Martínez) y la hija (Kiara Arancibia).

¿Qué secuelas dejan unas vivencias tan traumáticas como las que vive Carmela? La respuesta se desprende de la conducta que la joven empieza a tener en el colegio y en su entorno más inmediato, aunque el conflicto no estalla en gritos, sino en silencios. Entre otras razones porque, al existir una orden de alejamiento del padre hacia la madre, la cría se convierte, sin quererlo, en el único puente entre dos mundos que no deben tocarse. Así pues, la cinta se siente como una cuenta atrás, ya que cada visita al Punto de Encuentro es una pequeña batalla que agota la resiliencia de la niña. Triste realidad, en definitiva, en lo que constituye la crítica feroz a un sistema que, en su intento de ser equitativo, a menudo olvida la salud mental de los menores.



lunes, 20 de febrero de 2023

Harta (2021)




Directora: Júlia de Paz Solvas
España, 2021, 24 minutos

Harta (2021) de Júlia de Paz Solvas


La noche previa a la cita con su padre, Carmela (Anna Caponnetto) no puede conciliar el sueño. Quizá debido a la sentencia por violencia machista que pesa sobre él. De todos modos, la madre acompaña a la niña al Punto de Encuentro Familiar (PEF) para que ambos puedan verse. Entre otras cosas porque, como es el cumpleaños de Carmela, su padre (Julián Villagrán) tiene previsto hacerle un regalo y pasar el día con ella. Sin embargo, una vez juntos, la tensión se palpa enseguida. Carmela acaba de cumplir doce años y tiene ante sí una disyuntiva mayúscula...

Tras el éxito de su anterior proyecto, recompensado con una candidatura a los Premios Goya, la directora Júlia de Paz (Sant Cugat, 1995) y su guionista Núria Dunjó vuelven a indagar en un tema no exento de controversia. Así pues, si Ama (2021) giraba en torno a las vicisitudes de una madre sin trabajo estable ni domicilio fijo, el cortometraje Harta (2021) plantea un dilema no menos arduo: ¿debe una casi adolescente volver a ver a su progenitor, porque así lo dicta la ley, cuando resulta manifiesto que dicha situación la incomoda?



Con el objetivo de plasmar en imágenes la pesadumbre de la protagonista, la dirección de fotografía de Thais Català se vale de una profusa gama de tonalidades azules que inundan la pantalla en todo momento, de principio a fin del relato, de tal modo que no queda lugar a dudas sobre el desconsuelo que se abate sobre una menor cuya única escapatoria posible es salir huyendo antes de que la agresividad del padre (excelente Julián Villagrán en su papel de maltratador que se esfuerza en disimular su verdadero carácter) se vuelva en su contra.

Llegados al punto culminante de la acción, las notas de "Miris on miris", en la voz de Maria Arnal, acompañada por Marcel Bagés a la guitarra, resumen a la perfección el estado de ánimo de Carmela, corriendo desesperadamente a través de las calles desiertas mientras la cámara se engancha a su espalda para dejar constancia de la valentía de alguien que, como Antoine Doinel en Les quatre cents coups (1959), va en busca de su destino sin saber muy bien lo que éste le deparará.



domingo, 19 de febrero de 2023

Ama (2021)




Directora: Júlia de Paz Solvas
España, 2021, 89 minutos

Ama (2021) de Júlia de Paz Solvas


Pepa (Tamara Casellas) tiene muchos problemas que afrontar y, además, una hija de seis años a su cargo. No parece que la suerte le sonría excesivamente ni en el plano profesional, ya que malvive con lo que saca como promotora de una discoteca, ni muchos menos en el familiar, tratándose de una madre soltera a la que, por su mala cabeza, le acaban dando la espalda hasta sus amigos más cercanos. Comienza entonces para ella y para la pequeña Leila una odisea de tres días, con sus tres noches, durante los cuales tendrán que buscarse la vida como buenamente puedan, llamando a cualquier puerta y siempre ante el panorama, nada halagüeño, de tener que pernoctar en la calle.

Ópera prima de la realizadora Júlia de Paz Solvas, Ama (2021) fue antes un corto igualmente coescrito junto con Núria Dunjó, su guionista habitual. Cine comprometido que aborda cuestiones tan universales como la precariedad laboral o la maternidad, pero desde una óptica combativa que entronca con el feminismo militante. De ahí que la historia de Pepa adquiera una dimensión que va más allá de lo meramente cotidiano para situarse en la estela de grandes cineastas como Ken Loach.



No obstante, la temática social que sirve de telón de fondo no impide que se aborde también la vertiente humana, ahondando en los verdaderos motivos de una mujer que parece condenada a repetir los mismos errores que su madre (a la que vemos fugazmente en condiciones lamentables, al inicio de la película, siendo atendida en el lavabo de casa por la propia Pepa) y quién sabe si a transmitírselos, a su vez, a su hija.

Y es que a medida que avance la acción se irá haciendo cada vez más evidente la fragilidad de un personaje cuya coraza esconde no pocas inseguridades, fruto de un contexto familiar complejo que la empujó a huir de su Sevilla natal para acabar recalando en la vorágine de alguna desangelada ciudad turística, tipo Benidorm, de la costa mediterránea.