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domingo, 20 de agosto de 2023

A puerta fría (2012)




Director: Xavi Puebla
España, 2012, 76 minutos

A puerta fría (2012) de Xavi Puebla


Ya hace más de una década que el barcelonés Xavi Puebla estrenó esta maravilla titulada A puerta fría (2012), soberbio drama coescrito junto a Jesús Gil Vilda que abordaba las vicisitudes de un veterano agente comercial en horas bajas. A este respecto, la película profundiza en una serie de cuestiones, las pequeñas y grandes miserias del oficio, justo cuando su protagonista, interpretado por un extraordinario Antonio Dechent, tiene la oportunidad de resarcirse, tras muchos meses de mala racha, cerrando un suculento pedido con un importante hombre de negocios norteamericano al que da vida nada más y nada menos que el mismísimo Nick Nolte.

Con una puesta en escena sobria, ambientada en el céntrico hotel sevillano en el que tiene lugar una feria del sector de la electrónica de consumo, el guion expone la angustia de un profesional entrado en años al que le cuesta asumir que las reglas del juego han cambiado. A pesar de que Salvador Lozano (Dechent) lleva muchos kilómetros a sus espaldas y domina los ardides de un trabajo en el que la labia y la astucia ayudan (y mucho) a alcanzar los objetivos marcados.



El caso es que Lozano se encuentra en un momento crítico tanto a nivel laboral como personal, puesto que su mujer, Maite, lo ha echado de casa y su hija Irene no para de darle disgustos, uno detrás de otro. Toda una mochila que podría explicar el especial aprecio que siente hacia su colega Carmelo (el añorado Héctor Colomé) o el instinto paternal que le acaba despertando una atractiva azafata, de nombre Inés (María Valverde), a la que "convence" (a golpe de billetero) para que le eche un cable en sus múltiples triquiñuelas.

Resultan especialmente certeros los diálogos en los que los personajes, a menudo frente a un whisky en la barra del bar, reflexionan en torno a los gajes que se derivan de un nuevo contexto, cada vez más precario, en el que los años pesan y la experiencia acumulada no siempre se traduce en beneficios económicos. Por no hablar de los inmensos sacrificios que lo obligan a uno a pasar por el aro con tal de asegurarse la supervivencia.



martes, 11 de septiembre de 2018

Azuloscurocasinegro (2006)




Director: Daniel Sánchez Arévalo
España, 2006, 105 minutos

Azuloscurocasinegro (2006) de Daniel Sánchez Arévalo


La ópera prima de Daniel Sánchez Arévalo posee la fuerza de los grandes debuts: un estado de gracia extensible no sólo a la dirección, sino también a la mayoría de los actores de su reparto. En ese sentido, conviene destacar el trabajo de Quim Gutiérrez (Jorge) como eterno aspirante a una vida mejor que nunca parece llegar, el hermano presidiario —entre simpático y canalla— que compone Antonio de la Torre o el amigo atolondrado que se parece a Sean Penn y al que asaltan no pocas dudas sobre su sexualidad (Raúl Arévalo).

Y así podríamos seguir con el resto de secundarios: Manuel Morón como padre de Sean, Eva Pallarés (Natalia) en el papel de vecinita de Jorge que anhela convertirse en algo más, el desaparecido Héctor Colomé (1944–2015), padre minusválido del portero y padrastro en la vida real del director, o Marta Etura (Paula), la interna para quien el deseo de ser madre es casi tan importante (o más) que su propia libertad. De hecho, si nos fijamos, casi todos ellos tienen en común el que ambicionan mejorar en sus respectivas existencias, salir de esa grisura que es, como el color del traje que desearía comprarse Jorge, de un azul oscuro casi negro.



Hablando de tonalidades, resulta enormemente acertada la dirección de fotografía de Juan Carlos Gómez, quien llevó a cabo un trabajo notable haciendo que la gama de colores a la que alude el título de la película estuviese presente inundando la pantalla en buena parte de los planos de la misma. Como la música del francés Pascal Gaigne, sin duda uno de los activos principales de un filme cuya aparente vis cómica esconde, en realidad, una desesperanza manifiesta.

La clave, al respecto, nos la aporta el que es, prácticamente, el último diálogo que mantienen los dos amigos desde la nueva azotea:

JORGE: ¿Qué buscas? 
SEAN: Algo para seguir engañándome. Igual que tú...


sábado, 22 de agosto de 2015

Los límites del control (2009)




Título original: The Limits of Control
Director: Jim Jarmusch
EE.UU./Japón, 2009, 116 minutos

"Usted no habla español, ¿verdad?"

El hombre solitario llega a Madrid procedente de París para llevar a cabo una misteriosa misión. Tras admirar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía algunos lienzos de Juan Gris, Antonio López o Antoni Tàpies, continúa su periplo hasta Sevilla y, más tarde, hasta la provincia de Almería (los exteriores se rodaron en San José, Abla, Senés, Doña María y en las proximidades de Velefique).

En su peregrinación se irá encontrando con los más variopintos personajes y de todos recibirá crípticas consignas sentado en la terraza de cualquier bar ante dos cafés exprés en tazas separadas. Tras intercambiar con cada uno de ellos cajas de cerillas en las que figura la efigie de un boxeador, extraerá de las mismas las coordenadas que, una vez leídas, masticará y tragará con la ayuda del café. También hay una tentadora mujer desnuda, pero al hombre solitario (que es un maestro consumado en el arte del Tai-Chi) ni le gustan los móviles ni se deja seducir por cualquier sirena que se cruce en su camino mientras está trabajando: como todo el mundo sabe, "la vida no vale nada".

Que nadie se asuste. Lo anterior es la sinopsis de Los límites del control, el filme que Jim Jarmusch rodó en nuestro país y que él define como "película de acción sin acción". Entre los actores nacionales destaca la presencia de Óscar Jaenada, Luis Tosar y el recientemente fallecido Héctor Colomé. Del resto del reparto, Isaach De Bankolé, Paz de la Huerta, Gael García Bernal, Tilda Swinton, Bill Murray, la israelí Hiam Abbas y John Hurt.

Son muchos los momentos destacables (y recurrentes) de esta cinta, como la alabanza que hace la rubia Tilda Swinton de las películas antiguas o el misterioso sueño que describe y que parece hacer referencia a una escena de Stalker (1979) de Tarkovsky. Otros adquieren tintes cómicos por la insistencia con la que se utilizan. Tal es el caso de la pregunta que usamos como epígrafe de esta entrada y a la que el hombre solitario responde invariablemente que no. Aunque es la tragedia lo que finalmente parece imponerse con esa copla andaluza que dice: “El que se tenga por grande / que se vaya al cementerio, / allí verá lo que es el mundo: / un palmo de terreno”.

Los límites del control (2009) de Jim Jarmusch
Dos cafés exprés en tazas separadas
En el Reina Sofía frente a un Tàpies
Leyendo las instrucciones
En Sevilla, frente a la Torre del Oro
En Madrid, en compañía de la rubia Tilda Swinton