Mostrando entradas con la etiqueta Anders Danielsen Lie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anders Danielsen Lie. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de abril de 2023

La isla de Bergman (2021)




Título original: Bergman Island
Directora: Mia Hansen-Løve
Francia/Bélgica/Alemania/Suecia/Méjico/Brasil/Reino Unido, 2021, 112 minutos

Bergman Island (2021) de Mia Hansen-Løve


La isla de Fårö quedó tan indisolublemente ligada al recuerdo de Ingmar Bergman (1918-2007) que hoy en día incluso se ha acabado convirtiendo en centro de peregrinaje para los incondicionales del cineasta sueco. Entre los que, a juzgar por el trasfondo de la película que nos ocupa, es muy probable que se encuentre también Mia Hansen-Løve. Bergman Island (2021) constituye, de hecho, un homenaje explícito al universo creativo del director de Persona (1966), en cuya casa se hospeda la pareja protagonista.

Aunque resultaría ingenuo por nuestra parte si sólo viésemos en Tony (Tim Roth) y Chris (Vicky Krieps) la historia de dos mitómanos dispuestos a emular a su ídolo. Porque de lo que en realidad habla la cinta es de hasta qué punto el proceso de escritura de un guion, cuando los respectivos autores son además marido y mujer, interfiere en los avatares de su relación. En ese aspecto, el filme posee una estructura inequívocamente cervantina, toda vez que el proyecto que tiene Chris en ciernes, y que le cuenta a Tony para pedirle su opinión, se visualiza ante los ojos del espectador y termina por adquirir autonomía dentro del relato.



En esa otra ficción que usurpa la "realidad" del matrimonio que la está debatiendo se produce el encuentro fugaz entre Amy (Mia Wasikowska) y Joseph (Anders Danielsen Lie), dos jóvenes condenados a arrepentirse de la aventura pasajera que mantienen tras haber coincidido en la boda de unos amigos comunes.

Y ya que la cosa va de escarceos amorosos, se aprovecha asimismo en algún momento para poner en tela de juicio la accidentada vida sentimental del maestro Bergman, que tuvo nueve hijos con seis mujeres distintas. Sobre todo desde una óptica feminista, lo cual lleva a una de las responsables de ese circo turístico en el que se ha convertido Fårö (con safari incluido) a verbalizar la siguiente reflexión: "A los 42 años, Bergman había dirigido veinticinco películas, tenía a su cargo un teatro y montaba muchas obras. ¿Cómo podría haber hecho todo eso si también hubiese estado cambiando pañales?"



martes, 28 de agosto de 2018

Rodin (2017)




Director: Jacques Doillon
Francia/Bélgica, 2017, 119 minutos

Rodin (2017) de Jacques Doillon


Lo que, en un principio, debía ser un documental sobre Auguste Rodin (1840-1917), con motivo del centenario de la muerte del artista, ha terminado siendo un biopic protagonizado por Vincent Lindon. Y compruebo, no sin cierto estupor, que en IMDB, tras haberla valorado 745 usuarios, apenas recibe un mísero 4,7. Vamos a ver: ya se sabe que en este tipo de cintas se corre el riesgo de que lo histórico acabe fagocitando lo cinematográfico; que Lindon no es un intérprete que despierte excesivas simpatías entre ciertos sectores del público y de la crítica; que la puesta en escena que ha llevado a cabo el realizador Jacques Doillon resulta, como suelen decir los que siempre tienen prisa, lenta... Pero de ahí a cargársela sin contemplaciones hay (o debería haber) una gran diferencia.

En cualquier caso, y a pesar de que su recepción esté siendo tan pésima, merece la pena destacar dos aspectos de Rodin: uno sería la fotografía de Christophe Beaucarne, opaca y algo melancólica, pero precisamente por ello capaz de transmitir el estado anímico de los personajes; el otro es la banda sonora compuesta por Philippe Sarde, una partitura de cámara que es la idónea para cierta idea de austeridad que flota en el ambiente.



Le sobrará, es verdad, el enfoque un tanto morboso de la relación que el escultor mantuvo con Camille Claudel (Izïa Higelin), de las disputas con su compañera (Séverine Caneele) o de ciertos escarceos sexuales con sus modelos. Tal vez se pase de puntillas sobre la amistad que le unió al poeta Rilke o la presencia de otras personalidades (Mirbeau, Monet, Cézanne...) queda, a lo mejor, un poco diluida.

Pero, en cambio, Doillon, cineasta veterano y sensible, acierta de lleno cuando muestra al protagonista en plena naturaleza, palpando la corteza de los árboles, abrazando su tronco, en busca de la inspiración que sólo la tierra podía brindarle. Poco a poco, las obras maestras de Rodin irán cobrando vida: La puerta del Infierno, Los burgueses de Calais, el Monumento a Balzac... ¿Por qué acabar la película en Japón, en el Museo al aire libre de Hakone, donde grupos de escolares juegan a los pies de una de sus esculturas? Pues quizá para remarcar la trascendencia de un legado cuya magnitud pervive en todo el mundo, aunque es probable que, también en esto, los detractores de la película verán un añadido gratuito.


jueves, 7 de enero de 2016

La odisea de Alice (2014)




Título original: Fidelio, l'odyssée d'Alice
Directora: Lucie Borleteau
Francia, 2014, 97 minutos

La odisea de Alice (2014) de Lucie Borleteau


De todos es sabido que Beethoven únicamente compuso una ópera: Fidelio, cuyo libreto alemán (escrito por Joseph Sonnleithner) estaba, a su vez, basado en la comedia Léonore ou l'amour conjugal, de Jean-Nicolas Bouilly. Y de eso precisamente, del amor "conyugal", trata un poco el primer largometraje de ficción que dirige la actriz francesa Lucie Borleteau. 

Nacida en 1980, hasta la fecha la habíamos visto únicamente en filmes como Casa de tolerancia (2011, Bertrand Bonello) o La chica del 14 de julio (2013, Antonin Peretjatko). Ahora da el salto a la dirección con esta historia sobre el triángulo isósceles que forman Gaël, Alice y Felix.

Alice (interpretada por Ariane Labed) se debate entre el amor del dibujante noruego Felix, al que ha conocido en tierra, y el apasionado romance que mantiene en alta mar con su antiguo novio Gaël, capitán del Fidelio (buque de mercancías en el que Alice trabaja como mecánico). Dada su ocupación y las circunstancias en las que la desarrolla, queda claro que estamos frente a una muchacha fuerte que no se arredra ante nada.



Pero es precisamente por su ambientación y por situar en ella una historia en la que los sentimientos están a flor de piel que La odisea de Alice recuerda un poco a la plataforma petrolífera de La vida secreta de las palabras (2005), film dirigido por otra mujer, en este caso Isabel Coixet. A priori, nadie pensaría en las inhóspitas salas de calderas y sus motores grasientos como el espacio idóneo para que pueda desarrollarse un romance de estas características, si bien es cierto que la soledad y el aislamiento también contribuyen en buena medida. Por lo explícito de algunas escenas, en cambio, se la podría comparar con La vida de Adèle (2013, Abdellatif Kechiche).

Hay, asimismo, una muerte misteriosa de por medio y un diario íntimo de la víctima que Alice leerá con morbosa curiosidad. Pero ahí es donde empiezan las pegas que se le pueden echar en cara a una película a todas luces mal resuelta: ¿por qué crear suspense con el cadáver de Patrick Legall, su diario y la viuda de éste si después queda todo en agua de borrajas...? ¿Puede alguien dar crédito a la escena del entierro en alta mar? Cierto que la presencia de una chica joven en un ambiente tan masculino y en el que no siempre resulta fácil convivir debido a la rudeza de sus compañeros es uno de los puntos fuertes del guion, aunque hay, por contra, otras tramas que generan falsas expectativas y de las que o bien se podría haber prescindido o bien haber profundizado en ellas (aun a riesgo de que la historia virase hacia el thriller).

En todo caso, esta doble odisea de Labed y Borleteau les valió a cada una sendas nominaciones para los César y dos premios en el Festival de Locarno.