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viernes, 29 de noviembre de 2024

Fat City, ciudad dorada (1972)




Título original: Fat City
Director: John Huston
EE.UU., 1972, 96 minutos

Fat City, ciudad dorada (1972) de John Huston


Al margen de que la filmografía de John Huston, repleta de altibajos, se dilatase a lo largo de varios decenios, lo cierto es que resulta relativamente fácil hallar en ella una serie de constantes que vendrían a corroborar su condición de autor. Por ejemplo en lo que se refiere a la abundancia de aventureros y perdedores (a menudo ambas cosas a la vez) en buena parte de sus películas, sobre todo cuando se trata de proyectos más personales. Así pues, desde El tesoro de Sierra Madre (1948) hasta El hombre que pudo reinar (1975), pasando por La jungla de asfalto (1950)La reina de África (1951) o Vidas rebeldes (1961), por citar sólo algunos títulos, la galería de ilusos y vencidos constituye una de las más nutridas que jamás se hayan filmado.

Coordenadas en las que se inscribe también Fat City (1972), drama pugilístico que en un principio tenía que haber protagonizado Marlon Brando y cuyo reparto encabezó finalmente Stacy Keach junto a un jovencísimo Jeff Bridges. Retrato de la América real y profunda, venida a menos, la misma que algunos años antes aparecía en The last picture show (1971) o la más cosmopolita, pero no menos cruel, Cowboy de medianoche (1969).



Son esos ambientes sórdidos repletos de supervivientes que, como Tully (Keach), se engañan a sí mismos negando su propio fracaso. A este respecto, resultan especialmente reveladores dos momentos de la película. Uno sería la secuencia en la que el boxeador en horas bajas, empleado como jornalero recogiendo castañas, afirma que tan humilde ocupación le sirve en realidad como entrenamiento y que, además, le pagan por ello. El otro, más patético aún si cabe por lo que tiene de anticlímax, se produce cuando el protagonista ni siquiera se da cuenta de que ha ganado el combate y tienen que decirle que ha noqueado a su contrincante.

Queda claro, por lo tanto, que la puesta en escena de Huston se encuentra en las antípodas de la épica de la posterior saga Rocky, ya que aquí lo que prima es el contraste entre la mediocridad del protagonista y los sueños a los que aspira. Como también desentona su decrepitud con el brío de Ernie (Bridges), antítesis igualmente reconocible en sus respectivas parejas, la alcohólica Oma (Susan Tyrrell, candidata al Óscar a mejor secundaria aquel año) y la más inexperta Faye (Candy Clark). Realidades que, en definitiva, llevan implícita una fuerte carga crítica contra un sistema implacable con los más débiles: decididamente, un veterano del Hollywood clásico como Huston hacía suyos los postulados del nuevo cine americano.



domingo, 13 de octubre de 2019

The Last Movie (1971)




Título en español: La última peli
Director: Dennis Hopper
EE.UU., 1971, 108 minutos

The Last Movie (1971) de Dennis Hopper


¿Qué decir a propósito de un filme que reúne todos los requisitos para ser considerado película de culto? Rodaje caótico, reparto estelar, localizaciones exuberantes, presupuesto desorbitado, estilo experimental, posproducción accidentada y, así, un largo etcétera de particularidades de la que estaba llamada a ser digna sucesora de Easy Rider (1969). 

Pero en la industria del cine ni todo es tan fácil ni todo vale, de modo que el millón de dólares que costó The Last Movie apenas se tradujo en un ingente amasijo de más de cuarenta horas de metraje que el bueno de Dennis Hopper no supo cómo montar. Se dice que hasta Alejandro Jodorowsky intervino en el arduo proceso de darle forma —si es que ello alguna vez fue posible— a tan descomunal engendro, pero que el resultado, lejos de mejorar, se volvió aún más críptico si cabe...



Casi medio siglo después, una vez pulida y ya debidamente remasterizada, esta "Última película" se muestra a los ojos de la actual cinefilia en todo su esplendor, magníficamente fotografiada por László Kovács en aquel Perú salvaje que tal vez carecía de las infraestructuras mejicanas, pero que, quizá por ello, era el emplazamiento idóneo para llevar a cabo una tan loca aventura.

En esencia, lo que Dennis Hopper propone con The Last Movie es un bello y a la vez arriesgado ejercicio metacinematográfico en el que una pandilla de gringos alcoholizados pretende rodar un wéstern crepuscular y lisérgico en los alrededores de Chinchero y el Cusco mientras la población local, ajena a los pormenores del negocio y subyugada por el rito violento del séptimo arte, emula sus gestas con un "equipo" de rodaje construido a base de cañas... Nunca el cine fue tan real (o un fiasco de tamañas proporciones, tan hermoso).


martes, 3 de enero de 2017

La puerta del cielo (1980)




Título original: Heaven's Gate
Director: Michael Cimino
EE.UU., 1980, 216 minutos

La puerta del cielo (1980) de Michael Cimino


La que pasa por ser una de las producciones más catastróficas de la historia del cine alcanza las casi cuatro horas de duración en el montaje avalado por el director, un Michael Cimino que vio truncada su carrera a causa del fracaso comercial de Heaven's Gate. Son muchas las leyendas que rodean el rodaje de la película que, en teoría, había de consagrarlo definitivamente tras la notoriedad alcanzada dos años antes gracias a El cazador. Se dice, por ejemplo, que fueron muchos los animales maltratados durante la filmación; o que la United Artists se opuso en un principio a contratar a Isabelle Huppert para el papel de Ella, alegando que no era lo suficientemente atractiva. Se ha llegado a decir, incluso, que si el alquiler de los terrenos utilizados para el rodaje era tan caro es porque el propietario era ni más ni menos que el propio Cimino…

En todo caso, algunas de esas leyendas urbanas servirían tal vez para explicar por qué un filme presupuestado originalmente en siete millones y medio de dólares se disparó hasta los cuarenta. De lo que no cabe duda es del afán perfeccionista del cineasta, así como de su carácter maniático, muy en la línea de Stanley Kubrick: repetición de tomas hasta la saciedad, decorados construidos y destruidos a capricho, enfrentamientos continuos con algunos de los actores... En fin: un infierno.



¿Valió la pena tanto derroche? Que La puerta del cielo es una obra monumental queda fuera de toda duda. Ahora bien (y respetando la opinión de quienes la consideran una obra maestra): en general da la impresión de que hay muchos detalles por pulir; que quizá se podría haber profundizado en el triángulo amoroso entre Averill (Kris Kristofferson), Ella y Nate (Christopher Walken); en definitiva, que, sin alargar tanto las escenas, se podía haber acabado contando la misma historia. Seguramente es cuestión de gustos, ¿quién sabe?, aunque, de todas formas, Heaven's Gate reúne todas las condiciones para ser una película de culto en toda regla.

Por lo pretencioso de su estilo, conecta con Days of Heaven (1978) de Terrence Malick, aunque también es posible rastrear la influencia de Orson Welles: aparte de la presencia de Joseph Cotten en un breve papel al principio, la puesta en escena de la batalla recuerda a la de Campanadas a medianoche. Y ¿qué decir de esos tiroteos inacabables y excesivos? Pues que hacen pensar en Grupo salvaje o en El Padrino.

Por último, no quisiéramos acabar sin llamar la atención sobre lo oportuno de la historia que sirve de telón de fondo. Todos esos próceres de la patria dispuestos a confeccionar, en 1890, una larga lista negra con los nombres de los inmigrantes que deben ser liquidados, la lucha entre terratenientes partidarios de los grandes rebaños y los colonizadores de origen europeo más inclinados al establecimiento de granjas y al cultivo de la tierra, nos recuerdan que los movimientos migratorios no son ninguna novedad sino más bien una constante histórica y, en esa misma línea desmitificadora, ponen de manifiesto que un personaje tan sumamente reaccionario como Donald Trump no ha salido de la nada.

Michael Cimino (izquierda) y Kris Kristofferson