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viernes, 19 de agosto de 2022

Última pareja en salir (1956)




Título original: Sista paret ut
Director: Alf Sjöberg
Suecia, 1956, 103 minutos

Última pareja en salir (1956)


Conocida en Argentina y Uruguay bajo el título de El relámpago en los ojos, Sista paret ut (1956) arranca como si de una comedia juvenil se tratase: un alborozado grupo de chicos y chicas cantan y bailan con la música a toda pastilla en mitad del aula mientras esperan la llegada de su profesor de ciencias naturales. Sin embargo, y a pesar de que durante esas primeras secuencias abunden las bromas y un tono general festivo, lo cierto es que la trama irá gradualmente evolucionando hacia el drama familiar.

El nudo gordiano de esta historia gira en torno al inminente divorcio de los padres de uno de esos jóvenes. Su nombre es Bo Dahlin (interpretado por Björn Bjelfvenstam) y, aparte de que lleva fatal las trifulcas de sus progenitores, resulta que él mismo se debate entre dos bellas muchachas: Kerstin (Bibi Andersson), que vendría a ser como su novia casi formal, y la más tentadora Anita (Harriet Andersson).



Por otra parte, Bo descubre que su madre (Eva Dahlbeck) tiene un amante mucho más joven que ella, circunstancia que lo incomoda hasta el extremo de que no sólo va a visitar al querido para interrogarlo, sino que además se planta en el apartamento donde, desde hace tres años, tienen lugar sus encuentros amorosos para pedirle a la madre explicaciones a propósito de su relación extramatrimonial.

Pese a no dirigir la película, el tumultuoso mundo interior de Bergman está muy presente en un guion repleto de diatribas contra la hipocresía pequeñoburguesa de unos adultos cuyos hijos parecen condenados a repetir los mismos errores. Planteamiento que, dado el contexto de bailes de gala y puestas de largo en el que se mueven los personajes, no acaba de tener todavía la fuerza que, en décadas sucesivas, alcanzarán no pocos títulos de la filmografía del cineasta sueco.



miércoles, 1 de agosto de 2018

Cara a cara al desnudo (1976)




Título original: Ansikte mot ansikte
Director: Ingmar Bergman
Suecia/EE.UU., 1976, 176 minutos

Cara a cara al desnudo (1976)


Antes de que dé comienzo la sesión, me comenta un conocido que esta película se estrenó en su día, aunque ferozmente mutilada, en el hoy desaparecido Cine Cataluña. Y que, a pesar de todo, conserva un recuerdo agradable de aquella experiencia. Lo que vamos a ver esta tarde en la Filmoteca, sin embargo, es la versión televisiva de la misma, que consta de cuatro actos: 

1. Uppbrottet ("La separación")
2. Gränsen ("La frontera")
3. Skymningslandet ("La tierra del crepúsculo")
4. Återkomsten ("El retorno")

Empieza la proyección, no sin antes un pequeño susto: los subtítulos no funcionan... Bueno, no bien bien. En realidad, es que los responsables de la cabina han comenzado por el segundo capítulo... En fin: gajes del oficio y del sopor veraniego.



Las casi tres horas de Cara a cara (lo de al desnudo debió de ser idea de algún publicista de la época del destape, deseoso de atraer espectadores a las salas) son un verdadero tour de force a cargo de Liv Ullmann, musa y esposa de Bergman en aquel entonces, quien lleva en todo momento el peso de la acción con un papel a base de delirium tremens por el que fue nominada al Óscar.

Si ya de por sí nunca resulta fácil mostrar en pantalla las enfermedades mentales, el guion de Ansikte mot ansikte juega asimismo con el mortificante concepto de la mala conciencia: una culpabilidad que la protagonista heredó de sus padres y que, a pesar de ser ella misma psiquiatra, le hará enfrentarse a sus propias quimeras como consecuencia de una cruda tentativa de suicidio.


miércoles, 25 de julio de 2018

La carcoma (1971)




Título original: The TouchBeröringen
Director: Ingmar Bergman
EE.UU./Suecia, 1971, 115 minutos

La carcoma (1971) de Ingmar Bergman


Cuando se estrenó The Touch (La carcoma, en su inefable traducción castellana), hubo cierta controversia a propósito de si Bergman se había dejado domesticar por la todopoderosa industria americana. Reproche que hoy, viviendo en plena aldea global, puede parecer absolutamente infundado, pero que tenía su origen en el hecho de que buena parte de la película se rodó en inglés con la participación en el reparto, por primera vez, de un actor estadounidense (Elliott Gould).

Al margen de este tipo de anécdotas —que, por otra parte, ponen de manifiesto hasta qué punto eran obtusos quienes se consideraban garantes de no sé qué pureza en función de vaya usted a saber qué suspicacias—, la cinta en cuestión revela, una vez más, la absoluta clarividencia del sueco a la hora de penetrar los más hondos entresijos de la psicología femenina.



Porque Karin (Bibi Andersson) se tendrá que debatir entre la fría comodidad familiar que le ofrece su marido (Max von Sydow) y la pasión impredecible de un amante (Gould) cuya inestabilidad emocional parece provenir de su condición de superviviente del holocausto nazi.

En ese afán por alcanzar "la expresión total del amor" (como rezaba el cartel publicitario del filme), Karin abandonará el confort hogareño para irse a Londres tras los pasos del arqueólogo, aun intuyendo que, al igual que la imagen de la Virgen hallada en el interior de una antigua muralla, todo amour fou contiene en sí mismo el germen que acabará por corroerlo conforme avance el tiempo.


sábado, 30 de junio de 2018

Tres mujeres (1952)




Título original: Kvinnors väntan
Director: Ingmar Bergman
Suecia, 1952, 107 minutos

Tres mujeres (1952) de Ingmar Bergman


La urdimbre episódica de Tres mujeres esconde una de las historias más profundamente freudianas de las concebidas por la siempre tortuosa mente del sueco Ingmar Bergman. Una película en la que se habla abiertamente de sexo, adulterio y otras pasiones inconfesables aprovechando la estancia de cuatro mujeres, casadas con cuatro hermanos, en la apacible residencia estival donde la familia se dispone a pasar sus vacaciones. Así pues, y mientras las cuatro cuñadas esperan la inminente llegada de los maridos, se irán contando historias, a cuál más íntima, sobre sus respectivos matrimonios, si bien una de ellas declinará la oferta, lo cual explica el título elegido por el director.



La ventaja de una estructura tan peculiar es que permite alternar momentos de intenso drama, como el episodio en el que Marta (Maj-Britt Nilsson), a consecuencia de su relación con un pintor de la bohemia parisina, se queda embarazada, con la cómica y accidentada crónica de lo acontecido entre Karin (interpretada por la actriz, y posteriormente escritora, Eva Dahlbeck) y su esposo en el interior del ascensor en el que se quedan encerrados tras una solemne recepción con el príncipe heredero y demás miembros eminentes de la aristocracia sueca.



Bergman, consumado maestro a la hora de manejar los tiempos dentro de una tan compleja red de confidencias, plantea la primera de dichas situaciones con semejante alarde de sutileza que nos hará creer, hasta el último segundo, que Marta, tras haber rechazado a un oficial americano que pretendía casarse con ella, acude a la clínica con la intención de abortar, cuando, en realidad, está a punto de dar a luz. En la segunda, en cambio, opta por una ironía rayana en el sarcasmo para "desnudar" a una pareja, habituada a ignorarse valiéndose de la hipocresía de los convencionalismos sociales y forzada a abandonar esa zona de confort en la estrechez de la cabina que se ven obligados a compartir durante unas horas.



Como ya sucediera con el relato de Rakel (Anita Björk), marcado por la tensión sexual no resuelta entre ésta y un amigo de la infancia con el que acabará engañando a su marido, en los restantes casos expuestos quien sale mejor parada es invariablemente la mujer, vista no ya como un ser sumiso a la voluntad masculina, sino como alguien capaz de tomar las riendas de su vida. En ese aspecto, adquiere una importancia notable el hecho de que la joven Maj (Gerd Andersson) decida fugarse con su novio tras haber escuchado el testimonio de las demás: con apenas diecisiete años, tal y como señala el comentario mordaz de uno de los hombres de la casa, ella cree que actuando así está haciendo algo prohibido, cuando lo más probable es que no tarde en regresar al redil.