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sábado, 1 de marzo de 2025

Arde Mississippi (1988)




Título original: Mississippi Burning
Director: Alan Parker
EE.UU., 1988, 128 minutos

Arde Mississippi (1988) de Alan Parker


Mientras se acaban de esclarecer las misteriosas circunstancias que rodean el hallazgo de los cuerpos sin vida del actor Gene Hackman y de su esposa, aprovechamos para revisar Mississippi Burning (1988), cinta de Alan Parker con el telón de fondo de las tensiones raciales en la América profunda de mediados de los sesenta.

Forman el tándem protagonista dos agentes antagónicos del FBI, Anderson y Ward, interpretados respectivamente por el ya mencionado Hackman y por un Willem Dafoe que se hallaba en los inicios de lo que después ha sido una brillante y prolífica carrera. Lo cierto es que ambos investigadores responden a caracteres radicalmente opuestos, siendo el primero un veterano de vuelta de todo y el otro un joven metódico al frente del caso, y empeñado en hacer justicia, cuya seriedad contrasta enormemente con la campechanía de su ayudante.



Pero las apariencias engañan, y a medida que avance la acción se irá viendo que Anderson no es tan vivalavirgen como a simple vista pudiera parecer, sino que bajo ese aspecto de bonachón desengañado se esconde el viejo sheriff que una vez fue. Lo cual da pie a que en diversas ocasiones saque a relucir unos métodos bastante sui géneris, como interrogar a las usuarias del salón de belleza del pueblo o coquetear con la mujer del ayudante del sheriff (interpretada por Frances McDormand), en abierta oposición con la rectitud de su superior.

Valiéndose del trasfondo histórico de la intolerancia segregacionista, Alan Parker despliega su habitual catálogo de efectismos, en especial en lo tocante a unos antagonistas, miembros del temible Ku Klux Klan, a los que se llega a odiar hasta tal punto que, cuando finalmente reciben su merecido, el espectador experimenta un morboso placer en forma de catarsis.



viernes, 15 de mayo de 2020

Dune (1984)




Director: David Lynch
EE.UU./Méjico, 1984, 137 minutos

Dune (1984) de David Lynch


Probablemente, Dune estaría mucho mejor considerada si su director, un David Lynch que prefirió renunciar a El retorno del Jedi (1983) para embarcarse en este proyecto mastodóntico, hubiese quedado satisfecho de lo que él considera una experiencia traumática y el único fracaso de su carrera. El caso es que salió tan escaldado que apenas suele hablar de ello y, a pesar del tiempo transcurrido, ni siquiera se ha prestado a participar en ninguna edición especial para DVD.

Fallido o no, lo cierto es que Dune ha terminado convirtiéndose en un título de culto con todas las de la ley, envuelto en esa aureola de misterio en la que no se acaba de saber muy bien qué parte es verídica y qué elementos son fruto de la exageración o de la leyenda. En todo caso, Lynch no fue ni el primero ni el último en estrellarse contra semejante escollo. A este respecto, resulta sumamente interesante el documental Jodorowsky's Dune (2013) a propósito de lo que el inclasificable chileno habría llegado a engendrar de haberse materializado su adaptación de la novela de Frank Herbert (1920–1986).



En todo caso, un relato de lombrices gigantes que se deslizan bajo las arenas de un planeta desértico no tiene nada que envidiar al universo Star Wars si no es su rentabilidad en taquilla. Pequeño gran detalle (¡con el vil metal hemos topado!) que, en resumidas cuentas, vendría a explicar por qué una empresa se convierte en saga, mientras que la otra naufraga en las procelosas (y caprichosas) aguas de ese juez implacable llamado público.

Veremos a ver qué tal le va al inminente remake de Dune cuya posproducción está ultimando el canadiense Denis Villeneuve. De momento, la actual situación de pandemia, con el sector del ocio paralizado y abocado a un futuro incierto, no parece el mejor de los augurios para una historia que se podría llegar a pensar si no estará gafada por alguna extraña maldición procedente de los confines de Arrakis.


sábado, 20 de enero de 2018

Agenda oculta (1990)




Título original: Hidden Agenda
Director: Ken Loach
Reino Unido, 1990, 108 minutos

Agenda oculta (1990) de Ken Loach


A pesar de que a priori nadie diría que un cineasta políticamente militante como Ken Loach pudiese tener algo que ver con el trío musical The Police, lo cierto es que sí que hay una curiosa conexión entre ambos: Stewart Copeland, batería del grupo, fue quien compuso la banda sonora para varias de las películas del director inglés. Títulos como Lloviendo piedras (1993), Riff-Raff (1991) y Agenda oculta (1990) llevan el sello inconfundible de su música.

La última de dichas cintas se centraba en el conflicto irlandés, en un momento en el que la lucha armada había alcanzado su momento álgido. Es al respecto interesante cómo, ya desde los créditos iniciales, se plantea visualmente la existencia de dos bandos irreconciliables: uno que considera, en palabras de James Fintan Lalor (1897-1949), que "Toda la propiedad de Irlanda, tanto moral como material, desde el sol y hasta el centro de la tierra, reside por derecho propio en los irlandeses" y otro que desfila, al son de tambores y fanfarrias, teniendo en mente lo que dijera la Primer Ministro Margaret Thatcher en 1981: "Irlanda del Norte es tan parte del Reino Unido como lo sería mi propio distrito electoral..."

Jessner (Frances McDormand) y Sullivan (Brad Dourif)


Posturas enfrentadas que se van a enturbiar aún más, si cabe, cuando desde los sectores más reaccionarios del conservadurismo británico se opte por la guerra sucia para acabar no sólo con los anhelos independentistas del IRA, sino también con el gobierno laborista. Complot, como se suele decir en estos casos, basado en hechos reales y que Loach, alejándose momentáneamente del realismo social y de los problemas de la clase obrera, denuncia adoptando un estilo cercano al de Costa-Gavras.

Es, en ese sentido, curioso constatar cómo la activista americana interpretada por Frances McDormand afirma haber estado en Chile investigando las desapariciones provocadas por el régimen pinochetista. Circunstancia ésta que emparenta a Hidden Agenda con otros thrillers de corte político como Missing (1982), aunque, en mucho menor grado, también habría algo de suspense a lo Hitchcock al recurrir a una codiciada cinta de casete como MacGuffin que hace avanzar la acción.

Kerrigan (Brian Cox) ayudará a Jessner a esclarecer los hechos