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jueves, 15 de agosto de 2019

¡¡¡A tope!!! (1984)




Director: Ramón Fernández
España, 1984, 89 minutos

¡¡¡A tope!!! (1984) de Ramón Fernández


Impagable documento de época para unos, abominable engendro para otros, ¡¡¡A tope!!! pertenece a esa extraña categoría —tan propia del cine español, por otra parte— de las películas musicales. Que no son bien bien la misma cosa que un musical al uso, sino una especie de videoclip de hora y media en el que la trama (cuando la hay) no es más que relleno entre actuación y actuación.

El momento álgido de este tipo de cintas fue la década de los sesenta, de modo que para 1984, fecha de estreno de ¡¡¡A tope!!!, el género iba ya bastante de capa caída. Y es que la manera de promocionar a los grupos y hasta la forma de consumir música habían cambiado para entonces enormemente. Incluso la propia Movida madrileña ya no era lo que había sido algunos años antes.



En cualquier caso, ¡¡¡A tope!!! depara momentos tan abracadabrantes como ver compartir escenario a Loquillo (con sus Trogloditas), Alaska y Jaime Urrutia de Gabinete, cantando aquello de "Yo para ser feliz quiero un camión". O a los gallegos Golpes Bajos recordándonos que los suyos (y aun los nuestros) eran/son "Malos tiempos para la lírica". Nacha PopDerribos Arias y Aviador Dro quedan más en segundo plano en un elenco cuya presencia estelar (¡interpretan hasta cinco temas!) son los Objetivo Birmania.

Y en cuanto a los amores y desamores de Juanjo "el Zanahorio" y Raquel, poco se puede comentar más allá de las típicas correrías de unos hormonados estudiantes de COU que se pasan el día circulando en ciclomotor, yendo a guateques/conciertos o tomándole el pelo a don Braulio (alias "don Capullo") con la complicidad de Rafaela (Aparicio). Situaciones más propias de posteriores series televisivas como Al salir de clase o Compañeros. De hecho, el propio Tito (Ramón) Fernández acabaría su carrera dirigiendo la primera temporada de Cuéntame cómo pasó.

Natalia... Sí, es Cristina Torres: la Desi de Verano azul

domingo, 4 de agosto de 2019

La adúltera (1975)




Director: Roberto Bodegas
España/Francia, 1975, 98 minutos

La adúltera (1975) de Roberto Bodegas


Menos popular, quizás, que el resto de largometrajes dirigidos por Roberto Bodegas (1933–2019) en la década de los setenta, La adúltera es una de esas insólitas películas escritas por el irrepetible Rafael Azcona. Insólita y atrevidísima, todo sea dicho, habida cuenta de la temática que aborda y de lo explícito de su título. Porque conviene, y mucho, contextualizar —atención al dato (olvidado por algunos e ignorado por la mayoría)— que la infidelidad conyugal fue delito en España hasta 1978, cuando se derogaron los artículos 449 y 452 del Código Penal, relativos al adulterio y al amancebamiento, y que semejante "infracción" podía ser castigada con penas de hasta seis años de cárcel... Ahí es nada.

Otro tema a tener en cuenta, en esa misma línea, es la valentía del elenco de actores, encabezado por Amparo Soler Leal (esposa en aquel entonces del productor Alfredo Matas) y que, por las mismas fechas que María José Cantudo en La trastienda (1975) de Jordi Grau, se prestó a mostrar la desnudez de su cuerpo, algo verdaderamente transgresor para la época y que hoy se hace difícil valorar en su justa medida, más allá del morbo y la mojigatería. La decoración del dormitorio, por cierto, donde predomina el rojo intenso y el blanco, deja entrever una cierta influencia de Gritos y susurros (Viskningar och rop, 1972) de Bergman.

Malena tentada por el libidinoso farmacéutico (José Luis Coll)

La argucia para filmar una osadía de tales proporciones, como ya hiciera Berlanga un año antes con Tamaño natural (1974), fue la coproducción con Francia, hecho que garantizaba que la cinta, en caso de que la censura se cebase con ella (que era lo más probable), pudiese al menos ser distribuida más allá de los Pirineos. Sea como fuere, Azcona y Bodegas, conocedores del rechazo que su propuesta podía generar —pese a tratarse de una comedia negra, al fin y al cabo—, optaron por presentar al marido (Rufus, doblado por José Sacristán) como un ser absolutamente cerebral y subordinado, en buena medida, a la absorbente e insufrible figura materna (Tsilla Chelton), de modo que el espectador se identificase de inmediato con la pobre Malena.

Estructurada en diferentes partes que, gradualmente, van desde "El flechazo", "El idilio", "La boda" o "Los amores imposibles", Azcona le añade a la trama, con su habitual propensión al sarcasmo, una nota luctuosa, irreverentemente burlesca, que condicionará el desenlace, con no poca inteligencia, hasta resolverlo en una escena final que, como la de Viridiana (1961), hace triunfar las apariencias, subrayando el infantilismo de los hombres, sin que se den muestras del más mínimo arrepentimiento, sino todo lo contrario.


domingo, 30 de septiembre de 2018

No somos de piedra (1968)




Director: Manuel Summers
España, 1968, 89 minutos

No somos de piedra (1968) de Manuel Summers


¿Me lo parece a mí o No somos de piedra es uno de los títulos más denostados en la ya de por sí infravalorada filmografía de Manolo Summers? Pues es una verdadera lástima, porque bajo su apariencia de españolada al servicio de Alfredo Landa se encuentra una sátira mordaz de los españolitos apocados y rijosos, pero también de la España mojigata, aquélla en la que los supernumerarios del Opus Dei inundaban de beatería santurrona la vida pública, al tiempo que escalaban posiciones en los sucesivos gobiernos franquistas en forma de tecnócratas.

Su protagonista, Lucas Fernández (Landa), es el típico hombrecillo insignificante, propietario de un Seiscientos, padre de familia numerosísima y obsesionado por toda hembra que se cruce en su camino, aunque de poco le sirve, dado su carácter pusilánime y reprimido.



Enriqueta (Laly Soldevila), esposa del susodicho, católica practicante y puritana de tomo y lomo, se negará en redondo a tomar la píldora contraceptiva, por lo que al sufrido marido no le quedará más remedio que ingeniárselas para hacerla transigir, aunque con un resultado tirando a pobre.

Escrita y producida en colaboración con Juan Miguel Lamet, No somos de piedra inauguraba la vertiente más comercial dentro de la producción de su director, lo cual no impidió que el inconfundible toque humorístico de Summers estuviese presente en forma de animaciones y globos sobreimpresos con los pensamientos de los personajes, así como a través de la participación de numerosos amigos en fugaces cameos, entre los que cabe destacar a García Berlanga haciendo de guardia urbano o a Lucía Bosé y Natalia Figueroa vestidas de monja.


domingo, 22 de enero de 2017

Dame un poco de amooor...! (1968)




Director: José María Forqué
España, 1968, 91 minutos

Dame un poco de amooor...! (1968)


¿Cómo es posible que una joya como ésta no haya gozado hasta la fecha de una mayor difusión? Pues, probablemente, por lo de siempre: porque en este país nos cuesta valorar lo propio, sobre todo si fue producido durante el franquismo. Pero lo cierto es que, en su género, Dame un poco de amooor...! (1968) es una auténtica obra maestra (le pese a quien le pese y digan lo que digan los enterados de turno).

Concebida según el modelo fijado por las películas que Richard Lester o George Dunning filmaron con los Beatles, el protagonismo absoluto es para Los Bravos en su momento de máxima popularidad. Poco importa lo flojo que sea el argumento (en realidad, ello es una premisa inexcusable del subgénero película-al-servicio-de-un-grupo-musical). Que nadie se llame a engaño: aquí lo principal era promocionar la música de Mike Kennedy y su banda.



De ahí que ver a Luis Peña haciendo de Chou-Fang (un Fu-Manchú de pacotilla) sea lo de menos. Y lo mismo sirve para Tip y Coll, Álvaro de Luna, Laly Soldevila o Rafaela Aparicio. Lo que cuenta de verdad es la estética pop, las animaciones inspiradas en el universo del cómic a cargo de Francisco Macián y el colorido psicodélico de las actuaciones del quinteto, vestidos de superhéroe o de torero, viajando en un camión de bomberos o ataviados con un kimono en el gimnasio.

Verdaderamente, sería espectacular poder disfrutar de las imágenes y la música de Dame un poco de amooor...! en versión restaurada, aunque de momento nos tendremos que conformar con una copia cutre en DVD (copiada de un VHS...) como la que ha proyectado esta tarde la Filmoteca.


miércoles, 6 de enero de 2016

El astronauta (1970)




Director: Javier Aguirre
España, 1970, 86 minutos

El astronauta (1970) de Javier Aguirre


¿De qué no serían capaces cuatro amigotes charlando y tomando cañas en un bareto? De arreglar el mundo como mínimo (deporte nacional, por otra parte) y de incluso llegar a la luna si hiciera falta. A pesar de los pesares y de tratarse de una españolada en toda regla, no se puede negar el entusiasmo que los cómicos del reparto de El astronauta (1970) pusieron en su trabajo. Porque es en su vis cómica donde precisamente reside el encanto principal de una historia sin pies ni cabeza y fruto de la coyuntura: el cine español comercial de aquel entonces rebosaba de parodias basadas en acontecimientos como, por ejemplo en este caso, la reciente llegada de los americanos a nuestro satélite.

Hilario el electricista (Rafael Alonso)

Ávido de conquistar el cosmos, Pepe Fernández (Tony Leblanc) recibe el duro entrenamiento al que le someten don Anselmo (José Luis López Vázquez) y los demás miembros de la SANA (Sociedad Anónima de Naves Aeroespaciales): un electricista llamado Hilario (Rafael Alonso), Saturnino el pintor (Saza), Valeriano el lechero (José Luis Coll), Matías, técnico en fuegos artificiales (Antonio Ozores) y el carpintero Faustino (Paquito Cano). La nave Cibeles Iª se prepara para despegar en los terrenos que don Gregorio (Antonio Ferrandis) posee en la localidad de Minglanilla. Las solícitas Vicenta, "la Quisquilla" (Laly Soldevila) y Lolita (Puri Villa) también contribuyen con su esfuerzo para que el módulo Garrapata finalmente aterrice sobre la superficie lunar. Hasta la rana Manuela participa con el sacrificio de su vida para, emulando a la perrita Laika, asegurar el éxito de la misión.



Que todo acabe en el desierto de Almería no le resta mérito a la empresa sino que, puestos a rizar el rizo del disparate, más bien le añade atractivo al guion que escribieron conjuntamente Antonio Vich y el productor Pedro Masó y que dirigió Javier Aguirre.

The Man on the... Moon?