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viernes, 20 de junio de 2025

The Last Showgirl (2024)




Título en español: La última corista
Directora: Gia Coppola
EE.UU., 2024, 88 minutos

The Last Showgirl (2024) de Gia Coppola


Dos son los nombres que sirven como reclamo comercial en The Last Showgirl (2024): por una parte la ex vigilante de la playa Pamela Anderson, antiguo sex symbol, ahora actriz otoñal en busca de nuevos registros, cuya presencia encaja a la perfección en un filme que reivindica la dignidad de viejas glorias y juguetes rotos; por otra, el apellido Coppola de su directora, nombre ilustre de una saga de la que siguen surgiendo nuevos talentos (en este caso la nieta del gran Francis Ford).

Visualmente, estamos ante una de esas producciones desmitificadoras que muestran los entresijos de la América real, decadente, muy en la línea de títulos como The Wrestler (2008), de la que vendría a ser una especie de respuesta en clave femenina, o The Florida Project (2017) e incluso la más reciente (y oscarizada) Anora (2024), ambas de Sean Baker.



Por otra parte, y a diferencia de aquella horrible película que dirigió el holandés Paul Verhoeven hace treinta años, la cinta que nos ocupa constituye el auténtico reverso de la muy discutible Showgirls (1995), de ahí el ligero toque documental de su enfoque o el tono crepuscular que flota en el ambiente de principio a fin de la trama.

Shelly, la bailarina que interpreta Pamela Anderson, lleva décadas sobre los escenarios y debe enfrentarse al inminente cierre del local en el que actúa. Aunque también como madre tiene por delante el reto de reconstruir la relación con su hija (Billie Lourd). Contrariedades en torno a temas como el edadismo que afectan, asimismo, a Annette (Jamie Lee Curtis), otro de los personajes memorables de la película y que le valió una candidatura al BAFTA.



jueves, 12 de julio de 2018

78/52. La escena que cambió el cine (2017)




Título original: 78/52
Director: Alexandre O. Philippe
EE.UU., 2017, 91 minutos

78/52. La escena que cambió el cine (2017)


En esencia, no se puede decir que 78/52 (2017) nos descubra nada nuevo a propósito de una de las películas más icónicas de la historia del cine. Pero es tanta la fuerza que sigue teniendo hoy en día Psicosis que resulta casi imposible no dejarse subyugar por el enésimo documental que analiza su génesis, en particular la de la escena más impactante del filme.

Basten apenas algunos datos para hacerse una idea aproximada del grado de minuciosidad empleado por Hitchcock en su elaboración: siete días de rodaje, tres actores (de los cuales, dos dobles de los protagonistas), sirope de chocolate para emular la sangre mezclada con el agua, decenas de melones Casaba para clavar en ellos el cuchifarro y usar, posteriormente, el sonido, mezclado con el de un solomillo igualmente apuñalado y que aquella misma noche se cenó uno de los miembros del equipo de rodaje... Y, por descontado, los setenta y ocho fragmentos y cincuenta y dos cortes que contiene la mítica secuencia de la ducha y que dan título a la cinta de Alexandre O. Philippe.



La nómina de entendidos en la materia que aportan su opinión al respecto contiene nombres tan prestigiosos como los de Peter Bogdanovich ("Cuando salí de ver el pase para la prensa en Nueva York tuve la sensación de que me habían violado"), Guillermo del Toro, el compositor Danny Elfman (autor de la banda sonora del innecesario remake dirigido por Gus Van Sant en 1998), el montador Walter Murch o los intérpretes Jamie Lee Curtis (hija de Janet Leigh) y Elijah Wood.

Tal y como dirán algunos de ellos en sus testimonios, la escena de la ducha, un portento del montaje cuya fuerte carga sexual se consigue sugiriendo mucho y mostrando poco o nada, no sólo ha influido en decenas de filmes posteriores, sino que elementos incidentales como los afilados pizzicatos de Bernard Herrmann han trascendido más allá de la pantalla hasta convertirse en referencias culturales que hasta los niños conocen sin necesidad de haber visto nunca Psicosis. ¡Y pensar que el viejo Hitch, fiel a su fina ironía victoriana, la consideraba poco más que una broma...!