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domingo, 14 de agosto de 2022

Náufrago (2000)




Título original: Cast Away
Director: Robert Zemeckis
EE.UU., 2000, 144 minutos

Náufrago (2000) de Robert Zemeckis


Son varias las razones que acreditan que, además de exitoso blockbuster en el momento de su estreno, Cast Away (2000) ha terminado convirtiéndose también en un clásico moderno. Cualidades no le faltan, de hecho, a una película magistralmente interpretada por Tom Hanks bajo la dirección de un Robert Zemeckis que sabía perfectamente lo que se traía entre manos.

Aun así, un análisis superficial de la cinta pudiera llevar a error a quien juzgue que en ella se abordan única y exclusivamente los avatares de un náufrago. Porque, al margen de la historia de superación a la que debe hacer frente el protagonista en su empeño por sobrevivir y luego abandonar una isla desierta en mitad del Pacífico, cabe sumar múltiples detalles, propios de una gran película.



A este respecto, resulta particularmente entrañable la relación que se establece entre Chuck y Wilson, un simple balón de voleibol que se convierte en su amigo imaginario mientras dura la reclusión en el islote. En esa misma línea, la ballena que escolta la singladura de Chuck en alta mar parece una referencia más o menos explícita al mito de Jonás, tal vez a la virtud de la paciencia. Aunque todavía más sutiles son las caras que pone Chuck cuando, tras haber sido rescatado, se queda mirando fijamente un encendedor de cocina o una simple navaja multiusos: utensilios cotidianos que en la isla habrían resultado de vital importancia y que ahora observa con una mezcla de añoranza y estupor.

De todos modos, Cast Away aborda abiertamente una serie de cuestiones sobre el destino y sus múltiples incógnitas. De ahí que la acción empiece y acabe en un cruce de caminos. A fin de cuentas, el motivo del naufragio no deja de ser una metáfora bastante ilustrativa a propósito de hasta qué punto nuestras vidas, eternamente expuestas a infinitos imprevistos, van a la deriva en el mar de la existencia. Por eso Chuck Noland, un ejecutivo de FedEx obsesionado con tenerlo todo bajo control, encarna mejor que nadie el absurdo afán perfeccionista del hombre de hoy en día.



martes, 26 de marzo de 2019

El sabor de la muerte (1995)




Título original: Kiss of Death
Director: Barbet Schroeder
EE.UU., 1995, 101 minutos

El sabor de la muerte (1995) de Barbet Schroeder


Falto de verosimilitud hasta el hartazgo, el guion de Kiss of Death (1995) tiene menos consistencia que la casa de paja de los tres cerditos. Y eso que se trata de un remake de la película homónima de Henry Hathaway, escrita por los míticos Ben Hecht y Charles Lederer a mediados de la década de los cuarenta. Pero nada: ni por ésas. Se conoce que lo que entonces podía funcionar en una típica cinta de cine negro, trasladado a los noventa apenas sí da el pego.

Ni David Caruso es Victor Mature ni Nicolas Cage, Richard Widmark. Ni siquiera la repentina desaparición del personaje de Helen Hunt contribuye lo más mínimo a que uno pueda creerse la historia de un antiguo ladrón de coches reconvertido en abnegado padre de familia. En fin: carne de Razzie…



Siempre me he preguntado qué necesidad tienen afamados directores europeos como Bertrand Tavernier, Volker Schlöndorf o el propio Barbet Schroeder para embarcarse, de vez en cuando, en este tipo de bodrios. Y la verdad es que sería difícil dar con una respuesta convincente de no ser por el consabido poderío de Hollywood en lo tocante a presupuestos estratosféricos.

En cualquier caso, el paso del tiempo tampoco ha jugado a favor de una película que, en su momento, tal vez debió ser recibida como un thriller sólido, pero que hoy ofrece el mismo aspecto que uno de esos insulsos telefilmes de sobremesa que pasan por televisión los fines de semana.