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lunes, 16 de julio de 2018

Lola Pater (2017)















Director: Nadir Moknèche
Francia/Bélgica, 2017, 95 minutos



El lirismo vagamente sentimental de la Danza española nº 2 de Granados nos introduce, ya desde los títulos de crédito iniciales, en una atmósfera tirando a parsimoniosa en la que la nota predominante es la sobriedad. Como si de una película de Almodóvar se tratase en cuanto a la temática, el planteamiento de Lola Pater, sin embargo, aparece desprovisto de la comicidad por la que tan a menudo se ha caracterizado el estilo del manchego.

Más bien parece como si el francés de ascendencia argelina Nadir Moknèche (París, 1965) se hubiese propuesto con este su quinto largometraje (el primero, El harén de Madame Osmane, se estrenó en el año 2000) establecer un puente entre realidades culturales que a priori podrían considerarse diametralmente opuestas: un caso de cambio de sexo en el seno de la comunidad magrebí que vive y trabaja en Francia.



Claro que la presencia de Fanny Ardant hace que todo resulte mucho más fácil: su papel de transexual de origen árabe que al cabo de veinticinco años se reencuentra con el hijo al que nunca tuvo ocasión de conocer transmite una naturalidad y una fuerza sólo al alcance de una de las grandes actrices de su generación.

Con todo, y tal vez porque la idea en sí misma ya se supone que es lo suficientemente revolucionaria, ni se profundiza en los motivos que mueven a los personajes ni se llega a grandes conclusiones más allá de una cierta idea de tolerancia, ejemplificada en el plano final de Zino (Tewfik Jallab) junto a su padre/madre frente al mar.


lunes, 2 de julio de 2018

Maria by Callas (2017)




Director: Tom Volf
Francia, 2017, 113 minutos

Maria by Callas (2017) de Tom Volf


En un momento determinado del documental Maria by Callas, la gran diva de la ópera admite durante una entrevista televisiva que es mucho más frágil de lo que su apariencia impetuosa podría hacer pensar. Algo que irán corroborando los detalles de su biografía conforme nos vayamos adentrando en las interioridades del personaje: nacida y criada en Nueva York, aunque mucha gente la tomase por italiana, Maria Anna Sophie Cecilia Kalogeropoulos fue prácticamente forzada por su madre a convertirse en una estrella desde edad muy temprana. No tuvo, pues, la oportunidad de estudiar una carrera universitaria, por lo que sus declaraciones a propósito de lo feliz que fue su juventud suenan un tanto impostadas.

Comoquiera que fuese, lo cierto es que la Callas nunca dejó a nadie indiferente: ni a los miles de incondicionales de todo el mundo dispuestos a hacer cola durante días para asistir a alguno de sus conciertos ni a quienes la abuchearon a consecuencia de sus frecuentes desplantes. Ésa es, al menos, la imagen que el debutante Tom Volf ha pretendido proyectar de ella en un filme que tiene por objetivo perpetuar la imagen romántica de la soprano languideciente en su apartamento parisino a la espera de que el multimillonario Aristóteles Onassis le prestase un poco de atención.

En compañía de Onassis

Una fama de mujer desafortunada en amores que ella misma parece alentar cuando le espeta a un periodista norteamericano: "A los hombres no les gusta que les digan la verdad..." Otras veces es la española Elvira de Hidalgo, su antigua profesora y confidente, quien recibe las cartas desesperadas de la cantante, fallecida repentinamente en 1977 por complicaciones cardíacas cuando apenas contaba cincuenta y tres años de edad.

Minuciosa reconstrucción a base de imágenes de archivo narradas por Fanny Ardant, Maria by Callas contiene algunas de las actuaciones más memorables de una artista cuyo repertorio predilecto fueron los compositores del bel canto (Bellini, Rossini, Cherubini, Donizetti...), así como sus tentativas en el cine de la mano de un Pier Paolo Pasolini con el que congenió a las mil maravillas y que se la llevaría hasta la Capadocia turca para el rodaje de Medea (1969).

Entrevistada por David Frost

lunes, 26 de febrero de 2018

El libertino (2000)




Título original: Le libertin
Director: Gabriel Aghion
Francia, 2000, 1998

« On n'arrête pas le progrès ! »

El libertino (2000) de Gabriel Aghion


MORALE, s. f. (Science des mœurs) c’est la science qui nous prescrit une sage conduite, & les moyens d’y conformer nos actions.

S’il sied bien à des créatures raisonnables d’appliquer leurs facultés aux choses auxquelles elles sont destinées, la Morale est la propre science des hommes ; parce que c’est une connoissance généralement proportionnée à leur capacité naturelle, & d’où dépend leur plus grand intérêt. Elle porte donc avec elle les preuves de son prix ; & si quelqu’un a besoin qu’on raisonne beaucoup pour l’en convaincre, c’est un esprit trop gâté pour être ramené par le raisonnement.

L’Encyclopédie/1re édition (1751)



Amparándose en una estampa del siglo XVIII tan tópica como superficial, El libertino adaptaba la pieza teatral homónima de Eric-Emmanuel Schmitt que puede verse estos días en el Poliorama con Abel Folk y Àngels Gonyalons encabezando el reparto. Los protagonistas de la versión cinematográfica fueron Vincent Pérez, en el papel de Diderot, y la mítica Fanny Ardant como Madame Therbouche, la avispada retratista que, procedente de Berlín (donde ya ha pintado a Voltaire), convence al filósofo para que pose desnudo.

Tanto en la obra como en la película, quizá el trasfondo histórico resulte lo más interesante, con un Diderot apremiado por las circunstancias para redactar una entrada sobre la moral en la hora decisiva de la confección de la Enciclopedia. Seguramente, las cosas no acontecieron en la vida real con ese aire de vodevil, aunque no deja de ser divertido imaginar al erudito francés como el desenfrenado calavera de vida disoluta que aquí se nos presenta, rodeado de secundarios aún más tronados, si cabe, como la voraz Baronesa de Holbach (Josiane Balasko) o la insaciable Marquesa de Jerfeuil (Arielle Dombasle).



Desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, Le libertin se enmarca en una clara política divulgativa, por parte de la industria francesa, empecinada en la vulgarización de figuras clave de la cultura de aquel país tales como Molière (personaje central de Las aventuras amorosas del joven Molière, dirigida en 2007 por Laurent Tirard) o el Jean de La Fontaine de Le défi (2007) de Daniel Vigne. Todo ello como consecuencia lógica de la onda expansiva generada por el bombazo que supuso, en 1990, el Cyrano de Rappeneau.

Tal vez sea en ese afán por llegar a amplias capas del público donde haya que buscar la razón de por qué la banda sonora, compuesta por el hoy célebre Bruno Coulais (autor, entre otras, de la música de Los chicos del coro), adolece de un aire un tanto discotequero que desentona con el resto de la ambientación histórica en aras de hacerla más cercana al espectador. Aunque, en ese sentido, quizá lo más divertido del filme, aparte de ver cómo fracasa en su política reaccionaria el cascarrabias Cardenal interpretado por un veterano Michel Serrault que fallecería pocos años después, sean los continuos paralelismos con el presente. Así pues, y siempre de la mano de la extravagante baronesa, veremos a los personajes probando (con más curiosidad que placer) nuevas emociones como el chocolate, el caviar o, incluso, las palomitas de maíz durante una proyección de linterna mágica.


martes, 15 de diciembre de 2015

8 mujeres (2002)




Título original: 8 femmes
Director: François Ozon
Francia/Italia, 2002, 111 minutos

8 mujeres (2002) de François Ozon

¡Qué bello filme 8 mujeres! Y, sin duda, mejora con los años. A pesar de su deliberada teatralidad, de su puesta en escena intencionadamente ingenua, pero, al mismo tiempo y sobre todo, porque en ello mismo radica su verdadero encanto.

Y es que la intriga caricaturesca que aquí se presenta (con sus estereotipadas protagonistas) no debe despistarnos de las verdaderas intenciones del filme: François Ozon acertó a homenajear con él no sólo a varias generaciones de actrices francesas, sino a la condición femenina de manera general. En ese sentido, la pieza teatral de Robert Thomas que sirvió de base para el guion no deja de ser un pretexto, un juego al más puro estilo Agatha Christie en el que el misterio que rodea al crimen de Marcel acabará resolviéndose burdamente.



8 mujeres es también un homenaje a la canción francesa, mediante una fórmula infalible: reunir en una misma película a las mejores actrices de aquel país, todas ellas primeras estrellas (Danielle Darrieux, Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Emmanuelle Béart, Fanny Ardant, Virginie Ledoyen, Ludivine Sagnier y Firmine Richard) para hacer que canten algunas de las más célebres composiciones de todos los tiempos. Así pues, a medida que avance la trama irán desfilando para, sucesivamente, interpretar la siguiente nómina de temas:

"Papa, t'es plus dans le coup" (en la voz de Ludivine Sagnier e interpretada en 1963 por Sheila)

"Message personnel" (a Isabelle Huppert se le saltan las lágrimas con el clásico de Françoise Hardy)

"Pour ne pas vivre seul" (Firmine Richard recupera un viejo éxito de Dalida)

"Pile ou face" (Emmanuelle Béart se desmelena con un hit de Corynne Charby del 87)

"Mon amour, mon ami" (cantada por Virginie Ledoyen y popularizada en su día por Marie Laforêt)

"Toi jamais" (Catherine Deneuve hace suya una canción que Sylvie Vartan cantó en 1976)

"À quoi sert de vivre libre ?" (Fanny Ardant le da otro aire a un éxito disco de Nicoletta del 75)

"Il n'y a pas d'amour heureux" (Danielle Darrieux cierra el film con este emotivo poema de Louis Aragon musicado por Georges Brassens)

François Ozon, el director de la diferencia, firmó un musical fresco y de factura impecable (con sus trávelin y planos secuencia a lo largo y ancho de la lujosa mansión en la que se desarrollan los hechos), no sin olvidar sus muchos guiños cinéfilos (básicamente Hitchcock, aunque también la escena que une a Gaby con Pierrette por los suelos: dos actrices a las que amó en vida Truffaut), así como el vestuario de Pascaline Chavanne y la banda sonora original de Krishna Levy, dos elementos definitivos a la hora de convertir 8 mujeres en una película de extrema elegancia.