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martes, 14 de noviembre de 2023

La memoria del cine (2023)




Título completo: La memoria del cine: una película sobre Fernando Méndez-Leite
Director: Moisés Salama
España, 2023, 93 minutos

La memoria del cine (2023) de Moisés Salama


El título de este documental resulta lo suficientemente explícito como para que no haya lugar a dudas. Porque ¿qué más se puede añadir respecto a un tipo cuyo pasatiempo predilecto consiste en programar sesiones imaginarias en salas de cine que hace ya varios lustros que echaron el cierre? Hasta el extremo de que su pareja, la actriz Fiorella Faltoyano, bromee preguntándose con quién diantres comparte su vida. La casa de Fernando Méndez-Leite, de hecho, parece una especie de santuario del séptimo arte, repleto de películas, libros, programas de mano y cuantos elementos puedan hacer las delicias de un cinéfilo irredento. Él, en cambio, achacoso de un tiempo a esta parte de dolencias cardíacas, se ve un poco a sí mismo como el Victor Sjöström de Fresas salvajes (1957).

Sin embargo, la infancia del susodicho no fue precisamente fácil, considerando que sus padres delegaron el cuidado del niño en la abuela y bisabuela. Circunstancia ésta que posteriormente se agravaría cuando ambas mujeres fueron culpadas como responsables de haberle inculcado al chaval un excesivo interés por el arte cinematográfico que propiciaría su reclusión durante un tiempo en un internado para jóvenes con problemas de conducta. Lo cual quedaría definitivamente superado tras su ingreso en el Colegio del Pilar, donde además de dirigir la revista escolar llegaría a coincidir con futuras personalidades de la talla de Fernando Savater o Juan Luis Cebrián.



Son muchos los amigos y compañeros de profesión que prestan su testimonio a la hora de glosar la figura del insigne cineasta, crítico, realizador de televisión y actual Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Entre ellos destaca la presencia del también director José Luis García Sánchez, con quien rememora sus felices días como estudiantes en la mítica Escuela Oficial de Cinematografía, si bien la prodigiosa memoria del uno y del otro comienza a flaquear de vez en cuando. Estragos del tiempo de los que otro de sus antiguos colegas, el argentino Héctor Alterio, se permite burlarse cada vez que se mira al espejo.

Y a todo esto, ¿por qué este buen hombre no ha dirigido más películas? Eso mismo se preguntan Resines y también Aitana Sánchez-Gijón. Y otro tanto hará cualquiera que recuerde El hombre de moda (1980), primera y única incursión de Méndez-Leite en el largometraje de ficción, o la excelente adaptación que de La Regenta (1995) llevara a cabo para la pequeña pantalla. Algo que el interfecto, que tuvo entre manos otros proyectos que no llegaron nunca a cuajar, achaca a su plena dedicación como Director General del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales del Ministerio de Cultura, entre enero de 1986 y diciembre de 1988, y más tarde al frente de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (1994-2011).



miércoles, 1 de septiembre de 2021

Las panteras se comen a los ricos (1969)




Director: Ramón Fernández
España, 1969, 83 minutos

Las panteras se comen a los ricos (1969)


Otro de los mitos de la mojigatería tardofranquista fue el de la amante, querida o amiguita: esa mujer de moral dudosa, idónea para el placer, descartada para el matrimonio, a la que se le ponía piso o se le compraba un chalé. Lugar común al que el cine y el teatro recurrieron con asiduidad y que a Miguel Mihura le inspiró el argumento de su comedia Las entretenidas, estrenada el 12 de septiembre de 1962 en el Teatro de la Comedia de Madrid.

La versión cinematográfica que, siete años después, dirigió Ramón Fernández bajo el sugerente título de Las panteras se comen a los ricos (1969) estuvo protagonizada por Patty Shepard (Fanny) y un Fernando Fernán-Gómez cuyo personaje, un doctor en medicina ya entrado en años, decide romper con la joven porque considera que eso de tener amante ya no se lleva y, además, está mal visto en alguien que, como en el caso de don José, será ascendido en breve.



El resto de la trama obedece al típico enredo sainetesco, cúmulo de embustes y falsedades mediante el que unos y otros pretenden llevarse el gato al agua. A este respecto, la intromisión del venerable don Vicente (Manolo Gómez Bur), en principio conchabado con el médico, no hace más que añadir nuevos elementos de intriga, si bien él mismo acabará también cayendo rendido ante los encantos de la nínfula.

El temor a la rigurosa censura debió de motivar que, en la película, se soslayase la condición de prostituta de Fanny, circunstancia incómoda a la que el acaudalado galeno se refiere con el eufemismo "antecedentes" en la vida de la joven de Badajoz, "esa provincia tan peligrosa para las chicas que no tienen medios". La propia muchacha, en otro momento del filme, declarará sin ambages su dependencia con respecto al hombre que la mantiene: "Y como paga tiene derecho a exigir. Y exige, nada menos, que una sea siempre la misma: que no envejezca, que no se ponga fea, que no le salga ningún barrillo en la nariz... Y esto es imposible. Un día nos estropeamos y hay que reemplazarnos".



miércoles, 28 de diciembre de 2016

Solos en la madrugada (1978)




Director: José Luis Garci
España, 1978, 108 minutos

Solos en la madrugada (1978) de Garci


Si ayer hablábamos de la reciente Rumbos, en la que Julia Otero tiene un protagonismo especial como locutora de un espacio radiofónico nocturno, la casualidad ha querido que hoy comentemos un filme en el que también se rinde homenaje al mismo medio de comunicación (hay, de hecho, una escena en la que aparecerán fugazmente leyendas de la radio como Bobby Deglané y José Luis Pecker).

Acartonada y un tanto lenta como todas las películas de Garci, Solos en la madrugada hacía balance de la educación sentimental de una generación, la de los nacidos en los cuarenta, en el momento crucial de la transición democrática. En ese sentido, se trataba de una peli con trasfondo político; de tetas (pero sin pasarse: había que ser progre y a la vez hacer alguna concesión al destape imperante); de póster del PCE y postureo izquierdista; de letras (muchas letras) por pagar; de cigarrillo perpetuo; de un Pepe Sacristán escuchimizado y luciendo pantalón de campana en representación del españolito medio, pero que se crece ante el micro con el emotivo discurso final, un poco a lo Chaplin en El gran dictador. En resumidas cuentas: la culminación de la tercera vía, pese a que en esta ocasión el productor ya no fuese José Luis Dibildos sino González Sinde.

De todo lo cual se infiere que a día de hoy la película se ha convertido, tal vez sin pretenderlo, en un documento histórico de primer orden para conocer un momento decisivo de la sociedad española. Sus protagonistas (José Sacristán y Fiorella Faltoyano) ya habían intervenido en Asignatura pendiente, el filme anterior de Garci y su debut como director de largometrajes. Ahora se unía a la terna Emma Cohen, en el papel de la desinhibida Mayte. Sí: porque de eso precisamente trata Solos en la madrugada: de pasar página; de superar complejos; "porque no podemos pasarnos otros cuarenta años hablando de los cuarenta años..."

domingo, 18 de septiembre de 2016

Colorín colorado (1976)




Director: José Luis García Sánchez
España, 1976, 91 minutos

Los hijos de la burguesía juegan a ser proletarios


Colorín colorado (1976) de García Sánchez


Continuación lógica de El love feroz o Cuando los hijos juegan al amor (1975), Colorín colorado tomaba el pulso, en clave de comedia, a la situación política y social que se estaba viviendo en aquel entonces en España. Y como ya sucediera en el primero de los títulos mencionados, la pareja protagonista volvía a estar interpretada por Saza y Mary Carrillo. De hecho, el conflicto que plantea Juan Miguel Lamet en su guion viene dado, en un principio, por la intolerancia de don Vicente hacia Fernando (Juan Diego), el cojo rojo con el que convive su hija Manoli (Teresa Rabal). 

Sin embargo, conforme avance la película se irá viendo que el choque generacional e ideológico entre la vieja guardia y los jóvenes aperturistas está plagado de matices. Para Rebolledo (Antonio Gamero) todo se reduce a adular a don Vicente para luego llamarle fascista a sus espaldas. Su mujer María Jesús (Fiorella Faltoyano) parece coquetear con ambos bandos y en cuanto a Manoli y Fernando aparentan ser los más combativos, pero acabarán aceptando el dinero y el chalé que les ofrecen los padres de ella. Es precisamente Manoli quien, ante el orgullo y la pretendida dignidad de Fernando, acabará por espetarle que: "¡Mucho hijo de portera y mucho progre de mierda, pero comiendo a dos carrillos y recogiendo de las dos Españas a la vez!"

Y todo para que al final resulte que la única que tenía una verdadera conciencia de clase era la sumisa criada Almudena (interpretada por María Massip, esposa en la vida real de Juan Miguel Lamet), quien ante los intentos de sonsacarle su activismo político por parte de un Fernando ya totalmente fagocitado por el sistema le responderá entre risas con un lapidario: "Porque el rojo es usted, señorito". 

"Colorín colorado este cuento no ha acabado / colorín colorado y ni siquiera ha empezado" dirá el estribillo de la canción cantada por Víctor Manuel, autor de la banda sonora, mientras aparecen los títulos de crédito y vemos al equipo de rodaje poniendo punto y final a la filmación, en un juego de apariencias con el que se pretende subrayar la falsedad de todo lo que hemos presenciado.