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lunes, 3 de julio de 2023

Las cosas que decimos, las cosas que hacemos (2020)




Título original: Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait
Director: Emmanuel Mouret
Francia, 2020, 123 minutos

Las cosas que decimos, las cosas que hacemos (2020)


El preciosismo que transmiten las imágenes de Les choses qu'on dit, les choses qu'on fait (2020), en especial cuando la acción se sitúa en plena naturaleza, queda además subrayado mediante una banda sonora repleta, entre otras, de piezas tan célebres como el "Claro de luna" de la Suite Bergamasque de Debussy, la Gymnopédie Nº1 de Satie o el Adagio para cuerdas de Samuel Barber. Tópicos que, unidos a la morosidad de sus dos horas largas de metraje, conforman una película donde los devaneos amorosos de sus protagonistas parecen estar conectados por una especie de armonía universal.

En ese sentido, el guion del propio Emmanuel Mouret se recrea en los mismos lugares comunes, de un romanticismo sofisticado, por los que transita buena parte de su filmografía, adoptando, en esta ocasión, una estructura que bien pudiera recordar a la de determinadas novelas decimonónicas. Así pues, Daphné (Camélia Jordana) y Maxime (Niels Schneider) se explicarán el uno al otro los pormenores de sus respectivas relaciones sentimentales, hasta que finalmente, a fuerza de confidencias, termine saltando la chispa entre ambos.



El problema es que, tal y como reza el título del filme, a menudo media una distancia enorme entre lo que se dice y lo que se hace. De hecho, los personajes de las diversas tramas se unen y se separan con una facilidad pasmosa, dando a entender el carácter volátil de la pasión. Lo cual no impide, por otra parte, que tanto ellos como ellas se entreguen recíprocamente mientras arde el deseo en sus corazones.

De hecho, el viejo filósofo de ese documental en cuyo montaje trabaja Daphné aporta algunas claves al respecto: "El ser humano es feliz no poseyendo, sino dando..." Sabias palabras que contrastan con el sufrimiento de quienes se aferran a una aventura más allá del momento presente. Porque si alguna lección encierra esta historia, con todos sus enredos y demás complicaciones, es que hay que vivir el instante.



lunes, 3 de junio de 2019

Clara y Claire (2019)




Título original: Celle que vous croyez
Director: Safy Nebbou
Francia/Bélgica, 2019, 101 minutos

Clara y Claire (2019) de Safy Nebbou

Y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son, 
aunque ninguno lo entiende...

Las denominadas redes sociales reciben tal apelativo porque teóricamente nos interconectan, aunque, como a la protagonista de Celle que vous croyez (2019), también pueden atraparnos. Sobre todo si, amparándose en el relativo anonimato que ofrecen, uno cae en la tentación de parapetarse tras un perfil falso.

En ese aspecto, la película de Safy Nebbou no gira tanto en torno al dilema moral de si mentir puede acarrear fatales e inesperadas consecuencias (que también), sino, de un modo especial, a propósito del problema de la identidad en las sociedades modernas.

¿Que las mujeres, principalmente a partir de una cierta edad, se vuelven invisibles? Ningún problema: internet nos brinda la posibilidad de crear un alter ego virtual, joven y apetecible, capaz de mantener vivo el encanto que, en el riguroso mundo sensible, los estragos del tiempo se empeñan en marchitar.



De ahí que Claire, la profesora universitaria encarnada por Juliette Binoche, le confiese a su terapeuta (Nicole Garcia) que, más que hacerse pasar por una joven de veinticuatro años, ella siente que tiene esa edad cada vez que contacta con Alex (François Civil) a través de Facebook.

Basado en la novela de Camille Laurens, el filme se vale de un argumento convencional y hasta cierto punto previsible para recordarnos el carácter etéreo de la realidad, el derecho a reinventarse a uno mismo y/o la posibilidad de utilizar las nuevas tecnologías para rebelarse contra los estereotipos que terminan por encasillarnos.


sábado, 21 de noviembre de 2015

Conexión Marsella (2014)




Título original: La French
Director: Cédric Jiménez
Francia/Bélgica, 2014, 135 minutos

« Il faut que justice soit faite... »

Conexión Marsella (2014) de Cédric Jiménez: elenco protagónico


Si hace cuatro años era Olivier Marchal quien dirigía una película centrada en las andanzas de la mafia en Lyon (Los lioneses, 2011), le llega ahora el turno a Cédric Jiménez con Conexión Marsella, ambientada en dicha ciudad entre los años 1975 y 1981. Se trata de uno de los periodos más convulsos de la historia del crimen organizado, ya llevado en su día a la pantalla por William Friedkin a través de la mítica The French Connection (1971).

Basada en personajes reales, Conexión Marsella recrea la campaña que el juez Pierre Michel (Jean Dujardin) emprendió contra el emporio de la droga que controlaba Gaëtan "Tany" Zampa (Gilles Lellouche). Empresa nada fácil, teniendo en cuenta que los tentáculos de la organización se extendían desde el Ayuntamiento hasta altos cargos de la policía, lo que, a la hora de la verdad, convertía a Zampa en prácticamente un intocable.

Pero, aun a riesgo de poner en peligro su integridad y la de su familia, los métodos de Michel (que le valdrán el apodo de cowboy) darán poco a poco sus frutos y el cerco alrededor de los laboratorios clandestinos que depuraban la heroína antes de mandarla a Nueva York se irá estrechando.

Aparte de los ya mencionados Dujardin y Lellouche, son varios los actores del reparto que merece la pena destacar. Tal es el caso, por ejemplo, de Benoît Magimel, quien en su papel de gánster apodado el Loco representa la típica deserción del otrora fiel servidor. O el veterano Féodor Atkine, que se atreve a encarnar a Gaston Defferre, el que fuera alcalde socialista de Marsella durante infinidad de años (y que en el film es presentado como un político corrupto sin ambages). Guillaume Gouix interpreta al joven agente José Álvarez, uno de los pocos que se mantiene insobornable dentro del cuerpo. Nada que ver con Gérard Meylan: habitual de la filmografía de otro marsellés ilustre (Robert Guédiguian) da vida a Ange Mariette, una verdadera manzana podrida. En cuanto a los roles femeninos, cabe señalar la presencia de Mélanie Doutey como esposa de Zampa (curiosamente, en la vida real ella y Lellouche fueron pareja y tienen una hija en común) y, sobre todo, la de Céline Sallette como mujer del juez Michel.

Por lo demás, se podrán encontrar en Conexión Marsella los tópicos habituales de este tipo de películas: tiroteos a mansalva, persecuciones en coche (y en moto), drogas, corrupción, violencia, traiciones y una banda sonora repleta de canciones que marcaron época.

El director Cédric Jiménez dando indicaciones a Jean Dujardin