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domingo, 30 de junio de 2024

Camaradas (1963)




Título original: I compagni
Dirección: Mario Monicelli
Italia/Francia/Yugoslavia, 1963, 130 minutos

Camaradas (1963) de Mario Monicelli


Lejos de promover el tono combativo de otras cintas italianas de temática social, I compagni (1963) basa buena parte de su encanto en una ligera comicidad que no oculta, sin embargo, la carga profundamente reivindicativa de la misma. Lo cual, unido a su impecable dirección artística, da lugar a un fresco histórico de enorme relevancia a propósito de lo que supusieron las protestas proletarias de finales del siglo XIX.

En ese sentido, todos y cada uno de los trabajadores de la fábrica textil en la que transcurre la acción conforman una gran familia cuya suerte depende de lo que decidan los patronos sin escrúpulos que los explotan sometiéndolos a extenuantes jornadas de catorce horas. Hasta que la irrupción de un pintoresco agitador los pone a todos en pie de guerra para reclamar sus derechos laborales, incitándolos a que se declaren en huelga si ello fuese necesario.

"Il pane è fresco..."


Un Mastroianni inusualmente barbudo interpreta al locuaz profesor Sinigaglia, famélico hombre de letras mucho más persuasivo de lo que su apariencia enclenque haría suponer a primera vista. Sin duda, éste fue uno de los papeles más memorables de toda su carrera y así lo haría constar el actor italiano muchos años después en sus interesantísimas memorias, tituladas con un muy sintomático Sí, ya me acuerdo….

En cualquier caso, el espíritu de camaradería que se respira a lo largo de la película, mérito de un excelente libreto de Incrocci, Scarpelli y el propio Mario Monicelli que a punto estuvo de hacerse con el Óscar al Mejor Guion Original, la convierte en un documento profundamente entrañable, idóneo para ilustrar con amenidad (no exenta de dramatismo) los entresijos de la lucha de clases, así como la importancia de la solidaridad obrera para lograr cambios significativos en la sociedad.



domingo, 23 de octubre de 2022

Las más famosas estafas del mundo (1964)




Título original: Les plus belles escroqueries du monde
Directores: Hiromichi Horikawa, Roman Polanski, Ugo Gregoretti, Claude Chabrol y Jean-Luc Godard
Francia/Italia/Japón/Holanda, 1964, 124 minutos

Las más famosas estafas del mundo (1964)


Es posible que el reclamo de la nómina de directores participantes en este filme de episodios no se corresponda con la calidad de la mayor parte de historias narradas. En todo caso, Les plus belles escroqueries du monde (1964) giraba en torno a una temática que bien pudiera justificar la sensación de hallarse ante uno más de dichos fraudes, en esta ocasión cinematográfico. Las diferentes partes que integran la película fueron las siguientes:

Los cinco benefactores de Fumiko (Les cinq bienfaiteurs de Fumiko)

El japonés Hiromichi Horikawa (1916–2012), quien anteriormente había ejercido como ayudante de dirección de Kurosawa, sitúa la acción de su episodio en Tokio. La geisha protagonista vive obsesionada con poseer un valioso collar de perlas y cuando un viejo compositor con pinta de ser muy rico (su dentadura de platino así parece indicarlo) entra en la órbita de la muchacha, ésta creerá haber dado con la clave para obtener los fondos necesarios...

El collar de diamantes (La rivière des diamants)

Curiosamente, el segmento dirigido por Polanski quedó fuera del montaje final a petición del propio cineasta, ya que, al parecer, éste no habría quedado muy satisfecho del resultado. Sea como fuere, el argumento, coescrito junto a Gérard Brach y acompañado por la música de Komeda, plantea los ardides de una turista francesa (Nicole Karen), de vacaciones en Ámsterdam, a la hora de sacar partido de su opulento amante y así hacerse con la preciada joya que da título al episodio.



La hoja de ruta (La feuille du route)

Ugo Gregoretti (1930–2019) nos lleva hasta el casco antiguo de Nápoles para contar las tribulaciones de una prostituta (Gabriella Giorgelli) dispuesta a casarse con un anciano del hospicio con tal de evitar que la policía la expulse de la ciudad.

El hombre que vendió la Torre Eiffel (L'homme qui vendit la Tour Eiffel)

El episodio de Chabrol es, quizá, el más divertido de cuantos integran este filme. Un coleccionista alemán tan rico como corto de miras se deja liar por el despiadado Alain des Arcys (Jean-Pierre Cassel) y su equipo de colaboradores (por allí pulula también una jovencísima Catherine Deneuve), quienes orquestan el más estrambótico de los timos que jamás se haya visto al venderle la mismísima Torre Eiffel. La que se arma cuando el crédulo señor Humlaupt (Francis Blanche) pretende acceder, sin pagar entrada, a lo que él considera su propiedad es de padre y muy señor mío...

El gran timador o El falsificador caritativo (Le grand escroc ou Le faux monnayeur charitable)

Por último, la aportación de Godard, rodada en Marrakech, añade una nota nostálgica de la mano de Jean Seberg, la musa que protagonizara, junto a Belmondo, el debut cinematográfico del hoy ya desaparecido cineasta suizo. Equipada con su cámara de súper-8, la reportera norteamericana Patricia Leacock (Seberg) se adentra por las callejuelas de la ciudad hasta dar con un tipo de lo más peculiar (Charles Denner), mitad filósofo, mitad falsificador.



domingo, 15 de abril de 2018

Los proscritos del matrimonio (1963)




Título original: I fuorilegge del matrimonio
Directores: Valentino Orsini, Paolo y Vittorio Taviani
Italia, 1963, 100 minutos

Los proscritos del matrimonio (1963)


Ayer Milos Forman, hoy Vittorio Taviani... La nómina de cineastas míticos vivos se va reduciendo lenta pero inexorablemente. En el caso del italiano se da la circunstancia de que la Filmoteca de Catalunya dedica estos días una retrospectiva a los Taviani, de modo que, como ya sucediera con Alain Resnais y Richard Attenborough, el fallecimiento del director ha coincidido con la proyección de uno de sus filmes.

Segundo largometraje de ficción que dirigía la pareja de hermanos, en esta ocasión junto a Valentino Orsini, I fuorilegge del matrimonio consta de seis episodios cuyo hilo conductor es el divorcio, tema absolutamente tabú en una Italia por entonces controlada por la Democracia Cristiana. Antes de cada uno de ellos aparece en pantalla el texto con alguno de los supuestos, a cuál más insólito, en los que la nulidad matrimonial debería estar permitida.

Scilla Gabel en el papel de Wilma


De extensión e interés desigual, destacan el primero, en el que los responsables de la curia vaticana aparecen caracterizados como si de antiguos profetas se tratase, el tercero, sobre una muchacha que, tras haber subido al terrado de un edificio para hacer el amor a la luz de la luna, se queda allí atrapada (y desnuda) y el último, protagonizado por Ugo Tognazzi, empeñado, tras pasar varios años en África, en encontrar a su esposa, a la que cree enclaustrada en un convento de monjas.

A pesar del supuesto tono cómico de la cinta, I fuorilegge del matrimonio (inspirada en el proyecto de ley que presentara el senador socialista Luigi Renato Sansone para la aprobación del "piccolo divorzio") destila una cierta actitud crítica respecto al férreo ascendente que la Iglesia Católica ejercía sobre la sociedad italiana del momento.

Ugo Tognazzi escoltado por la policía