Mostrando entradas con la etiqueta Isabel Coixet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Isabel Coixet. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de marzo de 2023

El techo amarillo (2022)




Título original: El sostre groc
Directora: Isabel Coixet
España, 2022, 95 minutos

El techo amarillo (2022) de Isabel Coixet


Los hechos expuestos en El sostre groc (2022), documental de Isabel Coixet que indaga en un caso de abusos sexuales acaecido en el Aula Municipal de Teatro de Lleida, resultan, cuando menos, estremecedores. Sobre todo conforme vayamos sabiendo con qué naturalidad se normalizaron o incluso silenciaron una serie de prácticas inapropiadas por parte de dos profesores de dicho centro. La denuncia conjunta de nueve ex alumnas se presentó, tal vez, cuando ya era demasiado tarde para juzgar unas circunstancias que la ley considera que han prescrito. Lo cual no impide que, mediante el testimonio de las víctimas, se intente ahora hacer "justicia".

El denominador común de todas aquellas adolescentes que soñaban con llegar a ser actrices es que tenían absolutamente idealizado a un individuo que se aprovechaba del carisma que ejercía sobre ellas para convertir los ensayos de La Inestable, compañía juvenil del Aula, en la ocasión propicia que le permitiese satisfacer sus instintos. Y así, el relato de las afectadas detalla métodos tan cuestionables como dinámicas de grupo sexualizadas, besos, masajes y un continuo abuso de poder.



Aparte de una cuidada labor de documentación, con numerosas y significativas imágenes de archivo, así como la presencia de los reporteros del diario Ara que destaparon el caso, merece también destacarse la hipnótica banda sonora de Chop Suey, clave a la hora de generar el ambiente apropiado para abordar un tema tan sumamente incómodo.

Y lo mismo podría decirse del montaje. A lo largo de las nueve secciones en que se divide la cinta, Coixet perfila una red de complicidades entre mujeres, hoy ya empoderadas y conscientes del daño que les hicieron, a las que la cámara capta en ocasiones con un ligero halo luminoso que se interpone entre sus rostros y el objetivo, un poco como si se quisiera visibilizar la pesadumbre que todavía algunas veces empaña su recuerdo.



martes, 28 de julio de 2020

Sexo, maracas y chihuahuas (2016)




Director: Diego Mas Trelles
España, 2016, 87 minutos

Sexo, maracas y chihuahuas (2016)
de Diego Mas Trelles


No era un tipo apuesto que respondiese al perfil del típico Latin Lover. Y, sin embargo, Xavier Cugat (1900-1990) supo jugar sus cartas con una habilidad extraordinaria. Fue tal la popularidad por él alcanzada que contó con la amistad de varios presidentes norteamericanos y hasta trabajó para Al Capone, amén de haber participado en más de veinte producciones hollywoodenses y presumir de ser el descubridor de talentos tan rutilantes (y tan dispares) como Frank Sinatra, Rita Hayworth o Woody Allen.

O eso, al menos, es lo que se desprende de las múltiples declaraciones del violinista y director de orquesta contenidas en Sexo, maracas y chihuahuas, documental dirigido por Diego Mas Trelles a mayor gloria de un hombre, nacido en Gerona y emigrado a Cuba, que pasó en cinco ocasiones por el altar y al que no le hacía falta abuela a juzgar por la cantidad de veces que, en múltiples entrevistas y declaraciones de archivo, afirma haber sido el primero en esto, aquello y lo de más allá. Y es que, si al otro lado del Atlántico, por aquellas mismas fechas, Franco inauguraba pantanos que aplacasen la "pertinaz sequía", el avispado 'Cugui' (como le apodaban sus íntimos) inauguraba los casinos por docenas en la incipiente industria del ocio de Las Vegas.



Ya entrado en años, el otrora coleccionista de estrellas en el Paseo de la Fama y excelente dibujante decidió volver a su patria, estableciéndose en el Hotel Ritz de Barcelona, adonde solía dirigirse montado en un imponente Rolls-Royce dorado. Poco importa que luciese un aparatoso peluquín o que las inclemencias del tiempo hubiesen hecho mella sobre su figura hasta aproximarla a la de un viejo verde: octogenario e incansablemente vitalista, todavía seguía apadrinando a jóvenes promesas (entre ellas la hoy célebre Nina de OT) con la intención de catapultarlas a la fama.

Sin embargo, y a pesar de que la inmensa mayoría de personalidades que aportan su testimonio (Isabel Coixet, Javier Gurruchaga, Chucho Valdés…) alaban el legado del artista, no faltan voces discordantes como la del historiador Romà Gubern, quien tilda a Cugat de oportunista y personaje de reputación como mínimo dudosa. Sea como fuere, lo cierto es que hasta el final de sus días este catalán universal demostró un olfato inigualable para los negocios, ya fuese vendiendo pipas, chihuahuas o lo que se terciase.


domingo, 28 de febrero de 2016

Aprendiendo a conducir (2014)




Título original: Learning to Drive
Directora: Isabel Coixet
Gran Bretaña/EE.UU., 2014, 90 minutos

Aprendiendo a conducir (2014) de Isabel Coixet


Wendy (Patricia Clarkson), una mujer confortablemente instalada en la cincuentena, lleva toda la vida trabajando como crítico literario. Pertenece a la clase intelectual acomodada neoyorquina (algo así como lo que los parisinos llaman bobo o bourgeois-bohême), la misma que hemos visto hasta la saciedad en las películas de Woody Allen. Pero su mundo cimentado a base de seguridades empieza a desmoronarse cuando su marido le anuncia de un día para otro que la abandona. Para Wendy ha llegado, sin duda, el momento de aprender a conducir sola.

Learning to Drive es un título que debe ser entendido en su doble acepción: la de sacarse el carné de conducir (hasta ahora Wendy nunca lo había necesitado, pues era Ted [Jake Weber] quien la llevaba a todas partes) y la de tomar las riendas de la vida de uno mismo. Para lo primero contará con la ayuda de Darwan (Ben Kingsley), un profesor de autoescuela sij del barrio de Queens que llegó a EE.UU. procedente de la India en el 2000 como refugiado político y que ya es ciudadano americano. En cuanto a lo segundo...

Darwan, a su vez, también deberá aprender a "conducir" en cierto modo: aunque debido a su carácter metódico transmita paz y seguridad, lo cierto es que se le presenta un panorama un tanto incierto tras su matrimonio concertado con Jasleen (Sarita Choudhury), una recién llegada que apenas chapurrea el inglés y con la que tendrá que aprender a convivir.

Probablemente, Aprendiendo a conducir no supondrá el proyecto más personal de Isabel Coixet (parece ser que la pareja de actores protagonista la convencieron de que la dirigiera durante el rodaje de Elegy). En todo caso, se nota su toque en la forma de tratar las ensoñaciones de Wendy o en el modo como enfoca la relación con su hija Tasha (Grace Gummer), otro personaje en busca de sí mismo.

Por último, vale la pena destacar una curiosidad del reparto: el actor que interpreta a Peter (el banquero forofo del yoga tántrico con el que la hermana de Wendy pretende emparejarla) es Matt Salinger, hijo de J. D. Salinger, el mítico novelista autor de El guardián entre el centeno.



martes, 23 de febrero de 2016

Buscando al señor Goodbar (1977)




Título original: Looking for Mr. Goodbar
Director: Richard Brooks
EE.UU., 1977, 136 minutos

Diane Keaton (Theresa) y Alan Feinstein (Martin)


Hace algunos días comentábamos el filme de Barbara Loden Wanda, el cual en cierto modo coincide con Buscando al señor Goodbar (1977) en el hecho de presentar a una mujer que decide adentrarse en ambientes cada vez más sórdidos. La acertada elección de ambos para formar parte del ciclo Mujeres (bastante) perdidas de la Filmoteca de Catalunya se debe a la directora Isabel Coixet, quien subrayaba en el vídeo de presentación previo a la proyección de la segunda de dichas películas el olvido en el que parece haber caído. De hecho, durante mucho tiempo Buscando al señor Goodbar ni siquiera gozó de una difusión fluida en DVD. De todas formas, se comprende que un filme de estas características no haya envejecido del todo bien. Y no sólo por su banda sonora discotequera sino sobre todo por reflejar una sociedad puritana que cultiva aquello tan manido de las virtudes públicas y los vicios privados: hoy en día, en cambio, tal vez se esté más cerca del libertinaje que no de la represión.

En todo caso, la doble vida de Theresa (que no de Verónica) puede poseer algún punto de contacto con la del protagonista de la más reciente Shame (2011), por lo que tiene de adicción patológica compensatoria a todas aquellas actividades con las que pretende llenar su inmenso vacío vital. Vacío que no se acaba de comprender del todo viendo cómo se entrega a sus alumnos sordomudos y la devoción que estos le rinden. Se diría más bien que a Theresa, al margen de la estricta educación que ha recibido y del desengaño amoroso que le supone su relación con Martin (el profesor de literatura interpretado por Alan Feinstein), lo que la empuja hacia el abismo es su gusto por coquetear con los bajos fondos, quizá porque en los bares que frecuenta experimenta la falsa sensación de sentirse más libre.

Y ahí es donde entra en juego el tono moralizante de la historia. Aunque basada en un hecho real, el final de Theresa (uno de los más impactantes que se recuerdan) solo puede ser concebido como castigo a una conducta reprobable. "Quien mal anda mal acaba", parece decirnos Richard Brooks, quizá esperando que el espectador, escarmentando en piel ajena, tome buena nota de lo que no debería hacer.

Mucho más atractiva parece, por último, una forma de narrar en la que se utiliza la elipsis con maestría, enlazando una secuencia con otra mediante un ritmo a menudo frenético. Se aprecia, asimismo, una cierta tendencia a mezclar las ensoñaciones de la protagonista con la realidad, lo cual confiere al conjunto una apariencia por momentos onírica que se acentúa en escenas como la de la supuesta muerte del padre.

Richard Gere (Tony) y Diane Keaton (Theresa)