Título original: An Angel at My Table
Directora: Jane Campion
Reino Unido/Australia/Nueva Zelanda/EE.UU., 1990, 158 minutos
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| Un ángel en mi mesa (1990) de Jane Campion |
Correcto biopic en torno a la figura de Janet Frame, novelista neozelandesa que permaneció confinada en una institución psiquiátrica durante varios años de su vida a consecuencia de haber sido erróneamente diagnosticada de esquizofrenia. Lo cual no significa, como muy bien muestra la película, que no padeciese de evidentes problemas mentales achacables a su carácter hipersensible. La trama se divide en tres actos marcados por el crecimiento físico y emocional de Janet, interpretada por tres actrices distintas (Alexia Keogh, Karen Fergusson y Kerry Fox) que logran una continuidad psicológica asombrosa.
Ya en su etapa adulta, Kerry Fox se mete en la piel de una mujer que, desde la más tierna infancia, demuestra unas dotes extraordinarias para la poesía y la creación literaria, vocación tal vez alentada, a modo de refugio, por las duras condiciones de un hogar humilde y la estricta educación impuesta por el padre. Especialmente emotiva es, además, la relación con sus hermanos y hermanas, en lo que supone un retrato muy conseguido de cómo sus juegos y rituales, imaginativos en extremo, marcarán el destino de la futura escritora.
Aun así, An Angel at My Table (1990) adolece de un defecto especialmente chirriante para los espectadores catalanes. Que no es otro sino el hecho de que la tercera parte ("The Envoy from Mirror City") se rodó en localizaciones de la costa gerundense, si bien el argumento pretende que la protagonista se encuentra de viaje por España (sin precisar ninguna ciudad en concreto) mientras de fondo no para de sonar flamenco. En ese sentido, resulta especialmente cómica la escena en que, sobre la pared de un callejón, se aprecian sendos carteles en catalán en los que puede leerse "A Sant Pere de Roda" y "A la font".
Dirigida por una joven Jane Campion antes de ser definitivamente eclipsada por el éxito internacional de El Piano (1993), la cinta constituye una de las exploraciones más crudas, líricas y empáticas jamás filmadas sobre el proceso de convertirse en escritor. Originalmente concebida como una miniserie en tres partes para la televisión neozelandesa (de ahí su extenso metraje de más de dos horas y media de duración), su fuerza narrativa y visual fue tal que terminó conquistando algunos de los principales certámenes de cine (incluyendo el Gran Premio del Jurado en Venecia), consolidando a Campion como una voz única en el panorama contemporáneo.
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Chocante lo que cuentas del rodaje en Girona.
ResponderEliminarAsí nos ven los anglosajones... Otro caso célebre, éste musical, es el álbum "Gaudí", de Alan Parsons, en el que se incluyeron guitarras flamencas.
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