domingo, 28 de diciembre de 2025

Valor sentimental (2025)




Título original: Affeksjonsverdi
Director: Joachim Trier
Noruega/Alemania/Dinamarca/Francia/Suecia/Reino Unido/Turquía, 2025, 133 minutos

Valor sentimental (2025) de Joachim Trier


Una de las sensaciones del año que está a punto de acabar ha sido, sin lugar a dudas, Valor sentimental (2025). Hasta el extremo de que se la compara con el cine de Bergman, probablemente porque uno de sus protagonistas es un director de cine que en el pasado, como hiciera a menudo el maestro sueco, mantuvo diferentes relaciones sentimentales con varias de sus actrices. Aunque el parecido va mucho más allá, considerando la minuciosa disección que se lleva a cabo de los lazos familiares entre el susodicho y sus dos hijas.

Aun así, el ejercicio metacinematográfico que lleva a cabo el noruego Joachim Trier, a partir de un libreto escrito en colaboración con Eskil Vogt, concede enorme protagonismo a la casa familiar, espacio que, por su trascendencia dentro de la lógica interna del relato, termina adquiriendo la relevancia, a nivel simbólico, de un personaje más. A este respecto, resulta enormemente significativa la escena inicial, en la que la voz en off de la narradora describe cómo una de las niñas, cuando era pequeña, escribió una redacción en la que imaginaba que el edificio tenía vida propia.

La casa, torcida y resquebrajada, es una metáfora de la familia


Son diversas las generaciones que han desfilado por su interior, si bien ahora el padre se plantea, tras el fallecimiento reciente de su ex mujer, rodar allí mismo la que será su última película. Lo cual implica otro motivo más de discordia entre el viejo Gustav Borg (Stellan Skarsgård) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas) y Nora (Renate Reinsve). Sobre todo con esta última, quien, dada su condición de hermana mayor, siempre ha sido la más inestable (buena prueba de ello es la secuencia de su ataque de miedo escénico durante los primeros instantes de una representación teatral).

Por si lo anterior no fuese poco, la irrupción de una estrella internacional (Elle Fanning) como reclamo publicitario que encabece el proyecto, a la par que musa del cineasta, sitúa a la actriz en un plano de rivalidad con las hermanas que desestabilizará aún más la armonía doméstica. Innovadora puesta en escena ideada por Trier, dando pie a un juego ambiguo entre realidad y ficción, que, en definitiva, constituye el principal rasgo de originalidad de una cinta premiada en Cannes y que optará a ocho premios en la próxima edición de los Globos de Oro.



4 comentarios:

  1. Se parece a Bergman pero no es Bergman. Lo que no quiere decir que no sea uno de los títulos más notables de un año de cine más bien regular.

    Un abrazo.

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    1. Sin duda. Aunque imagino que el parecido que podamos encontrar entre ambos cineastas también se debe a cuestiones culturales por proceder los dos de un mismo ámbito geográfico. No sé: el caso es que (y sin ánimo de entrar en comparaciones) a mí el planteamiento de Joachim Trier me ha gustado.

      Un abrazo.

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  2. Tal vez a mejor pelicula del 2025?A mi me recordó a Woody Allen en sus epocas de "Interiores" y "La otra mujer".Sin música de Jazz,Buen Año!

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    1. A juzgar por los comentarios entusiastas de muchos críticos (por ejemplo, Javier Ocaña), ésta es, efectivamente, una de las mejores películas del año que ahora acaba. Y que plantea, también es cierto, similitudes con el Woody Allen más "serio", quizá porque este último se inspiró, a su vez, en Bergman.

      Muchas gracias por tu comentario y que tengas una excelente entrada de año.

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