sábado, 3 de enero de 2026

El espejo (1997)




Título original: Ayneh
Director: Jafar Panahi
Irán, 1997, 95 minutos

El espejo (1997) de Jafar Panahi


Película insólita donde las haya, el segundo largometraje que dirigía Panahi plantea el caso de una niña de apenas seis o siete años que se ve abocada a una odisea por las intransitables calles del centro de Teherán a consecuencia de no haber ido su madre a recogerla al colegio. Arduo periplo de lo más rocambolesco que lleva a la criatura a viajar sola a bordo de autobuses y taxis, interrogando a propósito del paradero de los suyos a unos adultos que no dan crédito a lo que ven y a lo que oyen en labios de una cría de tan corta edad.

Aun así, el hecho verdaderamente inaudito de El espejo (1997) se produce cuando, de golpe y porrazo y sin razón aparente, la pequeña se niega a seguir interpretando su papel y planta al equipo de rodaje ante el asombro del propio director y sus ayudantes. Inusual ruptura de la ilusión ficcional, en clave metacinematográfica, cuya consecuencia más inmediata es el viraje de la puesta en escena hacia una naturaleza más cercana al cine documental, en detrimento de lo que hasta ese instante estaba siendo un formato dramático.



Se da la circunstancia de que la niña que interpreta a la díscola Bahareh (Mina Mohammad Khani) es hermana en la vida real de la protagonista de El globo blanco (1995), con lo que el carácter de díptico de ambos filmes se acentúa aún más si cabe. En efecto, los dos trabajos se caracterizan por una mirada infantil, profundamente humana, en abierto contraste con la indiferencia del mundo de los adultos, lo cual no es óbice para que algunos de ellos se interesen por la situación de la muchacha e intenten ayudarla. Algo que, dicho sea de paso, tampoco resulta nada fácil, dadas las vagas indicaciones que aporta la inocente a propósito de su lugar de residencia.

El caso es que la repentina huida de Bahareh convierte la película en una persecución a través del caos circulatorio de la ciudad, propiciando que las imágenes parezcan filmadas con cámara oculta. De ahí que en muchas ocasiones veamos de lejos a la protagonista o que simplemente escuchemos su voz de pito gracias al micro que lleva con ella, mientras el resto del equipo viaja en otro vehículo. Originalísimo enfoque, si bien se mira, para lo que en realidad, pese a su apariencia pueril, no deja de ser una crítica velada hacia el régimen, habida cuenta de cómo la protagonista se rebela contra lo establecido con la firme determinación de no echarse atrás.



2 comentarios:

  1. Mensajes en clave a los que se ven obligados los realizadores del país. Es cierto que agudizan su ingenio, pero no deja de ser triste.

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    1. Lo triste es que no les queda otro remedio que hacerlo así...

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