lunes, 21 de agosto de 2017

Cuatro dólares de venganza (1966)













Director: Jaime Jesús Balcázar
España/Italia, 1966, 84 minutos



Normalmente, cuando escuchamos el término espagueti wéstern lo primero que nos viene a la cabeza son los nombres de Sergio Leone o Clint Eastwood y paisajes como el desierto de Almería. Sin embargo, conviene tener en cuenta que también se llevaron a cabo películas de dicho género en sitios tan dispares (y, a priori, tan poco vinculados con el Far West) como Barcelona o la provincia de Huesca.

Fue, precisamente, en el poblado de Esplugas City (que estuvo en activo de 1964 a 1972) donde se rodó Cuatro dólares de venganza, una de tantas coproducciones con Italia que, en este caso, se debió a la pericia de los Estudios Balcázar, dirigiéndola Jaime Jesús y producida por su hermano Alfonso (aunque, según consta en algunos carteles de la época, también se le atribuye la realización a este último). Como dato curioso, cabe destacar que los exteriores se filmaron en la localidad oscense de Fraga, que no está en el Oeste pero da bastante el pego.



Respecto al argumento, todo gira en torno a unas valiosas monedas de oro que el Ejército Confederado mandó acuñar poco antes del término de la guerra de Secesión. Hay, como suele ocurrir en estos casos, un bueno muy bueno (el Oficial Roy Dexter) encargado de custodiarlas hasta Washington y al que acusarán injustamente de estar compinchado con los forajidos que le arrebatan el preciado botín en la típica emboscada. El resto de la trama consiste en un tour de force hasta lograr restituir su honor y vengarse (de ahí el título) de quienes le traicionaron.

En el reparto encontramos algunos rostros conocidos del cine español, como Antonio Casas haciendo de coronel o, detrás de las cámaras, a José Antonio de la Loma (el de Perros callejeros) en labores de guionista. Y poco más. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Por nuestra parte, creemos que no vale la pena detenerse en las posibles imperfecciones de un tipo de cine que nació con voluntad popular: ¿que Robert Woods y Angelo Infanti se baten en duelo a sablazo limpio...? Pues nada: se hace la vista gorda y punto. ¿Qué todos los heridos de bala se caen igual, haciendo la misma pirueta desde el borde de algún precipicio perdido en los Monegros...? Bueno, ¿y qué? También en Misión imposible Tom Cruise iba a las fallas de Valencia durante las procesiones sevillanas de Semana Santa y se quedó tan ancho el hombre.


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