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martes, 25 de noviembre de 2025

Los ángeles del infierno (1966)




Título original: The Wild Angels
Director: Roger Corman
EE.UU., 1966, 93 minutos

Los ángeles el infierno (1966) de Roger Corman


No deja de ser sintomático el hecho de que Roger Corman, cineasta especializado en producciones de terror de bajo presupuesto, fuese el encargado de dirigir The Wild Angels (1966). De ello se desprende que la percepción que pudiera tener la audiencia de mediados de los sesenta respecto a las bandas motorizadas no difería gran cosa del miedo (o como mínimo del respeto) infundido por cualquier otro peligro público.

Más de una década después del estreno de la mítica Salvaje (1953), Peter Fonda tomaba el relevo de Marlon Brando como líder de una tribu urbana cuyos rasgos distintivos externos estaban constituidos ahora por una simbología, a base de esvásticas e insignias nazis, con la que sus miembros mostraban su afán provocador respecto a los valores establecidos tras la contienda mundial por la generación de sus padres.

Peter Bogdanovich colaboró como guionista y ayudante de dirección


Aunque lo que verdaderamente define a estos moteros, en términos estéticos, es la música rock que se escucha de fondo (en su mayor parte canciones interpretadas por Davie Allan and The Arrows) mientras circulan a toda velocidad a través de las autopistas californianas. La trama, más bien episódica, sigue a la banda en su intento de recuperar la motocicleta robada de uno de sus miembros (Bruce Dern), apodado muy elocuentemente Loser ('Perdedor'). La búsqueda se convertirá en una serie de enfrentamientos con la policía y otras bandas rivales, si bien el momento más recordado de la cinta llega cuando el ya mencionado Loser fallece a causa de un tiroteo y su funeral se acaba transformando en una orgía de violencia, alcohol, drogas y vandalismo dentro de una iglesia.

Lo curioso del caso es que cuando, tres años después, Peter Fonda y Dennis Hopper rodaron la icónica Easy Rider (1969) se apropiaron no sólo de la temática, sino sobre todo de la estética que ya estaba presente en este filme, de modo que Heavenly Blues, el personaje interpretado por Fonda, tenía allí una réplica prácticamente exacta tanto en actitud como en apariencia.



domingo, 12 de enero de 2025

La caída de la casa Usher (1960)




Título original: The Fall of the House of Usher
Director: Roger Corman
EE.UU., 1960, 80 minutos

La caída de la casa Usher (1960) de Roger Corman


Pese a ser teóricamente una cinta de bajo presupuesto, The Fall of the House of Usher (1960) se rodó en color y cinemascope, lo cual le otorga un punto de distinción bastante acorde con el ambiente decimonónico en el que transcurre la historia. Fue, además, la primera de una serie de adaptaciones (hasta ocho en total) que el director y productor Roger Corman llevó a cabo a partir de relatos de Edgar Allan Poe (1809-1849). Le seguirían títulos como, por ejemplo, El péndulo de la muerte (1961), que ya tuvimos ocasión de comentar en este mismo blog hace algunos años. El guion, al igual que en ocasiones posteriores, corrió a cargo del novelista Richard Matheson.

A finales de la década de los veinte, el francés Jean Epstein, en colaboración con Luis Buñuel, había llevado a la pantalla este clásico de la literatura de terror. En cambio, la versión que nos ocupa bebe menos de fuentes vanguardistas y tira más de efectos típicos de lo que sería una simple película de género rodada en decorados de cartón piedra. Sin que ello vaya en detrimento, claro está, de su interés cinematográfico. La excelente fotografía, por cierto, corrió a cargo de Floyd Crosby, padre del cantante y futura estrella del rock David Crosby.



Apenas cuatro personajes integran el reparto de la historia. Además del enfermizo Roderick Usher (magistralmente interpretado por un comedido Vincent Price sin su habitual bigote) y de su hermana-rehén Madeline (Myrna Fahey), completan el elenco Philip Winthrop (Mark Damon), prometido de la joven que intentará rescatarla de su cautiverio, y el viejo mayordomo Bristol (Harry Ellerbe). Aunque, como todo el mundo sabe, el verdadero protagonismo recae sobre la propia casa, una destartalada mansión en mitad de la nada que, por razones desconocidas, se desmoronará gradualmente, engullendo con ella a sus moradores.

De todos modos, pudiera decirse que la casa y cuanto la rodea son en realidad un estado mental fuera del tiempo: el espectro de algo que existió alguna vez. Quizá por eso al caer al suelo en la cripta familiar el ataúd reservado para Madeline se aprecia que éste ya contenía un esqueleto, como si se quisiese dar a entender que los habitantes del lugar no son más que fantasmas.



domingo, 15 de diciembre de 2024

Piraña (1978)




Título original: Piranha
Director: Joe Dante
EE.UU./Japón, 1978, 94 minutos

Piraña (1978) de Joe Dante


Resulta inevitable acordarse de Tiburón (1975) cuando vemos cundir el pánico entre los personajes de Piranha (1978). De hecho, el parecido entre ambas producciones, totalmente intencionado, por cierto, no sólo suscitó las iras de la Universal, sino que a punto estuvo de costarle una querella a Roger Corman, productor ejecutivo de la cinta. No obstante, la intercesión del propio Spielberg, encantado con la película, evitó que la cosa llegase a mayores.

El caso es que su director, el mismo Joe Dante que años más tarde iba a ser el responsable de títulos tan emblemáticos como Aullidos (1981), Gremlins (1984) o El chip prodigioso (1987), acometió la puesta en escena con una clara intención referencial, motivo que explicaría la enorme cantidad de alusiones, veladas y explícitas, a los voraces habitantes de las profundidades acuáticas. Así pues, una trucha que se dora en una sartén, unas imágenes emitidas desde algún televisor, una bañista que está leyendo Moby Dick... nos recuerdan continuamente la presencia del peligro que acecha bajo las aguas.



Aunque aparte de pirañas mutantes, fruto de antiguos experimentos secretos con la mira puesta a infestar de dientes afilados los ríos norvietnamitas, el guion de John Sayles implica también una historia de amor latente entre Maggie (la canadiense Heather Menzies-Urich) y el alcoholizado Grogan (Bradford Dillman). Relación que se verá entorpecida, ni que decir tiene, por los continuos contratiempos a que ambos deben hacer frente.

La intervención del ejército, tras una sangrienta masacre, pone punto y final a la tragedia, si bien las últimas palabras de la doctora Mengers (Barbara Steele), con el telón de fondo de las aguas enrojecidas del mar, hacen presagiar lo peor... Desenlace abierto, por lo tanto, que dejaba abierta la puerta, asimismo, a una posible secuela, como así fue cuatro años más tarde, dirigida, entre otros, por James Cameron.



domingo, 19 de abril de 2020

El péndulo de la muerte (1961)




Título original: Pit and the Pendulum
Director: Roger Corman
EE.UU., 1961, 77 minutos

El péndulo de la muerte (1961)
de Roger Corman

Estremeciéndome de pies a cabeza, me arrastré hasta volver a tocar la pared, resuelto a perecer allí antes que arriesgarme otra vez a los horrores de los pozos —ya que mi imaginación concebía ahora más de uno— situados en distintos lugares del calabozo. De haber tenido otro estado de ánimo, tal vez me hubiera alcanzado el coraje para acabar de una vez con mis desgracias precipitándome en uno de esos abismos; pero había llegado a convertirme en el peor de los cobardes.

Edgar Allan Poe
El pozo y el péndulo
Traducción de Julio Cortázar

Ya desde sus psicodélicos títulos de crédito iniciales, Pit and the Pendulum es un cromo lisérgico rebosante de los tópicos más frecuentes en el cine de terror de los años sesenta, desde las mazmorras de cartón piedra de un castillo repleto de telarañas hasta los primeros planos del rostro perturbador de Vincent Price. No faltan, asimismo, los rayos y truenos en un paraje inhóspito al borde de un acantilado solitario ni la celda de castigo en donde un antiguo inquisidor español torturó a no pocos reos valiéndose de los más sofisticados aparatos para el tormento.

La acción transcurre en 1546 en una remota fortaleza cuyo propietario, Nicolás Medina (Price), vive atenazado por el recuerdo de una vivencia traumática que marcó su infancia. Éste, individuo inestable al que la reciente muerte de su esposa ha terminado sumiendo en un permanente estado de desasosiego, cuenta, desde hace algún tiempo, con la compañía de su hermana Catherine (Luana Anders) quien, procedente de Barcelona, procura hacerle más llevadera su tristeza.



Sin embargo, la visita inesperada del inglés Francis Barnard (John Kerr), hermano de la difunta, coincidirá con una serie de fenómenos extraños que van a poner en entredicho que Elizabeth (Barbara Steele) esté realmente muerta.

Con un guion del novelista Richard Matheson, basado, a su vez, en el relato homónimo de Edgar Allan Poe, El péndulo de la muerte posee el característico brío de las producciones de Roger Corman, si bien adolece de alguna que otra imprecisión histórica e incluso lingüística, como esa manía que tienen los personajes de utilizar el término doña como si fuese sinónimo exacto de señora. De ahí que sus diálogos abunden en expresiones graciosísimas del tipo "¡Hola, doña!" o "¡Adiós, don Medina!" Con todo y con eso, la cinta, magistralmente fotografiada por Floyd Crosby en formato Panavisión, se deja ver con agrado.


sábado, 18 de abril de 2020

La tienda de los horrores (1986)




Título original: Little Shop of Horrors
Director: Frank Oz
EE.UU., 1986, 90 minutos

La tienda de los horrores (1986) de Frank Oz


Por más que se trate de la misma historia, no hay ni punto de comparación entre la película de Roger Corman que comentábamos ayer y su remake musical del año 86. Para empezar, porque una costó 27000 dólares y la otra veinticinco millones... Pero, al margen de lo estrictamente presupuestario, resulta que todo lo que tenía de underground e independiente la versión en blanco y negro se transforma aquí, precedido de un éxito arrollador en los escenarios de Broadway, en producto mainstream para consumo de masas. Lo cual no impide, ni mucho menos, que siga siendo un filme divertidísimo.

Aparte del desenlace, hay alguna pequeña variación que diferencia la trama de ambas. Por ejemplo, el origen de la alcachofa asesina (o lechuga gigante, según el ángulo desde el que se la mire), ahora procedente de un modesto comercio chino, un poco en la línea de lo que, dos años antes, había sido el punto de partida de Gremlins (1984), cinta en cuyo reparto participaron, curiosamente, dos de los actores (Dick Miller y Jackie Joseph) que en su día habían trabajado a las órdenes de Corman.



Tampoco se aprecian exteriores rodados en los suburbios de Skid Row, el deprimido distrito de Los Ángeles donde tiene su sede la floristería Mushnik, sino que una producción tan genuinamente americana como la que nos ocupa, con "coro griego" incluido, en forma de tres cantantes soul, se filmó por completo, ¡quién lo diría!, en los londinenses estudios Pinewood.

Un vibrante repertorio de números musicales, compuesto por Alan Menken junto al malogrado Howard Ashman (1950-1991), en el que sobresalen canciones como "Feed Me!" o "Suppertime" y para cuya interpretación se barajaron los nombres de Cyndi Lauper y hasta Madonna, si bien los papeles principales irían finalmente a parar a Ellen Greene (Audrey), quien ya lo había interpretado en su versión teatral, y Rick Moranis (Seymour). Completaron el elenco diversas apariciones estelares: John Candy, Steve Martin haciendo de dentista bravucón, Jim Belushi o Bill Murray dando vida al sádico personaje encarnado en 1960 por Jack Nicholson.


viernes, 17 de abril de 2020

La pequeña tienda de los horrores (1960)




Título original: The Little Shop of Horrors
Director: Roger Corman
EE.UU., 1960, 72 minutos

La pequeña tienda de los horrores (1960)
de Roger Corman


¿Qué se puede hacer en dos días y medio con un presupuesto de apenas 27000 dólares? Roger Corman lo tuvo clarísimo: una obra maestra de la cutrez y el humor negro; la historia de una planta carnívora insaciable que crece ilimitadamente. The Little Shop of Horrors posee el toque característico del cine independiente americano, preludio de una nueva era que había de dinamitar, a base de irreverencia, las convenciones del Hollywood clásico.

Hilaridad que, sin embargo, ya estaba presente en algunos cómicos de la edad dorada (¿o es que acaso las gamberradas de los hermanos Marx no anticipaban algunas de las situaciones aquí descritas?), pero que Corman y su guionista Charles B. Griffith sabrán llevar al extremo, dándole un enfoque más transgresor aún si cabe.



Rodada en austero blanco y negro (aunque existen versiones coloreadas de la cinta), esta pequeña tienda horrorosa contiene actuaciones memorables de un elenco de actores que no cobró por su trabajo, si bien ganó, a cambio, el privilegio de formar parte de una de las producciones míticas del cine de serie B. Entre ellos sobresale, de un modo especial, un joven Jack Nicholson en los inicios de su carrera, ya por entonces dotado de ese inconfundible histrionismo que tantas veces explotaría en no pocas de sus interpretaciones.

Se han propuesto múltiples análisis de lo que pueda simbolizar la voracidad de Audrey Junior, a menudo vinculada con el éxito fácil, el precio de la fama o incluso con las fatales consecuencias que puede acarrear el ir alimentando las exigencias de un ego sin fin. No obstante, es más que probable que, lejos de lecturas alegóricas, la única aspiración de Roger Corman y su equipo fuese ganar una apuesta un tanto pueril: la de que eran capaces de rodar en tiempo récord una parodia de película de terror cuya osadía hiciera desternillarse a todo el mundo. Y a fe que lo consiguieron.


sábado, 4 de julio de 2015

Mamá sangrienta (1970)












Título original: Bloody Mama
Director: Roger Corman
EE.UU., 1970, 90 minutos

"La familia que mata unida permanece unida"

Desde que en su niñez fuera víctima de abusos, la vida de Kate Barker ha estado marcada por la miseria del ambiente en el que le tocó crecer. Cansada de todo ello, un buen día se lía la manta a la cabeza y decide emprender una violenta huida hacia adelante con sus cuatro hijos, dejando atrás la pobre granja en la que malviven y a un timorato marido. A partir de ese momento no se detendrán ante nada ni ante nadie: hasta las últimas consecuencias.

El siempre discutido Roger Corman dejó de lado las películas de terror de bajo presupuesto que había rodado en los sesenta para embarcarse en esta adaptación de un caso real que sacudió América en los años de la gran depresión económica.

Claramente en la estela de Bonnie and Clyde (1967), Mamá sangrienta opta más, en cambio, por la comedia negra, con un sentido del humor irreverente que en su momento no siempre fue bien recibido. También habría un punto de conexión, por el tema de la ultraviolencia, con películas del mismo periodo como Perros de paja (Sam Peckinpah, 1971).

En cuanto al reparto, Shelley Winters destaca en su papel de madre dispuesta a todo con tal de proteger a sus cachorros, entre los que se encuentra un jovencísimo Robert De Niro en aquel entonces en los inicios de su carrera.

"¡Tienes que deshacerte de los testigos!"
De izquierda a derecha: De Niro, Stroud, Kimbrough y Walden
Shelley Winters es Kate 'Ma' Barker