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viernes, 3 de abril de 2026

El arquitecto (2025)




Título original: L'inconnu de la Grande Arche
Director: Stéphane Demoustier
Francia/Dinamarca, 2025, 104 minutos

El arquitecto (2025) de Stéphane Demoustier


Interesante aproximación a la figura del arquitecto danés Johan Otto von Spreckelsen (1929-1987), quien a finales de los ochenta, siendo hasta entonces un perfecto desconocido, saltó a la fama al ganar el concurso internacional que la República Francesa, bajo los auspicios del presidente François Mitterrand, había convocado para levantar el Arco de la Défense, monumental edificio que finalmente se inauguraría en 1989 con motivo del bicentenario de la Revolución.

Aunque a juzgar por el enfoque adoptado por Stéphane Demoustier y Laurence Cossé, director y guionista, respectivamente, de L'inconnu de la Grande Arche (2025), la historia del tal von Spreckelsen sería más bien la de un incomprendido, alguien que contempla con estupor cómo los tejemanejes de los políticos de turno dan al traste con el proyecto de su vida. En ese sentido, Claes Bang interpreta fidedignamente al hombre capaz de enfrentarse contra todo y contra todos hasta enfermar y acabar pagando con su salud un desengaño mayúsculo.



Porque la forma geométrica que von Spreckelsen tiene metida en la cabeza es el cubo y a tal efecto concibe un monumento de dimensiones faraónicas sin escatimar en medios, por lo que se desplaza él mismo hasta las canteras de Ferrara, como ya sucedía en The Brutalist (2024), otro filme reciente sobre arquitectura, para elegir las vetas del mármol más selecto. Algo que suscitará la oposición de sus colaboradores, tanto técnicos, es el caso del también arquitecto Paul Andreu (Swann Arlaud), como tecnócratas, por ejemplo el urbanista Subilon (Xavier Dolan). Más curiosa resulta, en cambio, la imagen fatua que se ofrece de Mitterrand (Michel Fau), presentado como un mandatario algo petulante y obsesionado con edificar obras megalómanas cuyos sucesores en el poder revisarán a la baja.

Elementos, todos ellos, que se alían en contra de un espíritu sensible y, por ende, extremadamente vulnerable, aunque también intransigente. Lo cual sitúa a von Spreckelsen en el centro de una espiral de consecuencias funestas que termina pasándole factura tanto a nivel laboral como familiar (su mujer y ayudante también lo abandona). Y es que en los ochenta, época de austeridad presupuestaria y creciente desvinculación del Estado de los grandes proyectos urbanísticos, ya no había lugar para concepciones románticas del arte. He ahí el tema central de la película, y también su cuestión clave, porque si en apariencia Demoustier se pone del lado del protagonista, en realidad adopta un punto de vista crítico similar al de Paul Andreu, el ya mencionado arquitecto que asistió a von Spreckelsen en calidad de maestro de obras.



jueves, 2 de abril de 2026

La Grazia (2025)




Director: Paolo Sorrentino
Italia, 2025, 132 minutos

La Grazia (2025) de Paolo Sorrentino


Vuelve Sorrentino con ese estilo suyo tan característico y de nuevo de la mano de su actor fetiche, un Toni Servillo que por séptima vez se pone a sus órdenes para interpretar, en esta ocasión, al mismísimo presidente de la República Italiana. Por ser viudo, flemático y apoyarse continuamente en su hija Dorotea (Anna Ferzetti), se ha comparado a su personaje, Mariano de Santis, con modelos reales de la talla de Sergio Mattarella u otros estadistas notables (Oscar Luigi Scalfaro, Francesco Cossiga, Sandro Pertini…) que ocuparon el mismo cargo.

Aunque, más que de política (que también), la cinta nos habla sobre todo de cuestiones trascendentales que rozan lo metafísico. "¿A quién pertenecen nuestros días?" se pregunta el protagonista varias veces a lo largo de su particular análisis de cuanto le rodea. Porque, en el fondo, de Santis, prisionero de la propia maquinaria del Estado en el interior del Quirinal, no deja de ser un hombre desconectado del mundo real, tan ajeno a lo que sucede a pie de calle que ni siquiera sabe que a sus espaldas lo apodan Cemento Armato.



No obstante, ese mismo desconocimiento respecto a lo cotidiano contrasta con la extrema sabiduría del antiguo juez de la Corte Constitucional, habituado a afrontar las disyuntivas inherentes al ejercicio del poder incluso cuando éstas (caso de la controvertida ley de la eutanasia cuyo anteproyecto se debate y se demora eternamente) van en contra de sus propios principios democristianos. Lo cual no impide, a su vez, que lo veamos fumar a escondidas o saltarse la estricta dieta que le impone su hija…

Por lo demás, conmueve el drama personal de un individuo lo suficientemente moderno como para tararear las letras de algún cantante de rap o prestarse a ser entrevistado para sofisticadas publicaciones especializadas en alta costura, pero que, al mismo tiempo, vive atormentado ante la duda de quién pudo ser el amante durante cuarenta años de su difunta esposa. Amargo retrato, por lo tanto, tirando a crepuscular, de las luces y sombras en torno a un máximo mandatario a punto de retirarse y a la jaula dorada en que se ha convertido su cargo honorífico.



lunes, 30 de marzo de 2026

Dos fiscales (2025)




Título original: Zwei Staatsanwälte
Director: Sergey Loznitsa
Francia/Alemania/Países Bajos/Letonia/Rumanía/Lituania/Ucrania, 2025, 118 minutos

Dos fiscales (2025) de Sergey Loznitsa


El adjetivo kafkiano se queda corto a la hora de calificar un filme tan sobrecogedor como Dos fiscales (2025), escalofriante recreación del régimen estalinista en el momento álgido de las purgas que dieron al traste con lo que aún quedaba de aquel ideal revolucionario que había llevado al establecimiento de la Unión Soviética. La acción se sitúa concretamente en 1937 y tiene como protagonista a Kornev (Alexander Kuznetsov), joven abogado que acaba de incorporarse a la carrera judicial y a cuyas manos va a parar la nota que un preso político ha escrito con su propia sangre para denunciar la injusticia de la que es víctima.

Decidido a defender la verdad, Kornev removerá cielo y tierra con la esperanza de que las altas instancias del Partido conozcan y enmienden los atropellos cometidos por miembros corruptos del todopoderoso NKVD (siglas a las que respondía, por aquel entonces, el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos). Poco menos que una temeridad, tratándose de un sistema político en el que el veredicto contra los acusados solía escribirse antes de que éstos entrasen en la sala.



A nivel narrativo, la trama se estructura en diversas escenas largas que favorecen el lucimiento de los actores. Así, por ejemplo, resultan especialmente brillantes la entrevista entre el fiscal y el preso (bajo la atenta mirada de los centinelas), el monólogo del anciano en el tren (rememorando cómo en su día fue recibido en audiencia por el mismísimo Lenin) y, de un modo especial, la conversación que, después de mucho insistir, mantiene el protagonista con un alto cargo del Gobierno que escucha atónito sus peticiones. De todas ellas se desprende que la burocracia comunista, lejos de luchar contra los abusos del poder, constituye una maquinaria de represión basada en el culto a la personalidad del líder supremo.

Un conglomerado de países, entre ellos Letonia, Lituania y Ucrania, aúnan esfuerzos para coproducir una cinta que, pese a estar ambientada en la antigua URSS y hablada mayoritariamente en ruso, no habría recibido ni de broma el visto bueno de la administración Putin, tan obvios resultan los paralelismos que permite establecer entre pasado y presente.



jueves, 5 de marzo de 2026

Orwell: 2+2=5 (2025)




Director: Raoul Peck
EE.UU./Francia, 2025, 119 minutos

Orwell: 2+2=5 (2025) de Raoul Peck


Por muy obvia que resulte la condición de visionario de George Orwell (1903-1950), lo cierto es que el cineasta de origen haitiano Raoul Peck logra establecer en su más reciente trabajo un acertado paralelismo entre los textos del novelista británico y el mundo actual. A tal efecto, Orwell: 2+2=5 (2025) aborda los años en Birmania del futuro literato, como policía del Imperio, donde nació su odio visceral hacia el autoritarismo, para pasar gradualmente por la Guerra Civil Española y el impacto de ver cómo el estalinismo degeneraba en represión totalitaria, hasta finalizar el recorrido en sus últimos días en la isla escocesa de Jura, luchando contra la tuberculosis mientras escribía una advertencia que el mundo parece empeñado en no querer escuchar.

Mediante un montaje en el que se alternan fragmentos procedentes de distintas adaptaciones cinematográficas, ya sean las dos versiones de 1984 (la del 56 de Michael Anderson, con Edmond O'Brien, y la posterior de Michael Radford, protagonizada por John Hurt) o la cinta de animación Rebelión en la granja (1954), el documental nos muestra cómo al final hemos aceptado voluntariamente, bajo la forma algorítmica de las redes sociales, aquellos mismos dispositivos de vigilancia que Orwell sólo pudo imaginar como pesadillas.



En ese sentido, nos hallamos ante una propuesta que no sólo rinde homenaje a un escritor, sino que actúa sobre todo como un manual de resistencia intelectual. Y es que Peck nos recuerda que, en 2026, la libertad debería ser, antes que otra cosa, la libertad de proclamar que dos más dos siguen siendo cuatro, considerando que ya no estamos en la era de la censura por supresión (prohibiendo libros, como tradicionalmente se había hecho), sino en la era de la censura por saturación, en la que a menudo se ahoga la verdad en un mar de ruido.

La voz en off de Damian Lewis recrea las reflexiones de Orwell al tiempo que desfilan por la pantalla las efigies de Trump, Putin y demás líderes internacionales de nuestros días y del pasado reciente (Ferdinand Marcos, Pinochet, George W. Bush...), aparte de imágenes de archivo de Myanmar y otras regiones del planeta asoladas por terribles genocidios. Así pues, los tres lemas del Partido que Orwell imaginara en 1984 ("La guerra es la paz", "La libertad es la esclavitud", "La ignorancia es la fuerza") aparecen proyectados, según el montaje propuesto por Peck, en pantallas gigantescas de Times Square o Piccadilly Circus, sugiriendo que hoy en día no los impone un dictador, sino nuestra propia cultura del consumo y la distracción.



sábado, 30 de agosto de 2025

Un hombre de hoy (1970)




Título original: WUSA
Director: Stuart Rosenberg
EE.UU., 1970, 115 minutos

Un hombre de hoy (1970) de Stuart Rosenberg


Las mismas inquietudes políticas que hicieron que Paul Newman se involucrase en diversas causas, ya fuese la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos o dando públicamente su apoyo a distintos candidatos demócratas, le llevaron a producir y protagonizar una película tan controvertida como WUSA (1970). 

Basada en la novela A Hall of Mirrors de Robert Stone, se centra en la figura de un tal Rheinhardt (Newman), individuo cínico y errante que llega a Nueva Orleans. Allí conoce a Geraldine (Joanne Woodward), una mujer igualmente solitaria con la que enseguida inicia una relación sentimental. Con la intención de ganarse la vida, Rheinhardt consigue trabajo como locutor en la WUSA, una emisora de radio local de ideología ultraderechista. Su programación, controlada por el magnate Bingamon (Pat Hingle), difunde mensajes de intolerancia y odio que aspiran a promover una conspiración neofascista.



Al mismo tiempo, la trama sigue los pasos de Rainey (Anthony Perkins), un idealista trabajador social que, sin saberlo, está siendo manipulado por los directivos de la emisora con la finalidad de desacreditar el sistema de bienestar social. A medida que la conspiración avance y la retórica propagada a través de las ondas se vuelva más agresiva, los caminos de estos y otros personajes discurrirán en paralelo hasta confluir en un clímax trágico de fatales consecuencias.

A pesar de haber sido un filme incomprendido en su momento, con el paso de los años WUSA ha ido adquiriendo una cierta aura de título de culto por lo audaz de su temática. De hecho, la hipótesis de un complot de corte totalitario que se sirve de los medios de comunicación como herramienta para el control y la desinformación de la opinión pública prefigura el argumento de producciones posteriores como, por ejemplo, la portentosa Network (1976) de Sidney Lumet. Aun así, y pese a tratarse de una película valiente y socialmente comprometida, lo cierto es que adolece de un planteamiento confuso en el que nada termina de quedar del todo claro.



miércoles, 30 de julio de 2025

Leer Lolita en Teherán (2024)




Título original: Reading Lolita in Tehran
Director: Eran Riklis
Israel/Italia, 2024, 108 minutos

Leer Lolita en Teherán (2024) de Eran Riklis


Adaptación del libro homónimo de Azar Nafisi, Reading Lolita in Tehran (2024) se articula en distintas partes que transcurren en momentos clave de la historia reciente de aquel país. Así pues, la acción arranca en 1979, justo cuando la Revolución Islámica ha triunfado y algunos iraníes residentes hasta entonces en el extranjero, como la protagonista, deciden regresar a su tierra natal "pese a las advertencias". Sobre todo si, como es el caso, se trata de una profesora universitaria de literatura inglesa.

El trágico devenir de los hechos marcará irremediablemente la trayectoria de Azar (Golshifteh Farahani), aunque eso no significa que ésta se resigne a aceptar su destino como si tal cosa, sin oponer una mínima resistencia. Lo cual, tratándose de una mujer inteligente y con carácter como ella, se traduce en que trasladará al salón de su casa el pensamiento crítico que no le permiten transmitir en las aulas.



Las clases particulares de Azar congregan a un grupo heterogéneo de mujeres, de distintas edades y condición, pero todas ellas con el denominador común de necesitar un espacio de libertad, por pequeño que sea, en el que librarse del dichoso hiyab y demás restricciones impuestas por el estricto régimen de los ayatolás. A este respecto, conviene no perder de vista que estamos hablando de una película israelí, por lo que la intencionalidad a la hora de juzgar los métodos de uno de sus enemigos históricos parece más que evidente.

Aun así, quizá lo más interesante del planteamiento sean los continuos paralelismos entre las novelas comentadas por las alumnas y la situación política que en aquel preciso instante se vive en las calles de la capital. Así pues, las páginas de El gran Gatsby, Orgullo y prejuicio o la pecaminosa Lolita de Nabokov darán pie a preguntas, a menudo incómodas o incluso comprometedoras, pero también a hondas reflexiones en torno a la condición humana.



miércoles, 23 de abril de 2025

Parenostre (2025)




Título en español: Padrenuestro
Director: Manuel Huerga
España, 2025, 96 minutos

Parenostre (2025) de Manuel Huerga


Qué mejor película que Parenostre (2025) para un 23 de abril. Aunque el Jordi en torno del cual gira la trama (la del filme y la de corrupción) no mataba precisamente dragones ni liberaba princesas. Bueno, lo cierto es que durante mucho tiempo hubo quien se tragó ese cuento, que la posterior evolución de la actualidad política y ciertas cuentas en Andorra de dudosa procedencia se encargarían de dinamitar hace ya algunos años.

Poco se puede decir desde el punto de vista cinematográfico de la cinta de Manuel Huerga si no es que adolece de una factura eminentemente televisiva. No en vano, son los de Minoria Absoluta quienes se encuentran detrás de un proyecto cuya principal baza, cómo no, es la presencia del siempre carismático Josep Maria Pou al frente del reparto. Mucho se ha loado, por cierto, el hecho de que los productores hayan escogido para el papel principal a un actor que no se parece físicamente a Jordi Pujol.



Por lo demás, son abundantes los saltos temporales en el guion que firma Toni Soler junto a Marcel Barrena y Albert Val, quizá porque al personaje merecedor de este biopic en vida le van como anillo al dedo adjetivos del tipo camaleónico, poliédrico o incluso shakespeariano. Lo cierto es que algo trágico hay, sin duda, en la figura de un patriarca que prefiere sacrificar su reputación y aun su trascendencia histórica en aras de salvar al resto del clan.

Sin embargo, queda la duda razonable, al final del relato, de si no nos estarán colando una semblanza interesada del ya no tan honorable ex President. O, por lo menos, una aproximación a su figura en la que se atenúa la presunta participación del interfecto en unos hechos que todavía no han sido juzgados. De ahí que se carguen las tintas sobre los hijos, especialmente el primogénito (Pere Arquillué), y la hoy ya difunta "madre superiora del convento" (Carme Sansa). Historia apasionante como la de unos Borgia modernos en la que todo se precipitará a partir del Procés, dando al traste con unos ideales que, después de haber sobrevivido al franquismo, toparán con las males artes de Villarejo (Antonio Dechent) y hasta la incomprensión del Emérito (Alberto San Juan).



miércoles, 2 de abril de 2025

Aún estoy aquí (2024)




Título original: Ainda estou aqui
Director: Walter Salles
Brasil/Francia, 2024, 137 minutos

Aún estoy aquí (2024) de Walter Salles


Un caso real, de entre las muchas desapariciones que por desgracia provocó la dictadura militar brasileña (1964-1985), inspira la última película de Walter Salles. A este respecto, Ainda estou aqui (2024) arranca con una primera media hora en la que se presenta a la familia protagonista y cuyo tono recuerda, en líneas generales, a lo que Fernando Trueba planteaba hace apenas unos años en su producción colombiana El olvido que seremos (2020).

Hasta que unos supuestos agentes de la autoridad irrumpen armados en lo que hasta ese momento era un hogar feliz para llevarse al padre a comisaría y hacerle unas cuantas preguntas: "pura formalidad o trámite", como suele decirse en estos casos. Sólo que el ex congresista Rubens (Selton Mello) no regresará jamás a su casa...



Se ralentiza a partir de entonces la acción, dando paso a un minucioso estudio del proceso al que se ven sometidos los familiares del ausente. Una tortura perpetua, difícil de asumir ante la incertidumbre del paradero del padre y esposo o de si éste sigue aún con vida. Ni que decir tiene que el peso de los acontecimientos recae principalmente sobre la madre, Eunice Paiva, interpretada en la ficción por Fernanda Torres. Su personaje, ejemplo de entereza, mantendrá el tipo ante toda clase de adversidades con tal de sacar a sus hijos adelante.

Basada en la autobiografía homónima de Marcelo Rubens Paiva, hijo del parlamentario desaparecido, la flamante ganadora del Óscar al Mejor Filme Internacional ofrece una perspectiva íntima y poderosa sobre las consecuencias de la represión política en un país en el que, durante más de dos décadas, se practicó con total impunidad el terrorismo de Estado.



miércoles, 17 de julio de 2024

Escipión, el africano (1971)




Título original: Scipione detto anche l'africano
Director: Luigi Magni
Italia/Francia/Alemania, 1971, 114 minutos

Escipión, el africano (1971)


Sin llegar a ser un péplum ni tampoco una comedia al uso, Scipione detto anche l'africano (1971) combina sabiamente elementos que proceden de distintos subgéneros cinematográficos. Resulta inevitable, por  ejemplo, no pensar en el Rossellini más didáctico, el de sus producciones televisivas en torno a personalidades históricas como Sócrates o Luis XIV. Pero, al mismo tiempo, ahí está también esa chispa tan genuinamente italiana en las réplicas de unos diálogos brillantísimos.

Aparte de la vis cómica de Vittorio Gassman haciendo de Catón el Censor, azote de los escipiones por culpa de quinientos talentos de oro procedentes de los tributos pagados por el rey de Siria y que jamás llegaron a Roma, hay otros momentos en que los personajes dejan frases para la reflexión. Así pues, la madre de Catón alerta al hijo de que el drama se produce "cuando todo el mundo habla por su cuenta y nadie te responde", mientras que el propio Júpiter, dios del Olimpo, alecciona al protagonista espetándole aquello de: "¿Qué creías: que el mundo se acaba contigo? ¡El mundo no se acaba nunca!".



Sin embargo, la cinta (coproducción entre Italia, Francia y Alemania) es célebre por haber reunido en la pantalla a los dos hermanos Mastroianni en lo que supuso la única incursión interpretativa de Ruggiero, reputado montador por otra parte. Y es que en sus papeles de Escipión (Africano y Asiático, respectivamente) ambos demuestran una sintonía entre ellos que manifiestamente se prolongaba más allá de la ficción.

Pese a que el célebre general romano derrotase a Aníbal en la batalla de Zama, la película se centra, no obstante, en la vida de Escipión después de la guerra, cuando debió enfrentarse a la ingratitud del Senado romano y las intrigas contra su persona por una supuesta trama de corrupción. Con todo y con eso, el magnífico guion de Luigi Magni da en el clavo al satirizar circunstancias y lugares comunes que hoy siguen tan vivos como en la política de hace dos mil años. Que es lo que ocurre, sin ir más lejos, con esa ambigua inicial que consta en unos papeles comprometedores (todo esto muchos años antes de nuestro Bárcenas...) y que lo mismo podría delatar a un hermano o al otro.

Marcello y Ruggiero, los hermanos Mastroianni


lunes, 12 de febrero de 2024

La ola (2008)




Título original: Die Welle
Director: Dennis Gansel
Alemania/Francia, 2008, 107 minutos

La ola (2008) de Dennis Gansel


Lo que debía ser un simple proyecto educativo en torno al concepto de autocracia se le acaba yendo de las manos a un profesor cuyos métodos entusiasman peligrosamente a los alumnos del instituto de enseñanza secundaria en el que ejerce como docente y entrenador de waterpolo. Teniendo en cuenta que dicha institución se encuentra, además, en Alemania, los paralelismos con el ascenso del nazismo se vuelven todavía más evidentes.

Son varios los motivos que hacen de Die Welle (2008) una película especialmente turbadora, sobre todo porque nos recuerda lo fácil que resulta despertar entre los jóvenes un instinto sectario que fomente la obediencia ciega y el culto a la personalidad. A este respecto, bastarán tan sólo unos cuantos elementos identitarios (un nombre, un logo, un saludo, un uniforme...) para que los miembros de La Ola se dejen arrastrar hacia una vorágine de fatales consecuencias.



Pese a tratarse de un caso extremo, basado en una experiencia real que tuvo lugar en California en 1967, el guion pone de manifiesto que son los individuos más vulnerables quienes acogen con mayor entusiasmo la posibilidad de ver compensados sus complejos en el seno de una organización donde el carácter de cada uno queda eclipsado bajo la uniformidad de sus camisas blancas. Así pues, Wenger (Jürgen Vogel) se viene arriba cuando comprueba que hasta la directora del centro le felicita por la labor que está llevando a cabo con los chicos, mientras que el pobre Tim (Frederick Lau), el típico alumno retraído y con problemas familiares, cree haber encontrado finalmente una comunidad en la que encaja.

Nadie mejor que un realizador alemán para plantear tremenda situación, a sabiendas de que todo lo que diga levantará ampollas en un país en el que el solo recuerdo de lo que acarrea un régimen dictatorial suele poner en guardia a la opinión pública. En ese orden de cosas, la dirección de Dennis Gansel resulta ágil y fresca, si bien un tanto truculenta en su afán de llevar al límite el desenlace de la misma.



sábado, 30 de diciembre de 2023

Operación Ogro (1979)




Título original: Ogro
Director: Gillo Pontecorvo
Italia/España, 1979, 105 minutos

Operación Ogro (1979) de Gillo Pontecorvo


Con el asesinato del almirante Luis Carrero Blanco, hace ahora medio siglo, se cerraba toda posibilidad a que el régimen franquista pudiese perpetuarse tras la muerte del dictador. Más aún, la imagen del coche del Presidente del Gobierno volando por los aires, víctima del brutal atentado terrorista perpetrado por ETA, hasta precipitarse en un patio interior de la madrileña calle de Claudio Coello permanece intacta en la memoria de muchos españoles. Y todo gracias a la excelente reconstrucción llevada a cabo por el cineasta italiano Gillo Pontecorvo (1919-2006) en su película Operación Ogro (1979), uno de aquellos casos en los que la imagen cinematográfica se ha acabado imponiendo a la evidencia histórica.

Pero, al margen de ese preciso momento, el resto de la cinta recrea sólidamente los preparativos del comando encargado de excavar un túnel en los bajos de un edificio situado en las inmediaciones del recorrido que Carrero, hombre metódico de costumbres fijas, realiza invariablemente cada mañana a bordo de su imponente Dodge 3700 GT, de alrededor de 1800 kilos de peso, después de oír misa en la iglesia de San Francisco de Borja.

Emilio Ruiz del Río (al fondo) en la maqueta de la calle Claudio Coello


Dado que se trataba de una coproducción, en el reparto intervinieron actores españoles (Pepe Sacristán, Ángela Molina, Eusebio Poncela), italianos (Gian Maria Volontè, Saverio Marconi) y franceses (Nicole Garcia, Féodor Atkine). La banda sonora corrió a cargo de Ennio Morricone, un habitual en este tipo de producciones del cine político por entonces tan en boga. De la impecable puesta en escena ideada por Pontecorvo y su equipo de guionistas baste decir que transcurre a caballo entre 1978, ya en plena Transición, y los días previos al magnicidio, en 1973.

Se ha especulado muchísimo a propósito de cómo pudo un grupo armado planificar semejante acción a escasos metros de la embajada estadounidense sin levantar sospechas, llegándose a sugerir si la CIA estaba al corriente de sus movimientos y simplemente se limitó a dejarlos ejecutar el "trabajo sucio". Aunque eso serían ya conjeturas que exceden el marco de los hechos aquí descritos. Desde el punto de vista estrictamente narrativo, lo que merece la pena destacar es la tensión dramática entre los personajes de Izarra (Volontè) y Txabi (Poncela), encarnaciones respectivas de cómo unos y otros traicionaron o bien defendieron los ideales por los que luchaban.



viernes, 29 de diciembre de 2023

JFK: Caso revisado (2021)




Título original: JFK Revisited: Through the Looking Glass
Director: Oliver Stone
EE.UU., 2021, 118 minutos

JFK: Caso revisado (2021) de Oliver Stone


A vueltas con el magnicidio del trigésimo quinto presidente estadounidense, sobre todo en lo concerniente a desmontar las disparatadas tesis de la Comisión Warren que acabarían conformando la versión oficial, JFK Revisited (2021) arroja algo más de luz sobre la inagotable maraña de evidencias en torno a una conspiración que conmocionó a la opinión pública norteamericana. Tal sería el caso, por ejemplo, de la inverosímil bala "mágica" capaz de causar siete heridas sin deformarse ni un ápice o, incluso, de las fotografías de la autopsia, en especial las que se tomaron del cráneo de Kennedy.

Transcurridos treinta años desde el estreno de la monumental JFK (1991), Oliver Stone reúne a los mejores especialistas en la materia con el objetivo de dar a conocer nuevos datos fruto de la desclasificación progresiva de miles de documentos, algunos de los cuales totalmente inéditos hasta fechas muy recientes. Se llega así a revisar la cadena de custodia de varias pruebas, desvelando incongruencias y no pocas irregularidades.

La filmación Zapruder probaría que desde esa valla se produjo un certero disparo frontal


Decenas de testigos, algunos silenciados durante décadas por la CIA, aportan su testimonio hasta conformar un panorama bastante preciso de lo ocurrido en Dallas en las horas inmediatamente posteriores al fatídico atentado, el 22 de noviembre de 1963. A este respecto, llaman poderosamente la atención las declaraciones de hasta tres mujeres distintas cuyas palabras desmienten categóricamente que Lee Harvey Oswald, el supuesto autor de los disparos, se cruzase con ellas en las escaleras al abandonar el sexto piso del  Depósito de Libros Escolares de Texas.

Dos horas de documental, distribuidas a lo largo de una estructura perfectamente milimetrada para que el interés no decaiga en ningún momento. Así pues, se comienza con aproximadamente diez minutos de imágenes de archivo procedentes de los espacios informativos que cubrieron la noticia para la televisión, transcurridos los cuales, es el propio Oliver Stone quien retoma el hilo desde la actual Plaza Dealey. Posteriormente, las voces en off de Whoopi Goldberg y Donald Sutherland irán desgranando más detalles hasta completar un exhaustivo mosaico de lo que supuso para el sueño americano y la estabilidad mundial el asesinato, nunca aclarado, de un mandatario firmemente comprometido con la paz.



jueves, 28 de diciembre de 2023

JFK: Caso abierto (1991)




Título original: JFK
Director: Oliver Stone
EE.UU./Francia, 1991, 206 minutos

JFK: Caso abierto (1991) de Oliver Stone


Se acaban de cumplir sesenta años del asesinato de Kennedy, que tuvo lugar en Dallas un 22 de noviembre de 1963 y cuya leyenda ha hecho correr ríos de tinta desde entonces. Porque todo apunta a que aquello no fue sino una conspiración orquestada desde diversos sectores del propio Establishment norteamericano. En ese aspecto, JFK (1991) contribuyó enormemente a divulgar dicha teoría dando pie a un relato que aspiraba a concienciar a la opinión pública sobre los peligros que, procedentes de las instituciones, acechan a la democracia.

Así pues, y decidido a dejar constancia de la trascendencia de los hechos, el director Oliver Stone asume el reto de reconstruir una trama cuya complejidad supera de largo la de cualquier película de espionaje al uso. Y lo hace, precisamente, por paradójico que parezca, valiéndose de las convenciones propias del género, de modo que mediante la política ficción se aspira a esclarecer los oscuros resortes de la realpolitik.



En ese orden de cosas, si hay una escena donde se habla bien a las claras de las tropelías que se pueden llegar a cometer desde las más altas instancias, ésa es la que protagoniza Donald Sutherland en su fugaz pero intensa aparición. Su personaje, un misterioso individuo que esconde su verdadera identidad bajo el nombre de X, desvela cómo el lobby de la industria armamentística dispone de suficientes mecanismos de presión como para llevarse por delante a todo aquel que pretenda implementar políticas pacifistas. Aunque sea el mismísimo Presidente de los Estados Unidos.

Llegados a este punto, la figura del fiscal Jim Garrison, un modesto padre de familia capaz de anteponer a todo su obsesión por desentrañar la verdad, entronca con una tradición de cine demócrata de la que forman parte títulos tan memorables como Todos los hombres del Presidente (All the President's Men, 1976) de Alan J. Pakula o Los tres días del Cóndor (Three Days of the Condor, 1975) de Sydney Pollack. Un papel hecho a medida del actor Kevin Costner, con especial lucimiento, entre otros muchos momentos, en el emotivo discurso final ante el jurado que ha de dictar sentencia.



sábado, 26 de noviembre de 2022

Argentina, 1985 (2022)




Director: Santiago Mitre
Argentina/Reino Unido/EE.UU., 2022, 140 minutos

"Nunca más"

Argentina, 1985 (2022) de Santiago Mitre


Haber abordado unos hechos tan tremendos como los descritos en Argentina, 1985 (2022) merecería, de entrada, la admiración de todos aquellos que anhelan la justicia universal. Máxime si se considera que los crímenes de otras dictaduras (la franquista, sin ir más lejos) siguen pendientes de una revisión a fondo. En todo caso, la película de Santiago Mitre logra transmitir en todo momento la trascendencia de lo que se está contando, una barbarie por parte de instancias militares que el fiscal Strassera (Ricardo Darín) califica en el memorable discurso final como "feroz, clandestina y cobarde".

Pero antes de llegar a ese punto culminante la cinta ha ido transitando por diversos territorios, que van desde el drama familiar que muestra a un hombre excesivamente protector con los suyos (en especial con su hija, a la que manda seguir porque el novio de ésta no le inspira confianza) hasta las diversas pinceladas humorísticas capaces de arrancar la risa del espectador pese a la gravedad del tema de fondo. Así pues, resulta particularmente divertida la secuencia en la que Strassera y uno de sus ayudantes barajan los nombres de posibles miembros para su equipo y todos les parecen fachos. O aquella otra en la que, al advertir a su esposa sobre posibles amenazas telefónicas, se encuentra con que ya todos lo saben en casa y no le dan importancia.

Varios son los detalles del apartado técnico sobre los que merece la pena llamar la atención, en especial la extraordinaria banda sonora de Pedro Osuna. Asimismo, la dirección de fotografía, a cargo de Javier Juliá, destaca por el esmero con el que intenta emular una textura de las imágenes que se asemeje a la de mediados de los ochenta. Particular, este último, que se verá reforzado con la inclusión, en los créditos finales, de fotografías originales en blanco y negro tomadas durante la celebración del proceso.

Por último, cabría destacar que el guion de Mariano Llinás y el propio Mitre pone el acento en el espíritu de camaradería que se establece entre los integrantes de un grupo de investigadores en el que la experiencia del fiscal se complementa con el entusiasmo de sus jóvenes colaboradores. En especial Luis Moreno Ocampo (Peter Lanzani), mano derecha de Strassera y el otro gran personaje de la trama. Gracias al tesón de todos ellos, y tras reunir las pruebas en tiempo récord, se logrará poner contra las cuerdas a los antiguos líderes de las Juntas Militares, dando lugar a una histórica sentencia sin precedentes en el mundo entero.

domingo, 6 de noviembre de 2022

Nikodem Dyzma (1956)




Director: Jan Rybkowski
Polonia, 1956, 107 minutos

Nikodem Dyzma (1956) de Jan Rybkowski


Nikodem Dyzma (Adolf Dymsza) es apenas un aspirante a obtener trabajo en algún club nocturno de varietés, si bien lo rechazan por considerarlo excesivamente provinciano. Sin embargo, un giro inesperado del destino hará que encuentre en plena calle una invitación para cierto baile elegante, al que decide acudir con el objetivo de devolver la invitación y así ganarse una propina. Pero al llegar allí, ataviado con su frac, lo confunden con uno de los invitados y, gracias a su don de gentes, entabla relación con influyentes personalidades que lo catapultarán a las altas esferas del Estado.

El deshielo que siguió a la muerte de Stalin comenzó de inmediato a dar frutos visibles en la cinematografía polaca, hasta el extremo de que la novela más célebre de Tadeusz Dołęga-Mostowicz (1900–1939), largamente prohibida por las autoridades prosoviéticas, se llevó enseguida a la pantalla. El resultado fue una sátira política que ridiculiza la figura de un arribista atípico, hombre simple y bondadoso, aunque sin especiales dotes para el ejercicio de la política, que accede al poder más por ineficacia del sistema que por méritos propios.



En líneas generales, Nikodem Dyzma (1956) destaca por su tono bufo al servicio de la vis cómica, un tanto chaplinesca, del actor Adolf Dymsza (1900–1975), más conocido como "Dodek", quien había gozado de enorme popularidad antes de la guerra. De hecho, ése era el espíritu que la película aspiraba a recrear, huyendo de las formalidades del realismo socialista hasta entonces imperante.

En la práctica, dos generaciones de intérpretes (los veteranos curtidos en el cine de los años treinta y los jóvenes surgidos de la Escuela de Łódź, entre ellos Polanski, que aparece fugazmente haciendo de botones en un hotel) unieron sus esfuerzos para sacar adelante una producción cuyo impacto fue enorme en una sociedad ávida de aires renovadores y, al mismo tiempo, de reírse de sí misma y de sus gobernantes.



viernes, 7 de octubre de 2022

El escritor (2010)




Título original: The Ghost Writer
Director: Roman Polanski
Francia/Alemania/Reino Unido, 2010, 128 minutos

El escritor (2010) de Roman Polanski


Además de trepidante thriller político, el argumento de The Ghost Writer (2010) transita por la senda de innegable regusto hitchcockiano del "falso culpable" que, por "saber demasiado", sufre el acoso de una oscura red conspirativa. En ese sentido, el escritor al que interpreta Ewan McGregor responde a un perfil tan fantasmagórico como el título original de la película, ya que ni siquiera llegamos a saber cuál es su nombre. Recurso, por cierto, con el que se refuerza su condición, en tanto que negro al servicio de un ex primer ministro británico que le encarga la redacción de sus memorias, de personaje a la sombra del poder.

Sí se intuye, en cambio, que es un hombre con un pasado algo turbulento, alguien que tal vez tiene o haya tenido problemas con el alcohol a consecuencia de una ruptura sentimental, aunque tampoco se aportan excesivos detalles al respecto. Baste decir que ni su trayectoria ni su personalidad encajan demasiado en el nido de víboras al que ha ido a parar.



Del resto del reparto destaca la presencia estelar de rostros tan populares como los de Pierce Brosnan, muy propio en su papel de apuesto mandatario a lo Tony Blair envuelto en escándalos de corrupción, o la televisiva Kim Cattrall de Sex and the City, aquí reconvertida en eficiente secretaria/amante del antiguo premier. También, pero con una presencia mucho más fugaz, intervienen puntualmente Jim Belushi o el oscarizado Timothy Hutton, aparte del mítico Eli Wallach (1915–2014), en uno de sus últimos trabajos para la gran pantalla.

Que Polanski tuviese que recrear la isla de Martha's Vineyard en localizaciones de Alemania o Dinamarca es sólo una muestra más de las contrariedades a las que debe enfrentarse un cineasta con causas pendientes en suelo norteamericano. Hasta el extremo de que ni su encarcelación por parte de las autoridades suizas en septiembre de 2009 ni el posterior arresto domiciliario al que se vería sometido le impidieron supervisar los trabajos de postproducción de una cinta cuya trama se queda corta si la comparamos con la accidentada vida del director franco-polaco.

Quizá Polanski tuvo en mente el final de Atraco perfecto (1956) de Kubrick


viernes, 8 de julio de 2022

El caso Rocío (2013)




Director: José Luis Tirado
España, 2013, 75 minutos

El caso Rocío (2013) de José Luis Tirado


Un escándalo de proporciones mayúsculas que, a día de hoy, sigue sin haberse resuelto plenamente a pesar de que El Rocío (1980) hace ya tiempo que se convirtiera, por derecho propio, en una película de culto. En ese sentido, el director José Luis Tirado indaga en El caso Rocío (2013) los pormenores de un litigio judicial que acabaría comportando el secuestro de la cinta (era la primera vez que algo así sucedía en nuestra democracia) y la posterior prohibición de la misma según sentencia del Tribunal Supremo. Y todo esto en 1984, cuando los socialistas llevaban ya dos años gobernando con mayoría absoluta.

Precisamente porque eran aquéllos unos tiempos (y así lo señala alguno de los muchos entrevistados que aportan su testimonio) en los que el afán por recrearse en la recién estrenada libertad invitaba a decir las cosas sin tapujos, el cineasta y su equipo se lanzaron a la filmación de la romería guiados por un espíritu etnográfico y desmitificador que, finalmente, desemboca en la evocación de los terribles hechos acaecidos en Almonte durante los primeros días de la Guerra Civil y que supusieron la muerte de un centenar de vecinos de dicha localidad onubense.



Vincular a las élites latifundistas con el Rocío resultaba poco menos que una insolencia en un momento histórico en el que buena parte del aparato franquista continuaba instalado en las estructuras del poder institucional. De modo que la inocencia con la que se rodó y se montó la película acabaría convirtiéndose en un arma de doble filo: por un lado, un documento gráfico capaz de captar la emoción del gentío durante una manifestación multitudinaria de fe; por otro, una visión nada convencional de toda la parafernalia que rodea los festejos y, por ende, potencialmente eficaz para enfurecer, como así fue, a los sectores más reaccionarios de la sociedad.

Lo más triste de toda esta historia es que Fernando Ruiz Vergara, asqueado por los muchos sinsabores a los que se vio expuesto a lo largo del proceso, jamás volvió a rodar otra película. En lugar de eso, optó por exiliarse voluntariamente en Portugal, donde, tras ver seriamente mermada su salud, fallecería en octubre del 2011 con apenas 69 años. Ésa fue la muerte oficial del cineasta, porque lamentablemente, y así lo atestigua Vítor Estevão, su director de fotografía: "Fernando murió mucho antes: el día en el que los mismos andaluces, en el que los españoles en general, lo rechazaron, acabando con él desde el punto de vista profesional".

Fernando Ruiz Vergara (1942-2011)


jueves, 7 de julio de 2022

Rocío (1980)




Director: Fernando Ruiz Vergara
España, 1980, 70 minutos

Rocío (1980) de Fernando Ruiz Vergara


Pocas veces una película ha levantado tantas ampollas como el documental Rocío (1980) de Fernando Ruiz Vergara (1942–2011), la que pasa por ser la primera película secuestrada judicialmente en España tras la restauración de la democracia (juntamente con El crimen de Cuenca, de Pilar Miró). El motivo, aparte de la visión crítica que ofrece la cinta a propósito de la célebre romería, fue que uno de los testimonios entrevistados señalaba a José María Reales Carrasco,​ antiguo alcalde de Almonte y fundador de la hermandad rociera de Jerez de la Frontera, como responsable de la masacre que tuvo lugar en el pueblo durante los primeros días de la Guerra Civil, lo que acabaría dando lugar a que​ los hijos del mencionado interpusieran una querella por injurias graves, así como por escarnio y ultraje a la religión católica.

Ruiz Vergara, sevillano de nacimiento aunque criado en Huelva, se había establecido en Portugal tras la Revolución de los Claveles y allí fundó, junto a su colaboradora Ana Vila, una cooperativa dedicada al cine militante. De ahí que, una vez muerto Franco, se decidiese a regresar con la intención de continuar una labor que a la postre acabaría reportándole numerosos quebraderos de cabeza. Y es que el proceso judicial, que se saldó con la mutilación de la película, supuso que el cineasta fuese además condenado a dos meses y un día de arresto mayor, 50.000 pesetas de multa, así como al pago de una indemnización de diez millones de pesetas en concepto de responsabilidad civil. La sentencia, recurrida por Ruiz Vergara ante el Tribunal Supremo, sería ratificada en 1984.



Vista con la perspectiva necesaria, las imágenes de Rocío resultan de una contundencia inapelable, si bien es cierto que el planteamiento general peca un poco de esquemático. Así pues, la voz en off de José Luis Gómez no deja lugar a dudas sobre la parcialidad del punto de vista adoptado, permitiéndose continuamente comentarios tendenciosos del tipo: "... y se transforman en iglesias, o son destruidas, las numerosas y bellísimas mezquitas que construyeron los árabes durante el largo período que dominaron la península".

Con todo y con eso, por muy maniqueos que puedan parecer los argumentos esgrimidos para evidenciar que las élites auspician el fervor religioso con el objetivo de alienar a las masas, son enormemente interesantes los comentarios aportados por Isidoro Moreno desde la óptica de la antropología social, así como las revelaciones del catedrático de Historia del Arte José Hernández Díaz en torno a la costumbre de mutilar las imágenes marianas para poder engalanarlas de manera más ostentosa.