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miércoles, 20 de junio de 2018

Normandía al desnudo (2018)




Título original: Normandie nue
Director: Philippe Le Guay
Francia, 2018, 105 minutos

Normandía al desnudo (2018)


Normandie nue (2018) es una de esas comedias reto en las que una comunidad se ve forzada a superar un peliagudo dilema: ¿deben los vecinos de Mêle-sur-Sarthe, la mayoría ganaderos acuciados por los efectos de la crisis económica, aceptar la suculenta oferta de un excéntrico fotógrafo americano que pretende retratarlos a todos desnudos en mitad de un idílico prado? 

Su director, el francés Philippe Le Guay, parece muy dado a las disyuntivas de grupo, toda vez que en Las chicas de la 6ª planta (2010) centraba su interés en la evolución que experimenta un corredor de bolsa del París de los años sesenta al frecuentar a unas simpáticas criadas españolas instaladas en la buhardilla de su mismo edificio.



En esta ocasión, son varios habitantes del pueblo los que tendrán que vencer algún tipo de reticencia: el candoroso carnicero (Grégory Gadebois), un farmacéutico de lo más reaccionario (Philippe Duquesne) y hasta, en otro orden de cosas, un parisino tan convencido de las bondades de residir en el campo junto con su familia que se empeña en negar las múltiples alergias que ello le provoca (François-Xavier Demaison).

Al frente de todos ellos, el carismático alcalde Balbuzard (François Cluzet) representa la tenacidad del líder capaz de aglutinar en torno a su figura el consenso necesario para sacar a la aldea de la apatía en la que vive instalada desde hace décadas. Un hombre que, sin embargo, también atraviesa sus propios altibajos al ver cómo tanta implicación no siempre se traduce en agradecimiento por parte de sus paisanos.


lunes, 5 de marzo de 2018

Les premiers les derniers (2016)




Título en español: Los primeros los últimos
Director: Bouli Lanners
Bélgica/Francia, 2016, 93 minutos



Cuarto (y, de momento, último) largometraje dirigido por el actor belga Bouli Lanners. El espectador atento notará enseguida en la grisácea atmósfera de tiempo detenido que se desprende de Les premiers les derniers la influencia de al menos dos referentes. El primero de ellos sería el Jarmusch de Dead Man (1995), cuya eximia banda sonora a cargo de Neil Young es aquí remedada por la guitarra de Pascal Humbert. El segundo, tal vez menos obvio, sería el ambiente apocalíptico de The Road (La carretera) (2009), con sus inquietantes espacios abiertos por los que deambulan criaturas un tanto sui géneris, a veces chiflados, a veces iluminados, otras amenazadores, pero siempre supervivientes de un mundo en ruinas.



Como telón de fondo, las vías del antiguo aerotrén surcando la solitaria campiña de Orléans: símbolo ideal del progreso venido a menos que ahora sirve para que los candorosos Esther (Aurore Broutin) y Willy (David Murgia) huyan sin rumbo fijo en busca de la hija de ella. Peculiar pareja, la inocencia de la cual contrasta con la peligrosidad de esa banda de maleantes dispuestos a matar a quien sea para hacerse con un misterioso teléfono móvil. O Cochise (Albert Dupontel) y Gilou (el propio Lanners), verdaderos cowboys modernos en un wéstern distópico.



Sólo falta añadir a ciertos personajes de aspecto mesiánico para completar el cuadro: un enterrador que "se parece" a Max von Sydow; un vagabundo llamado Jesús y al que una bala perdida atraviesa una mano, como los clavos del Cristo crucificado; un enclenque anciano de barba profética (Michael Lonsdale) que, interpelado por Gilou sobre por qué se ocupa del motel o de las flores del invernadero, responderá con un misterioso: "Parce que vivre ce n'est pas juste respirer..."


miércoles, 12 de abril de 2017

Rosalie Blum (2015)




Director: Julien Rappeneau
Francia, 2015, 95 minutos

Rosalie Blum (2015) de Julien Rappeneau


Debut en la dirección del hijo del cineasta Jean-Paul Rappeneau (Cyrano de Bergerac, Bon voyage...), adaptando la novela gráfica homónima de Camille Jourdy. Su argumento gira en torno a Rosalie Blum (Noémie Lvovsky), mujer un tanto misteriosa de vida solitaria que trabaja en el colmado de una pequeña localidad de provincias. Cuando el protagonista (Kyan Khojandi) entre en su tienda, éste tendrá la sensación de haberla visto antes, aunque, por más que intenta hacer memoria, no llega a saber dónde. Lo cual le llevará a obsesionarse con ella y seguirla a todas partes.

Por lo que tiene de fábula a propósito de la felicidad vinculada a pequeños gestos de una vida cotidiana no siempre tan gris como parece, Rosalie Blum entroncaría con una tradición de comedias francesas en las que un personaje femenino posee, a menudo sin saberlo, la clave para hacer mejor la vida de los otros y la suya propia. Estamos pensando en títulos como Odette Toulemonde (Eric-Emmanuel Schmitt, 2006) o la a estas alturas tan manida Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001).

Anémone: la madre pirada


Aunque, por otra parte, al centrarse en la vida anodina de un peluquero un tanto inmaduro y excesivamente apegado a su posesiva madre (Anémone), conecta con otra rama del reciente cine francés, a saber: la de esos personajes más bien inocentes, incapaces de cortar el cordón con el seno familiar. En ese sentido, los referentes serían Tanguy (Étienne Chatiliez, 2001), el Bruno que interpretaba Dany Boon en Mon meilleur ami (Patrice Leconte, 2006), Les garçons et Guillaume, à table ! (Guillaume Gallienne, 2013) o la más reciente Retour chez ma mère (Éric Lavaine, 2016).

En todo caso, lo interesante del filme que nos ocupa, además de la presencia de la joven Alice Isaaz, valor en alza de la cinematografía francesa, es cómo, a lo largo de las tres o cuatro partes en las que éste se divide, se deshace el camino para mostrarnos dos tramas que hasta un cierto momento habían discurrido en paralelo y así ayudarnos a atar cabos. Recurso éste del que recientemente también se servía la multipremiada La La Land.

Y, hablando de musicales, no está de más terminar haciendo alusión a la canción "Get Me Away from Here, I'm Dying", original de los escoceses Belle & Sebastian y que aquí sirve de leitmotiv en la interpretación de Luna Picoli-Truffaut, apenas una cantante que pasa desapercibida en la penumbra de un pub, pero a la que delata su segundo apellido: efectivamente, se trata de la nieta del director de Les quatre cents coups.

Laurent, el primo ligón (Nicolas Bridet) y Vincent (Kyan Khojandi)