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lunes, 3 de abril de 2023

Robin des Bois, la véritable histoire (2015)




Título en español: Robin de los Bosques, la verdadera historia
Director: Anthony Marciano
Francia, 2015, 93 minutos

Robin des Bois, la véritable histoire (2015)


Puede que el irreverente sentido del humor de Max Boublil, basado en una incorrección política más bien de brocha gorda, no guste a todo el mundo por igual, teniendo en cuenta que el actor y cantante francés (París, 1979) se permite incluso algún que otro comentario homófobo con tal de arrancar las carcajadas de sus seguidores. En todo caso, no parece que dicha fórmula le reportara excesivo éxito a la hora de atraer espectadores que quisieran disfrutar de esta curiosa parodia en torno a un Robin Hood de pacotilla, cobarde y embustero, que roba a los pobres para hacerse él rico.

Dirigida por Anthony Marciano (con ese apellido, cabía esperar cualquier cosa), Robin des Bois, la véritable histoire (2015) se inscribe en los mismos parámetros de un tipo de cine francés que desmiente la proverbial fama de intelectualismo con la que se suele asociar a los filmes de dicha nacionalidad. Y es que, además de las sesudas reflexiones que en su día llevaron a cabo los directores de la Nouvelle Vague, en la Francia actual también se cultiva una variante de comedia gamberra cuya única finalidad consiste en reírse de todo y de todos. Algunos ejemplos, en clave histórica, serían ¡¡¡Caverrrrnícola!!! (RRRrrrr!!!, 2004) de Alain Chabat o Los visitantes (Les visiteurs, 1993) de Jean-Marie Poiré, por no citar las astracanadas protagonizadas por el conjunto Les inconnus en las diversas entregas de Les trois frères.



Entre las extravagancias más llamativas que nos depara el guion de Marciano y Boublil destaca cómo Robin (Boublil) gira la cara con asco cada vez que le habla Petit Jean (Ary Abittan), se supone que a causa de la fuerte halitosis que padece este último, o los gallos que continuamente se le escapan al sheriff de Nottingham (Gérard Darmon) cuando quiere impostar la voz. Aunque son, sin duda, los comentarios de naturaleza sexual o sexista (dirigidos contra Marianne, interpretada por Géraldine Nakache) los que pudieran incomodar a quienes no estén avezados a la libertad de expresión tal y como la entienden en el país vecino.

Luego hay momentos verdaderamente divertidos, como ese gag en el que Robin y Fray Tuck (Malik Bentalha) pretenden hacerse pasar por los "Kask Punk", versión medieval de los Daft Punk: elemento anacrónico que no podía faltar en una cinta de tales características, por más que los decorados y los exteriores, filmados en Hungría, nos hagan creer que la acción transcurre en la Inglaterra del siglo XII.



domingo, 14 de enero de 2018

Des gens qui s'embrassent (2013)




Título en español: Gente que se besa
Directora: Danièle Thompson
Francia/Bélgica, 2013, 97 minutos

Des gens qui s'embrassent (2013)


Pese a haber dirigido apenas seis largometrajes desde su debut en 1999 con La bûche, da la sensación de que la monegasca Danièle Thompson (el apellido inglés lo tomó de su primer marido, un financiero británico) lleva toda la vida haciendo películas, tal vez porque antes fue una reputada guionista al servicio de cineastas como Claude Pinoteau (La boum, 1980; La neige et le feu, 1991) o Patrice Chéreau (Ceux qui m'aiment prendront le train, 1998). De hecho, fue nominada al Oscar por Cousin cousine en 1975. Y como directora, aún tenemos muy reciente su último filme, Cézanne et moi, estrenado en España el pasado mes de agosto y que recreaba la amistad entre dicho pintor y el novelista Émile Zola.

La que no llegó a estrenarse en salas comerciales fue su anterior trabajo, Des gens qui s'embrassent, aunque sí pudo verse en el Festival de Cine Hebreo de Barcelona. Se trata de una comedia coral, coescrita junto a su hijo Christopher, al estilo de Cena de amigos (2009) o Patio de butacas (2006), dos de sus títulos más celebrados, en la que la acción gira en torno a los Melkowich, una atípica familia judía: Roni (Kad Merad), tan hortera como ostentoso, fan incondicional de Frank Sinatra, ha levantado un imperio gracias a "democratizar" la venta de diamantes entre amplios sectores de la sociedad; Zef (Éric Elmosnino), en cambio, es un afamado violinista residente en Nueva York y que respeta escrupulosamente los preceptos del Talmud. Ni que decir tiene que se llevan a matar. Las esposas de ambos, por cierto, son también completamente antagónicas: la despampanante Giovanna (Monica Bellucci) es una mujer superficial obsesionada por el lujo que sólo se preocupa de su apariencia física; la espiritual Irène (Valérie Bonneton), por contra, es amante de la música como su marido y bastante sumisa, lo cual le costará la vida al ser atropellada cuando iba a buscarle un sándwich de pastrami. Aunque calcadas a sus respectivos padres, las primas Noga (Lou de Laâge) y Melita (Clara Ponsot) mantienen una estrecha relación. En cuanto al anciano patriarca de la familia (Ivry Gitlis), su demencia senil no sólo le hace confundir continuamente a unos y a otros, sino que le convierte en un personaje tan entrañable como divertido. Pero cuando Noga conozca a un apuesto joven (Max Boublil) que viaja en el mismo vagón de tren que ella las cosas cambiarán drásticamente para todos...



Des gens qui s'embrassent posee el habitual gusto por el detalle de su directora, comenzando por el reparto: sólo Monica Bellucci podía encarnar el papel de glamurosa consorte habituada a las recepciones suntuosas y a las fiestas a bordo de un fastuoso yate en Saint-Tropez; o Ivry Gitlis, violinista en la vida real y al que el resto del equipo debía escribirle los diálogos en grandes paneles para que no se quedase en blanco. Y lo mismo podría decirse de las localizaciones: la parisina Place de la Concorde y el selecto restaurante Maxim's, la Saint Pancras Station de Londres...

Como es habitual en su filmografía, Thompson nos habla en esta película de cómo han cambiado los tiempos, los códigos, los roles sociales y familiares; de hasta qué punto es absurdo discutir por nuestras diferencias religiosas o personales. En una palabra: un canto a la tolerancia y a la diversidad que la lleva a imaginar un mundo donde sólo haya "personas que se besan".


jueves, 14 de abril de 2016

El novato (2015)




Título original: Le nouveau
Director: Rudi Rosenberg
Francia, 2015, 81 minutos

El novato (2015) de Rudi Rosenberg


Para su primer largometraje como director, el actor (y ahora también realizador) Rudi Rosenberg ha decidido abordar el mundo de los adolescentes desde la perspectiva del chaval que llega nuevo a un instituto y que no lo tiene nada fácil para integrarse y entablar nuevas amistades. Evidentemente, dicho planteamiento recuerda bastante al de La fiesta (La boum, Claude Pinoteau, 1980) una de las influencias confesas de Rosenberg. De hecho, esta última se rodó en el Liceo Henri IV, que se encuentra a pocas calles del Colegio Montaigne, el centro educativo cuyas aulas vemos en El novato.

La diferencia entre ambas estriba, por contra, en el hecho de que el filme de Pinoteau era (como ya dijimos hace algunas semanas en una entrada anterior) una apuesta familiar en la que la abuela y los padres también gozaban de gran protagonismo. En El novato, en cambio, los padres apenas sí aparecen en una escena. ¿Cómo debe ello interpretarse? ¿Se nos está diciendo que en la sociedad actual los padres se hallan en muchas ocasiones desaparecidos en combate (léase por obligaciones laborales, verbigracia)? Quizás. En todo caso, lo que salta a la vista es que tanto Benoît como el resto de sus compañeros pasan demasiadas horas solos. Aunque ello no es óbice, sin embargo, para que todos acaben encontrando su lugar.

Tío y sobrino


En palabras del director: "Quería filmar a unos chicos divirtiéndose haciendo cosas un poco estúpidas, y estas cosas hacen que vaya naciendo su historia de amistad de manera natural. Hay muchas películas de pandillas de amigos ya formadas, mientras que con la nuestra la idea era asomarse al instante inmediatamente anterior e interesarse por la génesis de una banda." Sí: porque aparte de Benoît (Réphaël Ghrenassia), también son novatillos en el cole la sueca Johanna (Johanna Lindstedt) y Aglaée, la candidata a delegada de la clase (Géraldine Martineau, quien vuelve a interpretar al mismo personaje que ya encarnara en un corto dirigido por Rosenberg en 2010). A ellos se unirán, por último, Joshua (Joshua Raccah) y Constantin (Guillaume Cloud-Roussel): excéntricos y carentes de habilidades sociales, el hecho de haber sido a menudo rechazados por los demás estudiantes se acabará convirtiendo precisamente en lo que les una en su "rebelión" frente a los populares del centro.

Sin embargo, hay que reconocer que el inductor de que los chicos vean reforzado su amor propio es Greg, el tío del protagonista (un "adolescente" de treinta años al que da vida el cantante Max Boublil): suya será la idea de organizar una fiesta en casa de los padres de Benoît, adonde, por cierto, él mismo se halla instalado sin oficio ni beneficio. DJ de lo más peculiar, el desaliñado Greg les enseñará también a enfrentarse a la banda de Charles (Eythan Chiche) y sus matones mediante réplicas de lo más ingenioso.

Réphaël Ghrenassia (Benoît) fue el elegido tras un casting
 en el que participaron más de 5000 aspirantes