Mostrando entradas con la etiqueta Nancho Novo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nancho Novo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de junio de 2021

Tierra (1996)




Director: Julio Medem
España, 1996, 125 minutos

Tierra (1996) de Julio Medem


El vino de una determinada región sabe a tierra porque el suelo de los viñedos se halla infestado de cochinillas. Ángel (Carmelo Gómez) será el responsable de fumigar la comarca si no se lo acaba impidiendo antes el acentuado desdoblamiento de personalidad que padece. "Soy la parte de ti que ha muerto y te hablo desde el cosmos..." Sin embargo, y a pesar de lo explícito de su título, el que fue tercer largometraje dirigido por Julio Medem comienza en el cielo y acaba en el mar: elementos todos ellos, junto con la tierra, que conforman la inspiración telúrica de una cinta tan personal como inclasificable.

Porque en aquel recóndito rincón del mundo donde la gente se muere dos veces también caen los rayos con más frecuencia de la habitual: descargas eléctricas que se ceban sobre algún lugareño como si algo o alguien tuviese la facultad certera de fulminar a la víctima. Tal vez la voluptuosa Mari (Silke), presencia un tanto misteriosa, envuelta en aires de embaucadora circe y antítesis de la maternal Ángela (Emma Suárez). El forastero fumigador, dotado con la rara facultad de hablar con los difuntos, se debatirá entre ambas mujeres, al tiempo que intenta sacar adelante su tarea con la ayuda de un clan gitano del que no sabe si fiarse.



El hecho de que Ángel haya estado en un psiquiátrico pudiera explicar buena parte del caos que parece reinar en su mente, si bien no se aportan muchos más datos a propósito de los motivos que lo llevaron a estar ingresado ni cómo o por qué salió de allí. En todo caso, Tierra (1996) no parece tanto una historia contada desde el punto de vista de un loco solitario, sino más bien una entelequia con pretensiones de drama filosófico.

La banda sonora de Alberto Iglesias y, sobre todo, la soberbia fotografía de Javier Aguirresarobe dotan al conjunto de una apariencia a medio camino entre la ensoñación metafísica y el paisaje marciano: una fábula genuinamente contemporánea, con toques existencialistas, candidata a la Palma de Oro en Cannes y en la línea del Julio Medem más innovador, rodeado, como era habitual durante esta primera etapa del director vasco, de sus intérpretes habituales (aparte de los ya mencionados, Nancho Novo, Karra Elejalde...).



viernes, 8 de enero de 2021

Los amantes del Círculo Polar (1998)




Director: Julio Medem
España/Francia, 1998, 112 minutos

Los amantes del Círculo Polar (1998) de Julio Medem


Ana y Otto son palíndromos. Como Medem. También esta película empieza y acaba con el azul gélido de las tierras árticas. Tonalidad que, por cierto, impregna de principio a fin la fotografía de Los amantes del Círculo Polar (1998) hasta convertirse en la concreción visual de una historia que gira en torno a elementos tan dispares como el azar, los amores imposibles o la familia. Sus protagonistas, los ya mencionados Ana (Najwa Nimri) y Otto (Fele Martínez), se persiguen incansablemente a través del espacio y el tiempo hasta recalar en una pequeña ciudad finlandesa.

Todo parece posible, todo acaba estando conectado, en esta cinta escrita y dirigida por un cineasta que huye del realismo ramplón para refugiarse en otro mundo, su universo particular, profundamente marcado por las experiencias iniciáticas de la infancia y la primera adolescencia, esa región de aviones de papel, padres divorciados y hermanastros que van en busca del sol de medianoche.



Poco importa que los dos sigan trayectorias completamente distintas, que cada cual tenga sus propias relaciones o que les separen miles de kilómetros de distancia: ambos están unidos desde que eran unos críos y por mucho que pasen los años el destino los volverá a juntar, aunque sea en Laponia bajo las circunstancias más adversas.

Apenas una pupila, en la que asoma una lágrima incipiente, le basta al director para dar a entender el vínculo que une a estas dos almas. Y aunque Ana y Otto perciban cosas distintas ante unos mismos hechos, el carácter cíclico de la existencia los llevará a reincidir con la obstinación de quienes nacieron predestinados a dejarse guiar por la casualidad.



viernes, 8 de enero de 2016

Todos los hombres sois iguales (1994)







Director: Manuel Gómez Pereira
España, 1994, 102 minutos



Amparándose en el esquema de comedias de éxito como Tres solteros y un biberón (1985, Coline Serreau) y su remake americano Tres hombres y un bebé (dirigida en 1987 por Leonard Nimoy, el celebérrimo Mr. Spock de Star Trek), Manuel Gómez Pereira presentaba la historia de tres divorciados que comparten apartamento y debilidad / rivalidad por su empleada doméstica: una Cristina Marcos que se llevó el Goya a la mejor actriz por dicho papel.

Cada uno de los hombres responde a un patrón bien definido dentro de lo que son los tópicos al uso: el piloto de avión Joaquín (Juanjo Puigcorbé) vendría a ser el cerebro del grupo; Manolo (comentarista deportivo radiofónico interpretado por Antonio Resines) sería el sibarita bon vivant y Juan Luis (Imanol Arias), el seductor.

Por lo demás, no se puede decir que Todos los hombres sois iguales sea una película que haya envejecido bien. Sobre todo por ese aire prefabricado tan propio de los años noventa y que se ve acentuado por la banda sonora del malogrado Bernardo Bonezzi. De todos modos, hay anunciada para este año una nueva versión del filme, también dirigida por Gómez Pereira aunque en la República Dominicana. Esperemos que los aires caribeños aporten algo más de salero a un guion que, si bien en su momento fue premiado con un Goya y tuvo su secuela televisiva, a día de hoy se nos antoja aburridííííííííííísimo...