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miércoles, 21 de mayo de 2025

Una quinta portuguesa (2025)




Directora: Avelina Prat
España/Portugal, 2025, 114 minutos

Una quinta portuguesa (2025) de Avelina Prat


Segunda incursión en el largometraje de ficción de la valenciana Avelina Prat (1972), quien con Vasil (2022) ya había dado muestras de su inusual talento para las historias de personajes que no acaban de encajar en ninguna parte. Eso es, de hecho, lo que le ocurre a Fernando (Manolo Solo), el protagonista de Una quinta portuguesa (2025), individuo cuya existencia anodina como profesor universitario se ve repentinamente interrumpida el día en el que lo abandona su pareja (Kasia Kapcia) sin darle ningún tipo de explicaciones.

Comienza entonces para él un singular viaje en busca de sí mismo que lo llevará hasta la recóndita propiedad a la que alude el título. Aunque antes el susodicho Fernando, por esos azares de la vida, suplanta la identidad de un jardinero al que conoce por casualidad tomando un café. Toda una odisea: la del individuo gris e insignificante al que parece que la fortuna le sonríe momentáneamente para situarlo en un contexto idílico donde no sólo encuentra nuevos amigos, sino además a Amália (Maria de Medeiros), figura femenina por la que sentirá atracción inmediata.



Sin embargo, algo muy similar acontece tiempo después cuando, al regresar a su antiguo apartamento, lo encuentra ocupado ahora por una mujer, aspirante a enfermera (Branka Katic), que parece la versión mejorada de la esposa que lo abandonó sin razón aparente, meses atrás, para regresar a Serbia.

Nos hallamos, sin ningún género de dudas, ante un cine profundamente humanista que explora cierta poética de lo cotidiano, a ratos enigmática y siempre pausada, a la vez que fomenta la reflexión sobre la empatía y la generosidad. Todo ello mediante una fábula en torno a la identidad y la búsqueda de un lugar de pertenencia. La fotografía de Santiago Racaj y la banda sonora del francés Vincent Barrière se encargan del resto hasta lograr la atmósfera lánguida y contemplativa que caracteriza al filme.



lunes, 15 de febrero de 2021

El detective y la muerte (1994)




Director: Gonzalo Suárez
España/Polonia/Francia, 1994, 108 minutos

El detective y la muerte (1994) de Gonzalo Suárez


El universo particular de Gonzalo Suárez, ya sea en su faceta de cineasta o en la de narrador, aparece continuamente poblado por seres un tanto extraños que, como Rocabruno y Ditirambo, son, a la vez, ellos mismos y su contrario. De ahí que, en la película que nos ocupa y mientras comparten un trayecto nocturno en coche, el Hombre Oscuro (Carmelo Gómez) le espete en un par de ocasiones al Detective (Javier Bardem) lindezas del tipo: "Si yo fuera tú no estaría conmigo" o "Si yo fuera tú me libraría de mí". Advertencias a las que el interpelado acaba replicando con una pregunta: "¿Cuánto darías tú si fueras yo para librarme de ti?"

Pretender reducir un filme de las características de El detective y la muerte (1994) a las angosturas de una lógica cartesiana sólo puede arrojar como resultado final la estupefacción de quien, harto de habérselas con un acertijo capcioso, termina por rendirse a la evidencia de que sus aristas, aparentemente crípticas, no son más que un mero divertimento desprovisto de todo sentido. Lo cual resulta, en sí mismo, enormemente profundo, según esa teoría de los opuestos a la que antes aludíamos. Baste señalar, como única aclaración, que Suárez se inspiró en un cuento de hadas de Andersen, pero sometiéndolo a los parámetros del Cine Negro.



Algunos de los personajes que aquí se dan cita parecen haber saltado de las páginas inertes de los libros a la vida ilusoria de la pantalla. Tal sería el caso, por ejemplo, de la Duquesa (Charo López), sofisticada femme fatale que ya había hecho acto de presencia en la novela El roedor de Fortimbrás (1965) y que ahora pondrá a prueba las dotes amatorias del antiguo boxeador, reconvertido en Detective, antes de consumar su traición.

Rodada en una Varsovia irreal y ruinosa, las maquinaciones que desde la Casa Azul orquesta la Gran Mierda (Héctor Alterio) irán por vez primera dirigidas contra el único gobierno al que no se puede engañar ni corromper: la propia Muerte. Que "nunca devuelve lo que coge (sólo, a veces, cambia una vida por otra)", mientras sobrevuela, al mismo tiempo, los arrabales de una ciudad fantasmal en cuyas profundidades habita la frágil María (Maria de Medeiros), criatura desvalida y miope que va en busca de quien pueda devolverle la respiración a su hijo.



sábado, 2 de febrero de 2019

El venerable W. (2017)




Título original: Le vénérable W.
Director: Barbet Schroeder
Francia/Suiza, 2017, 100 minutos

El venerable W. (2017) de Barbet Schroeder


El realizador Barbet Schroeder culmina su trilogía sobre el mal con esta crónica en torno a la inquietante figura de Ashin Wirathu, líder budista de Myanmar (la antigua Birmania) y fundador del movimiento islamófobo 969. Otra vuelta de tuerca aún más despiadada, si cabe, habida cuenta de que en sus anteriores documentales quedaba meridianamente clara, desde un principio, la perversidad del dictador ugandés Idi Amin Dada o del abogado Jacques Vergès, mientras que en el caso que nos ocupa cabría esperar la no violencia que, al menos aparentemente, predica el budismo.

Con precisión quirúrgica, Le vénérable W. analiza las circunstancias que se dan cita en la convulsa realidad que azota al país asiático desde que, en 2007, diese inicio la denominada Revolución del Azafrán a través de las protestas encabezadas por los propios monjes, quienes representan el 30% de la población. Levantamiento popular contra el aumento del precio de los carburantes decretado por el gobierno militar y que, debido a sus reivindicaciones de carácter social, sería neutralizado, años más tarde, desde el seno de algunos monasterios mediante el discurso abiertamente racista de Wirathu.



Diatribas contra la minoría rohinyá de religión musulmana, a los que se acusa de querer adueñarse del país y de acabar con la "pureza de la raza" (sic), que han calado como la pólvora entre amplios sectores de la sociedad birmana. Resultado: un genocidio en toda regla que amenaza con que se repitan las atrocidades ya cometidas por los jemeres rojos en la vecina Camboya.

Aunque, según confesaba Schroeder en el coloquio posterior a la proyección, el señor W. no ha quedado del todo descontento con la imagen que de él se ofrece en el filme. A lo mejor ello es debido al hecho de que Wirathu, financiado y promovido por la junta militar que detenta el poder en Myanmar, ve en la película el vehículo ideal para que su discurso fructifique en Europa. A fin de cuentas, lo que opina Marine Le Pen a propósito de los musulmanes no difiere gran cosa... Y es que, bromea divertido Schroeder (quien decidió rodar este documental para reencontrarse con la espiritualidad budista que lo sedujo durante su juventud), él ya hace tiempo que dejó de tener fe en sus antiguos ideales, ni siquiera respecto a la admiración que un día sintió hacia los anarquistas que hicieron la revolución en la Barcelona del 36. "¡No tendrá ideales", apostilla Riambau, "pero sí un puñado de buenas películas que veremos a lo largo de las próximas semanas!"


jueves, 1 de junio de 2017

Correspondências (2016)




Directora: Rita Azevedo Gomes
Portugal, 2016, 145 minutos

Correspondencias (2016) de Rita Azevedo Gomes


Film collage, heteróclito en formatos y sin una línea argumental precisa más allá de innumerables extractos de la correspondencia que entre 1959 y 1978 mantuvieron los escritores portugueses Jorge de Sena y Sophia de Mello Breyner Andersen. Forzados por el exilio e imbuidos de una lucidez que trasciende más allá de la pantalla, las almas sensibles de uno y otro se manifiestan lo mismo en su propia voz, mediante imágenes de archivo, que a través del recitado de la larga lista de colaboradores con los que ha podido contar para este proyecto la realizadora lisboeta Rita Azevedo Gomes.

En el coloquio posterior al preestreno que ha tenido lugar esta tarde en el Zumzeig Cinema (Béjar 53, Barcelona), comentaba a los asistentes cómo con algunos de ellos le une una relación que se remonta a muchos años atrás. Tal sería el caso, por ejemplo, de los franceses Pierre Léon, Eva Truffaut y Luna Picoli-Truffaut (estas últimas, por cierto, hija y nieta, respectivamente, del cineasta francés).



Tiene gracia, confiesa, cómo alguien que siempre se había mostrado reacia a servirse de las nuevas tecnologías para hacer cine haya terminado sucumbiendo al iPad o al iPhone en esta ocasión. Y, pese a, en un principio, echar de menos el objetivo de la cámara, lo cierto es que ha sabido sacarles un partido notable. Aunque no sólo a nivel visual, ya que tanto por su factura como por su espíritu hondamente humanista, Correspondências conecta directamente con propuestas como la que dos años atrás llevaba a cabo su compatriota Maria de Medeiros en Entre deux inconnus, similar diálogo epistolar que, al amparo del canal Arte, la actriz mantenía con el filósofo Stéphane Zagdanski.

Abrumadoramente delicioso, el corpus de frases e ideas atesorado en Correspondências marca un itinerario vital que arranca en el país luso para, cruzando el Atlántico, llegar primero hasta Brasil, luego a Estados Unidos y, al mismo tiempo, enlazar con Francia o Grecia, en una aventura cosmopolita y políglota en la que la poesía acaba adquiriendo el valor de lenguaje universal.

Rita Azevedo Gomes

viernes, 10 de febrero de 2017

Henry & June (El diario íntimo de Anaïs Nin) (1990)




Título original: Henry & June
Director: Philip Kaufman
EE.UU./Francia, 1990, 136 minutos



Cuando Henry llegó, hizo varias observaciones contradictorias. Que podía vivir sin nada, que se sentiría muy bien si consiguiera un empleo, que su integridad le impedía escribir guiones en Hollywood. Al final dije: 
-¿Y qué hay de la integridad cuando se escriben relatos por dinero? 
Henry se echó a reír, admitió la paradoja y las contradicciones, volvió a reírse y zanjó el tema.

Anaïs Nin
Diario (Traducción de Víctor Vega)

Si vivir es lo supremo, entonces viviré, aun cuando deba volverme un caníbal. Hasta ahora he procurado salvar mi preciosa piel, he procurado preservar los pocos pedazos de carne que me cubren los huesos. Eso se acabó. He llegado al límite de la resistencia. Estoy de espaldas contra la pared; no puedo retroceder más. Por lo que se refiere a la historia, estoy muerto. Si hay algo más allá, tendré que reaccionar. He encontrado a Dios, pero no es suficiente. Sólo estoy muerto espiritualmente. Físicamente estoy vivo. Moralmente soy libre. El mundo que he abandonado es una casa de fieras. El amanecer se alza sobre un mundo nuevo, una jungla en que vagan espíritus flacos y con garras aguzadas. Si soy una hiena, soy una hiena flaca y hambrienta: salgo de caza para engordar.

Henry Miller
Trópico de Cáncer (Traducción de Carlos Manzano)

Cuando una película comienza con los acordes iniciales de La consagración de la primavera de Stravinski y el hijo de Buñuel (Juan Luis) interpretando un pequeño papel (el de editor de las obras de Anaïs Nin), se está poniendo el listón altísimo. Sobre todo si a la escritora la interpreta la portuguesa María de Medeiros, cuya exótica belleza casaba a la perfección con el personaje.

Fue Henry & June una oportunidad perdida de plasmar en imágenes semejante período de notable efervescencia artística: el de los inicios de los años treinta en la capital francesa. Queriendo adentrarse en los entresijos de la pasión amorosa que unió a Henry Miller (Fred Ward) y su mujer (Uma Thurman) con la autora de ascendencia cubano-española, el director Philip Kaufman acabó mostrando un París de acordeones y atardeceres a orillas del Sena. Era inevitable, pues siempre que Hollywood ha pretendido retratar la ciudad de las luces ha terminado sucumbiendo a los mismos topicazos: los de la postal idílica del "americano en París" que juega a ser bohemio.

Así pues, de la interesante actividad literaria y artística que llevaron a cabo los personajes cuya vida retrata el filme apenas nos llega el eco como trasfondo histórico, fagocitada aquélla por un erotismo que vendría a ser la versión sofisticada y superficial de El último tango en París. De hecho, Henry & June daría pie a la creación de una nueva categoría para clasificar las películas por edades: la de no recomendada para menores de 17 años.


domingo, 5 de febrero de 2017

Tres hermanos (1994)




Título original: Três Irmãos
Directora: Teresa Villaverde
Portugal/Francia/Alemania, 1994, 108 minutos

Tres hermanos (1994)


Un padre bestial. Una madre suicida. Tres hermanos (dos varones y una joven de veinte años) bastante distintos entre sí, aunque todos ellos marcados por la sordidez del ambiente en el que han crecido. Dramón intenso, muy de los noventa, centrado en una familia desestructurada lisboeta. Fue el segundo largometraje dirigido por la cineasta Teresa Villaverde y, viéndolo con la perspectiva que dan los años, uno tiene la sensación de viajar en el tiempo: sobre todo cuando los protagonistas visitan una discoteca en la que suenan los éxitos del momento.

Aparte de hacerle ganar la Copa Volpi en Venecia, la infortunada Maria que compuso para la ocasión Maria de Medeiros era un personaje cándido, la más ingenua de los tres hermanos que daban título a la película. Estudiante de matemáticas, su profesora (la francesa Mireille Perrier) parece ser de las pocas personas que la comprenden. Al salir de clase, la joven trabaja en las oficinas de un pequeño negocio familiar donde tendrá problemas con el hijo de los dueños.

La acompañaba en el reparto la española Laura del Sol, la misma que destacó bajo las órdenes de Saura en Carmen (1983) y que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Francia. Aquí interpretaba a Teresa, la novia de João (el ruso Evgeniy Sidikhin), y su personaje se expresaba casi siempre en castellano.

Completaba la tríada Marcello Urgeghe en el papel de Mário, el más díscolo de los hermanos y el que más acusará los altercados que generan las rencillas familiares, como se verá sobre todo por el enfrentamiento con el padre y, de un modo especialmente patético, tras la muerte de la madre. En una huida hacia adelante, Mário intentará refugiarse en los brazos de algunos hombres a cambio de dinero...

Lo dicho: un dramón. Pese a que el paso del tiempo le haya hecho perder algo de su fuerza original.


viernes, 3 de febrero de 2017

Noticias de Dios (1996)




Título original: Des nouvelles du bon Dieu
Director: Didier Le Pêcheur
Francia, 1996, 100 minutos

Seis personajes en busca de Dios...

Noticias de Dios (1996) de Didier Le Pêcheur


La impronta de Pirandello es más que evidente en Des nouvelles du bon Dieu (1996): los integrantes de un grupo tan variopinto como extravagante están totalmente convencidos de ser en realidad personajes de una novela escrita por Dios, con lo que deciden ir en su busca para pedirle cuentas por haber imaginado para ellos unas vidas tan decepcionantes. ¡Y además son seis!

Claro que también tiene algo de Unamuno, en cuya novela (o nivola) Niebla el protagonista Augusto Pérez intentaba llevar a cabo una rebelión semejante, aunque parece improbable que la obra del bilbaíno haya circulado mucho en Francia. Hay que decir, eso sí, en honor de la verdad y de la originalidad, que Niebla se publicó por vez primera en 1914, mientras que Luigi Pirandello no estrenó sus Sei personaggi in cerca d'autore hasta 1921.



Sea como fuere, lo cierto es que el tono irreverente de la cinta, ópera prima del realizador Didier Le Pêcheur, casaba a la perfección con el apellido del cineasta, habida cuenta de que Le Pêcheur ('el pescador') pasaría a significar 'el pecador' con sólo cambiarle el acento (le pécheur). Algo que entroncaría con el universo de la reciente Le fils de Joseph de Eugène Green: de hecho, ambos filmes cuentan con la presencia de la portuguesa Maria de Medeiros.

Dotada de una estructura circular que empieza y acaba con un taxi estrellándose contra una pared, Noticias de Dios indagaba en los posibles vínculos que conectan vida y literatura. Los mismos que parecen establecer algún tipo de paralelismo entre un novelista suicida llamado Alessandro Battavia y el creador universal. O los que vendrían a explicar las continuas elipsis que aquejan a los protagonistas en su particular peregrinación absurda.


viernes, 27 de enero de 2017

El resto de nada (2004)




Título original: Il resto di niente
Directora: Antonietta de Lillo
Italia, 2004, 103 minutos

El resto de nada (2004)


Un tráiler de cien minutos... En El resto de nada (2004) nos encontramos frente a una de esas películas en las que el vestuario es impecable, así como la recreación histórica dieciochesca y las localizaciones en palacios de época, pero que narrativamente adolece de una caligrafía cuasi televisiva, sin llegar en realidad al fondo del asunto: cómo una aristócrata portuguesa acaba asumiendo los ideales republicanos en el Nápoles de 1799.



Libre adaptación de la novela de Enzo Striano (1927–1987), la trama de Il resto di niente gira en torno al personaje de Eleonora Pimentel Fonseca, excelentemente compuesto por Maria de Medeiros: desde el misterioso primer plano de la película, su mirada va a ser el centro de la acción e hilo conductor de su periplo desde los sofisticados ambientes palaciegos hasta el cadalso. Algo que cobra su pleno sentido cuando en el desenlace la veamos avanzar de espaldas y a contraluz hacia el patíbulo, no sin antes haber llamado siervos a los severos jueces del tribunal que la ha condenado a morir guillotinada. Comprenderemos, entonces, que el filme está dotado de una estructura circular en la que, a pesar de los continuos saltos temporales, el recorrido por la vida de esta mujer empieza y acaba en la antesala de su ejecución.

Antonietta de Lillo dando instrucciones durante el rodaje

viernes, 20 de enero de 2017

HH, Hitler en Hollywood (2010)




Título original: HH, Hitler à Hollywood
Director: Frédéric Sojcher
Bélgica/Francia, 2010, 85 minutos

HH, Hitler en Hollywood (2010)


Que un documental sea a la vez una obra de ficción es, en principio, algo tan chocante como que Adolf Hitler hubiese tenido alguna vinculación con la meca del cine. En realidad, ni lo uno ni lo otro es lo más relevante en HH, Hitler à Hollywood, porque la parodia del periodismo de investigación y de las películas de James Bond que se lleva a cabo en este mockumentary sólo es un pretexto para hablar de lo que representó en su momento el cine europeo y de cómo los americanos llegarían a controlar el mercado internacional. 

Son, al respecto, tremendamente reveladoras las palabras del cineasta Andrei Konchalovski: no hay libertad de elección en el sector audiovisual por más que nos sometan a un bombardeo continuo de imágenes carentes de contenido. La prueba está en que si en el cine de una pequeña aldea italiana sólo proyectan dos películas, lo más probable es que ambas sean estadounidenses. Igualmente interesantes son las reflexiones de Theo Angelopoulos o de Wim Wenders, así como la aparición sorpresa, tras los títulos de crédito finales, del centenario Manoel de Oliveira, a quien va dedicado el filme.



El resto de la trama es tan simpático como intrascendente, con esos actores en radiante color que contrastan con la grisura del entorno. Recurso, este último, que se ha venido explotando desde El mago de Oz de Victor Fleming hasta la recentísima Frantz de François Ozon.

En cuanto a las inverosímiles pesquisas de Maria de Medeiros en pos de un olvidado realizador llamado Louis Aramcheck, así como la búsqueda en archivos de toda Europa de sus películas Je ne vous aime pas y la que da título a esta cinta del belga Frédéric Sojcher, bien empleadas están si han servido para recuperar la memoria de la actriz Micheline Presle, célebre en su día por haber participado en clásicos como Le diable au corps (1947) de Claude Autant-Lara.


miércoles, 18 de enero de 2017

El hijo de José (2016)




Título original: Le fils de Joseph
Director: Eugène Green
Francia/Bélgica, 2016, 115 minutos

El hijo de José (2016)


Dice Eugène Green que él no nació en Estados Unidos sino en Barbaria, al tiempo que anuncia una oleada de barbarización a escala planetaria. Lo ha dicho esta tarde/noche en la Filmoteca de Catalunya durante la presentación del ciclo Eugène Green: el cineasta barroco. Y, acompañándolo, la actriz Maria de Medeiros, de quien Esteve Riambau ha señalado medio en broma que han adoptado estos últimos días, dado lo mucho que se prodiga últimamente por allí (y todavía tiene que volver otra vez para presentar Airbag).

Justo antes de comenzar la proyección de la recién estrenada Le fils de Joseph, Green se dirige a la concurrencia haciendo gala de su sentido del humor: "Mi cine es muy peculiar, por eso no me molestaré si en mitad de la película se levantan ustedes y se marchan: ya estoy acostumbrado." Esto último, por suerte, no llega a suceder (el público de la Filmo sabe lo que se hace...), pero sí que es bastante palpable la primera parte de su afirmación: mirando directamente a cámara, valiéndose del plano contra plano en muchos diálogos, Green obliga a los actores a recitar el texto como lo hubieran hecho los personajes de Corneille o de Racine. Dicha frontalidad ha llevado a Esteve Riambau a decir que el suyo es un cine de la parole, lo que en francés vendría a ser el uso concreto de la lengua.

Texto del que los intérpretes, por cierto, no tienen permitido cambiar ni una coma. Maria de Medeiros bromea al respecto: "Sólo me atreví a sugerirle una pequeña adición una vez... ¡y se lo comenté con tres semanas de antelación!" La frase, todo sea dicho, se mantuvo en el montaje final: es aquella, pronunciada en plena embriaguez durante una fiesta, en la que Violette Tréfouille, la extravagante crítica literaria interpretada por Medeiros, habla de Marcel Proust como si aún viviese y afirma "que últimamente ya no es el que solía".



Viendo El hijo de José es fácil que nos vengan al pensamiento los nombres de Manoel de Oliveira o de Robert Bresson. A requerimiento de un espectador, Green admite la influencia del cineasta francés, si bien en Bresson no hay sentido del humor. Es curioso, al respecto, cómo Green pone en boca del personaje de Vincent (Victor Ezenfis) determinados chistes lingüísticos que bien podrían pasar por enigmàrius de los que Màrius Serra propone a sus oyentes de Catalunya Ràdio. De hecho, nos regala otro, en vivo y en directo, a los presentes en la Sala Chomón, al traducir cocktail por "cola de gallo".

De todos modos, si algo transmite Le fils de Joseph es espiritualidad (que no misticismo). Más aún: Maria de Medeiros ha hablado de étonnement ('asombro', 'estupefacción'). Esos silencios, junto con lo cuidado del sonido ambiente, son el mejor aliado para tratar una historia de resonancias bíblicas que Eugène Green ha querido relacionar con los nuevos modelos de familia. En ese sentido, el filme vendría a demostrar que la verdadera paternidad tiene poco que ver con la genética y mucho con el afecto. Por eso Vincent decide vengarse de su padre biológico, el editor Oscar Pormenor (Mathieu Amalric), y enseguida se siente atraído por Joseph (el belga Fabrizio Rongione), sin saber que, en realidad, este último es su tío. Claro que, si Vincent, hijo de Joseph y de Marie (Natacha Régnier), el mismo que mortifica a la rata Gargantúa, el mismo que sufre de manía persecutoria hacia Pormenor, el mismo que en determinados momentos parece un personaje de Haneke, debe ser equiparado con Jesús... Entonces se abren un montón de inquietantes posibilidades que nos llevan a pensar cuánto tardarán las fuerzas reaccionarias (la barbarie que tanto detesta Green) en acusarlo de blasfemo. El tiempo lo dirá.


viernes, 13 de enero de 2017

Entre deux inconnus (2015)




Título en español: Entre dos desconocidos
Directores: Maria de Medeiros y Stéphane Zagdanski
Francia, 2015, 90 minutos

Entre deux inconnus (2015)


Ya casi nadie escribe cartas: se escriben correos electrónicos, mensajes de texto, WhatsApps... pero la epístola en soporte papel hace ya tiempo que pasó a la historia. Mantenerse fiel a la tradición es, por tanto, un acto de resistencia. Como lo es rodar películas: el cine, como las misivas, corre el riesgo de acabar desapareciendo. Por lo menos el auténtico cine, el de autor.

Quizá por todo ello la actriz Maria de Medeiros y el ensayista Stéphane Zagdanski aceptaron la propuesta del canal Arte de participar en el proyecto de mantener, durante varios meses, una correspondencia mediante videocartas. Qué mejor manera de descubrir el potencial artístico que encierran los teléfonos móviles, y otros dispositivos digitales, como herramientas capaces de dejar constancia de la belleza que nos rodea.



Tras descartar varias posibilidades, Zagdanski acabó decidiéndose por la enigmática mujer que en cierta ocasión le había sonreído en la coctelería Rosebud de Montmartre. A la que, tras una breve búsqueda a través de internet, logró identificar con la portuguesa. Dicho y hecho.

Veinte son las cartas que intercambian los dos desconocidos, él desde París y ella desde los puntos más diversos del globo: la isla de Paquetá (Brasil), México DF, Montevideo, Barcelona, Venecia, Andorra, Cascais... Y el contenido de las mismas, una emocionante declaración de amor hacia la literatura, la música, la pintura, el cine de Pasolini y la creación artística en general. Porque, como dicen los autores en un momento determinado de su intercambio epistolar: "Nada muere en el espíritu".


miércoles, 11 de enero de 2017

Viagem a Portugal (2011)




Título en español: Viaje a Portugal
Director: Sérgio Tréfaut
Portugal, 2011, 75 minutos

Viaje a Portugal (2011) de Sérgio Tréfaut


La visita que durante los próximos días traerá a la actriz portuguesa Maria de Medeiros hasta la Filmoteca de Catalunya ha dado arranque esta tarde con la presentación de Viagem a Portugal, del brasileño Sérgio Tréfaut, en la que interpreta a una ucraniana llegada a Lisboa con la intención de reunirse con su marido, un senegalés que trabaja en las obras de la Expo 98.

A la belleza que produce el contraste entre sus cuerpos hay que unir la del blanco minimalista que sirve de trasfondo. Pero la dicha es escasa, porque estos dos extranjeros van a sufrir en sus propias carnes la humillación de ser retenidos, cacheados y finalmente repatriados.



Poco importa que ambos sean, en realidad, licenciados en medicina: a los estrictos funcionarios de aduanas lisboetas todo eso parece importarles un bledo. En especial a la Inspectora (Isabel Ruth), cuya inflexibilidad chocará contra una Maria que apenas es capaz de comunicarse más que en ruso y chapurreando dos o tres palabras en francés.

En cuanto a la manera de filmarlos que tiene Tréfaut, quizá sea un tanto caprichoso el repetir un mismo diálogo desde el punto de vista del otro personaje. Aunque cosas peores se ven por esas pantallas de Dios... Lo que sí que no tiene perdón y es un flagrante delito de lesa cinefilia que debería ser perseguido y sancionado por los tribunales internacionales de justicia, es el hecho de acabar la peli con un cartel explicativo en el que se nos hace saber que la pareja protagonista existió realmente y qué fue de ella más tarde. He ahí un claro ejemplo de anticine. Porque si el cine es un arte visual, ¿qué necesidad hay de subrayar con un texto lo que ya han dicho las imágenes?


jueves, 29 de octubre de 2015

Pulp Fiction (1994)




Director: Quentin Tarantino
EE.UU., 1994, 154 minutos

Pulp, n. 6. a magazine or book printed on rough, low-quality paper made of wood pulp or rags, and usually containing sensational and lurid stories, articles, etc.

Largo y tendido podría hablarse de cómo Tarantino y Pulp Fiction han llegado a convertirse en el mito que son hoy en día, mediante una perspicaz combinación de elementos que van desde la ultraviolencia a los diálogos hilarantes pasando por una banda sonora trufada de exquisitas perlas raras. Y un guion magistral, por supuesto, premiado con el Óscar y cuya frescura y atrevimiento, inspirados en la imaginería de la Serie B, revolucionaron la manera de hacer cine. Se trata, sin duda, de una fórmula que funciona, capaz de entusiasmar no sólo al público cinéfilo (el filme obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes), sino también a audiencias de todo tipo.

Quedarán para el recuerdo el twist de Travolta y Uma Thurman, el apócrifo pasaje de la Biblia citado por Samuel L. Jackson, la relación, con sus más y sus menos, entre el boxeador Butch Coolidge (Bruce Willis) y el mafiosillo Marsellus Wallace (Ving Rhames) o el savoir faire del resolutivo Mr. Wolf (un genial Harvey Keitel que interviene fugazmente en un papel hecho a medida).


lunes, 23 de marzo de 2015

Pasolini (2014)




Director: Abel Ferrara
Francia-Bélgica-Italia, 2014, 86 minutos

Pasolini (2014) de Abel Ferrara


A priori, una película titulada Pasolini, que trata de Pasolini, protagonizada por Willem Dafoe, con la participación estelar de Ninetto Davoli (el que fuera actor fetiche y amante del propio Pasolini) y dirigida por Abel Ferrara genera todas las expectativas habidas y por haber. Otro muy distinto cantar es el que resulta cuando el espectador se sienta frente a la pantalla, ávido por degustar lo que supuestamente debía ser una obra maestra, y sin embargo se encuentra, para su sorpresa, con un manido biopic repleto de los acostumbrados lugares comunes. ¿Era realmente necesaria esta película? ¿Qué aporta que no se haya dicho ya a estas alturas sobre el director italiano?

Si el objetivo era reconstruir las últimas horas de vida antes de su brutal asesinato, el film de Ferrara supone a todas luces un intento fallido, teniendo en cuenta que no profundiza en detalle alguno y que ya otros trabajos anteriores (como Pasolini, un delito italiano, dirigido en 1995 por Marco Tullio Giordana) llegaron mucho más lejos. Si, por contra, se perseguía un acercamiento más penetrante a su personalidad, de nuevo la tentativa va manifiestamente errada: por mucho que Willem Dafoe lleve a cabo una excelente labor, no existe mejor testimonio sobre Pasolini que sus propias películas y los cientos de horas de entrevistas que se conservan.

Aunque, a fin de cuentas, no debería sorprendernos en absoluto nada de lo arriba expuesto. Era de esperar que acabara sucediendo algo por el estilo, ya que estos italoamericanos pueden ser muy peligrosos cuando se ponen intelectuales.