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martes, 16 de mayo de 2023

Mi crimen (2023)




Título original: Mon crime
Director: François Ozon
Francia, 2023, 102 minutos

Mi crimen (2023) de François Ozon


Con Mon crime (2023), el francés François Ozon vuelve a transitar por una teatralidad un tanto esperpéntica que ya había frecuentado con notable acierto en títulos clásicos de su filmografía como la célebre 8 mujeres (8 femmes, 2002). Un carácter intencionadamente escénico que el cineasta subraya desde el primer momento con ese telón que se alza al inicio de una película cuya trama gira en torno a juicios mediáticos, crímenes pasionales y un feminismo avant la lettre que es una de sus señas de identidad más reconocibles.

El hecho de situar la acción en los años treinta (conviene no perder de vista que estamos ante la libre adaptación de un vodevil que Georges Berr y Louis Verneuil habían estrenado en 1934 con éxito de crítica y público) le confiere además un halo mítico, revestido de homenaje a la edad dorada del cine, que, en el caso concreto de Danielle Darrieux, una de las estrellas de aquel período que se citan explícitamente mediante un par de canciones, adquiere además tintes personales tratándose de una de las actrices protagonistas de la susodicha 8 femmes, donde, ya nonagenaria, interpretaba a las órdenes de Ozon uno de sus últimos papeles para la gran pantalla.



También aquí, de hecho, se ha podido contar con un reparto repleto de primeras figuras donde brillan con luz propia los nombres de Fabrice Luchini, haciendo de juez cascarrabias, o una histriónica Isabelle Huppert metida en la piel de una vieja gloria del cine mudo ansiosa por recuperar el esplendor de sus mejores tiempos. Dany Boon y el veterano André Dussollier completan el elenco en roles secundarios. La banda sonora, por cierto, corre a cargo de otro de los colaboradores habituales del cineasta: el compositor Philippe Rombi.

De todos modos, es importante subrayar que, pese a su marcado tono burlesco, el mensaje subyacente de la cinta resulta, sin embargo, de plena vigencia. Así, por ejemplo, el sensacionalismo de los titulares de prensa que aparecen en los créditos finales remite, si bien en clave de comedia, a la creciente obsesión de los medios por generar continuamente exclusivas, reales o ficticias. De ahí que el homicidio de un afamado productor y la controversia social a propósito de la absolución de la presunta asesina (Nadia Tereszkiewicz) no sean más que el reflejo simpático y anacrónico del movimiento «Me Too» y otras tendencias por el estilo de hoy en día.



martes, 28 de marzo de 2023

Un paseo con Madeleine (2022)




Título original: Une belle course
Director: Christian Carion
Francia/Bélgica, 2022, 91 minutos

Un paseo con Madeleine (2022) de Christian Carion


Quienes hayan seguido con cierta asiduidad el cine francés de los últimos años reconocerán enseguida los modelos que se dan cita en esta película, ya que Une belle course (2022) vendría a ser algo así como una mezcla entre Mi mejor amigo (Mon meilleur ami, 2006) de Patrice Leconte y Mis tardes con Margueritte (La tête en friche, 2010) de Jean Becker. También, por supuesto, recuerda un tanto a la oscarizada Paseando a Miss Daisy (Driving Miss Daisy, 1989), si bien aquí el parecido ya sería más remoto.

El caso es que Dany Boon vuelve a meterse de nuevo en la piel de un taxista, esta vez un tipo más sombrío que aquel Bruno sabelotodo de hace algunos años, mientras que, a sus casi noventa y cinco primaveras, la veterana Line Renaud le da la réplica en el papel de entusiasta nonagenaria. Un vitalismo que hará que el cetrino Charles recupere gradualmente la ilusión de vivir gracias a las confidencias que ambos comparten a lo largo de esa "bella carrera" a la que alude el título original del filme.



Al mismo tiempo, la ciudad de París se convierte en el escenario ideal para una bonita historia en torno a temas como el paso del tiempo o el vigor de una mujer fuerte (feminista avant la lettre) para abrirse camino en un mundo de violencia machista. A este respecto, los recuerdos de madame Keller se materializan en forma de flashbacks en los que Alice Isaaz encarna a la joven Madeleine. Y así, la veremos darse su primer beso con un soldado americano o sufrir los malos tratos de un marido bestial.

En realidad, el libreto de Cyril Gely y el propio Christian Carion, en este su séptimo largometraje como director, no deja de ser un amable alegato, un tanto lacrimoso y más bien predecible, a propósito de cómo envejecer con dignidad. En ese sentido, la ancianita encantadora proporciona una lección nada desdeñable, prefiriendo posponer su ingreso en un frío geriátrico para, a cambio, apurar los últimos instantes de existencia en una tournée por algunos de los rincones que dejaron huella en su memoria.

Renaud, Carion (centro) y Boon durante el rodaje de Une belle course


lunes, 10 de febrero de 2020

Una misión de locos (2020)




Título original: Le lion
Director: Ludovic Colbeau-Justin
Francia/Bélgica, 2020, 95 minutos

Una misión de locos (2020)
de Ludovic Colbeau-Justin


Enésimo disparate al servicio del actor Dany Boon, esta vez acompañado por Philippe Katerine. Una película que no hay por donde pillarla, mezcla de acción y comedia, parodia de los filmes de espías, pero que también aborda, tangencialmente, la necesidad de crearse otro yo, aunque sea a través de la fabulación más absoluta. Y es curioso, porque, en los últimos tiempos, el tema reaparece con cierta asiduidad en un determinado cine francés mainstream: desde Quiero ser italiano (2010) hasta la reciente Cómo ser un french lover (2019). ¿A qué obedece esta repentina obsesión por lo identitario y el afán de aparentar?

Lion es el nombre en clave del protagonista, un individuo tan sumamente loco que permanece ingresado bajo control médico en un centro psiquiátrico. Sin embargo, en su delirio interno él se ve a sí mismo como un eficaz agente secreto, curtido en las misiones más arriesgadas, ya sea en Dubái o en París, y de las que siempre sale airoso tras superar los más arduos obstáculos.



En cambio, el facultativo que lo atiende lleva una existencia de lo más convencional junto a su pareja, quien enseguida le daría la noticia de que está embarazada de su primer hijo, de no ser por un “inesperado” giro de guion que va a hacer que los destinos de ambos hombres, pese a ser tan distintos entre sí, discurran paralelos de ahora en adelante…

Que la historia sea del todo inverosímil carece por completo de importancia, ya que aquí lo que cuenta son las persecuciones automovilísticas y las situaciones hilarantes. ¿Pequeño gran problema? Que le falta chispa. Sí, a ver: uno se ríe un par o tres de veces en toda la película (¡sólo faltaría!), pero, en líneas generales, ni lo que dicen ni lo que hacen los personajes tiene mucho salero que digamos, aparte de que el desenlace, después de un secuestro y una tentativa de atraco por todo lo alto, es bastante previsible.


sábado, 19 de mayo de 2018

Mi familia del norte (2018)




Título original: La ch'tite famille
Director: Dany Boon
Francia, 2018, 107 minutos

Mi familia del norte (2018) de Dany Boon


El éxito, hace justo una década, de Bienvenidos al Norte (Bienvenue chez les Ch'tis, 2008) sólo es parangonable al acaecido después en España con los apellidos vascos, catalanes y demás secuelas que aún estén por llegar. Concretamente, daría pie a un remake a la italiana (Bienvenidos al sur, Luca Miniero, 2010) y aun se barajó la posibilidad, sin que todavía haya cristalizado en ningún proyecto en concreto, de que Will Smith hiciese lo propio adaptando la historia a la América profunda.

De modo que el actor y director Dany Boon, sabedor del filón que tiene entre manos, vuelve a la carga con La ch'tite famille, cuyo planteamiento consiste en todo lo contrario: enviar a una familia del norte a la capital para ver cómo sus modales provincianos chocan con el proverbial cosmopolitismo parisino. La acción, pues, se traslada esta vez al París sofisticado del diseño y las selectas salas de exposición. A la gran urbe donde, según se desprende del argumento, uno debe despojarse de su acento local si quiere triunfar.



Eso es lo que tuvo que hacer años atrás el afamado diseñador Valentin D. (Boon), quien junto a su esposa y "musa" Constance (Laurence Arné) ha levantado un prestigioso imperio que copa las portadas de las revistas y las ferias del sector a partir de nociones tan vagas y superficiales como "conceptualizar el vacío". Un estilo, en fin, cuyos productos estrella son la estilizada silla de tres patas de la que todo el mundo se cae (excepto sus creadores, claro) y la incómoda mesa monolito a la que sólo es posible sentarse ladeando las piernas a lo "amazona". De todo lo cual se deduce una más que evidente voluntad de ridiculizar la vacuidad de dicho mundo confrontándola con la naturalidad de una familia palurda, sí, pero orgullosa de sus tradiciones y de su peculiar forma de hablar.

¿Supera Mi familia del norte el modelo de partida? Desde luego, si hay que juzgarla por su sentido del humor, está claro que no: Dany Boon, en colaboración con la guionista Sarah Kaminsky, propone una historia insípida y repleta de tópicos (la amnesia del protagonista, la manida contraposición entre provincianos y urbanitas...) en la que es la madre (Line Renaud) la que lleva el peso de la acción; a pesar de algún que otro momento aislado (caso de la irrupción del clan en el Palais de Tokyo, por ejemplo) o de la presencia en el reparto de actores míticos como el legendario Pierre Richard haciendo de padre calamitoso, la impresión general de conjunto es la de un filme anodino sin demasiada gracia, en la que el actor-director ha estado más pendiente de rendir homenaje a sus amigos (cameo de Kad Merad, uno de los protagonistas de Bienvenidos al Norte; dedicatoria final al desaparecido Johnny Hallyday, quien estaba previsto que actuase en la película) que no de hacer reír al público.


lunes, 27 de febrero de 2017

Manual de un tacaño (2016)




Título original: Radin !
Director: Fred Cavayé
Francia, 2016, 89 minutos

Manual de un tacaño (2016)


Nihil novum sub sole... Primero fue Plauto. Siglos más tarde, Molière. Y ahora Dany Boon bajo la dirección de Fred Cavayé. El que un personaje arquetípico sea la enésima versión de un vicio profundamente vinculado a la condición humana parece no suponer impedimento alguno para que se siga explotando su vis cómica. Así pues, ya se trate del Euclión romano de la Aulularia (o Comedia de la olla) o bien del barroco Harpagón protagonista de L'avare, lo cierto es que, desde que el mundo es mundo, periódicamente se ha ido poniendo al día la figura del tacaño, y siempre con notable éxito. De lo cual cabe deducir que a los espectadores de todas las épocas siempre les ha gustado ver la pintura exagerada de ciertos defectos, máxime cuando se trata de ridiculizarlos sin ambages.

En Radin !, que aquí se ha titulado con el más explícito Manual de un tacaño, Dany Boon toma el relevo de Louis de Funès, quien ya interpretara al avaro personaje en 1980. Sólo que esta vez no se trata de una adaptación del clásico teatral, sino más bien de una libre lectura de un terreno que en su momento ya exploraron Jacques Tati o Rowan Atkinson. Porque el François Gautier que interpreta Boon debe mucho (y no hay más que echar un vistazo al póster del filme para darse cuenta de ello) a Mr. Bean o a Monsieur Hulot. La diferencia estriba en que éste sí que habla, quizá porque se enmarca en una tradición cómica basada más en el diálogo que en el mimo (Mr. Bean y Monsieur Hulot son, en ese sentido, bastante chaplinescos).



Para humanizar un tanto al personaje, se le convierte en virtuoso violinista, se le busca una partenaire que bebe los vientos por él (Laurence Arné) y, finalmente, aparece una hija adolescente de cuya existencia el buen hombre no tenía ni idea (Noémie Schmidt). Rotundamente inverosímil, se nos dirá. Cierto, pero en la comedia (como en el amor y en la guerra) todo vale. Y, por si fuera poco, Laura cree que su padre es en realidad una especie de filántropo que dedica el dinero que ahorra a mantener un orfelinato en Méjico.

Aquí no hay trampa ni cartón: quien vaya al cine a ver las correrías de este tacaño sabe perfectamente a lo que va. Es decir, que Dany Boon, en virtud del estrellato que detenta desde hace tiempo, posee un público predispuesto a reírle todas y cada una de las gracias. Y los avispados productores, conscientes de ello, se valen de argumentos infalibles: un taxista simpático (Mon meilleur ami), un estricto agente de aduanas (Rien à déclarer) o un provinciano enamorado de una parisina (Lolo). Eso cuando no tiran de los arquetipos molierescos, porque, aparte del avaro, hace tres años ya vimos al mismo actor dirigir y protagonizar Supercondríaco, traslación al siglo XXI de Le malade imaginaire. ¿Qué será lo siguiente? ¿Tartuffe? ¿Le Misanthrope? Lo mismo da: sea lo que sea seguro que tiene éxito y nos lo venderán después bajo la etiqueta de "la comedia del año en Francia".


lunes, 25 de julio de 2016

Lolo, el hijo de mi novia (2015)




Título original: Lolo
Directora: Julie Delpy
Francia, 2015, 99 minutos



¿Qué ocurriría si mezclásemos al protagonista de Tanguy (Étienne Chatiliez, 2001) con Damien, el niño de La profecía (Richard Donner, 1976)? Esa misma pregunta es la que debió hacerse Julie Delpy a la hora de planificar su última película. ¡Pero qué inteligente es esta chica! En Lolo vuelve a demostrarnos una vez más, y ya van unas cuantas, que tiene un don especial para la comedia ácida. Y si encima le añadimos la vis cómica de Dany Boon el resultado es irresistible.

Porque a la típica comedia familiar basada en los conflictos intergeneracionales Lolo le añade un puntito de mala leche que roza la perversidad. Y sus personajes, además, con la salvedad del ingenuo Jean-René (Boon), tampoco es que tengan pelos en la lengua, precisamente: Violette (Delpy) y Ariane (Karin Viard) representan a la perfección a ese tipo de mujer que, habiendo superado el ecuador de la cuarentena, están ya de vuelta de todo (como pone de manifiesto, por ejemplo, la franqueza con la que hablan de sexo). Separadas y con hijos adolescentes, su objetivo es, por tanto, llenar el vacío de sus vidas sentimentales, aunque sin calentarse demasiado la cabeza.

Pero en el caso de la hipocondríaca Violette la cosa no acaba de funcionar y es ahí donde radica el meollo de la trama. ¿Tendrá algo que ver su adorado hijo/artista Lolo (Vincent Lacoste)...?

Tras protagonizar Hipócrates, Vincent Lacoste es ahora Lolo


Sin embargo, y aparte de lo cruel que puede llegar a ser un hijo malcriado, el filme satiriza asimismo muchos más aspectos, como el cinismo de los progres parisinos o la impericia provinciana de Jean-René. Con la guinda, por otra parte, de alguna que otra aparición estelar.


viernes, 13 de marzo de 2015

Mi mejor amigo (2006)




Título original: Mon meilleur ami
Director: Patrice Leconte
Francia, 2006, 94 minutos


« On ne voit bien qu'avec le cœur. L'essentiel est invisible pour les yeux... »


Mi mejor amigo (2006)

El francés Patrice Leconte (París, 1947) dirigió en 2006 esta entrañable comedia que tiene por protagonista a François Coste (interpretado por el siempre convincente Daniel Auteuil). François es un anticuario muy materialista únicamente interesado en extraer el máximo beneficio económico posible de las antigüedades con las que comercia. Pero ha descuidado hasta tal punto su relación con los demás que Catherine (Julie Gayet), su socia en la galería, le hace notar que no tiene ni una sola amistad de verdad, extremo que él niega apostando que en breve le presentará a su mejor amigo.

En el cumpleaños de François


Bruno (Dany Boon), en cambio, es un encantador taxista de memoria enciclopédica que parece poseer el don de caer bien a todo el mundo, acaso gracias a su fórmula de las tres eses: simpático, sincero y sonriente. Su pasión son los concursos culturales de preguntas y respuestas, aunque se pone tan nervioso a la hora de la verdad que, una vez tras otra, lo han ido rechazando en los sucesivos castings a los que se ha presentado.

Aparentemente, Bruno y François no tienen nada en común, pero sus destinos acabarán por cruzarse para ponerlos a prueba y hacerles entender cuál es el verdadero sentido de la amistad.

Mi mejor amigo es una de esas pequeñas grandes películas, de las que quizá no pasen a la Historia del Cine con mayúsculas pero que tienen la enorme virtud de reconciliarnos con el género humano. A tal efecto, son destacables algunas referencias literarias que implícita o explícitamente contiene el film. Bruno y François, por ejemplo, recuerdan un poco a Sancho y don Quijote, respectivamente, no solo porque poseen caracteres opuestos que se atraen sino, sobre todo, porque se influyen mutuamente y evolucionan a lo largo de la trama. Otro caso que se menciona abiertamente es el de Aquiles y Patroclo, la pareja de amigos de la Ilíada. De hecho, la efigie de ambos aparece dibujada en el jarrón griego de precio prohibitivo que François arrebata en la subasta al productor televisivo Delamotte. Aunque, probablemente, la cita más emotiva provenga de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry. Cuando François Coste tiene ocasión de revisar en casa de los padres de Bruno los recortes que éste fue atesorando durante su niñez, descubre anotado en una libreta el siguiente fragmento, perteneciente al capítulo XXI:

"Tu n'es encore pour moi qu'un petit garçon tout semblable à cent mille petits garçons. Et je n'ai pas besoin de toi. Et tu n'a pas besoin de moi non plus. Je ne suis pour toi qu'un renard semblable à cent mille renards. Mais, si tu m'apprivoises, nous aurons besoin l'un de l'autre. Tu seras pour moi unique au monde. Je serai pour toi unique au monde..."

De ese mismo capítulo procede la cita que encabeza esta entrada y que podría servir perfectamente de moraleja a la búsqueda que lleva a cabo François: "Lo esencial es invisible para los ojos: solo se ve bien con el corazón".

François y Catherine durante la subasta (Daniel Auteuil y Julie Gayet)
El director Patrice Leconte junto al jarrón de la discordia