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viernes, 14 de abril de 2023

Le père de mes enfants (2009)




Título en español: El padre de mis hijos
Directora: Mia Hansen-Løve
Francia/Alemania/Bélgica, 2009, 110 minutos

Le père de mes enfants (2009) de Mia Hansen-Løve


Comienza Le père de mes enfants (2009) al ritmo desenfadado y alegre del "Egyptian Reggae" de Jonathan Richman and The Modern Lovers, como si se quisiera dar a entender que ésta va a ser una película de tono burlesco o, por lo menos, más bien cómica. También los títulos de crédito, con los nombres de los intérpretes en diferentes colores que aparecen y desaparecen de la pantalla, mientras se muestran imágenes del bullicio parisino, parecen anunciar el carácter dinámico de la cinta.

Durante cincuenta minutos, aproximadamente, se confirman esas primeras impresiones, ya que se alternan escenas familiares junto con el día a día de Grégoire Canvel (Louis-Do de Lencquesaing), un entusiasta productor cinematográfico independiente, responsable de Moon Films. Sin embargo, los sucesivos reveses financieros a los que debe enfrentarse la empresa conducirán al hombre a tomar una decisión drástica que hace que el argumento dé un giro de ciento ochenta grados.



Para su segundo largometraje, agraciado con el premio especial de la crítica Un certain Regard en Cannes y, al año siguiente, el Lumière al Mejor Guion, la directora Mia Hansen-Løve se inspiró en el caso real de Humbert Balsan (1954-2005), actor y productor con el que ella misma había trabajado en su ópera prima. Además del ya mencionado Louis-Do de Lencquesaing, en el papel principal, completaron el reparto la italiana Chiara Caselli, como esposa, y Alice de Lencquesaing, hija mayor del primero en la ficción y en la vida real.

Con inusitada madurez para una cineasta que aún no había cumplido la treintena, Hansen-Løve resuelve satisfactoriamente el reto de combinar en un mismo filme el drama y el verismo cotidiano. Y no sólo eso, sino que además aprovecha para indagar en los entresijos de lo que supone la conciliación de dos mundos en apariencia antagónicos: la estabilidad familiar y personal, por un lado, y, en segundo lugar, una industria despiadada, la del cine, en la que levantar sueños y proyectos puede llevarse por delante las ilusiones del más pintado.



lunes, 9 de julio de 2018

Sácame de dudas (2017)




Título original: Ôtez-moi d'un doute
Directora: Carine Tardieu
Francia/Bélgica, 2017, 100 minutos

Sácame de dudas (2017) de Carine Tardieu


Parece mentira que, al cabo de los siglos, todavía sigan funcionando los mismos recursos que ya hicieran célebres la narrativa bizantina o la comedia humanística. Así pues, y como si se tratase de una novela ejemplar salida de la imaginación del mismísimo Cervantes, los personajes de Ôtez-moi d'un doute irán de aquí para allá en pos de un padre biológico o del hermano/na al que la "magia" de un test genético, materialización moderna de la anagnórisis clásica, podría convertir en adorado objeto de deseo. No hay, por tanto, verosimilitud ninguna en esta típica trama de enredo rodada en la Bretaña francesa, lo cual no es óbice para que la joven directora Carine Tardieu reflexione sobre la futilidad de las relaciones humanas y de cómo el azar, el afecto y los lazos de sangre pueden dar lugar a situaciones explosivas.

Quizá por ello (la metáfora no es muy original que digamos...), Erwan, el protagonista masculino interpretado por François Damiens, se gana la vida desactivando viejas minas y bombas de la Segunda Guerra Mundial que aún aparecen en el rincón menos pensado. Aunque es su compleja situación familiar (viudo, padre de una hija que, a su vez, dará pronto a luz un bebé de padre desconocido, mientras que Erwan descubre, a raíz de unos análisis, que el suyo no es el de verdad) la que amenaza con estallar de un momento a otro. Y, para colmo, aparece Anna (Cécile de France): doctora de su padre oficial e hija de su padre oficioso. Que podría ser su amante o su hermana, eso el tiempo (y un examen médico) lo dirán...

Erwan (François Damiens) en plena acción


Interesante e inteligente mezcla de situaciones, el atractivo de Sácame de dudas reside, en cambio, en cómo por debajo de tanto lío aparentemente intrascendente fluctúan, sin embargo, temas de mucho mayor calado: el aislamiento en el que, demasiado a menudo, vive la tercera edad (sobre todo en áreas regionales); el deseo de paternidad o el reto de afrontarla en solitario; la viudedad; las relaciones familiares; las de pareja; la búsqueda de la propia identidad... En una palabra: la soledad, por diferentes motivos y en distintas circunstancias vitales, que aqueja a la mayor parte de personajes.

Lo cual nos llevaría, en otro orden de cosas, a señalar lo variado de la banda sonora del filme, tan ecléctica como las distintas personalidades que se dan cita en dicho elenco y cuyo repertorio abarca desde piezas asiduamente frecuentadas por el Séptimo Arte como el Concierto para mandolina de Vivaldi o La flauta mágica de Mozart hasta la divertida "Chiribim, Chiribom", cantada en yidis por el dúo neoyorquino The Barry Sisters y con la que se cierran los créditos finales.

Por su marcada vis cómica, Didier (Estéban) es uno de los
personajes más entrañables de la película

martes, 5 de junio de 2018

Corporate (2017)




Director: Nicolas Silhol
Francia, 2017, 95 minutos

Corporate (2017) de Nicolas Silhol


Que Francia es uno de los países del mundo con mayor actividad sindical lo demuestran sus continuas convocatorias de huelga, así como una larga tradición de protestas en la que descuellan hitos como el Mayo del 68 (del que ahora se cumple medio siglo) o, incluso, si nos retrotraemos en el tiempo, hasta la propia Revolución Francesa, madre de todas las revoluciones burguesas habidas y por haber.

Quizá por ello son muchas las películas procedentes de aquel país que han abordado el mundo laboral y sus complejos entresijos. Así, a bote pronto, me vienen a la memoria títulos como Ressources humaines (1999) de Laurent Cantet o, más recientemente, La loi du marché (2015) de Stéphane Brizé. Nómina a la que viene a sumarse el flamante debut en el largometraje de Nicolas Silhol.



Por lo crudo de las relaciones que se llegan a establecer entre los directivos de una importante multinacional, Corporate recuerda también, en determinados momentos, al universo de competitividad y rencillas que el argentino Marcelo Piñeyro reflejaba en El método (2005), a partir de la obra teatral El mètode Grönholm de Jordi Galceran. Un contexto despiadado, de zancadillas y malas pasadas, en el que la gélida responsable de recursos humanos de Esen (Céline Sallette) deberá replantearse sus objetivos dentro de la empresa tras el suicidio de un antiguo trabajador de la misma, al que ella ayudó a despedir.

En suma, Silhol vuelve sobre los lugares comunes de cualquier dilema moral al uso al retratar la evolución de una ejecutiva agresiva que comienza siendo la ejecutora de un perverso engranaje que ella misma se encargará de dinamitar valiéndose del mismo juego sucio que le inculcaron sus superiores. En ese aspecto, el panorama esbozado en Corporate, pese a lo certero de su análisis, puede resultar a ratos un tanto inocente, con esos archivos comprometedores que son enviados de aquí para allá hasta que, finalmente, terminan por comprometer a alguien.


jueves, 17 de agosto de 2017

Reparar a los vivos (2016)




Título original: Réparer les vivants
Directora: Katell Quillévéré
Francia/Bélgica, 103 minutos, 2016

Reparar a los vivos (2016)


Nacida en Costa de Marfil en 1980, la joven realizadora Katell Quillévéré adapta, en el que supone su tercer largometraje, la célebre novela homónima de Maylis De Kerangal. Pese a abordar una temática nada fácil de digerir, si hay, sin embargo, una virtud que posee Réparer les vivants (2016) ésa es la de acertar a traducir en imágenes nuestra propia vulnerabilidad. Quizá por ello no hay en la película un protagonista claro, sino que es el conjunto de personajes el que asume, cada cual en función de su situación vital, uno u otro grado de fragilidad.

Todo comienza con Simon (Gabin Verdet), el joven de diecisiete años al que, tras sufrir un accidente de tráfico cuando regresaba de practicar surf con otros compañeros, se le diagnostica muerte cerebral. Entran entonces en liza sus padres (Emmanuelle Seigner y Kool Shen), quienes deberán enfrentarse al complicado dilema de si donar o no los órganos de Simon. Mientras tanto, en otro lugar, Claire (Anne Dorval), a pesar del apoyo de sus dos hijos, no las tiene todas consigo a la hora de afrontar un posible trasplante de corazón, al mismo tiempo que se reencuentra con un antiguo amor. Por último, todo el personal médico, tanto los que atienden al muchacho como la cirujana de Anne o el equipo que gestiona las donaciones de órganos se verán obligados a tomar decisiones de enorme relevancia.

Marianne (Emmanuelle Seigner) y Vincent (Kool Shen)


Aunque entre los activos más poderosos de Réparer les vivants cabe contar la majestuosa banda sonora de Alexandre Desplat, a la que, en el momento culminante, se une el tema "Five Years" de David Bowie.

Puede que por un exceso de aprensión, el cine no suela mostrar habitualmente escenas de operaciones quirúrgicas ni, mucho menos, de trasplantes (quizá, si mal no recuerdo, en 21 gramos de González Iñárritu y no muchas más películas se hace alusión directa al tema). Pero Quillévéré prueba con suma elegancia que se puede mostrar una intervención a corazón abierto sin escabrosidad ninguna y, lo que es más importante, incidiendo en los problemas de tipo ético que ello suscita en las partes implicadas desde un punto de vista deontológico.

Simon (Gabin Verdet) y el doctor Rémige (Tahar Rahim)