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viernes, 6 de mayo de 2016

Las cartas de Alou (1990)




Director: Montxo Armendáriz
España, 1990, 90 minutos

Las cartas de Alou (1990) de M. Armendáriz


En su novela epistolar Une si longue lettre, la escritora senegalesa Mariama Bâ (1929-1981) explicaba, bajo el prisma de una cierta ambición feminista, buena parte de sus experiencias personales mediante una serie de cartas dirigidas a su mejor amiga. Independientemente de si Montxo Armendáriz tuvo en cuenta o no este clásico de la literatura africana contemporánea a la hora de escribir el guion de Las cartas de Alou (1990), vale la pena señalar la coincidencia puesto que tanto en el caso del libro como en el de la película dicha estructura está puesta al servicio de una misma finalidad: la de denunciar, respectivamente, injusticias sociales como la situación de la mujer en el África subsahariana o la de los inmigrantes ilegales en España.

Sólo un productor de la talla de Elías Querejeta podía alumbrar un proyecto tan cautivador como éste: cine comprometido, con actores no profesionales, hablado en diferentes idiomas, rodado en localizaciones reales y tras un minucioso proceso de documentación.



El gambiano Mulie Jarju (Alou) iniciaba así una carrera de actor (entonces amateur) que llega hasta la actualidad, puesto que el año pasado formó parte del reparto de Palmeras en la nieve, de Fernando González Molina. Le acompañaron entonces Ahmed El-Maaroufi en el papel de Moncef, compañero de fatigas de Alou, y Eulàlia Ramon como Carmen, la muchacha de un pueblo de Lleida de la que se enamorará el protagonista.

Concha de oro en San Sebastián y ganadora de dos Goyas (Mejor guion y fotografía), Las cartas de Alou representó una interesantísima vía del cine español, entroncada con el cinéma vérité, y que tendría su continuidad en películas como Bwana (1996), del también vasco Imanol Uribe.



jueves, 10 de septiembre de 2015

Tasio (1984)




Director: Montxo Armendáriz
España, 1984, 95 minutos

Tasio (1984) de Montxo Armendáriz

Miguel de Unamuno acuñó el término intrahistoria para designar la vida tradicional de las gentes sencillas y anónimas del pueblo, que sirve de fondo permanente a la historia cambiante y visible cuyos protagonistas casi exclusivos suelen ser los próceres de la sociedad. Precisamente, el film Tasio responde a dicha premisa.

El empeño del productor Elías Querejeta, unido al talento del director Montxo Armendáriz, sacaron adelante esta cinta ambientada en la Navarra profunda. Rodada en Estella y sus alrededores (los pueblos de Aranarache, Artaza, Eulate, Urra, Ulibarri, Baquedano y Zudaire, todos ellos parte del área conocida como Améscoa, así como partes de la sierra de Urbasa) e interpretada por actores no profesionales o prácticamente desconocidos, Tasio se centra en la vida de un humilde carbonero al que veremos crecer a lo largo de los años.

Así las cosas, andando el tiempo el Tasio adulto (Patxi Bisquert) acabará casándose con Paulina (Amaia Lasa), una joven de una aldea cercana a la que conoce en el baile cuando ambos son apenas unos críos. Porque en el ambiente rural en el que se desarrolla la acción se trabaja duro, pero también se canta, se baila, se juega al frontón, se organizan banquetes, se practica la caza furtiva... He ahí varios ejemplos de esa intrahistoria local a la que hacíamos referencia más arriba, en la que la confección del carbón vegetal es una de las actividades sobre las que gira la acción a diario.



Es a través de unos diálogos frescos y espontáneos que se consigue crear la sensación de cotidianidad, al hacer que los personajes se expresen mediante un registro muy coloquial, fiel reflejo del habla popular en el País Vasco y Navarra. Y serán, precisamente, los malos de la película quienes se expresen en un castellano impecable: el cura (Miguel Ángel Rellán) que estira de las orejas a Tasio cuando niño y el cabo de la Guardia Civil (Paco Hernández) que interroga a Tasio tras ser denunciado por el guarda forestal.

Es así como una historia de ámbito local, que había nacido a raíz del cortometraje documental Carboneros de Navarra (1981), acaba trascendiendo los límites de la aldea para convertirse en un clásico del cine español.


Patxi Bisquert (derecha) junto al verdadero Tasio